El ejercicio docente es una tarea intelectual, no mecánica

El ejercicio docente es una tarea intelectual, no mecánica
Por Carla Ramírez Torres en la Academia Mexicana de Ciencias

En el campo de la educación se han abierto nuevos temas para la indagación científica que surgen y evolucionan con la propia sociedad. Por esta razón, para la maestra Lourdes Chehaibar Náder, directora del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es imprescindible impulsar más la investigación sobre la educación en todos sus niveles, tipos y modalidades.

“Lo educativo como fenómeno complejo, requiere de abordajes multi, trans y pluri disciplinarios y aquí deben intervenir de manera muy importante, pedagogos, filósofos, psicólogos, politólogos y sociólogos, entre muchos otros especialistas” explicó.

La investigación educativa se hace básicamente en las universidades del país como la propia UNAM, las de Guadalajara, la Autónoma de Nuevo León, la Autónoma de Yucatán; en instituciones científicas como el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, y en instituciones privadas como la Universidad Iberoamericana. Desde hace casi 21 años, el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) se ha encargado de agrupar a investigadores que, hoy en día, suman poco más de 400, y organiza cada dos años un congreso al cual llegan miles de trabajos a dictamen.

Proyectos actuales para el desarrollo de la educación

Para la directora del IISUE la investigación educativa debe ser desarrollada con mucha fortaleza para generar bases de intervención sustentadas en el conocimiento de la realidad, por esta razón en el instituto que encabeza se desarrollan en promedio 140 proyectos de investigación por año.

Mencionó también que actualmente se trabaja en cinco áreas de investigación: 1) Políticas de la educación, en la cual se analizan la política educativa, la situación actual y la problemática del bachillerato, la política de la ciencia y la tecnología así como las políticas de evaluación, entre otros temas. 2) Diversidad sociocultural de la educación, que aborda, por ejemplo, el uso de las tecnologías en la educación, la organización institucional de los sistemas abiertos y a distancia, los valores, las identidades y el género. 3) Teoría y pensamiento educativo, donde se indagan, entre otros temas, las implicaciones conceptuales de los proyectos educativos, las corrientes de pensamiento o la educación ambiental. 4) Currículum, formación y vinculación, en el que se desarrollan proyectos como el seguimiento de egresados, las relaciones empleo-educación, formación de profesores o evaluación del aprendizaje. 5) Historia de la educación y la cultura, Área que atiende el transcurrir de las instituciones educativas en su contexto y en sus implicaciones socioculturales.

La tarea del docente como responsabilidad social

Evaluar la educación implica poner en juego conceptos, metodologías, supuestos y orientaciones, explica Chehaibar, y en este país es necesario que crezca la investigación educativa. La formación inicial y la actualización de maestros de educación básica implican una orientación hacia la investigación que les permita hacer una reflexión cotidiana de su quehacer.

“Si el profesor se forma en esa mirada que hace del ejercicio docente lo que es: una tarea intelectual, no un ejercicio mecánico, la investigación va a crecer porque investigar lo educativo implica interrogar la realidad de manera constante y tener un método para hacerlo. Un buen maestro que tenga una perspectiva didáctica clara hace eso. Se pregunta qué pasa en su salón de clase, en el contexto y en la comunidad” subrayó.

Mencionó que la Universidad Nacional Autónoma de México tiene un liderazgo incuestionable, lo que implica también una gran responsabilidad con el país para orientar los esfuerzos a prioridades que puedan ser de beneficio social.

Respecto a la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación, un ejercicio de consulta ciudadana organizado por la Academia Mexicana de Ciencias a finales de 2012 y principios 2013, mencionó que es muy importante que el tema más votado haya sido la educación, “puesto que la vida cotidiana hace que la gente reconozca la necesidad de la educación para abordar muchos problemas. Y la vida cotidiana se refiere a la convivencia, la cultura cívica, el respeto por el otro, algo que puede reconocer el sentido común”.

“Yo sí creo que impulsar políticas públicas que se orienten a lo educativo y al desarrollo de la ciencia y la tecnología nacionales, son vitales para el futuro de todos. Tenemos que comprometernos con iniciativas de este tipo (como la Agenda Ciudadana) de tal manera de ir creando precisamente eso: ciudadanía”, finalizó la investigadora.

Contra violencia escolar, cultura y educación

Contra violencia escolar, cultura y educación
Por Cristóbal López en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 609

 México ocupa el primer lugar en violencia escolar entre los 34 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Asimismo, en días recientes se ha informado de casos ocurridos en distintos estados con graves consecuencias. Las medidas orientadas a su atención deben privilegiar la educación y la cultura, factores claves para consolidar una convivencia basada en el diálogo y el respeto en todos los niveles educativos, aseguró Javier Carreón Guillén, académico de la Escuela Nacional de Trabajo Social. Violencia no se combate con más violencia.

Los programas tienen que ofrecer a niños y jóvenes espacios adecuados para convivir, ejercitarse y aprender música, entre otras actividades. Sólo las estrategias públicas amplias e integrales en la materia podrán erradicar las agresiones, puntualizó en ocasión del Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, que se conmemora el 4 de junio.

Estudio de caso

Al hablar acerca de los resultados de un estudio efectuado entre más de 260 alumnos de un plantel universitario en Chimalhuacán, Estado de México, el académico explicó que las agresiones de todo tipo en el ámbito escolar se enmarcan en el concepto de violencia formativa organizacional. Es física, psicológica y moral; inhibe el diálogo, los acuerdos y las responsabilidades orientados a la construcción de una identidad ciudadana frente a su relación con el Estado, detalló.

Identificamos indicadores como prejuicio, hostigamiento, subyugación, cosificación, estigma, acoso y benevolencia, y es este último el de mayor incidencia en la investigación, refirió Carreón Guillén, pues tiene un lado negativo al impedir el desarrollo personal de los alumnos y no promover la creatividad, iniciativa e innovación en las aulas. Representa una agresión psicológica porque disminuye las capacidades de niños y jóvenes, sintetizó.

Situación en las aulas

Respecto a los casos en escuelas del país, el académico expuso que las agresiones entre pares es síntoma de la violencia formativa, porque detrás de los golpes y las burlas está la cultura de la benevolencia que permite estas acciones. Para erradicar tales actitudes es prioritario fomentar el diálogo y la participación en todos los niveles educativos. En este sentido, la promoción de los derechos es un área de intervención del trabajo social que coadyuva a la construcción de una identidad sociopolítica con valores cívicos y estilos de vida dirigidos a la paz pública, concluyó.

Vivimos un nuevo paradigma de la ciencia y la investigación

Vivimos un nuevo paradigma de la ciencia y la investigación
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

La gestión y análisis de millones de datos en la investigación asientan una nueva forma de hacer ciencia. Llamado mundialmente el “Cuarto Paradigma”, el computar y sacar provecho a esa información permite a la ciencia obtener resultados de proyectos de la física como el Gran Colisionador de Hadrones u otros en genómica y astronomía.

Crónica ofrece un panorama sobre este modelo que implica multi e interdisciplina entre ramas del conocimiento frente a un número abrumador de datos, de la inconmensurabilidad de ellos. Esto en el marco de la traducción al español de El cuarto paradigma. Descubrimiento científico intensivo en datos, que reúne las ideas propuestas por Jim Gray —científico computacional de Microsoft desaparecido en 2007—, y que es editado en México por Conacyt y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Jim Gray considera que la investigación científica ha atravesado cuatro grandes paradigmas: el empírico, el teórico, el de la simulación por computadora, y, ahora, el de tecnologías y técnicas necesarias para desarrollar la ciencia intensiva en datos.

“La ciencia se hizo en un inicio de forma experimental bajo la percepción de todo lo que nos rodeaba; posteriormente la ciencia se teorizó a través de la generación de información”, señala Harold Javid, director de Microsoft Research, durante la presentación del libro en la Casa Rafael Galván de la UAM. El tercer paradigma parte de la Revolución industrial y el inicio del cómputo de información.

El cuarto paradigma consiste en generar los datos, analizarlos y emplearlos para generar conocimiento útil, acota. “Ahora vemos un nuevo modo de hacer investigación y retos en nuevas formas de ver el esquema del desarrollo científico, basado en la interdisciplinariedad, la sistematización de información y pasarla de un área a otra”.

Para comprender mejor el tema, Manuel López Michelone, especialista en inteligencia artificial y bases de datos inteligentes por la Universidad de Essex, explica que hay que tener claros dos temas: 1. Ya tenemos capacidad técnica para generar mucha información. El Gran Colisionador, por ejemplo, produce mil terabytes por día de información para analizar y “eso ya no se puede hacer a mano, no acabarías nunca”.

2. Las bases de datos son tan grandes que se requiere cómputo de mucha precisión. “Para el Cuarto Paradigma si bien acumulamos mucha información, además necesitamos infraestructura para saber cómo la vamos a almacenar, qué hacer con ella y jerarquizar. Después se tiene que procesar para ver qué dicen esos datos y así sacar una conclusión de esa información”, añadió el revisor técnico de la publicación. El gran reto utilizar esa información de manera efectiva.

EN LA SOCIEDAD. Pero este paradigma continúa en definición si bien es capaz de modelar grandes retos en temas como la salud y el medio ambiente, hay que enfocar la forma en la que se saca riqueza de la información y lograr la toma de decisiones, refiere por su parte Luis Alfonso Villa Vargas, director de Centro de Investigación en Computación del IPN.

Para dar coherencia a este proceso, apunta que la forma de hacer investigación debe de concentrarse y eficientarse, de preocuparse por el análisis de los datos y no por tener una supercomputadora para obtenerlos. El almacenamiento, por otra parte, puede tener soluciones como el de las “nubes”. “Nos distraemos pensando adquirir algo cuando lo importante es el proyecto y la investigación. Hay que concentrarnos en qué hacemos con los grandes volúmenes de datos”.

Pero ¿el Cuarto Paradigma es sólo asunto de científicos, astrónomos, físicos…? Para responder a ello Harold Javid proyectó la imagen de un mapa satelital de la ciudad de Beijín hecho por taxistas que recorrían la urbe en cada uno de sus resquicios. Esto a través de las señales enviadas por sus GPS. Fue la gente y no los cartógrafos quien generó esos datos para hacer los mapas.

“No se trata sólo de un tema de investigación, nos involucra a todos, es como un proceso civilizatorio nuevo”, señala Luis Hernández Olivares Sandoval, director de Redes Temáticas del Conacyt. “Esos mapas precisos fueron hechos por taxistas, y es que esta transdisciplinariedad también engloba a la gente para generar conocimiento”.

Los retos de la educación

Los retos de la educación
Por Julio Ríos en la Gaceta UdeG Nº 791

Nunca como en este momento de la historia había sido tan importante invertir en la educación superior. Para el 2025 la demanda de los aspirantes ascenderá a 250 millones de jóvenes a nivel mundial, es decir, 70 millones más que en la actualidad. En la mayoría de los países, incluido México, la demanda de educación crecerá mucho más aceleradamente que la capacidad de los gobiernos para absorberla.

Por ello, el financiamiento, la calidad y la pertinencia son los grandes retos de la educación superior para las próximas décadas. Estos tres desafíos fueron abordados a detalle durante tres días en que el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) fue sede de la Cátedra Nacional Cumex “Agustín Reyes Ponce” de contabilidad y administración, y que este año fue enfocada a la gestión de recursos en las instituciones de educación superior.

El problema parece sencillo al plantearlo, pero complicado de resolver.  Para lograr un mayor desarrollo social, se requiere que más jóvenes accedan a las instituciones de educación superior. Pero no sólo hay que ampliar la matrícula, sino lograr una educación con calidad y pertinencia. Es decir, que el conocimiento sea de utilidad para transformar la realidad y se dejen de lado las carreras tradicionales ya saturadas, que sólo producen egresados subempleados.

Con estas premisas, se vuelve fundamental la gestión de los recursos, porque el actual sistema fiscal ya no alcanza para cubrir las necesidades de una creciente demanda.

En el Plan Nacional de Desarrollo, la meta de cobertura para el 2018 es del  40 por ciento; es decir cinco millones 200 mil estudiantes, lo cual representa un millón 250 mil más alumnos y un aumento presupuestal de 60 mil millones.

“Esto es un 60 por ciento de aumento sobre el presupuesto que actualmente se destina a la educación superior, un incremento sostenido anual de 12 mil millones de pesos. Pareciera que la meta de 40 por ciento es fácil, pero si la ponemos en números es complicada y no vemos políticas ni vemos cuál es la estrategia para lograrla”, consideró Carlos Iván Moreno Arellano, coordinador de la IX Cátedra Nacional Cumex.

Por su parte, el Rector General de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, reflexionó sobre la necesidad de ampliar las posibilidades de acceso a la educación superior, y dijo que para alcanzar la meta de 40 por ciento de cobertura, las universidades requieren desarrollar y aplicar efectivas políticas públicas de financiamiento y promoción de la educación superior.

“A pesar del incremento de la matrícula en educación superior pública, sólo 9 por ciento de los mexicanos accede a este nivel educativo. Lo preocupante es que México se encuentra entre los países con una mayor proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan; es decir, alrededor de 24 por ciento de mexicanos entre 15 y 29 años”, explicó.

Y no sólo eso. Otro problema es la deserción. Aunque se gradúan más alumnos, la cifra no corresponde con el aumento de la matrícula, pues la tasa de titulados está ubicada entre un 54 y 55 por ciento, afirmó Salvador Malo Álvarez, director general de Educación Superior Universitaria de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“En el mejor de los casos se titula un 60 por ciento. Si lográramos que todos los alumnos que ingresan a las universidades se gradúen y titulen, el país ahorraría 50 por ciento de gasto y podría tener el doble de alumnos”, indicó.

Y añadió: “Los estudiantes no ven la relación que tiene lo que están aprendiendo con la vida, ni cómo les ayudará a tener un mejor empleo, entonces abandonan los estudios, a veces de golpe, otras paulatinamente. Esto ocurre desde el nivel medio superior”.

Un modelo agotado

De acuerdo con las cifras que se dieron a conocer durante la Cátedra Cumex, el modelo de financiamiento para la educación superior presenta grandes contradicciones estructurales. México es de los países latinoamericanos que tiene más cobertura en su sistema público. En éste se encuentra el 70 por ciento de los estudiantes de educación superior, pero en contraparte México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con menos recaudación fiscal, que —quitando la renta petrolera— sólo es el 10 por ciento, por debajo de varios países de América Latina.

“Esta contradicción de una gran matrícula pública y bajos ingresos fiscales no se puede sostener en el mediano y largo plazo”, consideró Moreno Arellano.

La calidad es otro gran reto. Pero el modelo para su aseguramiento, que en México data de los años 90, también da signos de agotamiento.

En el país, 30 de 34 universidades públicas estatales alcanzaron 80 por ciento o más de su matrícula cursando programas reconocidos por su calidad a nivel nacional, y 32 de las 34 universidades públicas tienen al 80 por ciento de sus profesores de tiempo completo con posgrado.

“Pero no tenemos suficiente información de lo que sucede en el aula de clase. Es una realidad. (…) Urge pasar a un modelo de indicadores de segunda generación, más enfocados a las practicas sustantivas de enseñanza y aprendizaje  en las universidades”, puntualizó Moreno Arellano.

El gasto en el programa de ciencia y tecnología

El gasto en el programa de ciencia y tecnología
Por Javier Flores en La Jornada

El pasado 20 de mayo se reunió nuevamente el Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación. Esto es en sí mismo un acontecimiento relevante, pues dicho Consejo –el cual legalmente debe ser encabezado por el presidente de la República– se había convertido en algo inexistente a causa del desdén y menosprecio de las anteriores administraciones por la investigación científica y tecnológica. Se trata entonces de una noticia positiva, ya que el órgano máximo en este sector, de acuerdo con la Ley de Ciencia y Tecnología, no solamente está vivo, sino en plenas funciones.

El Consejo se reunió el martes pasado para aprobar un documento muy esperado: el Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018 (PECITI), al que en un acto posterior realizado ese mismo día en Los Pinos (en el que se anunciaron diversas reformas legales en esta materia), el presidente Enrique Peña Nieto se refirió como “(…) una hoja de ruta para que este sector pueda alinear los esfuerzos con las dependencias y entidades del gobierno de la República, con los gobiernos estatales, así como el de las empresas que realizan o apoyan la investigación científica o la innovación. A través de este programa, fomentaremos la vinculación con el sector productivo, el desarrollo regional y la formación de mayor capital humano de alto nivel”.

Se trata, ni más ni menos, que del programa para la ciencia en lo que resta del sexenio, el cual, una vez que sea publicado en el Diario Oficial, quedará a disposición de los especialistas e interesados para su análisis. Por lo pronto, el doctor Enrique Cabrero Mendoza, director general del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), destacó algunos aspectos de este documento, uno de los cuales se refiere al gasto en ciencia:

“Se confirma –dijo– el compromiso de este Gobierno de llevar a México a un nivel de inversión en ciencia y tecnología del uno por ciento del producto interno bruto (PIB), y poner así a México en la ruta hacia una sociedad y economía basadas en el conocimiento”. Aunque se ha hablado mucho sobre este tema, reafirmar la citada promesa a la hora de anunciar el programa nacional de ciencia y tecnología del sexenio es a mi juicio algo muy importante.

En esa ceremonia también habló el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien actualizó algunos datos acerca del gasto en este sector. Señaló que la inversión en ciencia y tecnología pasó de 0.43 por ciento en 2012 a cerca de 0.5 por ciento del PIB en 2014. Sin intentar minimizar el esfuerzo realizado hasta ahora, lo anterior significa que si bien el gasto se encuentra en ascenso (con un aumento aproximado de siete centésimas) todavía estamos en una franja muy pobre y habrá que realizar esfuerzos extraordinarios para lograr la meta del uno por ciento. ¿Es factible alcanzar este objetivo?

El secretario de Hacienda aclaró, como lo han venido haciendo otros funcionarios, que la meta se refiere a la inversión conjunta de los sectores público y privado. Si suponemos que se mantiene la tendencia actual de crecimiento, para 2018 se alcanzaría alrededor de 0.8 por ciento del PIB. El gobierno puede comprometerse con sus propias acciones, pero no se puede comprometer a nombre del sector privado, el cual no sabemos cómo va a reaccionar en el futuro inmediato. Entonces el 0.2 por ciento faltante tendría que salir de algún lado. Significa que tiene que aumentarse el ritmo de crecimiento del gasto gubernamental, el del gasto privado, o ambos.

Pero lo que no puede suceder, es un estancamiento o una caída de la inversión, pues eso impediría alcanzar la meta a la que se ha comprometido el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Llevan pensamiento científico al nivel preescolar

Llevan pensamiento científico al nivel preescolar
Por Alejandra Monsiváis Molina en la Academia Mexicana de Ciencias


Tras poco más de diez años en los que se ha capacitado y actualizando a miles de profesores de primaria y secundaria de México y Latinoamérica con el objetivo de mejorar sus prácticas docentes en ciencias y matemáticas, el diplomado La Ciencia en tu Escuela, que coordina la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), amplió recientemente su programa al nivel preescolar, con lo cual reafirma su compromiso por elevar la enseñanza de dichas disciplinas en todo el conjunto de la educación básica.

Este esfuerzo responde a que, “por un lado, las últimas tendencias de investigación en enseñanza de las ciencias recalcan que entre más temprano se empiece con la formación en ciencias y matemáticas, mejor se desarrollan las habilidades de pensamiento de los niños. Por otro lado, estamos actualmente en una reforma educativa cuyo plan de educación básica abarca desde el nivel preescolar obligatorio hasta la secundaria”, comentó Carmen Villavicencio, coordinadora del programa en su modalidad a distancia.

La Ciencia en tu Escuela para Preescolar es un curso presencial de 120 horas distribuidas en veinte clases sabatinas de cuatro horas de duración y 40 horas de trabajo práctico fuera del aula dirigido a los maestros y maestras. Su estructura y contenidos van acorde con el Programa de Educación Preescolar 2011, el cual está organizado en seis campos formativos: lenguaje y comunicación; pensamiento matemático; exploración y conocimiento del mundo; desarrollo físico y salud; desarrollo personal y social; expresión y apreciación artísticas.

No obstante, el diplomado se propone también desarrollar las competencias indispensables para generar en los docentes la capacidad y la posibilidad de trabajar los contenidos del programa oficial independientemente de los cambios que éste pueda tener.

“Para el diseño del diplomado también recurrimos a la experiencia de los maestros, a lo que ellos nos comentaron que les funcionaba”, comentó Alejandra Cruz González, terapista en comunicación humana y coordinadora general del diplomado en este nivel.

La etapa piloto del diplomado arrancó el pasado sábado 17 de mayo con un grupo de 25 maestras de preescolar procedentes de distintas escuelas del Distrito Federal. Este ciclo es importante, comentó Villavicencio, porque servirá para comprobar que las sesiones se realicen en tiempo y forma, que el contenido se ajuste al nivel de los docentes y que realmente impacte en su trabajo cotidiano y así, en los casos que sea necesario, se hagan las reestructuraciones pertinentes.

Villavicencio comentó que, a reserva de los ajustes finales al diplomado, por el interés que han mostrado los maestros desde ahora, se espera que la primera generación oficial esté compuesta por siete u ocho grupos de 25 docentes cada uno.

“La educación preescolar ha sido un área muy abandonada porque generalmente se piensa que la ciencia no está al alcance de los niños pequeños […] Por eso, la idea central de este diplomado es que los maestros comprueben que los temas se pueden trabajar de manera conjunta y que tan importantes son las matemáticas como la lengua, las ciencias, porque todas se apoyan”, comentó Alejandra Cruz.

Aprovechar la curiosidad infantil

La teoría detrás de La Ciencia en tu Escuela sigue la corriente pedagógica denominada Enseñanza de la Ciencia Basada en la Indagación, una forma de enseñar ciencia en donde se plantean problemas concretos e interesantes para los estudiantes, de manera que los aborden experimentalmente y se estimule su curiosidad y un aprendizaje más dinámico.

De acuerdo con Carmen Villavicencio, la curiosidad innata, característica de la edad en la que se encuentran los niños, favorece el trabajo con esta metodología. “Los niños chiquitos están en la etapa de creación de conceptos, en la de preguntar por aquello que les rodea. Todo eso ayuda para realizar las actividades y habilidades que necesitan y que preparamos para ellos.

“La metodología busca que los niños empiecen a preguntar, a razonar y a dar explicaciones sobre ciertos temas que tienen que ver con ciencia y matemáticas, no pretendemos que lleguen al concepto científico como tal, pero sí que se acostumbren a pensar sobre cuestiones a su alrededor que tienen que ver con ciencia”, aseguró.

Por su parte, Alejandra Cruz señaló que “por la edad y por el nivel de desarrollo de los niños, no es central que se lleven la respuesta correcta de por qué llueve o cómo se forma un arcoiris, por dar unos ejemplos; sino trabajar con ellos la parte de argumentación y escuchar cuáles son sus ideas pues los niños aprenden a través de la experiencia y de lo que saben”.

La etapa preescolar es una etapa clave, añadió, “si yo engancho a un niño desde preescolar la transición para primaria será más fácil y cuando lleguen a secundaria tendremos niños que logren argumentar, expresar y e indagar por ellos mismos”.

Invitan a la sociedad a sumarse a las investigaciones científicas del país

Invitan a la sociedad a sumarse a las investigaciones científicas del país
Por Alejandra Monsiváis Molina en la Academia Mexicana de Ciencias

Con el objetivo de agilizar y dar un mejor enfoque a las investigaciones que se realizan sobre enfermedades respiratorias utilizando las actuales tecnologías en plataformas digitales, hoy se relanzó el portal Ciencia que se respira, una página web donde los científicos buscan obtener información de primera mano sobre la salud de los ciudadanos en México.

“La sociedad se ha mantenido alejada del desarrollo de la ciencia y de sus avances. Sin embargo, este programa de ciencia ciudadana le permite no solamente conocer elementos importantes de la investigación médica que se hace en nuestro país, sino también participar activamente y apoyar a nuestro cuerpo médico a generar soluciones futuras para las enfermedades respiratorias prioritarias”, dijo José Franco, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), a los representantes de los medios de comunicación.

En el relanzamiento del proyecto participaron además Jorge Salas Hernández, director general del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosío Villegas” (INER), Jesús Mendoza Álvarez, subdirector de Radio y Televisión del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); y Lourdes Barrera, responsable del programa.

“Este proyecto es innovador porque busca llevar el conocimiento científico a la ciudadanía y la participación de los ciudadanos en los proyectos de investigación. Generalmente los investigadores trabajan exclusivamente con los clínicos y sus mismos colegas, pero este programa tiene la virtud de incorporar a la población, retribuyéndola con información de las principales enfermedades respiratorias”, comentó Jorge Salas.

En el portal Ciencia que se respira, los ciudadanos podrán informarse sobre las investigaciones que se realizan en los Institutos Nacionales de Salud y por medio de encuestas, uso de redes sociales y de aplicaciones que pueden descargarse en el teléfono celular, participar en cualquiera de los siete proyectos de investigación: 1) Mi historia de salud, 2) Cazando virus: influenza cero, 3) Sobrepeso y mi salud respiratoria, 4) Y tú, ¿fumas o te esfumas, 5) ¿Roncas o descansas, 6) Un enemigo inesperado y 7) Somos lo que respiramos.

De esta manera, podrán dar información valiosa respecto a su salud respiratoria, hábitos, la contaminación en la ciudad y otros aspectos.

Los datos que los ciudadanos proporcionen no se utilizarán para diagnóstico debido a que ese no es su objetivo, aseguró Lourdes Barrera, se harán uso de ellos para conocer la prevalencia de los diferentes padecimientos que aquejan a la población mexicana, de manera que, al interpretar dicha información en función de las condiciones y necesidades sociales se puedan enfocar y agilizar las investigaciones de manera más adecuada. “Esto permitirá tener una idea más clara de lo que se está enfrentando en el país”.

Los ciudadanos participantes se beneficiarán de la colaboración que ellos mismos hagan. Según la naturaleza de cada uno de los siete proyectos (arriba mencionados), explicó la investigadora, hay una retroalimentación distinta que puede ir desde recomendaciones generales, dependiendo del grado de compromiso con la enfermedad que se detecte en el participante, hasta información concreta sobre las instancias a las cuales acudir para que reciban atención especializada.

“La intención es que la gente tenga recomendaciones adecuadas tanto del grupo de investigadores, como de todo el equipo médico que está detrás de estos proyectos”, afirmó.

Al respecto, José Franco resaltó que “esta iniciativa no sustituye a las encuestas de salud, al contrario, es información complementaria que facilita el acceso y hace más dinámica la comunicación entre los investigadores y la gente que participa (…). Las nuevas generaciones son las que se verán beneficiadas de acciones de este tipo que utilizan a las redes sociales a favor de la salud”

El portal http://www.cienciaqueserespira.org se abrió al público en noviembre del año pasado con la colaboración de más de 40 investigadores especializados y recibió un financiamiento inicial del Conacyt de un millón de pesos por cada uno de sus siete proyectos.

Es una iniciativa del INER en colaboración con el Departamento Académico de Computación del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Instituto Nacional de Cancerología (INCAN) y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán; está apoyado por la Academia Mexicana de Ciencias, el Conacyt, la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica.

Lourdes Barrera informó que hasta la fecha el proyecto ya cuenta con 500 participantes inscritos en el portal, su mayoría jóvenes entre 25 y 30 años, aunque también hay una representación significativa de la población de entre 40 y 45 años, interesados principalmente en las áreas de investigación sobre el tabaquismo y la apnea del sueño. ”Estas dos condiciones comunes en los ciudadanos parecen ser una preocupación importante de la población”, reconoció.

De ahí la importancia de que más ciudadanos se sumen a esta iniciativa, agregó José Franco. “Deseamos que la participación no sea de miles, sino de cientos de miles y, si es posible, de millones de personas. La parte difícil ya está, ya está el portal, los diferentes proyectos, los investigadores y toda la herramienta para tomar datos y examinarlos.

“Ahora es tarea de todos invitar a la gente a que se involucre con este esfuerzo en el Distrito Federal y el país entero para construir un mapa de las diferentes enfermedades respiratorias y de los síntomas que en territorio mexicano, agregó.

Cero en conducta, ¿10 en búlin?

Cero en conducta, ¿10 en búlin?
Por Alfonso Morales E. en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

La muerte de un menor en Tamaulipas, a consecuencia de los golpes provocados por cuatro de sus compañeros de secundaria, inquieta a la opinión pública respecto de lo que hay detrás de este fenómeno que, a simple vista, parece incrementarse.

La palabra Bullying (de bully, matón o pendenciero en modismo o caló en inglés) sirve para designar las agresiones físicas, verbales o psicológicas que un o una estudiante o un grupo de ellos infligen en otro o a otros, que invariablemente violenta las relaciones sociales del entorno y que provoca, a la larga, el deterioro psicológico y moral tanto de las víctimas como de los agresores. En algunos casos la violencia ejercida lleva a la muerte o al suicidio de las víctimas.

En estudios llevados a cabo en 2010 y 2013, así como el boletín médico No. 3, vol. 68 del Hospital Infantil de México (mayo/junio de 2011) elaborados entre otros por Gómez Nashiki, Salgado Lévano, Joffre-Velázquez, Romo Caballero, García Maldonado y Villasana Guerra, muestra ciertas características que se dan en más de 90% de los casos de acoso o bullying estudiados. Una de estas constantes es la crueldad con que son ejecutadas tales agresiones. Pero, ¿dónde y cómo se genera esta crueldad? Estos estudios indican que la fuente es el miedo y el lugar es el corazón mismo de la sociedad: la familia.

Durante la II Guerra Mundial la humanidad conoció actos de la más deleznable naturaleza, que nos llenó de oprobio como especie. Filósofos e intelectuales, como Martin Heidegger y Primo Levi, cada cual en las antípodas de drama provocado por el nazi-fascismo, pudo comprender la mortal pulsión del género humano. Heidegger mismo se afilió al partido nazi; desde ahí fue capaz de pensar el proceso deshumanizante que propician toda forma de discriminación y los crímenes de odio: Fundado en el pensamiento de Hegel, para quien el otro es siempre una amenaza de muerte, Heidegger descubre en las minorías, en aquellos que son diferentes a la norma preponderante, la fuente de las peores amenazas.

Así, cuando lo normado encuentra a una minoría sobre la cual cebar sus miedos, por ejemplo: judíos, brujas, homosexuales, negros o los que gustan de tomar la sopa de pie (el pretexto es lo de menos), lo primero que ocurre es que las víctimas pierden su humanidad. En el caso del búlin escolar, las víctimas reciben primero un apodo en lugar de su nombre. Éste es, con frecuencia, el primer aviso.

Primo Levi sufrió en carne propia las atrocidades de los campos de exterminio nazis, pero además descubrió en ellos una espeluznante zona gris en la que los más crueles ejecutores de judíos, ¡eran los propios judíos designados como policías internos en las barracas!

Algo semejante ocurría en esos otros campos de exterminio, que operaron durante mucho más tiempo que los nazis y de los que se habla tan poco, como lo fueron las plantaciones esclavistas en Estados Unidos, o sus vertientes iberoamericanas, las encomiendas y las haciendas, donde los negros criados de casa o los indígenas capataces superaban en crueldad a los amos blancos.

Es en la casa de las víctimas del búlin, donde éstas son literalmente preparadas por sus familiares para soportar las vejaciones venideras. Ahora bien, ¿qué alimenta el miedo o la fobia hacia las minorías, hacia lo diferente? La respuesta es la ignorancia. Tanto más bajo es el nivel cultural (ojo, nada tiene que ver el nivel económico) de una familia, tanto más vulnerable se está para actuar motivados por el miedo. La cadena, pues, se ata así: la ignorancia exacerba el miedo, y éste, la crueldad.

Científicos como el Nobel de Economía Gary Becker señalan una relación muy cerrada entre las tensiones que provocan procesos mundiales como la globalización en los estados nacionales, cuya expresión más visible es la violencia económica o desigualdad social, con toda una larga cadena de eslabones entre los que se cuentan: corrupción política, violencia física, ilegalidad, inseguridad, discriminación, abusos (trata de personas, explotación de migrantes, etcétera) y todo tipo de discriminación y crímenes de odio (feminicidios, homofobia, etcétera).

Hasta 2012, según reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en México 11% de los estudiantes en primaria era había sufrido algún tipo de maltrato, amenazas, acoso o búlin escolar, mientras que en secundaria, alcanzaba 7%. Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló a nuestro país como el número 1 en búlin a nivel secundaria, en un mundo con al menos 18 millones de jóvenes afectados.

Y mientras el titular del Ejecutivo federal prometió acciones directas para promover políticas públicas que definan un protocolo nacional o la promulgación de leyes locales para combatir el búlin (actualmente solo las hay en Nayarit, Puebla, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal), en estos precisos momentos, en alguna parte de México, algún niño o niña está siendo víctima o es victimario de esta deplorable práctica.

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?
Por Pedro Flores-Crespo en Campus Milenio

—A Alessandro

Como toda organización humana, las universidades tienden a reproducir patrones que pueden ser injustos y arbitrarios para cualquier miembro de su comunidad. No obstante, a diferencia de otros conglomerados sociales, las instituciones de educación superior (IES) deberían tener mayor capacidad para luchar contra el abuso y la arbitrariedad, pues su insumo y materia de trabajo es, supuestamente, la lógica, razón e inteligencia.

Pero tristemente, la educación, inteligencia y bondad no siempre van de la mano. Las universidades no están constituidas por ángeles, sino por personas con distintas perspectivas, racionalidades, deseos, creencias e intereses. Desde una visión institucionalista, se diría que la actuación y conducta de los universitarios tendrían que estar moldeada y en cierto sentido, constreñida por reglas formales e informales para poder cooperar, hacer avanzar nuestras organizaciones y resolver los conflictos que surgen cotidianamente. Una universidad sin un marco institucional consistente puede ser terriblemente ineficaz (e injusta) en comparación con otras.

En este sentido, una especial atención merece el trabajo que las distintas defensorías de los derechos universitarios (DDU) han realizado en algunas universidades como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las autónomas de Querétaro (UAQ), Estado de México (UAMEX), Sinaloa (UAS), Sonora (UNISON), Aguascalientes (UAA), Ciudad Juárez (UACJ), la Benemérita de Puebla (BUAP) y Metropolitana, sede Iztapalapa (UAM-I), entre otras.

¿Para qué sirven las defensorías de los derechos universitarios? En el Informe 2011-2012 de la DDU de la UNAM se señala que este “órgano jurídico, imparcial, independiente” actúa “en equidad” para preservar y hacer cumplir el “orden jurídico de y en la Universidad” y evitar y prevenir “la sinrazón, la arbitrariedad, la injusticia y el abuso de autoridad”.

¿Se protegen los derechos de todos los universitarios con las defensorías? No, varía por institución. En el informe de la DDU-UAMEX se establece, por ejemplo, que se velará por los derechos de los “alumnos, académicos y egresados universitarios en sus relaciones académico-administrativas”. En cambio, en la UAM, campus Iztapalapa, no se incluyen a los graduados y sólo se habla de procurar los derechos de los alumnos y las alumnas, lo cual denota un componente de equidad de género muy interesante.

Casi en todos los casos, la DDU está integrada por un ombudsman, el cual puede ser elegido por el Consejo Universitario o por alguna comisión derivada de éste. Uno de los requisitos generales para ser nombrado como defensor de los derechos universitarios es no poseer algún cargo o puesto directivo dentro de la universidad. Esto, seguramente, para salvaguardar la imparcialidad.

¿Cuáles son las atribuciones del ombudsman universitario? Básicamente, recibir y conocer las reclamaciones, quejas y denuncias de los sujetos que vean afectados los derechos que les concede la legislación universitaria. En la BUAP, interesantemente, el defensor puede hacer investigaciones y hacerle recomendaciones al funcionario responsable de afectar los derechos del universitario. Asimismo, en todos los casos, el defensor deberá ofrecer un informe anual de manera pública y difundir a la comunidad universitaria respectiva sus actividades y funciones.

¿En qué ámbitos de competencia no puede meterse el ombudsman? En los asuntos de carácter colectivo, específicamente, en el ámbito laboral y en las resoluciones sobre evaluaciones académicas realizadas por las comisiones dictaminadoras o en algún otro asunto que pueda impugnarse por otras vías establecidas en la legislación universitaria.

¿Qué revelan los informes de las distintas defensorías de derechos universitarios? Que el grupo que más uso hace de la DDU es el de los estudiantes. En el periodo 2010-2012, por ejemplo, 75 por ciento de los quejosos en la UAMEX fueron los jóvenes, seguidos por los académicos (11 por ciento) y por los egresados (7 por ciento). En esta universidad, 70 por ciento de los asuntos tratados fueron “asesorías” y el 30 por ciento restante lo concentraron las “quejas”. 80 por ciento de estas quejas fueron por violaciones al primer artículo sobre los derechos de los estudiantes. ¿En verdad los profesores universitarios nos preocupamos por el o la estudiante?

Los derechos de los estudiantes que fueron supuestamente violados en la UAMEX son, entre otros: opinar sobre la actualización de los planes de estudio, gozar de la libertad de expresión, recibir de la Universidad los reconocimientos, becas y estímulos a que se hagan acreedores, ejercer la garantía de audiencia en los asuntos que afecten sus intereses, manifestar sus propuestas ante las instancias correspondientes, opinar sobre el desempeño del personal académico y administrativo, recibir orientación relacionada con la organización y funcionamiento de la Universidad, inconformarse ante autoridad universitaria competente, cuando se afecten sus derechos, gozar del derecho de autoría o de referencia en las investigaciones y publicaciones en que participe y demás.

¿Se solucionaron las quejas? Según el Informe de la UAMEX, 70 por ciento concluyeron con la restitución de los derechos, en 17 casos (24 por ciento) se decidió que no hubo violación del derecho universitario, en tres casos hubo desistimiento y sólo en un caso se hizo una recomendación.

¿Qué lecciones deja este breve repaso de las defensorías de los derechos universitarios? Primero, que pese a haber una legislación universitaria constantemente se viola. Por lo tanto, se requiere de una marco institucional distinto. Segundo, aunque algunas autoridades universitarias han sido realistas sobre la operación de las universidades, aún falta saber por qué otras IES no han creado este tipo de instancias. Tercero y último, habría que estudiar más si la figura del ombudsman ha funcionado en la universidad mexicana como para pensar en replicarlo en el nivel de educación básico. La propuesta del ombudsman educativo fue hecha desde hace años por el Observatorio Ciudadano de la Educación y merecería un nuevo debate.

Esperamos que en este caso, sí panda el cúnico y trabajemos para que sociedad y gobierno imaginemos una institucionalidad distinta para hacer que los beneficios de la educación se distribuyan de manera amplia y equitativa.

Tergiversada, la idea básica del desarrollo sostenible

Tergiversada, la idea básica del desarrollo sostenible
Por Verónica Ordóñez Hernández en el semanario de la UAM Vol. XX, Núm. 38

El desarrollo sustentable implica un concepto incierto, sobre  todo en un contexto en el que se desconocen  los funcionamientos de las sociedades respecto de sus entornos,  como  es  el  caso  de México, manifestó  el maestro Alfredo Ramírez Treviño.

El egresado de la Licenciatura en Ciencias Políticas de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana  (UAM)  señaló que  los enfoques  sobre desarrollo  sustentable  son diversos  y  están propiciados por la falta de claridad en la operatividad, lo que condicionó  la  aparición  de  descripciones múltiples, algunas incluso contradictorias por términos poco asimilados, como sustentable o sostenible.

Al participar en el programa La Metro en el Metro, un paseo por el conocimiento, Ramírez Treviño dijo que en cada punto de vista el  término sustentabilidad está determinado por factores de clase, ideología, científicos o económicos, al margen de otras versiones que permitan crear un concepto con límites claros y definitivos.

El maestro en ciencias, medio ambiente y desarrollo refrió que esto ha generado que la idea de desarrollo  sustentable  se disperse,  incluso provocando nuevas  discusiones  entre  lo  sustentable  y  lo  sostenible, con conclusiones carentes de valor

Las disertaciones sobre ambas nociones obedecen quizá a la falta de información, pues la única diferencia  entre  una  y  otra  es  la  traducción  al  español  del idioma inglés.

La multiplicidad de conceptos cuyos  razonamientos son arbitrariamente  incorrectos y parciales o, por desconocimiento, sesgados,  trae como consecuencia la tergiversación de la idea básica del desarrollo sostenible, concepto multidimensional que involucra por lo menos tres dimensiones: la economía, la sociedad y el medio ambiente.