Robots con sentimientos en la UdeG

Robots con sentimientos en la UdeG
Por Karina Alatorre en la Gaceta UdeG Nº 826

Marisol es el nombre del robot humanoide desarrollado por científicos del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara, que en su primera etapa ya es capaz de detectar la presencia de una persona y mantener un contacto visual con ella.

Este prototipo es el producto de la investigación que desde hace dos años realizan los académicos Daniel Zaldívar Navarro, Erik Valdemar Cuevas Jiménez y Marco Antonio Pérez Cisneros en el campo de la llamada robótica social, la cual busca que los robots tengan una mayor interacción con el ser humano a través de la lectura de estados de ánimo de las personas.

De acuerdo con los investigadores del Departamento de electrónica y computación, el objetivo del proyecto no es sólo que el robot pueda detectar si una persona está triste o contenta, sino que pueda ofrecer una reacción ante tal situación y de esta manera lograr una mejor interacción. “La robótica ya ha pasado de ser simplemente máquinas que se mueven y repiten un trabajo, a ser máquinas que puedan interactuar en la vida cotidiana del ser humano”, afirmó Marco Antonio Pérez.

Además de Marisol, el equipo de científicos trabaja en otro prototipo al que llaman “El rostro”, una cabeza humanoide dotada también de “inteligencia social”.

Para que los robots logren movimientos similares a los del ser humano, el equipo analizó previamente su conducta, para luego desarrollar los algoritmos adecuados que imiten sus movimientos. “Estudiamos cuando un humano observa qué es lo que ve, a quién le dirige la mirada, por qué saluda, bajo qué términos y cómo se dispone a las personas que le ven y que le devuelven el saludo”, refirió Cuevas Jiménez, quien estuvo a cargo del desarrollo del algoritmo de localización del rostro para perfilar la planta robótica hacia la persona con la que se va a interactuar.

También se están desarrollando ya los algoritmos de detección de estados de ánimo —que es el siguiente paso—, los cuales funcionarán apoyados por aparatos de video especializados. “Hemos empezado a adquirir nueva tecnología que consta de cámaras que acaban de salir al mercado, son cámaras de profundidad que tienen capacidad de identificar emociones”, informó Pérez Cisneros.

Para el desarrollo de los prototipos ha sido de gran importancia la labor de los estudiantes que participan, reconocieron los titulares, ya que han contribuido en gran medida en el diseño de los algoritmos.

Participan alumnos de licenciatura, maestría y doctorado, especializados en electrónica y computación, ya que, a decir de Erik Valdemar, para este proyecto se requiere capital humano muy capacitado.

Los investigadores adscritos al cuerpo académico de Robótica visión computacional y control automático, pretenden que su proyecto alcance una madurez dentro de unos seis o siete años.

ACEPTACIÓN O RECHAZO

Zaldívar Navarro, quien lidera la investigación, inició hace más de dos años con la implementación de un seminario en el que revisó la literatura disponible sobre la robótica social.

Ahí los investigadores confirmaron —de acuerdo al contenido de varios artículos de diferentes partes del mundo—, que el ser humano acepta en mayor medida a las máquinas que son similares a él y rechaza aquellas que no lo son. “Sin embargo parece ser que existe un umbral en el que el humano rechaza al robot cuando se parece demasiado, porque le evoca sentimientos de una persona muerta, de algo sin vida. Es algo muy interesante”, comentó al respecto Erik Cuevas.

Al lograr la aceptación del ser humano, la robótica social pretende que las máquinas puedan interactuar en cuestiones cotidianas, como el cuidado de los niños, de los ancianos o de los enfermos.

El investigador informó que aunque la robótica social es un área que en todo el mundo no ha alcanzado la madurez suficiente, ya existen productos en Japón para cuidar a los ancianos: se trata de robots que están paseándose entre las casas y haciendo preguntas sobre su vida cotidiana. “No deja de ser la meta final de todo esto, que el humano pueda verlo hasta cierto punto como su par. En Europa, por ejemplo, se ven horribles, son prototipos que todavía no pierden esa forma robótica”.

En el caso de Marisol, la planta robótica fue adaptada a un maniquí que los investigadores obtuvieron en un tianguis. “Es un maniquí que se usa para mostrar ropa, así inició nuestro proyecto, con la idea de que estos maniquíes pudieran tener algunos movimientos, interactuaran con las personas y fueran también una atracción del lugar”.

OBTENCIÓN DE RECURSOS

Para el financiamiento de este proyecto, los investigadores han utilizado los recursos materiales con los que ya contaba el equipo de investigación, como algunas plantas robóticas y herramienta, sin embargo el resto se ha logrado gracias a un financiamiento del

CONACyT que obtuvo Erik Cuevas para un proyecto particular sobre imitación del caminado humano.“Es un proyecto de ciencia básica, de caminado humanoide, lateralmente este proyecto ha cubierto gastos de robótica social porque están ligados, finalmente las mejoras que se quieren hacer a los humanoides que ya tenemos son con el objetivo de lograr las propiedades de interacción social”, dijo el investigador.

Informó que a la fecha se le han invertido unos 120 mil pesos, pero que se requiere una mayor inversión, por lo que están trabajando en un planteamiento formal del proyecto y de esta manera tener sus recursos propios. Entre el material que planean adquirir está el de una impresora 3D, con un valor de 50 mil pesos.

Por su parte, Erik Cuevas destacó la relevancia que tiene el hecho de que los estudiantes de maestría y doctorado cuenten con becas del CONACyT, lo que les ha permitido ahorrar un recurso muy caro, ya que una nómina de este nivel costaría más de un millón de pesos al año.

Destacaron los esfuerzos que se hacen desde las universidades públicas y privadas para generar conocimiento propio, que lleve luego a la generación de tecnología. “Estamos en la primera parte del eslabón, la que capacita y forma gente pensante, técnicamente calificada que podrá en una etapa siguiente hacer sus aportaciones”, afirmó el investigador Pérez Cisneros.

Los investigadores no descartan la posibilidad de que en un futuro puedan entrar al mercado con estos prototipos, aunque para eso deberán aprobar diferentes estándares de calidad y de seguridad.

Señalaron además que en la actualidad no han trabajado en conjunto con alguna empresa privada —aunque han tenido la oportunidad— debido a la diferencia de objetivos que puedan surgir en este tipo de proyectos. “Preferimos caminar por nuestro camino, porque a veces surgen intereses que no son compatibles, una empresa quiere que esto se guarde, y en el caso de un científico es al contrario, quiere que todo esto se divulgue, y que otras personas puedan reproducirlo en otro lado”, explicó Cuevas Jiménez.

REGISTRO DE PATENTE

Este cuerpo académico cuenta actualmente con una patente activa sobre la pata de un robot humanoide y una patente en trámite por un sistema electromagnético de equilibrio humanoide, de tal manera que en medida que el proyecto de robótica social avance, consideraran patentar alguno de los procesos que sean de interés en el quehacer científico. “Con la experiencia que ya se tiene, si observamos que algunos de los materiales que generemos es patentable, se procederá a hacerlo de inmediato, ya conocemos los procedimientos, tenemos presencia en el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI)”.

La masificación de la educación superior ha compartido retos para las universidades

La masificación de la educación superior ha compartido retos para las universidades
Por Roberto Estrada en la Gaceta UdeG Nº 825

En México sólo el 33 por ciento de los jóvenes que tienen edad para hacerlo, están estudiando la educación superior. De ese porcentaje, que representa uno de cada tres, ni siquiera existe garantía de que puedan terminar su educación, por lo que en la república no se ha logrado la “universalización de la educación superior” —que significa que más del 50 por ciento de los jóvenes la cursen— y pocos países de América Latina están cerca de ello.

Tal fue la afirmación del director general de Educación Superior de la SEP, Salvador Malor Álvarez, durante la conferencia que impartiera la semana pasada a propósito de la firma de un convenio de colaboración académica entre el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad de Guadalajara.

Con este acuerdo se establecieron las bases y criterios por medio de los cuales las instituciones señaladas crearon el Observatorio Regional sobre Internacionalización y Redes de la Educación Terciaria en América Latina y el Caribe (OBIRET).

Malo Álvarez hizo hincapié en nuestro concepto de universidad, que nació originalmente como un privilegio para un reducido grupo de personas, compuesto generalmente por clérigos, militares y nobles. Esto siguió así durante siglos, hasta que el XX “realmente explotan las universidades, se desbordan y empiezan a crecer”, aunque todavía entre los años cincuenta y sesenta en México no entraba a la universidad más del dos por ciento de los jóvenes en edad de hacerlo.

Dijo que el desarrollo en países como Estados Unidos o algunos de Europa, fue más rápido, pero en América Latina, años atrás, sólo Argentina o Chile contaban con un crecimiento significativo.

Hoy esta educación “es de muchos” en todo el mundo, ya que según cálculos, hay actualmente 240 millones de estudiantes en el planeta. Los sistemas de educación masiva mayormente se encuentran en China o la India. En el caso de México, se ubica entre los 15 países con los sistemas educativos más grandes.

Los cambios en la educación superior —continuó Malo Álvarez—, no sólo están relacionados con un aumento en esta población, que de entrada plantea la oferta de distintas alternativas, sino que se han modificado los contextos, ya que las tecnologías de la información tienen un rol preponderante.

Así, la misión de transmitir el conocimiento por parte de las universidades, “pasó a ser secundaria”, ya que éste puede ser consultado por vías como los libros o internet. Lo que importa es “aprender a usar la cabeza”.

Malo Álvarez dijo que ante este cambio, que conlleva una educación para muchos y de acuerdo a sus distintas peculiaridades, hay que fijar medidas para el aprendizaje, para lo cual en México “estamos mal acostumbrados y no somos buenos para eso”. No se deben medir los cursos por horas o créditos, sino en “qué es lo que aprenden los individuos, sus grados de dificultad y niveles. Eso no lo sabemos hacer, ni enseñar. Hay una resistencia enorme de todo el sistema educativo a cambiar esos paradigmas”.

En la actualidad se calcula que cinco millones de jóvenes están estudiando internacionalmente. De ésos, parte lo hace en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Australia. A México llegan alrededor de 40 mil personas de fuera a estudiar, de las cuales muchos son mexicanos que regresan del extranjero, mientras que, por dar un ejemplo, Nueva Zelanda atrae por año a 160 mil estudiantes.

Malo Álvarez cree que tal número supera a toda América Latina, porque “no ha querido cambiar sus enseñanzas, y quiere seguir enseñando a la antigüita”, ya que a la universidad no se debe ir a memorizar o escuchar, sino a discutir los conocimientos recibidos por otras vías.

De ahí la importancia, agregó el funcionario, de contar con un observatorio que analice el fenómeno de internacionalización en la educación superior, así como las redes de cooperación en esa materia.

El OBIRET, que será coordinado por la académica Jocelyne Gacel-Ávila, obtendrá información sobre la situación actual del proceso de internacionalización de la educación superior en la región.

Al respecto, el Rector General de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, dijo que si bien hay avances en el rubro en América Latina, aún existen rezagos frente a regiones como América del Norte, Europa, Asia y Oceanía. Por lo que resulta imperativo generar “políticas públicas e institucionales para impulsar decididamente esta dimensión”.

El crecimiento de la investigación educativa

El crecimiento de la investigación educativa
Por Ruth Padilla Muñoz en la Gaceta UdeG Nº 825

El Consejo Mexicano de Investigación Educativa señaló en el año 2003 que: “Aunque los inicios de la investigación educativa se registran en los años treinta y en los cincuenta, no es sino hasta 1964, con la fundación del Centro de Estudios Educativos (CEE), que comienza la investigación educativa actual”.

Por ello, este tipo de estudios en México tienen una trayectoria de muchas décadas, y las investigaciones de este centro apuntaron principalmente a un diagnóstico del sistema educativo nacional y a realizar una revisión crítica de la estadística educativa desde la perspectiva de equidad.

Posteriormente, en la década de los setenta, se crea el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que fueron los primeros centros de investigación modernos relacionados con el la educación multidisciplinaria.

En los últimos años se han creado y fortalecido entidades de investigación que ofrecen un panorama de lo que sucede en el ámbito de la educación, tanto dentro de las Instituciones de Educación Superior como en los centros del Consejo

Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), asociaciones civiles, organismos públicos descentralizados o instituciones privadas; los ejemplos se multiplican y cito sólo algunos que pueden servir de referencia, sin demérito de todos los demás: el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior, A.C. (CENEVAL), el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) y el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV), que destacan por sus aportes en la evaluación e investigación educativa.

El crecimiento en el número de investigadores en el país ha sido consecuencia del impulso que se le ha dado a este importante campo de generación de conocimiento, al incremento en el número de posgrados de calidad orientados a la formación de profesores e investigadores y, en los últimos años, a la multiplicidad de temas y problemas que surgen cada día, en particular a partir de la Reforma Educativa más reciente, iniciada con la modificación del Artículo 3º constitucional y publicada el 9 de febrero de 2012

en  el  Diario  Oficial  de  la  Federación  (DOF),  que  declara como formación obligatoria a la educación media superior y, posteriormente, la reforma al mismo artículo que se publicó en el DOF el 26 de febrero de 2013, mediante la cual se eleva a rango constitucional la obligación del Estado de garantizar la calidad de la educación que reciben los mexicanos. Es con base en este decreto que se crea el Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

Aunque es difícil precisar cuántos académicos trabajan en las distintas líneas de investigación sobre el tema educativo en todo el país, un indicador es el número creciente que tiene el reconocimiento del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt e inscritos en la disciplina Pedagogía, del área de Humanidades y ciencias de la conducta, que en este año alcanza ya 438 investigadores, de los cuales el 56 por ciento son mujeres; conviene aclarar que por su naturaleza, la educación es un campo multidisciplinario y las subdisciplinas son abundantes, por lo que muchos estudiosos se encuentran ubicados en otras áreas, pero sus investigaciones tienen por objeto de estudio a la educación. Si se habla del total por entidades federativas, el Distrito Federal es donde se concentra la mayoría de los investigadores, 145 en total, mientras que en Jalisco hay 37, de los cuales 28 forman parte de la Universidad de Guadalajara.

Los proyectos de investigación emprendidos alrededor de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), del programa de escuelas de calidad, sobre los motivos de los pésimos resultados de las pruebas internacionales y locales en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, la deserción escolar, el embarazo adolescente, entre muchos otros, dan cuenta del dinamismo en el campo de la investigación educativa, que se potencia con la creación del Instituto de Evaluación Educativa (INEE). En síntesis, el sistema educativo mexicano está bajo observación y los resultados de las investigaciones permitirán identificar necesidades, efectuar diagnósticos, evaluar el impacto y los resultados de las reformas y programas, y fortalecer la innovación tecnológica en el país.

Los Prodigios Extraños

Los Prodigios Extraños
Por Fanny Enrigue en la Gaceta UdeG Nº 824

Cuenta Suetonio que la estatua de Júpiter, a quien Calígula había ordenado trasladar a Roma, lanzó tal carcajada cuando la tocaron que las máquinas cayeron y los obreros huyeron despavoridos. Ello constituyó, como señala el autor de Vita Caesarum, uno de los muchos augurios de su muerte.

Cayo Julio César Augusto Germánico no era precisamente cauto en su relación con las divinidades. Entre otras cosas, antes de la risa —que, como se sabe, “es lo que chinga”—, éste celebraba conversaciones secretas con la efigie de Júpiter Capitolino, en una de las cuales, según describe el mismo biógrafo, con gesto arrogante la amenazó: “Prueba tu poder o teme el mío”; en otra ocasión sustituyó la cabeza de la estatua de esa deidad por una reproducción de la suya…De acuerdo a los planteamientos de Requena Jiménez, en su estudio Omina mortis / Presagios de muerte. Cuando los dioses abandonan al emperador romano (Abada editores, 2014), resulta complejo precisar el origen de los relatos ominales: éstos responden a la situación histórica del personaje cuya muerte anuncian, pero constituyen asimismo un reflejo deformado (irónico, en ocasiones) de la percepción popular de la fi gura de cada emperador y su programa ideológico.

Los prodigios, entendidos como un acontecimiento extraño que rebasa los límites regulares de la naturaleza, representan uno de los elementos centrales de la religiosidad romana.

Tradicionalmente suelen ser valorados por un lado, formando parte de la adivinación, como una advertencia divina a los hombres sobre la ruptura de dicha relación; y, también, como expresión de la ira de las deidades.

Sin embargo, escribe el investigador español: “Mucho más que la acción directa de la divinidad sobre una comunidad para castigarla, los romanos temían las consecuencias del abandono de la protección divina”. Un prodigio en ese contexto no es, entonces, una advertencia de la ruptura de la relación entre dioses y hombres, sino “la materialización del fi n de la protección divina hacia una comunidad o persona”; esto es, son valorados “no como mensajes, sino como síntomas de una situación alarmante”.

La concreción de dicho abandono toma diversas formas: el movimiento de las estatuas de dioses (que de acuerdo a esa mentalidad participan de la personalidad y esencia del modelo), que se ríen, caen, sudan o vuelven el rostro a otra parte; puertas que se abren; errores rituales —la huida de la víctima, manchas de sangre o la extinción del fuego— que ofuscan la necesaria pureza para aproximarse a lo sacro; el temor a la oscuridad de la noche; y animales —búhos, lobos y algunas aves—, entre otros símbolos, que no hacen sino augurar hechos funestos.

Tratándose de los emperadores, esos presagios son doblemente graves, en vista de que tales fi guras ostentan el poder a causa de un don divino. Y esa protección se recibe cuando la persona ejerce su mandato en concordancia con las virtudes de los dioses. El beneficio recibido en esos casos será para toda la comunidad, como ocurrió con César y Augusto, quienes eran considerados no sólo intermediarios ante los dioses para el bien de los demás, sino en ocasiones hasta dioses protectores en sí mismos. Inversamente, el daño afectará a la colectividad que se encuentra bajo su gobierno; el caso de Calígula o Heliogábalo, entre otros.

Numerosas cosmogonías de la antigüedad consideran el caos como principio. El cosmos es resultado de la transformación que establece un ser superior, gracias a la cual es posible no sólo invertir esa situación, sino igualmente mantener el orden en la tierra (trátese de la fecundidad de campos y animales, ciclo natural de las estaciones, etcétera), proteger de la amenaza constante de aquellas fuerzas primigenias. De ahí su importancia.

Así, el fi n de la tutela divina implica la irrupción de lo salvaje y lo caótico en el espacio de la ciudad, ámbito por excelencia de lo humano. “Bárbaros” —la onomatopeya que en su génesis designaba a aquellos que balbucean, que no hablaban griego— continúa siendo en la Roma antigua un concepto sustentado en la idea de dislocación, aplicada tanto a la lengua como a las prácticas reales y simbólicas que atacan “lo propio” del hombre.

Atraso patente

Atraso patente
Por Karina Alatorre en la Gaceta UdeG Nº 824

Para mejorar el nivel de competitividad de México en el ámbito internacional, la industria debe tener como prioridad el tema de la innovación y la propiedad intelectual, advirtieron especialistas en el panel “La experiencia del inventor mexicano ante los retos de la innovación”, desarrollado el pasado martes en el Paraninfo Enrique Díaz de León, en conmemoración del Día del inventor mexicano.

Fue la directora de comercialización de tecnología, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Teresa de León

Zamora, quien dio a conocer que México ocupa el lugar 61 de 144 países en cuanto al nivel de competitividad, de acuerdo con datos recientes del Foro Económico Mundial.

Explicó que entre los pilares que miden la competitividad de un país, está la innovación, algo en lo que México tiene su peor desempeño, ya que según una encuesta del INEGI, apenas un 11 por ciento de las empresas en el país, en 2011, realizaban algún proyecto de innovación.

Algunas de las causas por las que no se invierte en innovación, añadió Teresa de León, son el riesgo económico excesivo, elevados costos de innovación y fallas de fuentes de financiamiento. En cuanto al tema de la propiedad intelectual, la funcionaria del Conacyt afirmó que este tema es imprescindible para que los esfuerzos hechos puedan ser capitalizados.

En esto coincidió el director del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Miguel Ángel Margáin, quien informó que menos de 10 por ciento de las patentes tramitadas cada año por el IMPI, pertenecen a mexicanos.

Añadió que el conocimiento debe estar protegido para que pueda generar desarrollo económico.

El Rector General de la Universidad de Guadalajara, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, destacó que la Universidad obtuvo seis títulos de patente en el último año, y que espera recibir tres más en los próximos meses.

El Día del inventor mexicano es celebrado el 17 de febrero, en homenaje al ingeniero jalisciense Guillermo González Camarena, inventor del sistema que permitió la televisión a color.

Claroscuros sobre el origen de la vida

Claroscuros sobre el origen de la vida
Por Lucia López en la Gaceta UdeG Nº 822

El conocimiento sobre el origen de la vida, que ha sido siempre un tema de interés para la humanidad, tiene ya muchas claridades pero también muchos retos.

Sobre ello, el destacado científico Antonio Lazcano Araujo impartirá esta semana una conferencia en el marco del 35 aniversario de la carrera de Biología del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA).

Los avances que se van acumulando en distintas disciplinas (genómica, química, biología molecular y astrofísica), permiten “tener mucha claridad” en varios aspectos, dijo el especialista en biología evolutiva.

En torno a los compuestos que forman a los seres vivos y que se pudieron haber formado en la Tierra primitiva, existe una molécula (prima del DNA, Ácido desoxirribonucleico), el RNA, sobre la que “cada vez tenemos más claro que es una molécula que no sólo almacena información genética, sino que también actúa con actividad catalítica”, es decir que acelera o disminuye una reacción.

Por su parte, la investigación de cometas, meteoritos y asteroides demuestra que es muy abundante en el universo la síntesis abiótica (química y física, no biológica) de moléculas orgánicas. “Eso apoya también la idea que podrían haber ocurrido procesos similares en la Tierra misma”.

Uno de los obstáculos es “que no tenemos rocas sedimentarias que nos digan exactamente cómo era la Tierra cuando surgió la vida”. Al no tener estas rocas “no tenemos fósiles de cómo eran los primeros organismos ni de las estructuras que los precedieron, también impide saber cuál era la composición química de la atmósfera y la temperatura de los mares primitivos. Lo que vamos haciendo, son reconstrucciones parciales que vamos afinando en el tiempo”, dijo.

Cuando alguien trabaja con disciplinas históricas como la cosmología, el origen de la vida, la evolución biológica, la arqueología, o la lingüística, “trata de desarrollar narrativas históricas”, dijo y agregó: “Uno nunca va a tener la prueba de cómo surgió la vida, ese es el principal problema”.

Y qué es vida

Antonio Lazcano profundizó más: “Otro gran problema es que todavía no tenemos una definición de lo que es vida. Para algunos de nosotros en el momento en el que aparece un conjunto de moléculas del RNA que se pueden multiplicar con variación y por lo tanto evolucionar, ya tienen características esenciales de lo vivo. Hay otros colegas que piensan que es hasta que aparecen las proteínas y un código genético podemos hablar de un sistema vivo como tal”.

Tras esta explicación sobre las verdades y dudas, agregó: “Tenemos una mezcla de ambas”.

“Las grandes verdades son que la evolución es lo único que nos puede explicar el origen de la vida, que es muy fácil formar los compuestos que constituyen a los organismos, que se formen planetas en el universo; podemos reconstruir la evolución temprana de la vida y ver la importancia de algunas moléculas como el RNA y los lípidos. Las grandes dudas es que no sabemos cómo se dio ese proceso”.

Antonio Lazcano dictará una conferencia en el máximo recinto de la Universidad de Guadalajara, en el marco del natalicio de Charles Darwin y del 35 aniversario de la carrera de biología del CUCBA, explicó el director de la División de Ciencias Biológicas y Ambientales de este centro universitario, Carlos Beas Zárate.

La UdeG, agregó el funcionario, le entregará un reconocimiento a este especialista mexicano —ícono de la biología—, quien ha apoyado el desempeño de los estudiantes de esta Casa de Estudio, algunos de los cuales han hecho su posgrado con él.

El problema de las pensiones en México

El problema de las pensiones en México
Por Martín Vargas Magaña en la Gaceta UdeG Nº 822

Existen en nuestro país alrededor de 10 millones de personas mayores de 65 años de edad, pero la cifra crecerá a 15 millones en 2020 y a 36 millones en 2050 de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO). En el país, 800 personas cumplen cada día 65 años y en 2050 representarán 27.7 por ciento de la población nacional. Esto plantea la pregunta acerca de cuáles son las opciones de ingreso para este bloque poblacional que cada año crece y crece. Por supuesto puede pensarse en las pensiones por jubilación como la respuesta natural al planteamiento, pero en la realidad obtener una pensión dista mucho de ser una buena respuesta para resolver el tema de los ingresos para una persona que toda su vida trabajó y ha decidido retirarse.

La  inviabilidad  financiera  de  los sistemas de pensiones en México destinados a garantizar condiciones dignas de retiro para los trabajadores se ha vuelto un tema muy problemático de la economía nacional. Algunos especialistas lo llaman la “enfermedad invisible de la economía mexicana”.

Bajo el esquema vigente de cuentas individualizadas, alguien que pagó sus aportaciones al seguro para el retiro por un lapso de 30 años sólo puede esperar como pago pensionario alrededor de una quinta parte de su última remuneración. Así de dramático puede llegar a ser este asunto.

La baja tasa de retorno –término técnico con el que se conoce al monto que percibe el trabajador retirado como pensión, respecto de la última remuneración percibida antes de retirarse– tiene una de sus causas endémicas en el porcentaje del salario que se  ahorra  durante  la  vida  laboral;  en nuestro país, la aportación a los esquemas de retiro ronda el 6.5 por ciento del salario, una de las más bajas de América Latina.

Pero eso no es todo, en México existen más de mil modelos de sistemas de pensiones que van desde el sistema judicial, universidades, municipios, dependencias hasta los trabajadores de la iniciativa privada. Cada uno tiene características propias y dentro de estos muchas veces se aplican condiciones distintas para cierto grupo de empleados. Por ejemplo, los beneficiarios del ISSSTE cuestan 8 veces más que las pensiones de los trabajadores  afiliados  al  IMSS.  Esto genera un esquema desigual violentando el principio de salario igual para trabajo igual.

Algunos especialistas estiman que el pasivo de pensiones de instituciones públicas tales como PEMEX, CFE y las universidades públicas representan más del 120 por ciento del Producto Interno Bruto del país, con lo cual se avizora la gravedad del agujero en la economía  nacional  y  las  finanzas  públicas que las pensiones representan.

Esta preocupante situación tiene que ser analizada con una visión integral, que incluya los ángulos económico, demográfico, sociológico y político.

Simplemente téngase en cuenta que uno de los problemas asociados a las pensiones es el costo de la salud. La transición  demográfica  implica  un incremento de los riesgos epidemiológicos para las personas de más de 65 años en enfermedades que son costosas y que no están contempladas en los presupuestos del IMSS o del ISSSTE, instituciones sobrecargadas que ya tienen graves problemas de atención, tiempos de espera y abasto de medicamentos.

Es urgente que gremios sindicales, patrones, poder ejecutivo y legisladores entremos en una discusión seria y a detalle sobre el futuro de las pensiones en México. No es responsable dejar que las cosas más temprano que tarde caigan por su propio peso y abandonar a la gran mayoría de trabajadores que llegarán a la tercera edad como pensionados pobres o, lo peor, sin pensión. Es un asunto que debemos poner en la agenda prioritaria del país.

Cuánto leemos los mexicanos

Cuánto leemos los mexicanos
Por Martín Vargas Magaña en la Gaceta UdeG Nº 818

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”
St. Teresa de Jesús

Siempre ha sido una preocupación del sector público educativo y cultural en nuestro país el fomento de la lectura. Desde las épocas de José Vasconcelos como Secretario de Educación Pública, en las postrimerías revolucionarias a principios del siglo pasado, cuando se dio gran impulso a la educación popular e importancia a la lectura, hasta la promulgación de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro el 23 de julio de 2008, se ha reconocido que la falta de lectura en México es un problema crónico que no se resolverá por decreto. Vasconcelos estableció las escuelas rurales (Casas del Pueblo) que convocaron a las comunidades a un esfuerzo de alfabetización con el fin de unificar el país culturalmente, creó bibliotecas, celebró con gran éxito la primera Exposición del Libro en el Palacio de Minería y formó un amplio catálogo de publicaciones, entre las que destacaban una serie de clásicos de la literatura universal.

En los sexenios más recientes se instauraron diversas iniciativas que han abarcado desde la creación de paquetes didácticos de estímulo y formación de lectores, adecuados para cada nivel de la educación básica, dirigidos a educandos, docentes y padres de familia; campañas educativas e informativas a través de los establecimientos de enseñanza y los medios de comunicación social; becas, premios y estímulos a la promoción, edición y fomento de la lectura y el libro; emisiones de programas de radio y televisión dedicados a la lectura y el libro; hasta el establecimiento de talleres literarios, rincones, círculos y salas de lectura. Pero no ha sido suficiente. Mientras que en México el promedio de libros leídos al año es de 2.9, en Finlandia es de 47, en Islandia 40, en Noruega 18, en Alemania 15, en España 10.3 y en Portugal 8.5.

De acuerdo con las dos Encuestas Nacionales sobre Lectura (ENL) más recientes, realizadas en 2006 y 2012, las cosas van de mal en peor. En la ENL 2006 ante la pregunta “¿Usted lee libros?”, 56.4 por ciento de los encuestados respondió afirmativamente, mientras que 43.6 por ciento admitió que no lo hacía, y 30.4 por ciento dijo “haberlo hecho en algún momento de su vida”. En tanto que en la ENL 2012, la relación se invirtió: respondió afirmativamente 46.2 por ciento, y admitió que no lee libros 53.8 por ciento de los entrevistados, mientras que un 34.4 por ciento dijo haberlo hecho en algún momento de su vida.

Una caída de más de 10 puntos porcentuales entre ambas encuestas, que se traduce en que menos de la mitad de la población mayor de 12 años en el país dice leer libros.

De la revisión cuidadosa de los datos arrojados por la última ENL, se desprende que quienes leen menos son los jóvenes de 24 años que han concluido la universidad; ahí es cuando empieza la caída del hábito lector. Mientras estamos en los distintos grados escolares los mexicanos seguimos leyendo, pero una vez que salimos del circuito escolar dejamos de leer. Cuando se nos pregunta “por qué no leemos”, las respuestas más comunes son: “por falta de tiempo”, “porque no nos gusta leer” o “porque preferimos otras actividades recreativas”. Quienes argumentan falta de tiempo van desde los 12 hasta los 52 años de edad, son hombres o mujeres indistintamente, y lo mismo poseen educación básica que un posgrado. Quienes dicen no leer porque no les gusta son principalmente personas de más de 46 años que carecen de estudios, o curiosamente, aquellas personas que tienen estudios de posgrado.

Por otra parte, un 34 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años declaran que no leen, o no leerían, porque se les hace muy difícil. Este dato resulta particularmente revelador, ya que son estos jóvenes quienes están en edad de cursar estudios de nivel superior y seguramente muchos de ellos abandonan sus estudios por la complejidad del lenguaje que tienen que leer y dominar, y ante lo cual declaran no estar preparados. Algo deberíamos estar haciendo en las universidades para intentar corregir esta situación.

Por otra parte, el promedio nacional de mexicanos que no leen “porque les da flojera” representa la tercera parte del universo de no lectores. Y un porcentaje significativo dice que no tienen el hábito de la lectura porque no saben qué leer o porque no tienen a la mano lecturas que les interesen.

¿Cómo enfrentar esta situación? Como dice el evangelio según Juan: In principium erat verbum… El asunto de la lectura reclama cambiar de hábitos de vida y un primer paso es bajar la exposición de televisión, cuyo promedio de consumo es de cuatro horas y 45 minutos diarios entre los mexicanos. Debemos dar ejemplo en casa, sobre todo ante nuestros niños y jóvenes apagando la televisión y encendiendo un libro. ¿Te animas?

El poder adquisitivo de los académicos

El poder adquisitivo de los académicos
Por Martín Vargas Magaña en la Gaceta UdeG Nº 818

Parte importante de la crisis económica recurrente en que vive nuestro país se debe a la imposición de la política salarial de topes en los incrementos salariales por debajo del índice inflacionario, medida adoptada en la década de los 80 del siglo pasado que ha provocado año tras año un deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora. Este deterioro se debe al alza acumulada de precios en bienes y servicios que son indispensables para solventar las necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda y transporte de una familia promedio en el país.

Durante la primera semana del año, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) señaló que el poder adquisitivo de las familias mexicanas se ha desplomado de manera continua desde 1992 y que ello es la causa principal del incremento de la pobreza y del fracaso de la política social durante los últimos 22 años.

Algunos expertos, luego de analizar la política de topes salariales y la tendencia en el alza de los precios de bienes y servicios básicos, señalan que serían necesarios alrededor de 50 años para alcanzar una verdadera recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo.

En abril de 2014, la Facultad de Economía de la UNAM realizó una investigación que señalaba una caída del 77.8 por ciento del poder adquisitivo del salario mínimo en el periodo que va de 1987 a 2014. La investigación hecha a nivel nacional empleó una canasta de 40 productos recomendados para una buena y sana alimentación, elaborada por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición. El salario mínimo vigente en el DF era en ese momento de 67.29 pesos diarios y el costo de la canasta básica de alimentos era de 195.3 pesos en supermercados y 172.4 pesos en mercados sobre ruedas y tianguis. Así, tan sólo para comprar los alientos mínimos necesarios en un día, el salario mínimo debería aumentarse en al menos 116.56 pesos diarios, lo que supone un incremento del 173.2 por ciento.

En este momento más de 10 millones y medio de trabajadores en el país, cuyos ingresos son iguales o menores a 2 salarios mínimos no tienen los recursos necesarios ni siquiera para comprar la canasta básica de alimentos.

Por otra parte, la Universidad Obrera publicó también durante 2014 un informe llamado Crisis y rezago social, en el señala que en los últimos tres sexenios los topes salariales han provocado que el salario mínimo se incremente en apenas un 333 por ciento, frente al incremento del costo del kilogramo de tortilla que ha sido de alrededor del mil 364 por ciento, o el incremento del precio pan blanco que se elevó 980 por ciento, o la harina de trigo que subió 785 por ciento, o la carne que subió 700 por ciento, o el frijol que se incrementó 623 por ciento o el huevo que aumentó 862.5 por ciento. Ante esto, no es de extrañar que la familia de un trabajador que percibe el salario mínimo, padezca la insuficiencia de sus ingresos tan sólo para cubrir las necesidades alimenticias. Con un salario mínimo sólo se puede obtener la quinta parte de las proteínas y calorías por persona necesarias para una adecuada alimentación.

Por supuesto, los trabajadores académicos universitarios no están exentos del deterioro del poder adquisitivo del salario. Una investigación llevada a cabo por el Centro de Análisis Multidisciplinario de la UNAM señala que de 1982 a 2013 los bolsillos de los profesores ordinarios de asignatura, en aquella casa de estudios, perdieron un 78 por ciento de su poder adquisitivo, los profesores investigadores asociados y los técnicos académicos han visto disminuir el valor real de su salario en un 72 por ciento y los profesores de tiempo completo han perdido un 44 por ciento de su poder de compra.

Durante este periodo el deterioro salarial en la Universidad de Guadalajara puede suponerse similar o peor, por tratarse de los mismos índices inflacionarios y por poseer un tabulador con percepciones inferiores a las ofrecidas por la UNAM. En el año recién concluido las cosas no mejoraron. La inflación acumulada fue de 4.08 por ciento y el aumento salarial logrado por los trabajadores académicos de la UNAM (que es un indicador del tope salarial que se impondrá al resto de las universidades) fue de apenas 3.4 por ciento directo al salario; con lo cual se suman más pérdidas en el valor real del salario para los universitarios en todo el país.

Ante esto, resulta imperativa una revisión salarial en la Universidad de Guadalajara (y en todas las instituciones públicas educativas de nivel superior) que cuente con la participación de autoridades estatales y federales para un incremento de emergencia que frene al menos, la tendencia de deterioro del salario. De permitirse la continuidad de la contracción salarial en las universidades públicas se compromete la calidad educativa del sistema educativo nacional en su conjunto y con ello el deterioro del futuro para el país.

Desafíos de la educación superior

Desafíos de la educación superior
Por Rubén Hernández Rentería en la Gaceta UdeG Nº 816

La educación superior en el mundo “atraviesa por una revolución” y las instituciones de América Latina viven además una situación específica que les implica “otros retos” más. Lo anterior se desprende de algunas de las conferencias magistrales del Seminario Internacional sobre Educación Superior, que se realizó este fin de semana en la UdeG y en la que participaron especialistas internacionales y rectores y directivos de universidades del país, entre otras personalidades.

En esta revolución se tienen que “aplicar el nuevo conocimiento y el desarrollo tecnológico, así como desarrollar innovaciones que no sean costosas y que solucionen los problemas de la mayoría”, afirmó el consultor internacional Jamil Salmi, en su conferencia “Los nuevos desafíos para la educación superior”.

Es necesario ofrecer “nuevas prácticas pedagógicas y competencias” relativas al uso de nuevas tecnologías, y competencias lingüísticas, artísticas, espaciales, emocionales, trabajo en equipo, comunicación, emprendimiento, aprendizaje constante, análisis crítico y global, creatividad y razonamiento ético. En este punto dijo que en lugares donde “los Estados de Derecho están en peligro”, como los casos de Nigeria y Guerrero, hay que trabajar en los valores.

Respecto a la calidad, dijo que lo relevante no son los rankings, sino el valor agregado, el mejor esfuerzo para la educación de los estudiantes, la inclusión, equidad y el compromiso social de las universidades. El gran peligro de los rankings, además, es “que impulsa a ser idénticos y lo importante es cómo diferenciarse de los demás en función del entorno y con identidad propia”.

Para el desempeño escolar, donde influyen los recursos económicos de los estudiantes y la calidad de la educación previa, enfatizó la importancia de la motivación y del peligro de un trato diferenciado “que genera en las personas una pérdida de confianza en sí mismo”. En las instituciones, “la autocomplacencia es peligrosa” porque puede llevarlas a descender, y resaltó la importancia de la flexibilidad, la planificación, la retroalimentación y la capacidad para cambiar rápidamente. Salmi concluyó que “no hay diferencias entre universidades (por tamaños o recursos), lo importante es que se muevan” y avancen.

AL y sus retos

América Latina “ha alcanzado varios logros, pero enfrenta también diversos desafíos”, explicó por su parte el Director de la Cátedra UNESCode Políticas Comparadas de Educación Superior, José Joaquín Brunner, quien dio la conferencia “Retos y logros en AL”.

“Estamos en una explosión de la matrícula”, dijo. Hay alrededor de 10 mil instituciones públicas y privadas, de diferentes tamaños y condiciones, “heterogeneidad que genera también un gran desafío para las políticas”. Considera que las protestas en algunos países tienen que ver con este crecimiento, porque a egresados que antes se insertaban al mercado laboral y en los sectores medios emergentes, “ahora se les ha dificultado”.

Otros de los retos es la calidad de la educación previa, donde la mitad de los estudiantes de secundaria no terminan y del 40 al 70 por ciento no alcanza el umbral más bajo de la prueba PISA. Ya en el nivel superior, la mitad de los que ingresa no termina. En los niveles internacionales “nos achicamos en matrícula y graduados”; en artículos publicados se aporta el 3 por ciento, en patentes menos del 1 por ciento, y en producción de doctores el 4 por ciento.

Hay que preocuparse, afirmó, porque las instituciones latinoamericanas tengan actividades en la punta del mundo, e investigación y programas de liderazgo en la región; resaltó que en “AL tenemos valiosos compromisos con la sociedad”.

En la primera década del siglo XXI “hubo una bonanza económica”. Para 2014-2025 “no será un periodo tan feliz, aunque tampoco dramático; va a haber una presión enorme sobre el gasto público y se tendrán que buscar estrategias sustentables para financiar estos sistemas en los próximos años”.

Respecto a los gobiernos universitarios, dijo que en algunas instituciones “sigue siendo tema tabú y hay pocas transformaciones” que paralizan a las instituciones, y enfatizó la importancia de avanzar en los tiempos de respuesta de las universidades.

Brunner resaltó la utilidad de “profundizar” en el diagnóstico de la educación superior en AL.