Análisis de las políticas ambientales en la estrategia de vivienda y desarrollo

Análisis de las políticas ambientales en la estrategia de vivienda y desarrollo
Nota publicada por Raúl Correa y Rafael López en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 499 (Marzo 2013)

Los efectos de haber dejado la conducción de las políticas públicas de vivienda en manos de los mercados respectivos, la

necesidad de prever los efectos ambientales derivados de los elevados consumos energéticos en este ámbito, así como las consecuencias de los crecimientos urbanos irregulares, fueron temas fundamentales en la etapa final del Congreso Nacional de Vivienda 2013.

La aplicación de políticas ambientales no ha sido prioritaria para la estrategia de desarrollo nacional; ha dejado de lado la defensa real de zonas de protección y conservación, pues ha permitido el crecimiento de la mancha urbana en esos territorios, plantearon los expertos en la sede del Posgrado de Economía.

Espacios protegidos

De acuerdo con un estudio efectuado por la Unidad de Cómputo de El Colegio de México, en los últimos años cerca de 600 mil personas habitan espacios protegidos y se encuentran “del otro lado de la línea que se supone no se podía ocupar, y avanzan los asentamientos irregulares”, aseguró Martha Schteingart, investigadora de esa unidad. “A pesar de los avances en materia de legislación ambiental en los ámbitos nacional y local, esta investigación mostró limitaciones que han atentado contra una adecuada protección de los recursos naturales en áreas periurbanas”, subrayó.

En ese sentido, Clemencia Santos, del Instituto de Geografía de la UNAM, señaló que la forma en que se realiza este tipo de ocupación evidencia el incremento en la exposición de riesgos.  En la mayoría de los casos ocurre por las condiciones socioeconómicas precarias que tiene la gente. El suelo de conservación y las áreas naturales protegidas tienen como objetivo limitar la urbanización, por lo que deben resguardarse, además de la riqueza de recursos o servicios ambientales que ofrecen.

Sin embargo la Ciudad de México ha tenido un patrón expansivo de crecimiento periférico de asentamientos irregulares  en su mayoría de estratos pobres), sobre todo en el suelo de conservación, abundó.

Aumentan los desechos

Por su parte, Gian Carlo Delgado, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, indicó que los patrones de consumo de la sociedad han aumentado; en 20 años, el gasto de energía per cápita creció 27 por ciento para el caso de los mexicanos.

Asimismo, mostró la tendencia en ascenso de los residuos sólidos municipales recolectados de 1930 a 2010. “A partir de la mitad del siglo pasado, esencialmente en la década de los 70, se dispara la generación, que tiene que ver también con un incremento no sólo en la población sino además en los patrones de  consumo per cápita”.

El universitario explicó que al mismo tiempo que se eleva el consumo de energía y materiales, se incrementa el excedente de desechos. “Las proyecciones de lo que sucederá para 2025, con tres mil millones de habitantes adicionales, es que duplicaremos la cantidad generada”, dijo.

En su oportunidad, el investigador del Instituto de Biología, Luis Zambrano González, se refirió a la pérdida de servicios ecosistémicos por la urbanización de la Ciudad de México, que son los beneficios que la naturaleza provee y que son destruidos. Algunos de ellos son: filtración de aire, regulación de microclima, reducción de sonido e infiltración de agua, entre otros. Perdemos esos servicios que antes eran gratis, y ahora los tenemos que pagar; además, su menoscabo nos reduce la calidad de vida”.

Burbujas inmobiliarias

En su momento, Thomas Angotti, profesor del Hunter College and Graduate Center, City University of New York, habló de los mitos e implicaciones del financiamiento y creación de  burbujas inmobiliarias; la construcción de un mercado internacional del suelo y las implicaciones que tiene no sólo para la vivienda sino  también para las ciudades. El fracaso de la campaña para dar a cada habitante una casa tiene que ver con la financiación del sector de la vivienda y la desregulación de la banca. “Se dejó a ésta vender sus hipotecas al mercado secundario y, entonces, los dueños que están en todo el mundo y no tienen una relación real y física con las comunidades, vendieron a su vez a personas de escasos recursos”.

A su vez, Ricardo Tapia, profesor del Instituto de Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad  de Chile, aludió a los desafíos del desarrollo urbano y el derecho a la vivienda. Mencionó la relevancia de la ciudad de Santiago con respecto a sus fortalezas, debilidades  y desafíos de políticas públicas en algunos programas emblemáticos.

Además, reconoció que la vivienda, más que un producto económico, es el lugar donde se reproduce la vida.

Una cuestión pública

En su momento, Joáo Sette Whitaker, profesor e investigador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, consideró que la política en la materia debe ser una cuestión pública conducida por el Estado. “Si se hace una estrategia en que se exige capacidad de crédito ya no es de tipo social, pues deja fuera una parte importante de la población, en general a la más pobre”. En ese sentido, el urbanista comentó que lo que actualmente se tiene es una estrategia de mercado, protegida y disfrazada de una de corte social.

Enrique Ortiz, presidente de Habitat International Coalition, apuntó que si la construcción de vivienda es considerada motor del desarrollo económico o detonador de la economía, la producción social de la misma también asume estas características. Edgar Rodolfo Olaiz Ortiz, de Fomento  Metropolitano de Monterrey, presentó la experiencia exitosa de esa entidad pública, destinada a adquirir vivienda en  Nuevo León.

En un periodo de 40 años, ha desarrollado 258 fraccionamientos; asimismo, ha regularizado, con escrituración, asentamientos humanos y creado proyectos de vivienda bajo la divisa de ser incluyente y fomentar la autoproducción. Elena Solís, del Centro de Apoyo Mejoremos, expresó la preocupación que despierta el futuro de la producción social de vivienda asistida.

Entre las limitantes enumeró la escasa oferta de suelo apto. Esta situación ha sido suplida por la gente que adquiere terrenos de forma irregular. Jaime Rello, de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, relató la experiencia de esa organización urbana, que ha concluido una etapa de lucha por  la adquisición de vivienda con la firma de un compromiso con el Gobierno del Distrito Federal, plasmado en la Carta  de la Ciudad de México por el Derecho a la Ciudad.

Debate nacional

En la ceremonia de clausura, y al presentar la relatoría del Congreso Nacional de Vivienda 2013, Alicia Ziccardi, directora del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, señaló la importancia de que este esfuerzo trascienda el ámbito universitario y contribuya a un debate nacional para la necesaria reestructuración de la actual política de vivienda.

Al respecto, dijo que se trata de recuperar su carácter de política social y  garantizar el ejercicio pleno del derecho constitucional a la vivienda. Por su parte, Alejandro Nieto Enríquez, director de la Comisión Nacional de Vivienda, hizo referencia a los retos que enfrenta la política en la materia y a los nuevos lineamientos de la actual administración, e invitó a la comunidad universitaria a participar en las reuniones  que sobre esta materia se realizarán para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo.

En el cierre estuvieron, entre otros, Leonardo Lomelí, director de la Facultad de Economía; Marcos Mazari, titular de la Facultad de Arquitectura, y Mireya Ímaz, directora del Programa Universitario de Medio Ambiente.

La migración, fenómeno creciente en el mundo

La migración, fenómeno creciente en el mundo
Nota publicada por Raúl Correa en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 479 (Enero 2013)

Tres por ciento de la población mundial es migrante. Según datos del Banco Mundial, Estados Unidos es el país que más inmigrantes tiene, con cerca de 43 millones; de ellos, entre 11.4 y 12.3 millones son mexicanos y casi seis millones están en calidad de indocumentados.

La migración, entendida como el cambio de residencia temporal o definitiva, de manera legal o no, por cuestiones que varían desde la oferta de trabajo hasta motivos empresariales, educativos o de turismo, puede ser una fuente de riqueza intercultural, de apoyo mutuo entre las naciones y de oportunidad de crecimiento tanto personal como comunitario. Sin embargo, la realidad de millones de individuos que efectúan este proceso es otra.

Se trata de un fenómeno creciente y su único objetivo es lograr mejores condiciones de vida para quien migra y para sus seres queridos. De muchas maneras y por diversas causas, la movilidad humana ha existido en todas las épocas y lugares del planeta, dijo Elaine Levine Leiter, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN).

El más transitado

Las razones para dichos movimientos humanos son múltiples, y hay varios corredores establecidos entre países en el mundo, comentó la especialista en mercado laboral, distribución del ingreso y estatus socioeconómico de la población latina en la Unión Americana. Hoy en día, el corredor México-Estados Unidos es el más transitado del orbe. No obstante, desde que inició la crisis económica en el país vecino se ha incrementado la expulsión de indocumentados. “A partir de 2010 se deportan aproximadamente mil personas diarias y entre 70 y 80 por ciento son mexicanos”.

Millones de individuos que ya no residen en su lugar de origen se han mudado por múltiples razones, aunque probablemente la mayoría lo hace por las laborales; desde luego, hay desplazamientos por guerras, desastres naturales, conflictos políticos o interétnicos. Las personas van en calidad de migrantes indocumentados, así como legales, trabajadores temporales, asilados, solicitantes de asilo, refugiados, y hasta como inversionistas, precisó Levine Leiter, también profesora y tutora de los posgrados en Ciencias Políticas y Sociales, y en Economía de la UNAM.

Explicó que otro factor importante, con las transformaciones económicas y tecnológicas, ha sido la competencia entre   países por atraer a personas altamente calificadas. En los ámbitos académicos se ha abierto la discusión sobre los impactos de este tipo de flujos y se ha intentado determinar si se trata de fuga, ganancia o, incluso, circulación de cerebros o talentos.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, el país ocupa el cuarto lugar en movilidad de personas altamente calificadas (sólo detrás de China, India y Filipinas) con título universitario, que han emigrado a Estados Unidos y se desempeñan en ciencia o tecnología. Esa cifra de mexicanos denominados talentos varía de entre 500 mil hasta cerca de

un millón. “Hablar de la posibilidad de un acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos no es más que un buen deseo. Nuestro vecino establece su política de manera unilateral y no renunciará a ella.

Por otra parte, se ha hablado de la necesidad de una reforma en la materia en esa nación, aunque es difícil imaginar que se logre algo concreto al respecto, hasta que haya una mejoría en los niveles de empleo.” Las deportaciones han servido para deshacerse de mano de obra que en este momento no es necesaria para la economía de la Unión Americana.

Representa una gran injusticia para los trabajadores que, desde hace años, han laborado en ese territorio, aunque sea en condiciones de irregularidad en su estatus. Sin embargo, la universitaria consideró que a ningún país corresponde resolver los problemas laborales de México. En tanto, nuestra nación no ha hecho nada para remontar esa situación, no ha planeado ni diseñado una estrategia para apuntalar sectores clave para incursionar en el mercado mundial; se ha abierto a todo lo que mandan de afuera, y la mano de obra barata es todavía una de nuestras exportaciones principales, apuntó.

Además, el gobierno no cuenta con políticas de fortalecimiento y estrategia industrial ni ha apoyado el desarrollo de sectores en los que sería factible ganar ventajas como científicos, académicos y tecnólogos.

Precariedad

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, 60 por ciento de la mano de obra en México está en condición de precariedad, sin contratos o con un empleo informal, porque no tiene garantía laboral, seguridad social ni beneficios en caso de despido. Esta es una de las razones principales por las que están dispuestos a probar suerte en Estados Unidos, donde también se enfrentan a condiciones laborales injustas; sin embargo, les pagan en dólares, concluyó.