La educación humanística en la academia

La educación humanística en la academia
Por Edinson Pedroza Doria (Docente de la Institución Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) en la Observatorio Académico Universitario

El auge de la técnica y la tecnología obliga a muchos investigadores de la educación a revisar la importancia que tiene el Ser en los nuevos procesos de formación escolar en todos los niveles para intentar explicarse. Pues las cosas no funcionan como debería ser, ya que cada vez se acrecienta el desequilibrio entre una sociedad preparada cognoscitivamente, pero ignorante de elementos ético y moral básicos.

No tratamos de demeritar la tendencia tecnologizante que subyace en todas las actividades humanas, sino al abuso en el uso de ésta; tampoco negar sus aportes ni desconocer su importancia. Pero ¿Qué importancia puede tener la formación humanística en una sociedad donde el utilitarismo del conocimiento es la panacea para salir del anonimato y poseer poder económico y financiero? ¿Es aceptable que la sociedad se haya quedado rezagada en el estudio crítico de las problemáticas sociales por embarcarse en una carrera voraz mercantilista y materialista transvasada por las tecnologías? No, tal vez no. ¿Pero a costa de qué esa tendencia?

Hoy, grandes construcciones de edificios, avenidas y represas que desvían ríos consolidan la cultura del cemento y el acero. Empresas nacionales y multinacionales a través de concesiones mineras, degradan la tierra para arrancarles sus riquezas sin impórtales un pito las consecuencias que puedan haber. Empresas de la salud creadas para lucrarse aceleradamente, irrespetando la vida de los pobres. A eso le llaman progreso y desarrollo. Es más importante un gran edificio que la construcción de parques con canchas, lagos y alamedas que oxigenen las ciudades. El nivel de vida de los asociados no da frutos económicos, sino pérdidas; por tanto, no vale la pena invertir en ello.

Igualmente, los parques naturales y los bosques son talados sin que haya políticas sólidas e inviolables de re-forestación que obliguen a los depredares a recuperarlos. Pero, ¿Tendrá nuestro sistema educativo un alto grado de culpabilidad cuando no existen unas políticas de Estado que prescriban la formación humanística como eje esencial en la educación de niños y jóvenes? ¿Y si existen, por qué tanto profesional sin sensibilidad humana, ética y estética hacia el hombre y la naturaleza?

Es bueno precisar que muchos profesionales, formados en sus áreas disciplinares con lujos de detalles, pero mal formados en elementales principios cristianos y humanos, olvidados de su responsabilidad social, moral, espiritual y ética, salen al mercado laboral con la idea de llenarse los bolsillos en el menor tiempo posible sin importarles sus semejantes. La poca importancia en la formación humanística en escuelas y universidades de la sociedad capitalista globalizada imposibilita que exista un verdadero espíritu humanitario. Se han coartado las ideas y las prácticas humanitarias por mucho que se hable de ellas.

En estos tiempos de dinero fácil y corrupción para algunos, estudiar la ciencias humanas, que no producen dividendos económicos, es cuestión de anquilosamiento ante los avances de la técnica y la tecnología, las cuales le han permitido al hombre llegar a donde se encuentra actualmente ¿Sin embargo, dónde quedan los principios altruistas de la especie humana por el respeto a sus congéneres y a la naturaleza cuando se le da mucha preponderancia al dinero, al desamor, a la guerra y a la violencia? “Hoy, las humanidades resultan poco atractivas, son consideradas un legado arcaico que poco o nada tiene que ver con los dilemas éticos, políticos y sociales de nuestra época”. No ha habido un equilibrio entre el interés puesto a la ciencia, la técnica y la tecnología con el de la educación humanística en la sociedad capitalista, a pesar de que no puede haber desarrollo científico, técnico y tecnológico sin la reflexión crítica y sin el crisol de los principios éticos y morales

En la formación escolar desapareció el estudio de las humanidades y surgió un empobrecimiento del pensamiento y la reflexión. Existe una incongruencia entre el discurso ético y la práctica real del mismo, factores que han permitido la sumisión de los individuos y la manipulación de sus conductas y comportamientos. En la gran mayoría de los ciudadanos se ha acrecentado el analfabetismo funcional, que ha permeando la cultura y la sociedad en general. La ética, la estética, la religión, la literatura, la filosofía y la epistemología, entre otras ciencias humanísticas, desaparecieron de la academia para darle paso a la frialdad utilitarista de las máquinas inteligentes y al pensamiento descriteriado. Todo está automatizado, hasta las conversaciones de los amigos.

En fin, debería haber un equilibrio entre la enseñanza de las humanidades con la ciencia, la técnica y la tecnología donde los saberes dialoguen interdisciplinariamente sin olvidar sus perspectivas. Las artes liberales, como la llaman en algunos países, deben hacerse presentes en los currículos de las carreras técnicas, tecnológicas y profesionales. Pues, “las ciencias necesitan las humanidades, y las humanidades no pueden desvincularse de la ciencia”.

El Sistema Educativo Mexicano: ¿Meritocrático o Palancocrático?

El Sistema Educativo Mexicano: ¿Meritocrático o Palancocrático?
Por Arturo Jiménez Cruz (Profesor Investigador de la UABC) en la Observatorio Académico Universitario

La “meritocracia” es una forma de gobierno basada en el mérito, el esfuerzo, y la excelencia en la educación. En las escuelas está relacionado a los exámenes de ingreso, en el trabajo a los exámenes de oposición, y en las posiciones de confianza están basadas en  las capacidades. La mayoría de los gobiernos están basados en parte en la “meritocracia”. Los gobiernos de Singapur y de Finlandia son ejemplos donde se utilizan estándares “meritocráticos” para la elección de las autoridades. En la mayoría de países con los mejores desempeños en educación, los criterios meritocráticos prevalecen sobre la raza, la posición social de los padres, el sexo, el color de piel o el lugar de nacimiento. Sin embargo, algunas investigaciones indican que los  criterios supuestamente neutros favorecen a los hijos de quienes han sido privilegiados desde el nacimiento por la educación, la riqueza o la posición de los padres, lo que dificulta la movilidad social y condena a la marginación a quienes han nacido con desventajas iniciales. Por lo que es necesario medidas compensatorias que permitan equilibrar las desigualdades iniciales.

Por otro lado, la “palancocracia” es una forma de gobierno basada en las “palancas”, el poder, la raza, el sexo, la posición social y los “valores entendidos” son fundamentales para acceder a la escuela o a un lugar de trabajo. Este tipo de gobierno ha existido en todas las épocas y en todos los países. Aunque no existe el gobierno que se base de manera absoluta en la “palancocracia”, los gobiernos que ocupan los peores desempeños en materia educativa, donde la corrupción es endémica, y donde no existe rendimiento de cuentas, se utilizan con mayor frecuencia criterios “palancocráticos” para elegir a sus autoridades. México y varios países latinoamericanos son un buen ejemplo (desde la izquierda hasta la derecha).  Se caracterizan por el despilfarro de los recursos, salarios excesivos e incentivos para los altos funcionarios, privilegios excesivos para las autoridades, nepotismo, la autocomplacencia, sindicatos corruptos y mimetizados con derechos y costumbres “palancocráticas”.  Las sociedades “palancocráticos”  son formadoras de hijos irresponsables, cínicos, deshonestos, apáticos, inútiles, indolentes, insensibles al dolor, e insolidarios. Niños que han aprendido de sus padres, los amigos de sus padres, los maestros, la televisión, y la realidad social, el beneficio de las palancas en lugar del esfuerzo, el color y el sexo en lugar del estudio, la posición social, en lugar de la solidaridad, los “valores entendidos” en lugar de la honestidad, el nepotismo en lugar de la competencia y la simulación en lugar de la compasión. Los hijos perezosos de la palancocracia los defienden y sus capaciades (si las tienen) sobreestimadas por el SENTE, la CNTE y las universidades.

Las sociedades “palancocráticas”   se caracterizan por tener a legisladores y gobernantes que son hijos, hermanos, sobrinos de políticos y empresarios. Las instituciones “académicas palancocráticas”, como los sindicatos de las instituciones públicas (herencia y venta de plazas en el magisterio),  se han mimetizado de los políticos, los partidos y los gobernantes. Una de las diferencias más relevantes entre las sociedades “meritocráticas” y las “palancocráticas”   es la frecuencia en la que se da y se tolera el nepotismo.  En la “palancocracia académica” es más importante ser líder sindical, director de unidad académica, coordinador general o rector, que investigador, creador o innovador. Lo contrario sucede en las sociedades meritocráticas.

En la “palancocracia” se excluye a quienes realizan productividad académica de excelencia, a quienes se esfuerzan y a quienes son independientes; se excluye por prejuicios relacionados con el género, la raza, el origen, la ideología o los intereses de un grupo. En la “palancocracia”  se descalifica a quienes piensan diferente, a los creativos y a los que quieren un mundo mejor; a quienes no aceptan la sumisión y a quienes defienden la dignidad. La “palancocracia” inhibe la creatividad, el espíritu innovador, el emprendedor y la solidaridad. Los países “palancocráticos” están destinados al fracaso en la educación, la empresa, la innovación, el deporte, las humanidades,  las artes, la política, y la cohesión social. Las sociedades palancocráticas son indiferentes a los problemas de la comunidad, pero están dispuestas a declarar y a simular su interés por ella. Las instituciones palancocráticas son ineficientes y despilfarradoras. Aunque existe un amplio rango de palancocracia en un país, su presencia siempre es evidente.

Todas las medidas educativas, que no incluyan mecanismos para reducir el ingreso y promoción de estudiantes, profesores y autoridades por ”palancas” o  por decisiones discrecionales de los amigos o de los amigos de los amigos, están destinadas al fracaso, a la autocomplacencia y a la medianía. Como resultado son cientos de miles de pesos que se distribuyen en los medios para compensar la falta de resultados relevantes.

La gran barrera para superar la palancocracia es el hecho de que dependemos de gobernantes, legisladores y líderes sindicales, que han sido  padres formadores de hijos ineptos, perezosos, indolentes y frìvolos; de quienes han llegado a la toma de decisiones beneficiados por un sistema insolidario “no meritocrático”, donde no se valora la excelencia, la curiosidad y la capacidad para trabajar de manera sistemática y rigurosa. Tanto padres como los hijos de los palancocráticos le tiene una aversión especial a quienes son producto del esfuerzo y la excelencia.  Son  los adversarios del progreso  de las instituciones y del país.

Para mejorar la educación, existe una ventana de esperanza: la de quienes nacidos  en cualquier entorno (con o sin privilegios), se han resistido a ser apáticos,  cínicos, irresponsables y frívolos. La de los pocos que saben valorar el  trabajo bien hecho, independientemente de la relación familiar o de amistad con quien está en el poder.

La Experiencia Universitaria y Ciudadanía (primera parte)

La Experiencia Universitaria y Ciudadanía (primera parte)
Por Jesús Francisco Galaz Fontes (Profesor Investigador de la UABC) en la Observatorio Académico Universitario

¿Qué papel juega la educación superior en la formación de ciudadanos; qué papel debería jugar?  Estas son preguntas muy relevantes que, lamentablemente, han sido relegadas frente al discurso y práctica de enfatizar la función capacitadora para el trabajo de la educación superior.   Es conveniente reflexionar al respecto.

La educación, desde el nivel preescolar hasta el posgrado, tiene tres funciones generales en toda sociedad: socializar a la persona, capacitarla para desarrollar un trabajo con el cual ganarse la vida y, finalmente, propiciar su desarrollo personal.  Aunque pueda parecer un planteamiento sencillo, a partir de éste pueden derivarse toda una gama de funciones específicas que adquieren sentido en función de considerar las particularidades de la sociedad en cuestión, así como del momento histórico en que ella se encuentra.  Así, por ejemplo, en muchas sociedades la habilitación para el trabajo demanda hoy en día el manejo de un idioma extranjero (es el caso de México, por ejemplo), mientras que en otras el conocimiento de más de un idioma no solamente está relacionado con el trabajo, sino con las condiciones para poder desenvolverse adecuadamente en el ámbito social y  político (es el caso de Canadá, por ejemplo).

Socializar a la persona para que ella pueda desenvolverse exitosamente dentro de su sociedad ha sido, desde siempre, la función más básica de la educación, ya que de ello depende en gran medida la permanencia y desarrollo de todo grupo humano, de toda sociedad.  Obviamente, la escuela no es la única institución que contribuye a la socialización de los integrantes de una sociedad; todos reconocemos que la familia (en todos los sentidos contemporáneos del término) es una institución fundamental en dicho proceso, lo mismo que la religión.  No obstante, conforme las sociedades han aumentado en tamaño y en complejidad, otras instituciones han aparecido y asumido roles cruciales para la socialización de todos los miembros de una sociedad.  El lugar de trabajo, la escuela y, en tiempos más recientes, los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión.

Todas las instituciones mencionadas son relevantes, en mayor o menor grado, para la socialización de los miembros de toda sociedad.  ¿Quiere esto decir que la escuela, la educación formal, debe hacer a un lado su función socializadora, ya que las otras instituciones asumen la misma función?  De ninguna manera.  Toda sociedad, todo estado, requiere que sus integrantes se comporten de acuerdo a un esquema mínimo: es importante poder seguir instrucciones; si se tiene hambre hay que comprar comida, no tomarla del lugar en el que uno la encuentra; si se tiene un problema con otra persona hay que estar dispuesto a solicitar la intervención de la justicia; en casos de guerras las personas deben estar dispuestos a enfrentar situaciones en las que pueden perder la vida; etc., etc.  Dada la relevancia de comportamientos como los anteriores las sociedades y sus gobiernos asumen una mayor o menor intervención en diversas instituciones, siendo la institución educativa una en la cual, ya sea directa o indirectamente, el estado interviene de una manera intensa.

No hace mucho tiempo en México la educación básica hablaba expresamente de civismo y muchas escuelas primarias públicas tenían sociedades de alumnos.  El discurso oficial hablaba de que se educaba para y en la democracia.  Así, se afirma todavía que la educación que imparta el estado “será democrático(a), considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida” (Artículo 3ro Constitucional).

Dicho todo lo anterior, resulta obvio (cuestión de observar el estado general en que se encuentra el país) concluir que, sea como fuere, en el sistema educativo público, y a un nivel más general en la sociedad mexicana en su conjunto, la función socializadora de la educación deja mucho, pero mucho, que desear: ¿Se respetan los derechos humanos en México? ¿Los partidos políticos representan a los ciudadanos? ¿Los ciudadanos cumplen con sus obligaciones tributarias?  ¿Qué tan democrática es la democracia mexicana?  Ante esta situación es indudable que resulta necesario prestar muchísima atención a lo que pasa en educación básica, así como en su entorno.  ¿Será suficiente con atender a lo que pasa en la educación básica e, inclusive, en la media superior?  Estoy convencido que no, y por ello es imprescindible preguntarnos ¿qué papel puede jugar en este rubro la educación superior?  Un papel muy importante, sin duda, pero sobre ello seguiremos reflexionando en una próxima ocasión.

Patada de retroceso al vientre de las universidades y de la educación superior en México: Un estado de la cuestión

Patada de retroceso al vientre de las universidades y de la educación superior en México: Un estado de la cuestión
Por Pablo Gómez Jiménez (Profesor Investigador de la UJAT) en la Observatorio Académico Universitario

Ante el ISR excesivo al salario de  los profesores e investigadores de las universidades, digo universidades por que la disposición es federal, intelectual y científica. Descuentos de 3, 5, 8 y 11 mil pesos, son un abuso. De poco sirve que los investigadores quieran escalar posiciones o mejoras salariales a través de posgrados y de acceder a financiamientos para sus proyectos de investigación, si la Federación sólo busca dejarlos con un salario mínimo al aplicar las retenciones.

Esto obliga a que se permanezca estático y sólo se busque vivir de la docencia, más no de la investigación. Hay que mover a México pero en serio para frenar al gobierno de Peña.

El doble discurso de Peña es perverso.

Éste es el estado de la inconformidad y protesta de los profesores universitarios de la UJAT, y éste es el estado y las reacciones en las universidades del país, conforme al manifiesto de protesta de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios (C.O.N.T.U) según informa en asamblea el hoy 31 de eneros de 2014, el líder del SPIUJAT. La arbitrariedad en la grabación de impuestos a prestaciones y estímulos a docentes e investigadores, pone en jaque a las universidades ante las exigencias de cumplimiento de indicadores y de aseguramiento de calidad en sus programas universitarios. El nuevo sistema de grabación del ISR, producto de la reforma hacendaria del Gobierno Federal, se aplica al ya vulnerado bolsillo de los trabajadores sujetos al pago de impuestos sobre el producto del trabajo, la aplicación sin distingos de  Instituciones públicas o privadas, hiere la ya sensible piel de quienes generan y aplican el conocimiento superior. Las universidades privadas, no incrementaran seguramente el monto de los salarios por servicios educativos de sus profesores para equilibrar los ingresos del trabajador de la educación y se lo restaran de igual manera, por lo tanto enfrentaran una crisis desaliento  en la productividad docente que impacta en las exigencias de calidad de las que están siendo objeto como todas la IES del pais.

En las universidades públicas, la grabación de impuestos a las prestaciones, estímulos, servicios docentes alternativos, ingresos productos de búsqueda de financiamientos por investigaciones, así como de subsidios para la práctica de la investigación, la difusión y la extensión; inhiben ya desde su anuncio impositivo, la participación de los profesores en programas y proyectos de fortalecimiento a la productividad en la docencia, la investigación, la extensión y la vinculación.

Conforme a lo anunciado, -más bien advertido con tintes reproductores de un argumento oficial nacional autoritario-, “por disposiciones de la reforma hacendaria”, todo ingreso que obtenga el profesor o investigador será grabado y sujeto de impuestos al igual que en su salario”.

En este sentido, los viáticos por estancias de investigación o de participación en eventos académicos o de extensión y vinculación,  los servicios prestados más allá de la jornada laboral y de las obligaciones contractuales como: impartición de cursos, talleres, diplomados o asesorías, y hasta los acuerdos internos de docentes, como en el caso de la UJAT, que como acuerdo gremial de consenso entre el profesorado, existe un día de haber o donación personal de cada profesor (un día salarial de trabajo) hacia la familia de los trabajadores que fallecen, y que es descontado desde la administración financiera de la universidad para ser entregado a las familias; éste, será grabado de impuestos como ingreso personal  al deudo que lo reciba y, éste impuesto será aplicado después del impuesto pagado por el profesor en su salario, es decir, se pagará doble impuesto por el concepto.

De esta manera, ante el raquítico incremento al salario mínimo con sus topes y condicionamientos; así, como ante el pírrico incremento al financiamiento de la educación superior en México para el 2014, que más bien, fue una reducción del  -1.0 % en términos reales, conforme a la ANUIES; mismo; que de acuerdo con esta Asociación de Instituciones de Educación superior,  en su nueva redistribución de recursos, (Cito textualmente de Campus Milenio, 07/2013) Hay casos en donde las reducciones resultan muy significativas, afectando programas que hasta 2013 han contribuido de manera importante a la ampliación de la oferta de las universidades y al mejoramiento de la calidad de sus programas educativos. Los tres programas afectados son: Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas (S245), Programa para el Desarrollo Profesional Docente (S247) y Programa de Expansión en la Oferta Educativa en Educación Media Superior y Superior (U079); La disminución de recursos presenta diversos riesgos: Riesgo de frenar la mejora continua de la calidad, Riesgo de debilitar las acciones para mejorar la capacidad y competitividad académicas de las IES, y riesgo de limitar el crecimiento de la oferta educativa.

Aunado a esto, la aplicación  de nuevos impuestos a los contribuyentes cautivos como el profesorado universitario, se constituyen en un golpe bajo, al vientre de las universidades, y los dos primeros riesgos, el de mejora continua y calidad, así como el de competitividad académica, se perfilan como el desenlace de realidades inminentes, pues el logro de la integración del trabajo académico a la gestión de la calidad de las IES, obtenido con grandes esfuerzos en la década pasada, tenderá a desquebrajarse ante el desánimo de los profesores frente el acoso tributario federal.

Los argumentos del profesorado ante la incertidumbre y las retenciones del 100, 200 y hasta el 300% según les haya  tocado en la 2ª quincena de enero de 2014, tanto en los pasillos, como en las asambleas, reuniones y en las redes sociales al respecto son: “si por trabajar de más en la universidad pagaré más impuestos, solo me dedicaré a dar mis clases y a buscar en la informalidad nuevos recursos”, “si por generar recursos de financiamiento por investigación incrementará mi ingreso, de tal forma que me grabaran más impuestos, mejor no hago investigación”, “si el estímulo al desempeño, lejos de beneficiar me perjudica incrementando mis retenciones, mejor ya no trabajo para obtenerlo”, entre otros muchos comentarios. de igual manera, quienes trabajan como administrativos y docentes, que subieron de estatus en el pago de impuesto, ante las obligaciones tributarias, manifiestan un desencanto ante los esfuerzos que realizan cotidianamente por la gestión universitaria.

El 4.5% directo al salario que “curiosamente” se logró en la Universidad Autónoma del Estado de México, que junto al incremento en prestaciones suma un 5.58 %, seguramente será el anuncio paliativo de incremento, que se dará en el país, como ruptura del tope salarial, en las negociaciones salariales de todas las Universidades y demás  Instituciones de Educación Superior públicas. Pero si entendemos que frente a la reforma tributaria actual, todo incremento eroga ingresos y todo ingreso eroga impuestos, estamos en el juego de un solo ganador, -el SAT-; aunado a esto, si el asalariado rebasa los 400,000 pesos de ingreso anual, debe realizar  su declaración de ingresos ante el fisco, y como asalariado, no empresario, sus posibilidades de deducción de impuesto son muy limitadas, casi nulas; para esto, no importa que el profesor haya trillado la milla trabajando a ratos en diferentes instituciones, pecado que lo hace tener más de un patrón y ser objeto de control fiscal particular.

La mecha está encendida y el riesgo mayúsculo es, que las universidades pueden sufrir un revés no deseado en sus retos de crecimiento y consolidación. Las autoridades universitarias pueden ser rebasadas por el descontento, si el tratamiento desde las políticas tributarias no replantea condiciones justas ante las demandas de satisfacción salarial de los profesores y demás trabajadores.

No existe culpa en la reacción y sí en la imposición, ningún cambio obligado ha sido exitoso históricamente en ningún sistema político; sin embargo los cambios forzados y arbitrarios, sí han generado efectos indeseables y daños colaterales en las condiciones de estabilidad social. Si existe algo sagrado para el trabajador, es el bolsillo que alimenta el estómago de la familia, -argumentan los profesores y profesoras-.

Arbitrariamente, no se están considerando las penurias y peripecias que cada institución ha tenido que desarrollar para mantenerse y crecer en sus contextos y, los contextos políticos viciados de la educación nacional. Los recursos políticos de gestión para la cohesión de sus comunidades, las cesiones, concesiones, acuerdos y negociaciones, como estrategias para el logro de la paz y la estabilidad en cada institución de estudios superiores,  han sido los puntales que han asegurado el desarrollo que aún es dificultoso o incipiente en muchas IES, conforme a las exigencias de calidad y las prisas sistémicas nacionales.

La reacción exige y augura, nuevas formas y conductas de defensa de las organizaciones  gremiales en la universidad pública, ante el riesgo de ser desfasados por sus comunidades, en la universidad están los que investigan, los consultores, los estrategas constructores y enseñantes del conocimiento social y político del país, tristemente no los congresistas. Los académicos hoy empiezan a intercambiar conocimientos y saberes como preparativos para la defensa frente al sentimiento de la afrenta.

Las estrategias políticas de imposición de cambios reformistas seguramente tiene medidas todas las reacciones, por lo que más allá de simpatías y filiaciones políticas, estarán entendiendo expresiones de protesta como esta y muchas más que circulan en los ambientes universitarios, medios electrónicos y redes sociales.

“Con la retención excesiva de ISR a los profesores e investigadores del país, concluyo:

Enrique Peña Nieto es un ignorante. Esto ya lo sabía, y ya lo había dicho y no voté por él.

Como no es un lector y tampoco le interesa la educación, y menos las universidades y la ciencia, está atentando en contra del desarrollo científico.

A los doctores e investigadores de la UJAT ya les empezó a cobrar un alto ISR con el fin de que ya no investiguen. rte intelectual y científica. Descuentos de 3, 5, 8 y 11 mil pesos, son un abuso. De poco sirve que los investigadores quieran escalar posiciones o mejoras salariales a través de posgrados y de acceder a financiamientos para sus proyectos de investigación, si la Federación sólo busca dejarlos con un salario mínimo al aplicar las retenciones.

Esto obliga a que se permanezca estático y sólo se busque vivir de la docencia, más no de la investigación. Hay que mover a México pero en serio para frenar al gobierno de Peña.

El doble discurso de Peña es perverso.Les recuerdo, no le interesa la parterte intelectual y científica. Descuentos de 3, 5, 8 y 11 mil pesos, son un abuso. De poco sirve que los investigadores quieran escalar posiciones o mejoras salariales a través de posgrados y de acceder a financiamientos para sus proyectos de investigación, si la Federación sólo busca dejarlos con un salario mínimo al aplicar las retenciones.

Esto obliga a que se permanezca estático y sólo se busque vivir de la docencia, más no de la investigación. Hay que mover a México pero en serio para frenar al gobierno de Peña.

El doble discurso de Peña es perverso.  intelectual y científica. Descuentos de 3, 5, 8 y 11 mil pesos, son un abuso. De poco sirve que los investigadores quieran escalar posiciones o mejoras salariales a través de posgrados y de acceder a financiamientos para sus proyectos de investigación, si la Federación sólo busca dejarlos con un salario mínimo al aplicar las retenciones.

Esto obliga a que se permanezca estático y sólo se busque vivir de la docencia, más no de la investigación. Hay que mover a México pero en serio para frenar al gobierno de Peña.

El doble discurso de Peña es perverso”.

Tomado del Facebook en Tabasco el 30/01/2014.