El auge de las matemáticas entre la población no es una moda pasajera

El auge de las matemáticas entre la población no es una moda pasajera
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Cine, televisión y literatura crean mitos y leyendas de científicos y matemáticos. Algunas todavía están en desarrollo o simplemente son ya material fílmico. Stephen Hawking y Alan Turing, los más recientes, por ejemplo.

A veces películas como Beautiful mind, que aborda la vida del matemático John Nash, exponen a estos personajes con algún problema de esquizofrenia, depresión u otro desorden mental. En ocasiones introducen situaciones y diálogos que no aparecen en las fuentes originales. “Pero no es culpa de los guionistas o directores, puesto que existe cierta libertad de distorsionar la realidad para hacerla más atractiva a las personas”, refiere Alejandro Garciadiego Dantan, historiador de las matemáticas.

Este fenómeno es una muestra de que la popularización de las ciencias y las matemáticas ha tenido un auge a nivel mundial, encaminado a desmitificar que son cada vez más abstractas e incomprensibles. “Ha habido una reacción para acercarse a conocer sus bases y verlas desde una perspectiva más humana”, refiere en entrevista el académico de la UNAM y académico distinguido del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana.

Garciadiego refiere además que esta situación es nueva, de un auge con cerca de una década, y puede encontrarse en todo el mundo, donde los mayores ejemplos que ha hallado son en EU, Inglaterra, Argentina y España. “Cuando yo era estudiante esto no existía y si bien había uno que otro divulgador, eran despreciados. Ahora no, puesto que hay mucha gente interesada”.

Y cada vez habrá más, añade, como consecuencia del aumento de jóvenes que estudian matemáticas y después se especializan en otras áreas de su interés: hacen posgrados en periodismo, divulgación de la ciencia o se dedican a la enseñanza. “Cada vez hay más jóvenes, con una formación matemática sólida, dedicados a estas actividades y son quienes enriquecen la visión de que las matemáticas están en todas partes”.

Garcia Diego agrega que la popularización de las matemáticas entre las sociedades no es una moda pasajera, sino que se mantendrá y demostrará que son más humanas y cercanas a la vida diaria de las personas, de lo que uno se imagina. “Además, en el corto o mediano plazo beneficiará el desarrollo mismo de las matemáticas”.

VOCACIÓN

Desde el primer semestre de la licenciatura en matemáticas en la Facultad de Ciencias de la UNAM, de la que ahora es profesor, Alejandro Garciadiego se interesó por la historia de éstas y pensó que era una forma de mejorar su enseñanza. Desde entonces comenzó a comprar, por influencia de su hermano, libros. Mientras Javier buscaba libros en ciencias sociales o historia, él compraba de matemáticas, así como sobre su historia y filosofía.

Uno de los primeros libros por el que se interesó fue Los grandes matemáticos, de Eric Temple Bell, publicado por primera vez en 1937. “En EU es un libro con mucho impacto entre los jóvenes y obligatorio en preparatoria. Pero Bell no es historiador y su objetivo no es ser fiel a la historia; su propósito es entretener, divulgar y entusiasmar a los jóvenes y generar vocaciones en las matemáticas”.

Su interés por la historia, filosofía, pedagogía y comunicación de las matemáticas se remonta al inicio de la década de los setentas; al terminar su licenciatura fue a Canadá donde realizó su posgrado en historia de las matemáticas dentro del Instituto para la Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Toronto. Ahí continuó sus investigaciones en Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, cuyos archivos se encontraban en Canadá. Estudió e indagó cómo desarrolló sus aportaciones en lógica matemática y teoría de conjuntos.

Ese interés no fue una ilusión efímera o de adolescente, refiere, sino que se convirtió en una forma de vida: lo que quería hacer era historia de las matemáticas de forma profesional. “En la UNAM llevo más de 35 años ofreciendo cursos relacionados con la historia de las matemáticas y realizando investigación original en estas áreas de estudio”.

MÚSICA Y FUTBOL

Por caminos distintos, pero Alejandro y su hermano Javier, actual presidente de El Colegio de México, encontraron en la historia su vocación. Curiosamente, refiere, ninguno de los dos comenzó esa licenciatura. “Javier inició estudiando ciencias políticas y ya en la Facultad se encaminó hacia la historia de la Revolución Mexicana; yo inicié estudiando matemáticas. Pero no fue una influencia recíproca, más bien las ramas del conocimiento eran tan diferentes que nosotros no platicábamos sobre lo que estudiábamos en la escuela, sino de futbol, cine, música (nos gusta mucho el rock and roll y el blues), como a casi todos los jóvenes”.

En su casa no se repitieron vocaciones, acota, sus otros hermanos estudiaron temas también muy diferentes entre ellos, como administración, enfermería y filosofía. “En casa cada uno desarrolló un interés diferente”. A pesar de estas diferencias vocacionales en la familia, los temas de conversación en sus reuniones siguen siendo los mismos desde que eran jóvenes: fútbol, música, política, y, en general, la situación actual del país. “Eso, no ha cambiado”.

México y EUA fortalecen cooperación en educación, ciencia y tecnología

México y EUA fortalecen cooperación en educación, ciencia y tecnología
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

En el marco de la reciente reunión entre los presidentes Barack Obama y Enrique Peña, el Departamento de Estado de EU publicó una declaración conjunta en la que los gobiernos de ambos países se comprometen a mejorar sus acciones en el programa del Foro Bilateral de Educación Superior, Innovación e Investigación (Fobesii), lanzado en mayo de 2013.

De acuerdo con el documento, entre los avances destacan la creación de un Plan de Acción para 2015, en cuyo diseño participaron más de 450 especialistas provenientes del gobierno, academia, sociedad civil y sector privado, de ambos países. Los ejes a desarrollar este 2015 serán la Movilidad Académica, Adquisición del Lenguaje, Desarrollo de la Fuerza de Trabajo, e Investigación e Innovación Conjuntas.

Como parte de los trabajos realizados conjuntamente en 2014, este año también se prevé continuar los trabajos de construcción de un campus universitario de la Universidad de Arkansas en Querétaro –que se inauguraría hasta 2016—, así como un centro de investigación del agua para la agricultura de la Universidad de Colorado en Baja California Sur.

Otro avance importante, refiere el texto, fue el número de estudiantes mexicanos que estudian en EU, que se incrementó a 27 mil en 2014, con lo que se duplicó la cifra alcanzada en años anteriores.

La declaración afirma que respecto a las asociaciones de investigación científica, la National Science Foundation (NSF) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt) han fortalecido sus alianzas bilaterales a través Fobesii.

El documento refiere además que durante 2015 se buscará ampliar el modelo Innovation Corps (I-Corps), de la NSF, y los programas Centros de Investigación Cooperativa Industria-Universidad, de EU, en nuestro país a través de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec).

“Dos talleres y un simposio que reunió a más de 240 participantes de Estados Unidos y México provenientes del gobierno, la academia y el sector privado, fueron los foros para adaptar el modelo I-Corps a México y poner en marcha la Iniciativa de Manufactura Inteligente. Un programa de programa de formación I-Corps de siete semanas está previsto para 2015”.

Además se plantea la coordinación de programas de investigación relacionados con energía, agua y riesgos. “Nuestro enfoque en el 2015 será en el logro de los objetivos estratégicos identificados en plan de acción del Fobesii 2014” –menciona el texto–. “Se prestará especial atención a nuestras metas de desarrollo laboral, incluidos los esfuerzos en sectores clave como la energía, la tecnología y manufactura avanzada. Vamos a trabajar juntos en cuestiones estratégicas a través de las Academias de Ingeniería y Ciencia de los dos países”.

El documento finaliza enfatizando el interés de ambas naciones en incrementar la vinculación y cooperación con el sector privado en ambos lados de la frontera.

A su vez, Conacyt, refiere, continuará sus esfuerzos para firmar acuerdos con universidades de Estados Unidos, en particular en los sistemas universitarios estatales, como la Universidad de California, la Universidad de Texas y la Universidad de Arizona. “Esto permitirá que más estudiantes mexicanos cursen sus estudios de posgrado y posdoctorado en Estados Unidos”.

Somos títeres de nuestras neuronas

Somos títeres de nuestras neuronas
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Pensamos que los seres humanos somos los únicos en tomar decisiones de manera consciente, pero los primates no humanos lo hacen tan bien como nosotros, de acuerdo con Ranulfo Romo, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, quien realiza experimentos en monos para develar los circuitos cerebrales que actúan en la toma de decisiones conscientes.

Desde hace tres décadas, el científico ha emprendido esta búsqueda para entender cómo las neuronas del cerebro se organizan para procesar información y guardarla en forma de memorias y cómo la usan para tomar decisiones conscientes y racionales.

Los resultados de su trabajo podrían relacionarse con la búsqueda de respuestas a preguntas como ¿Existe el libre albedrío? o “¿es una ilusión creada pensar que tenemos las riendas de nuestras mentes para darnos una sensación de autoconfianza, que tanto necesitamos?”, dice.

Nuestras limitaciones nos impiden explicar todo esto, añade en conferencia, pero la investigación científica en el área puede darnos una aproximación. De algo que está más seguro es que el hombre es títere de sus propias neuronas, aunque la explicación que ofreció de ello en días pasados en El Colegio Nacional podría ser también una aproximación a esto.

Hace un par de décadas, el científico buscaba algunas respuestas dentro de neuronas dopaminérgicas en los movimientos voluntarios de los monos. Encontró que se alcanzaban a activar suavemente mucho tiempo antes de que el sujeto iniciara los movimientos voluntarios.

De esta forma, su grupo de investigación describió un circuito de neuronas conectadas entre la corteza cerebral y otras partes del cerebro. Debido a que este proceso antecede hasta en ¡dos segundos antes del movimiento voluntario!, los científicos calcularon que esta actividad significaba una circulación neuronal de hasta 29 veces por ese circuito.

“De alguna forma, hay una perturbación en algún punto de nuestros circuitos cerebrales, algo detrás que puede iniciarlo suavemente, donde las neuronas comienzan a comunicarse y activarse poco a poco hasta generar un movimiento voluntario”, apuntó dentro del simposio “Los circuitos cerebrales de la conciencia” en El Colegio Nacional.

Si bien a los monos –en quienes emplean sondas con microelectrodos que mapean la actividad del estímulo generado en una zona muy precisa de la corteza cerebral, y que son registrados en computadoras– no se les puede preguntar en qué momento tuvieron el deseo de iniciar el movimiento voluntario, Ranulfo Romo ha buscado otros caminos para comprobar la fiabilidad de las reacciones en ellos.

“Quiero pensar que los monos no son muy diferentes a nosotros: tienen intencionalidad, memoria de trabajo, experiencia y toman decisiones”. Eso lo ha comprobado en experimentos posteriores. “El cerebro del hombre y monos utilizan los mismos procesos neuronales para resolver tareas simples. Así que si nosotros somos títeres de nuestras neuronas, pues los monos también”.

Entre las conclusiones a las que ha llegado el grupo de investigación del científico, miembro de El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de Ciencias, es que la corteza cerebral tiene la capacidad de generar una copia neuronal de los eventos del mundo externo, susceptibles de convertirse en un reporte consciente.

“Nuestra hipótesis es que estas representaciones, que dan pie a este tipo de decisiones, tienen que ser conscientes, no pueden ser de otra forma porque el animal está consciente, está prestando atención, y sus circuitos cerebrales tienen que deliberar si un segundo estímulo es mayor o menor que el primero”.

NEUROPRÓTESIS. Al hurgar el cerebro de los monos, los científicos lograron excitar artificialmente el circuito neuronal del movimiento voluntario, generando la ilusión de estar vibrando la punta de los dedos del animal. Sin querer, estaban inaugurando una línea de investigación muy interesante relacionada con las neuroprótesis, que tienen una filosofía muy sencilla: “si podemos decodificar algo de la actividad de nuestras neuronas, podríamos usarla como un código neural para mover lo que queramos, como máquinas, apagar o encender la luz, o incluso encender circuitos cerebrales mediante la activación artificial”.

Actualmente, el científico hace cada vez más específica su búsqueda, tal es el caso de cómo surge la experiencia subjetiva de la actividad de las neuronas, para lo cual están registrando diversos sitios y enlaces cerebrales que den algunas pistas.

Quizá este tipo de investigación no logre determinar si el hombre está en lo correcto al pensar que tiene control sobre su propio destino, pero sí podrá responder preguntas menos filosóficas y más científicas. En tanto, podremos seguir creando falsos conceptos sobre libre albedrío, autonomía, azar y control.

Escudriñarán agujero negro el GTM y otros radiotelescopios

Escudriñarán agujero negro el GTM y otros radiotelescopios
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Para echar un “vistazo” hacia el agujero negro que se encuentra en el interior de la Vía Láctea, nuestra galaxia, se necesitan recursos telescópicos de todo el planeta. La contribución de México en esta misión astronómica será por medio del Gran Telescopio Milimétrico (GTM) “Alfonso Serrano”, ubicado en el Volcán Sierra Negra, de Puebla, a más de 4 mil 500 metros de altura.

El proyecto forma parte de la iniciativa Event Horizon Telescope, que conectará las antenas de los principales telescopios milimétricos del planeta con el desempeño necesario para medir la sombra y forma del agujero negro en el centro de nuestra galaxia, llamado Sagitario A. El objetivo es simular un inmenso observatorio con una antena conectada entre Hawái, Estados Unidos, México, Antártida y Europa.

El proyecto enlazará a los observatorios, que sincronizarán sus relojes atómicos y apuntarán al mismo objeto celeste a la vez. Esto potenciaría arriba de 200 mil veces las capacidades del GTM para asomarse a Sagitario A, que tiene una masa de un millón de masas solares, explica David Hughes, investigador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y director del Gran Telescopio.

De esta forma, los astrónomos buscarán obtener “imágenes” ––a través de la interpretación de datos estadísticos de la composición química del objeto— del agujero negro para conocer mejor su forma y tamaño. El experimento realizará pruebas de física y Relatividad General “en uno de los laboratorios más extremos del universo”, apunta Hughes.

Este tipo de observaciones no pueden realizarse a través de telescopios ópticos ni infrarrojos, puesto que hay mucha materia impidiendo que esa radiación del espectro electromagnético alcance sus lentes. Pero el material circundante puede ser analizado por el GTM, puesto que éste emite radiación en ondas milimétricas.

“El agujero negro es un objeto con un disco de acreción –un disco giratorio de gas y polvo súper calientes que rota a casi la velocidad de la luz– donde hay una explosión de radiación  que no nos permite verlo. Pero las frecuencias milimétricas son un punto óptimo, emitidas lejos de donde la dispersión de materia es un problema”, añade el director del GTM.

Si bien este año algunos de los radiotelescopios participantes del proyecto llevaron a cabo una prueba de conexión exitosa y una primera medición a una frecuencia de 3 milímetros (de longitud de onda) con telescopios en EU y Hawái, será hasta la primavera de 2015 cuando el proyecto realice una prueba más fina a 1.3 milímetros y donde se sumarían radiotelescopios en Antártida y Europa. Ahora los directores de los telescopios planean la ruta de la nueva conexión el próximo año, así como las subsecuentes.

El 17 de noviembre de 1994, el INAOE y la Universidad de Massachusetts (UMass) firmaron el acuerdo con el cual concretaban el colosal proyecto de construir un enorme telescopio milimétrico en Sierra Negra. Después de 20 años, la proeza de ingeniería, construcción y desarrollo tecnológico, realizados en su mayoría con instituciones y empresas mexicanas, el INAOE y la UMass celebraron el aniversario con un telescopio, que apenas está por alcanzar su mejor momento.

El GTM, que tendrá una vida científica del más alto nivel de hasta más de 30 años, permitirá conocer los objetos más fríos del Universo cercano: estrellas, planetas, y sistemas protoplanetarios en nuestra galaxia, así como galaxias cercanas y lejanas: las que están en formación en el universo temprano, durante los últimos 14 mil millones de años.

“El GTM está funcionando y es un telescopio competitivo. Está en proceso de culminar la construcción de su superficie y mejorar los sistemas para ofrecer comunidad científica una infraestructura de clase mundial”, dijo su director.

La Transparencia es el deber de la investigación científica: Lazcano

La Transparencia es el deber de la investigación científica: Lazcano
Por Isaac Torres Cruz en Cinvestav: Avance y Perspectiva

La investigación científica ha permitido a los seres humanos comprender la realidad que los circunda y colmar su aspiración por conocer la verdad. Es, al mismo tiempo, una actividad humana falible y en ocasiones víctima de la indolencia moral que caracteriza a nuestra sociedad.

El mal proceder en la ciencia no es exclusivo de un país; se esparce por todo el mundo y se ha convertido en un tema fundamental para la sociedad del conocimiento.

Entre los problemas que más preocupan a los científicos e instituciones de educación superior e investigación se encuentran: el plagio de ideas, la falsedad de procedimientos y la baja calidad del trabajo de investigación. Temas que Antonio Lazcano Araujo —quien investiga el origen de la vida y es el mexicano con mayor número de publicaciones en Nature y Science, dos de las revistas científicas de mayor reconocimiento en el mundo— bosqueja con una visión global para Avance y Perspectiva.

Para el biólogo de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la transparencia en el proceder de la investigación es ineludible: debe haber claridad en las premisas, metodologías y resultados obtenidos en el trabajo de los científicos. Solo así habrá alguna garantía de que no se oculta nada en su investigación.

“Pero lo que la historia ha demostrado una y otra vez es que la ciencia es como la democracia: con el tiempo corrige sus errores”, dice para referirse a los casos de fraude que han sido ampliamente difundidos, como el del Instituto Riken en Japón —donde un grupo de investigadores reportó, de forma fraudulenta, un método para reprogramar células madre adultas para, potencialmente, transformarlas en cualquier tejido humano—. Hace poco, el doctor Lazcano estuvo en Japón y conoció a un estudiante de este instituto. “Uno sentía el bochorno real de este joven.”

Han existido otros casos graves, menos difundidos por los medios, pero presentes en la comunidad científica, “como el de un investigador de una universidad del Medio Oriente que tenía el mismo artículo en 12 o 15 revistas y no decía nada. Pero es un síntoma del problema que existe para evaluar los manuscritos científicos”.

En contraste, refiere, está el caso del químico Ronald Breslow, con tanto prestigio que ha sido considerado para obtener el Premio Nobel. “Hace un año le pidieron un manuscrito para Nature y alguien, que lo malquiere, fue a revisar artículos suyos anteriores y se dio cuenta de que repetía, tal cual, algunos renglones de un texto previamente publicado. Eso no me parece una falta de ética, sino algo casi comprensible: que uno se copie a sí mismo.”

Nuevas experiencias
Para Lazcano Araujo, los científicos y la sociedad pueden, en ocasiones, enfrentar situaciones inéditas, en las cuales no se sabe cómo proceder y pueden originar suspicacias o debates éticos. “Por ejemplo, tengo una colega que en algún momento estuvo interesada en trabajar con un tipo de cianobacterias para hacer ingeniería genética, pero se detuvo porque se dio cuenta de que producían unas toxinas muy fuertes. Ella sola se contuvo para evitar un problema ambiental”.

Así, con la llegada de las misiones Apolo a la Luna —ejemplifica—, la National Aeronautics and Space Administration (NASA) se preocupó mucho por no traer ningún organismo patógeno nuevo al regresar a la Tierra. “Ahora, la biología sintética, que no es más que la aplicación masiva de la ingeniería genética, plantea que debemos tener cuidado con los alcances de esta tecnología.”

Pero hay otros casos que pueden mantenerse como lastres de la falta de ética científica y que deberían preocupar más a la comunidad de investigadores, “como los grandes consorcios científicos o los grandes aparatos académicos que aplastan el trabajo de otros, así como aquellos que imponen modas que limitan las posibilidades del reconocimiento científico de gente en países con menor presencia académica”.

Cantidad o calidad
Este tipo de faltas a la verdad científica pueden tener como motivo la búsqueda de prestigio o ascensos en la carrera, pero esta cuestionable moralidad no tiene que ser necesariamente ilegal. El científico universitario resalta algunos casos comunes que permean al sistema de investigación en nuestro país y que pueden afectar el desarrollo de estudiantes de posgrado.

Un caso se refleja en las ciencias biológicas, “en las que presenciamos una transformación que me preocupa, porque en ciencias de la vida, al menos, ya entramos a un área llamada big science”. Hace algunos días fue de su conocimiento una investigación francesa sobre una secuenciación genómica que tenía más de 500 autores.

“No me imagino lo que puede aprender un científico joven o estudiante con esta división del trabajo. Me recuerda la películaTiempos modernos de Chaplin: solo que aquí el investigador se vuelve una tuerca más en una maquinaria gigantesca. A ese tipo de proyectos les veo poco interés intelectual, aunque en otros campos de la ciencia se ha desarrollado mucho. Hay que embarcarse en proyectos con el objetivo de aprender, lo anterior no puede ser formativo.”

Desafortunadamente, agrega, hay una tendencia a medir el número de publicaciones científicas y no valorar su calidad. Lazcano hace referencia al caso de Francis Crick [Premio Nobel de Medicina, quien realizó, junto con James Watson, el descubrimiento de la estructura molecular del ADN], que no publicó muchos artículos (papers) a lo largo de su vida, “pero cada uno fue una bomba espectacular con impacto en varias áreas de la ciencia; fueron deslumbrantes.”

En México esto es un problema, puesto que para mantener el estatus como investigador en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) o la titularidad académica dentro de las instituciones, es requisito tener muchas publicaciones, la mayoría de las veces en detrimento de la calidad. “Hemos copiado cada vez más el modelo estadounidense de presentación de proyectos con subvenciones que en el fondo transforman a algunas universidades en un negocio. Ahí se confunde la diferencia entre precio y valor de la ciencia”— afirma Lazcano.

La falta de ética en la ciencia —agrega—, es un tema muy heterogéneo, como la práctica misma de la investigación científica, ya que hay intereses, formaciones, premisas, metodologías y objetivos diversos, así como diferentes antecedentes intelectuales, sociales y políticos. “La heterogeneidad es brutal, pero al mismo tiempo hay un interés por resolver problemas con ópticas distintas. A mí me preocuparían más, por ejemplo, los experimentos hechos con programas económicos que afectan a millones de personas, pero que no son criticados con la misma intensidad con que se critican algunas propuestas científicas”.

¿Quién financia la física?

¿Quién financia la física?
Por Isaac Torres Cruz en Cinvestav: Avance y Perspectiva

La mecánica cuántica se desarrolló vertiginosamente a principios del siglo xx gracias al trabajo de prominentes científicos. Pero esta, como otras áreas de la física, fue aprovechada por los conflictos bélicos que azotaron el mundo pocos años después. La aplicación del conocimiento fue más importante que su entendimiento y el resultado más atroz fue su empleo, al final de la Segunda Guerra Mundial, para construir la bomba atómica.

De acuerdo con la física Ana María Cetto —ex directora general adjunta del Organismo Internacional de Energía Atómica e investigadora del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México—, después de las dos guerras la física se desvío de la investigación para desarrollar aplicaciones, principalmente con fines bélicos.

“Se hicieron a un lado cuestiones fundamentales y solo recientemente ha habido un resurgimiento de la investigación, pero hubo un momento en que dedicarse a estos trabajos básicos de la física no estaba bien visto” —señala en entrevista—. No estaban bien vistos porque si la investigación no se enfocaba a aplicaciones tangibles, se consideraba una pérdida de tiempo.

“Unos cuantos sí teníamos la motivación por entender estos fundamentos.” Durante décadas, la científica, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, se ha dedicado a la investigación básica no solo sin el reconocimiento del trabajo teórico que realiza, sino incluso con algo de aversión por parte de una comunidad.

Eso significaba que había pocos especialistas en el área con los que se pudiera discutir y compartir resultados, había aislamiento en México, en Estados Unidos y en Europa. Los fundamentos de la mecánica cuántica se hacían prácticamente en solitario. Ahora, el panorama ha cambiado, pero este tipo de antecedentes históricos reflejan cómo el fin fundamental de la ciencia se puede pervertir por el tipo de financiamiento que tiene.

Después de la guerra

En el periodo de la posguerra —menciona Cetto—, la física fue una ciencia central para los gobiernos de países más desarrollados, que participaron en la Segunda Guerra Mundial y que se dieron cuenta de su potencial para la seguridad nacional, es decir, tanto para fines militares y de defensa como para el desarrollo económico.

“El país que tomó la delantera para definir el derrotero de la física fue Estados Unidos, con una política abierta del presidente Harry Truman y donde el C’, escrito por Vannevar Bush, tuvo una gran repercusión e influyó mucho en el gobierno norteamericano”.

Su propuesta era que al gobierno estadounidense le convenía mucho invertir de manera importante en física, porque le redituaría beneficios al país. A partir de entonces hubo una inversión sustancial, pero dirigida a los fines de la física aplicada y en primer lugar a la defensa militar, dice Cetto.

Los estadounidenses lo hicieron y construyeron una infraestructura de investigación en física muy importante porque contaban con muchos científicos talentosos que habían emigrado de Europa. Con ello tuvieron masa crítica para desarrollar la física y crear muchas instituciones en las que pudieran orientar la física a aplicaciones industriales. “Eso dejaba de lado el trabajo fundamental de la física, que se consideraba como una desviación de dichos propósitos porque era vista como una pérdida de tiempo. No se iba a sacar nada productivo de ahí”, agrega.

Durante la Guerra Fría, a finales de los años sesenta, aparecieron investigadores preocupados por desarrollar cada vez más aspectos teóricos fundamentales de la física. Desde entonces, gradualmente, esta inquietud se fue incorporando a la “corriente principal” de pensamiento, al grado de que hoy ya no se ve mal que un físico se dedique a la teoría fundamental, puntualiza la investigadora.

Eso puede determinarse dependiendo de dónde trabaje uno y quién lo financie, como la industria militar, ejemplifica. “Porque hoy la investigación en física depende mucho de su financiamiento, de proyectos muchas veces orientados por los gobiernos.” Si bien en México no se requiere financiar la física para fines bélicos, realizar trabajo académico evitaría esa cooptación de la investigación en muchas partes del mundo. “Esa es la gran ventaja de los científicos cuando trabajan en una universidad”, donde tienen la libertad de hacer investigación sin otro compromiso que el avance del conocimiento.

Crean software para mejorar educación y aprendizaje de lenguas indígenas

Crean software para mejorar educación y aprendizaje de lenguas indígenas
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

“Ndo nudya dyopjú ko ra xitsi ni xopúte” y así será. Los pequeños escriben en el teclado lo que el juego les ha solicitado: “Nu tata pixi kimi…”, ellos dicen que “el papá fue mordido por una serpiente” en respuesta a lo que requiere la historia en la que están inmersos a través de un programa de computadora.

Hay otros programas con más juegos en mazahua, donde aprenden los diversos tipos de hongos que pueden abundar en su comunidad, ampliar su vocabulario o simplemente donde crean historias, situaciones y personajes conforme ésta avanza.

“Hace tres años, antes de que empleáramos estos materiales, en nuestra comunidad estaba por perderse nuestra lengua entre los niños”, señala Matilde Hernández, profesora de Zitácuaro, Michoacán. “Ahora hablan y cantan en mazahua como si eso nunca hubiera pasado”.

Este software fue creado por el Laboratorio de Lengua y Cultura Víctor Franco (LLCVF) del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y el departamento de Ciencias Computacionales del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), ambos centros de investigación del Conacyt.

Fue creado por los investigadores como una herramienta para contrarrestar el rezago educativo en poblaciones indígenas –que si bien es multifactorial, se debe en buena medida a la falta de contenidos apropiados— y emplear las tecnologías de la información para que los niños aprendan de manera lúdica temas del plan de estudios, el reforzamiento de su lengua materna y su cultura.

“Este software —dividido en tres metodologías para tres conjuntos distintos de aplicaciones— está realizado por investigadores comprometidos y con experiencia con grupos indígena”, señala la doctora Frida Villavicencio, coordinadora del laboratorio de lenguas LLCVF, durante la presentación en sus instalaciones al sur de la ciudad. “Debemos impactar en los niños, ofrecerles mejores metodologías para aprender su lengua materna, así como para aprender el español, así como  apoyar su educación básica de manera lúdica”.

LENGUAS. Guillermina Ramírez trabaja en uno de los albergues escolares de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en la región cercana a Atlacomulco, donde se habla mazahua del Estado de México. Me explica cómo a través de este tipo de centros se brinda este tipo de plataformas tecnológicas a comunidades de la zona.

Los niños prueban y juegan con las computadoras, al lado de nosotros la maestra Matilde supervisa a sus pequeñas que hacen lo propio. Ambas plataformas están en lengua mazahua aunque hay variaciones regionales.

Sin embargo, la profesora nos señala que los pequeños junto a nosotros que hablan el mazahua del Edomex han entendido bien la plataforma sin mucha supervisión. Ellos siguen mientras nosotros deliberamos.

Y es que el software diseñado por los investigadores abarcan casi la totalidad de las familias lingüísticas de nuestro país (11), lo que facilita que no obstante la región los niños puedan emplear el programa. La tecnología comprende así lenguas como seri, mazahua, purépecha, hñahñu, chinanteco, amuzgo, náhualt de Puebla, tzeltal, ch’ol, tzotzil, ngiva, mixteco, mixe, zapoteco y chatino, entre otros.

Villavicencio, artífice del proyecto, explica además que este tipo de programas informáticos no son traducciones del español, sino desarrollados a partir de las mismas lenguas y en conjunto con los propios hablantes. La especialista refiere que trabajarán contenidos para más lenguas conforme cuenten con el presupuesto necesario, en tanto que los prototipos existentes ya están a disposición de la Secretaría de Educación Pública. A su vez, trabajan con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) para realizar software adaptado a otros dialectos, como el chinanteco, considerado de los más complicados en Mesoamérica.

De acuerdo con el Inali, la principal razón por la que las lenguas indígenas desaparecen o son susceptibles a hacerlo es porque cada vez menos niños y jóvenes las hablan. “Necesitamos niños bilingües —y por qué no, que sepan otros idiomas— solo así podremos preservar sus lenguas”, dice la especialista.

Las ciencias sociales tienen mucho que decir en el diseño de políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación

Las ciencias sociales tienen mucho que decir en el diseño de políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Gabriela Dutrénit rompió la inercia que llevaba la dirección del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), constituido en 2002. Y es que ella fue la primera mujer en ocupar el cargo, provenía de la investigación social y de una universidad que no era la UNAM, características que fueron común denominador en el cargo durante una década.

Ahora ella ha impreso su sello característico, ponderando temas como el desarrollo de la investigación social y las humanidades, el desarrollo de las perspectivas de género y el desarrollo de la innovación dentro del aparato nacional de ciencia y tecnología.

De origen uruguayo, Dutrénit llegó a México en 1982, “junto con la crisis”, donde realizó estudios en la UAM en temas de organización industrial y su relación en áreas de desarrollo con la innovación. Se convertiría en investigadora y docente del Posgrado en Economía y Gestión de la Innovación de esta casa de estudios.

Posteriormente, obtuvo el doctorado en Economía de la Innovación en el Science Policy Research Unit de la Universidad de Sussex, Inglaterra, donde se especializó aún más en los temas de innovación y políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI).

Regresó a México y realizó varios estudios de estos temas y en 2003 se incorporó a la red Globelics —que analiza los papeles que juegan los sistemas de innovación en el desarrollo económico y social— para después entrar en su ramal latinoamericano: Lalics.

La también miembro de la Academia Mexicana de Ciencias se dedicó a estudiar la vinculación entre universidades y empresas, y del sector industrial con el agropecuario, entre otros.

“Ahora estudio políticas sobre CTI y los aspectos para fomentar la vinculación y articulación entre actores. Recientemente he abordado el análisis del Sistema Nacional de Innovación con el objetivo de que contribuya a un desarrollo inclusivo: porque si bien, estos temas se relacionan con el desarrollo económico y social, vivimos en sociedades donde hay muchos excluidos, principalmente en México y Latinoamérica”.

HETEROGÉNEO. Con toda esta experiencia y especialización en el tema, no debería sorprender que la académica hubiera llegado a la coordinación del Foro. Parecerían hechos el uno para el otro, aunque sea la primera mujer, de la UAM, y de un área social, en el cargo.

“Sí, no es lo mismo ser mujer que hombre, he aprendido que la perspectiva de género es un tema en todos los ámbitos y también lo es en la CTI.

Soy la primera que viene de una institución que no es la UNAM, del área de ciencias sociales además, pero esto me ha permitido darle un toque distinto a algunas actividades del Foro, que ha acumulado capacidades desde que se creó en 2002”.

La especialista de la UAM refiere que además ha levantado temas de ciencias sociales y humanidades, dentro de un sector donde debe discutir y planear proyectos con físicos, químicos, astrónomos… cuya perspectiva es distinta. Pero en el Foro se ha aprendido a interactuar entre distintas disciplinas y sectores productivos. Hay heterogeneidad dentro del mismo organismo, dice.

“Esto ha facilitado que ya hay espacios de interacción entre distintos sectores, disciplinas y perspectivas para empujar otros temas que estaban olvidados, porque cada coordinador pone la atención a distintos temas y pone sus propios toques”.

En entrevista acota que además de este tema ha puesto énfasis en los aspectos de la innovación y de perspectiva de género, “que están dentro del Plan Nacional de Desarrollo y nos permite coordinarnos mejor, pero además como mujer tenía que levantar este tema”.

TOQUE PARTICULAR. A lo largo de su estancia en la coordinación del FCCyT, Dutrénit Bielous espera dejar bien planchados estos temas dentro de la articulación del organismo, enfatizando el relacionado con las áreas sociales y las humanidades.

“Porque son muy importantes y tienen mucho que decir en el diseño de las políticas de CTI, porque si lo que buscan es afectar, cambiar y entender el comportamiento de los actores (academia, empresa y gobierno), se necesita de esta área del conocimiento”.

Sobre el tema de género, “no te voy a decir que el sector de CTI es donde está más marcada la discriminación, pero sí que hay espacios de mejora, muchos. Uno lo ve en el porcentaje de directores universidades, centros de investigación y directores de Conacyt, por ejemplo. Un género distinto te da una perspectiva distinta más allá de la ciencia en sí misma, te permite abordar los problemas de manera distinta.

Sobre lo que respecta al área de innovación, menciona que ha sido lenta su incorporación dentro del Foro, porque, inicialmente, “era de dominio absoluto de la parte académica. Hubo cambios en la ley hace unos años que permitió incorporar a las cámaras empresariales”. También, añade, se ha preocupado por dar más espacios de interacción con el sector productivo y llevar muchos temas de la innovación que pasan por la mejora articulación de CTI.

Otro aspecto central que han desarrollado con Gabriela Dutrénit en el FCCyT ha sido su posicionamiento y visibilidad dentro de la comunidad mexicana. “Debemos ser voz de las comunidades pero antes comunicarnos mejor con ellas. Hemos avanzado porque ahora llegamos a un público mayor –con cuenta en diversas redes sociales, tan sólo en Twitter han alcanzado más de 22 mil seguidores—. Aún así tenemos un espacio de mejoramiento amplio”.

Objetivos de un órgano autónomo

El Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) es una instancia autónoma e imparcial que se encarga de analizar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) en el país. Es un órgano coadyuvante de las actividades del Estado. Fue creado en junio de 2002 a partir de la publicación de La Ley de Ciencia y Tecnología.

Forma parte del Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación, encargado de regular los apoyos que el Gobierno Federal está obligado a otorgar para impulsar, fortalecer y desarrollar la investigación científica, tecnológica y las actividades de innovación.

Coordina diversos grupos de trabajo especializados en los que participan expertos provenientes de organismos e instituciones científicas, tecnológicas, gubernamentales y empresariales a fin de diagnosticar, analizar y proponer diversos esquemas para el fortalecimiento y desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación.

Entre sus funciones sustantivas destaca fungir como organismo asesor autónomo y permanente del Poder Ejecutivo, del Conacyt y del Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación. También atiende al Poder Legislativo federal y estatal. Las actividades de asesoría incluyen el diseño de políticas, la construcción del presupuesto y la evaluación de políticas.

Crean “nano-caballo de Troya” que entra a células cancerosas para destruirlas

Crean “nano-caballo de Troya” que entra a células cancerosas para destruirlas
Por Isaac Torres Cruz en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

Un caballo de Troya nanométrico se acerca… la célula cancerosa, al igual que la ciudad amurallada de Príamo, permite su entrada sin reconocer anomalía alguna. La nanoestructura ha utilizado alguna de sus llaves —receptores moleculares— para que la pared celular abra sus compuertas; por la “noche”, el caballo libera a un ejército como el griego que asola la ciudad-célula-tumor.

La analogía con el poema épico de Homero es empleada por investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) para explicar el tratamiento bionanotecnológico que han desarrollado desde hace dos décadas y que ahora han mejorado para atacar eficazmente el cáncer de mama, aunque podría emplearse para otros tumores, en pruebas celulares y ratones de laboratorio.

De acuerdo con Daniel Martínez Fong —investigador del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias que encabezó el proyecto junto con Rosa Angélica Castillo Rodríguez—, el núcleo fundamental de las nanopartículas es un gen condensado y un polímero sintético, que da las instrucciones para descargar el contenido en la célula perniciosa.

“Tienen péptidos con señales moleculares que dan las instrucciones como: localiza la célula dondequiera que esté; activa la entrada; ahora sal; evade las barreras del lisosoma; ahora llévatelo…”, puntualiza el científico. Dentro del Cinvestav han fabricado específicamente este tipo de genes, cuyo envío está dirigido.

Una vez dentro el caballo, explica, la nanoestructura libera a sus falanges helenas para crear un caos genómico dentro de los tumores. “Los fármacos se incorporan a su DNA y le causan defectos estructurales y lo convierte en una madeja desorganizada, que tampoco puede producir proteínas, provocando su muerte”.

Esta herramienta terapéutica fue probada en una “línea celular de cáncer de mama triple negativo” —que fue aislado de células cancerosas de una mujer con metástasis— que es de los más agresivos y comunes que aquejan a la población femenina del país, señala por su parte Rosa Castillo.

“Es un tipo de cáncer muy agresivo y que limita las opciones terapéuticas de las mujeres”. Pero la nanoestructura de los científicos es capaz de eliminar hasta el 60 por ciento del tumor en este tipo de cáncer, aunque en el laboratorio con modelos animales de ratón. “Pero este modelo se podría extrapolar a la humanos”.

PRUEBAS CLÍNICAS. Esta investigación, que ha recibido Fondos del Conacyt, el extinto ICyTDF, Ecos North Francia, el Instituto Científico Pfizer y el propio Cinvestav, a lo largo de estas dos décadas, obtuvo recientemente el Premio a la Innovación en NanoBiotecnología Cinvestav-Neolpharma. Ahora está en proceso de obtener patentes de los avances que ha obtenido en sus pruebas in vitro y en ratones.

Pero cuando se dice que la nanomedicina o la biotecnología son la medicina del futuro, la mayoría de las veces vemos con demasiada literalidad esta sentencia. El proyecto de los investigadores sigue el largo camino rumbo a probarse en pacientes y, tal vez, llegar posteriormente a los hospitales.

Estas pruebas clínicas serían el siguiente paso para el proyecto, sin embargo no es tan sencillo. “Necesitaremos permisos de Cofepris, FDA y organizaciones por contrato internacionales que validan desarrollos terapéuticos en humanos que son muy costosos”, refiere Martínez Fong en conferencia.

“Tenemos que pasar muchas etapas independientes a nuestro trabajo en los laboratorios, quizá si hay inversionistas interesados o se vende la tecnología a una empresa podría ser pronto, de lo contrario la investigación podría quedarse en el olvido. Necesitará de un desarrollo comercial agresivo”.

Desde el aspecto científico, dada la seguridad que han probado, podrían hacerse las pruebas clínicas cuanto antes. Sin embargo, requerirán de este tipo validaciones previas, “que podrían costar hasta 20 millones de dólares, y podría quedarme corto”, antes de ver un producto final en el mercado o en los hospitales.

La investigación es valiosa, si bien sería hipotéticamente una terapia complementaria al protocolo existente para atender a las pacientes con este cáncer, se emplearía para otros abordajes clínicos, como en cáncer de pulmón, neuroblastoma, glioblastoma y cáncer de próstata.

“Hemos entrado a una competencia científica fuerte con otros países, como EU y China —por ello han decidido proteger el conocimiento a través de las patentes. Ahora esperamos que posteriormente la competencia sea en el plano comercial”, apunta el investigador.

Megaproyecto de Conacyt busca mejorar el uso de la energía solar

Megaproyecto de Conacyt busca mejorar el uso de la energía solar
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Uno de los retos científicos y tecnológicos más importantes en el empleo de las energías renovables se relaciona con el desarrollo de formas eficientes de colección, conversión, almacenamiento y utilización de energía solar.

Bastaría con cubrir sólo el 0.22% de la superficie terrestre con celdas fotovoltaicas con una eficiencia del 8% para abastecer la demanda de energía mundial total.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Energía Solar, la radiación solar promedio en México es de cinco kilowatts hora por metro cuadrado (kwh/m2), lo que ubica al país como el tercer lugar a nivel mundial para desarrollar el potencial de este recurso renovable, sólo detrás de China y Singapur.

Si bien no hemos logrado aprovechar esta fuente de energía, o hacerlo mucho menos que otros países con menor potencial, como Alemania, investigadores nacionales estudian los procesos y ciencia requerida para generar tecnología como celdas solares más eficientes o colectores solares más asequibles, granjas cosechadoras de Sol y otros dispositivos.

Como parte del conjunto de Megaproyectos que ha emprendido Conacyt con sus centros de investigación, ahora muchos de estos esfuerzos serán coordinados y enfocados en una iniciativa común de energías renovables que tiene como eje central la energía solar. “Pensamos en atacar aquellas fuentes de energía donde el sistema de centros Conacyt tiene capacidades de incidir”, señaló David Ríos Jara, director del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICyT), durante la presentación de los megaproyectos en diciembre pasado.

De acuerdo con el director del IPICyT, que participa en este megaproyecto con centros como el Cimav, CICESE, Ciatecy CIO, entre otros, se eligió a la energía solar como eje principal debido a que en muchos centros Conacyt, y otros en universidades e institutos del país, existe una capacidad probada del desarrollo que han tenido en esta área a nivel internacional.

BIOENERGÍA. El proyecto contempla a grandes rasgos la producción eficiente de energía mediante la radiación solar y la creación de redes y mini-redes para su aprovechamiento. Pero además, los centros de investigación realizarán estudios para la utilización de energía residual y el mejoramiento de la eficiencia energética.

De acuerdo con Ríos Jara, el país además ha generado una experiencia notable en el desarrollo de bioenergía: aprovechando desechos y obteniendo biocombustibles, por ejemplo. Incluso, añadió, en estos procedimientos se pueden obtener otros productos de alto valor agregado mediante técnicas de química fina.

A su vez, Inocencio Higueras, director adjunto de Centros Conacyt, refirió entonces que el proyecto en esta área contempla también modificaciones a tecnologías ya disponibles para eficientar su uso en la generación de energía.

PROYECTOS EN CURSO. El doctor Elder de la Rosa Cruz, director del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO), es coordinador del eje de energía solar en el megaproyecto, quien ha insistido en generar nuevos esquemas para aprovechar este recurso energético.

De acuerdo con el especialista, la óptica encaja muy bien en esta área, sobre todo en lo referente a la radiación y a luz. Lo fundamental es desarrollar colectores solares que utilizan diseños ópticos. Explicó que el principio solar bajo el cual operan las celdas solares es un proceso, pero alrededor de esto surgen otras necesidades como hacer que la luz llegue de mejor manera al dispositivo, para lo cual hay que desarrollar componentes ópticos para poder lograrlo.

Además, refirió que el CIO tiene uno de los grupos más sólidos en el desarrollo de celdas solares con materiales orgánicos, el único en el país. Pero el centro también ha trabajado en el tema de ahorro de energía, un área que busca crear fuentes de luz más eficientes y para ello desarrolla dispositivos que emiten luz de forma más eficaz y económica.

Para De la Rosa Cruz, desarrollar proyectos que no solamente generen ciencia básica de primer nivel, sino también resuelvan los problemas nacionales, es un reto importante al que se deben sumar los centros de investigación. “Siempre es difícil y en la comunidad científica hay una discusión permanente al respecto, ciencia básica pareciera una cosa y la tecnología pareciera ser otro mundo. La realidad es que la ciencia per se no tiene ningún sentido, por lo que debe resolver problemas, de otra manera no llega a ningún lugar”.