El cerebro entre razón y emociones

El cerebro entre razón y emociones
Por Lucía López en la Gaceta UdeG Nº 859

A pesar de que se trata de “un área trascendental del cerebro humano, que se encarga de planear y tomar decisiones, aún es poca la investigación directa sobre la corteza del cerebro y sus conexiones funcionales”, señaló Miguel Ángel Guevara Pérez, investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), quien dirige uno de los grupos científicos que realiza este tipo de estudios.

Desde hace 20 años estudia la actividad eléctrica del área del cerebro donde se desarrolla el proceso de razonamiento (corteza prefrontal). Por su parte, explicó que las regiones que se encargan de recibir y procesar las percepciones sensoriales se encuentran ubicadas en otras áreas posteriores de la corteza cerebral.

Junto con colegas y alumnos investiga el funcionamiento de esta área en relación con el comportamiento humano, y para ello estudian “personas sanas, sin daños cerebrales”, a quienes se les colocan electrodos superficiales a nivel de cuero cabelludo. Cuando es necesario estudiar directamente una estructura dentro del cerebro, se apoyan en ratas de laboratorio, a las que se les implantan electrodos intracerebrales —que son indoloros.

En sus investigaciones ha mostrado, “a nivel eléctrico”, que después de la ingesta moderada de alcohol y durante la excitación sexual “ocurre una desconexión funcional entre el área racional (prefrontal) y las regiones perceptuales (corticales posteriores)”, al igual que sucede durante la etapa más profunda del sueño (sueño MOR).

En el Instituto de Neurociencias, al que se incorporó desde su fundación en 1994, ha estudiado la actividad eléctrica cerebral asociada con la conducta sexual-reproductiva, la reacción a los estímulos que usa la mercadotecnia para incentivar las compras, a madres ante una tarea de memoria de trabajo, tomas de decisiones sociales y no sociales, así como a jugadores expertos de videojuegos ante una tarea dual, entre otros.

Para tomar decisiones más acertadas, explicó el doctor Guevara, “se requiere el acoplamiento de las dos áreas del cerebro —la emocional y la racional. Si no se desarrolla adecuadamente una parte o se daña, las decisiones no son acertadas, e incluso llegan a ser ilógicas o trágicas”.

Acertado o desacertado

El área racional del cerebro, que representa el 30 por ciento de este órgano complejo, “se ha ido desarrollando con la historia de la humanidad (filogenéticamente) y en cada individuo desde que  nace  (ontogenéticamente)”,  afirmó  Guevara  Pérez,  jefe  del Laboratorio de correlación electroencefalográfica y conducta.

“Tenemos un cerebro muy desarrollado”, explica. El del chimpancé —que es el más cercano— pesa 500 gramos, menos de 40 por ciento del cerebro humano, que pesa en las mujeres alrededor de mil 250 gramos y el del hombre mil 350.

El área de la toma de decisiones (corteza prefrontal), “tarda mucho en madurar”, se alcanza entre los 20 y 25 años de edad, y puede tardar un poco más en los masculinos. Cuando nacemos, apuntó el investigador, el cerebro está “desconectado e inmaduro” y poco a poco las neuronas de las diferentes estructuras se van conectando (haciendo circuitos) y sus prolongaciones son cubiertas por células del sistema nervioso llamadas “gliales” (mielinizadas), lo que permite la eficaz transmisión de impulsos eléctricos.

En la infancia casi todo lo que se decide “es por las emociones”. En la etapa de la adolescencia se establecen las conexiones de las neuronas que “quedan permanentes para el resto de la vida”. Esa es una etapa muy crítica, “los jóvenes son fáciles de capturar para hacer actividades, incluso inadecuadas”. Por su parte, el alcohol y la droga pueden perjudicar las conexiones del cerebro “para el resto de la vida” y propiciar actitudes y hábitos inadecuados.

Hay que cuidar que las estructuras del cerebro “se conecte bien”, apuntó el especialista del CUCBA reconocido desde 1990 en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y que este año ascendió al nivel III. Conviene consumir pescado de mar —sobre todo salmón y atún, por sus omegas 3 y 6— y mantener ocupado nuestro cerebro con tareas y necesidades por resolver.

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Necesario basar los pensamientos en evidencias y no en creencias

Necesario basar los pensamientos en evidencias y no en creencias
Por Ana Alejandra Villagómez Vallejo en el semanario de la UAM Vol. XXII, Núm. 1

Los pensamientos y las creencias dan la pauta para interpretar el mundo, pero los primeros no son verdades absolutas y cada persona procesa la realidad de acuerdo con su marco de referencia. Por lo tanto la forma de actuar al enfrentar un problema dependerá de si los pensamientos surgieron de evidencias o de percepciones, señaló el licenciado Arturo Covarrubias Martínez, miembro del Instituto de Psicoterapia Cognitiva Conductual.

El licenciado detalló que existen dos clases de sistemas de creencias: las racionales y las irracionales. Ambas evalúan la realidad, pero no la predicen.

Las creencias irracionales se caracterizan por ser dogmáticas y absolutistas  y  se  expresan  como  “debo  de…”,  tengo  que…”;  no  permiten interpretar de manera objetiva la realidad y provocan emociones inapropiadas y comportamientos disfuncionales que interfieren en las relaciones sociales y la concreción de metas.

Por ello es necesario que la gente se base en evidencias reales y tangibles, y no en creencias y percepciones. De ahí que el reto sea lograr que las personas enfrenten el desafío de generar un pensamiento alternativo cuando reaccionan ante un problema. “Debemos considerar que ante una situación de vida cotidiana lo que determina el actuar son los pensamientos sobre determinada situación. Por ello recomiendo siempre pensar en distintos escenarios que lleven a ejercitar ese pensamiento alternativo”.

La idea es hacer consciencia de los pensamientos que limitan la vida: “no tengo la capacidad”, “no merezco esto” o “no puedo cumplir metas” para liberarse de la carga emocional negativa que producen y tomar así decisiones, desarrollando habilidades que puedan conducir al éxito.

Al abandonar pensamientos y sentimientos disfuncionales se deja el papel de víctima de las circunstancias para pasar a ser responsable de lo que genera el pensamiento y lograr con ello asumir que el control está en cada uno

Murió el precursor de la neurociencia de la música

Murió el precursor de la neurociencia de la música
Por Pablo Espinosa en Jornada

El neurólogo, escritor, musicólogo británico Oliver Sacks falleció en Nueva York a los 82 años, seis meses después de que anunció que padecía cáncer terminal de hígado. Mediante un artículo en el New York Times se despidió así, hace poco: Después de todo he sido un ser con sentidos, un animal pensante en este maravilloso planeta y esto, en sí, ha sido un enorme privilegio y una aventura.

Debido a su prestigio de escritor, su deceso suscitó muestras de reconocimiento en el medio literario internacional, más que en el científico.

Científico ante todo, su prestigio se debe a su trabajo como escritor. Una amplia bibliografía acusa calidad literaria. Sus temas siempre fueron la mente, los sentidos, los misterios que encierra el ser humano.

La publicación de su trabajo y sus métodos médicos son considerados un avance en el tratamiento y la manera de afrontar enfermedades difíciles, pero sobre todo modificó la noción de enfermedad y de enfermo frente a la sociedad. Ayudó a los desprotegidos en cuanto hizo público el fenómeno de condena moral al que suele ser sometido quien enferma. Procuró así un trato mejor para los enfermos, losdiferentes.

De manera paralela, así como la tanatóloga y escritora suiza Elizabeth Kubler Ross (1926-2004), cambió el estado de cosas en cuanto al tratamiento de la muerte de seres queridos y el trato a los moribundos, Oliver Sacks modificó la idea y actitudes frente a la enfermedad. Revirtió el sentido negativo de la enfermedad y de la condena moral al enfermo hacia una toma de conciencia y valoración de la vida. Con sus libros, Oliver Sacks celebra el misterio de vivir.

Migraña –título de su primer libro–, síndrome de Tourette, Parkinson, demencia, encefalitis, ataques de lóbulo temporal, los términos clínicos abundan en la bibliografía de Sacks. Pero sus lectores no se limitan a aquellos que usan batas y zapatos blancos y dan consultas, aunque no vistan de blanco. Su manera de divulgar la ciencia tiene méritos literarios y el entrecruzamiento de sus altas capacidades científicas y escriturales confluye en el arte de la música.

El relato central, por ejemplo, de su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero lo conocimos primero como una ópera que escribió Michael Nyman y se estrenó en 1987.

Su popularidad creció cuando su libro Despertares, de 1974, se hizo película en 1990 y tuvo tres nominaciones al premio Óscar.

En su libro Musicofilia: relatos de la música y el cerebro, de editorial Anagrama, el soporte teórico va a caballo sobre dos ejes: la musicofilia y su contraparte, la amusia.

La propensión a la música, o musicofilia, explicó Oliver Sacks, define, surge en nuestra infancia, es manifiesta y fundamental en todas las culturas, y probablemente se remonta a nuestros comienzos como especie.

Para explicar la red de complejidades que se extiende después de aceptar que todos los humanos somos capaces de entender la música, pero cada uno lo hace de manera diferente, se remonta a Schopenhauer en cuanto nos alienta una reacción emocional en nuestro ser más íntimo.

La inexpresable profundidad de la música, tan fácil de comprender y sin embargo tan inexplicable, se debe a que reproduce todas las emociones de nuestro ser más íntimo, pero de una manera totalmente falta de realidad y alejada de su dolor. La música expresa sólo la quintaesencia de la vida y sus acontecimientos, nunca éstos en sí mismos.

La literatura de Oliver Sacks ganó multitudes porque su manera de narrar es tan amena como su forma de explicarnos las partes técnica y científica.

Explica, por ejemplo: “Gran parte de lo que ocure durante la percepción de la música también puede ocurrir cuando ésta ‘se interpreta en la mente’. La gente, al imaginar la música, incluso personas relativamente poco musicales, suele hacerlo de manera extraordinariamente fiel no sólo a la melodía y el sentimiento de lo original, sino a su tono y tempo. En esto subyace la extraordinaria tenacidad de la memoria musical, de manera que gran parte de lo que se oye durante los primeros años puede que quede ‘grabado’ en el cerebro durante el resto de la vida”.

Oliver Sacks llevó adelante lo que hasta entonces era conocido como musicoterapia. Sentó los principios de una neurociencia de la música, que no existía antes de la década de los años 80 del siglo pasado.

Con su trabajo literario, médico y científico, el autor de Un antropólogo en Marte aseguró un futuro mejor no solamente para los enfermos, sino para todos los humanos.

Una sola molécula de ADN es capaz de almacenar 300 mil terabytes de memoria

Una sola molécula de ADN es capaz de almacenar 300 mil terabytes de memoria
Por Steve Connor en Jornada

Científicos han desarrollado una forma de almacenar vastas cantidades de información hasta por un millón de años en una sola molécula de ADN.

Este adelanto podría conducir a tener archivos digitales de todo, desde textos antiguos hasta la Wikipedia, en forma de ADN, que en teoría podrían sobrevivir miles de años sin pérdida de datos.

Robert Grass y colegas del Instituto Federal de Tecnología (IFT) de Suiza afirmaron haber ideado un proceso para encapsular ADN en un cristal, equivalente a crear una forma fosilizada de almacenamiento de datos.

También han desarrollado un algoritmo matemático, que normalmente se usa en radiotransmisiones de larga distancia, para eliminar errores al descifrar los datos escritos en el código digital genético del ADN.

El doctor Grass indicó que su equipo ha convertido 83 kilobytes de texto de la Carta Federal Suiza de 1291 y el Método de Arquímedes en el código digital de ADN, con base en secuencias de cuatro bloques químicos de contrucción, los nucleótidos A, C, T y G.

Poco después del descubrimiento de la arquitectura de doble hélice del ADN, los expertos comenzaron a deducir que el lenguaje cifrado de la naturaleza es muy semejante al lenguaje binario que usamos en computación, comentó el doctor Grass ante la asamblea de la Sociedad Química Estadunidense, este lunes en Boston.

En un disco duro, usamos ceros y unos para representar datos, y en el ADN tenemos cuatro nucleótidos, A, C, T y G, explicó.

Las moléculas de ADN fueron sintetizadas con máquinas y calentadas a 71 grados centígrados durante una semana, proceso equivalente a almacenarlas a 50 grados durante 2 mil años, luego de lo cual fueron decodificadas al texto original sin errores, declaró Grass a la asamblea.

Archivistas de información han advertido que las formas modernas de almacenamiento de datos, como las unidades de disco magnéticas, no durarán más que unas décadas. En comparación, una formananoscópica de almacenamiento en moléculas de ADN preservadas en cristales de silicio dura cientos de miles de años sin pérdida de integridad, afirmó el doctor Grass.

Si nos remontamos a la época medieval europea, teníamos monjes que escribían en libros para transmitir información al futuro, y algunos de esos libros existen todavía. Ahora guardamos información en discos duros, que gastamos en unas cuantas décadas, continuó.

El ADN tiene la ventaja de ser una forma extremadamente densa de almacenamiento de datos, con potencial de sobrevivir por largos periodos. Un disco duro externo, por ejemplo, tiene el tamaño de un libro de bolsillo, puede almacenar cinco terabytes de datos y podría durar 50 años. En contraste, una onza (28 gramos) de ADN cabría en una moneda de 10 pesos, almacenaría 300 mil terabytes de memoria y los paleontólogos han mostrado que la información almacenada en el ADN recuperado de fósiles puede sobrevivir hasta un millón de años.

Implante para tratar el Parkinson

Implante para tratar el Parkinson
Por Patricia López en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 713

Un implante no siempre es un dispositivo sólido como un chipo un diente sintético que sustituye a otro natural dañado.

En el Instituto de Física, Jorge García Macedo y su equipo desarrollaron uno muy original que es líquido, viscoso como el aceite de oliva, y con estructura atómica semicristalina, visible sólo a nivel nanométrico.

El material está hecho de dióxido de titanio capaz de almacenar y liberar dopamina, neurotransmisor fundamental para el control del movimiento del cuerpo, entre otras funciones. También, busca constituir una opción para tratar el Parkinson, enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza, en etapas intermedias, por un decremento en la disponibilidad de dopamina en el sistema nigroestriatal del cerebro.

Además, funciona como un protector, vehículo y sistema de liberación de la sustancia de interés dentro del cerebro. “La idea es introducir, mediante una jeringa muy fina, el implante en los dos hemisferios del cerebro, en las zonas donde se requiere la dopamina, para que libere gradualmente la sustancia y atenúe los síntomas”, explicó García Macedo, doctor en física y responsable del Laboratorio de Fotónica de Geles del Instituto de Física, del que es investigador desde hace 35 años.

Física con aplicaciones biomédicas

Con el tiempo, los movimientos involuntarios en los afectados se vuelven cada vez más frecuentes e incapacitantes; actualmente se tratan en su mayoría con Levo-dopa, precursor que se transforma en dopamina dentro del cuerpo del paciente y que sólo llega en pequeñas cantidades a la zona del cerebro que la requiere. Este medicamento disminuye su eficacia y tiene efectos secundarios negativos a mediano plazo.

Con el implante se propone una nueva ruta de medicación local, es decir, que la dopamina sea llevada directamente a la zona en donde hace falta. Para generar el menor daño posible al introducirlo en el cerebro, se pensó que fuese de una consistencia líquida, en lugar de un material sólido, como lo es una película delgada.

El desarrollo se originó en el año 2010, a partir de un acercamiento de Patricia Vergara Aragón, profesora de la Facultad de Medicina, al grupo de García Macedo, con la idea de que ellos obtuvieran y le proporcionaran un material capaz de liberar dopamina, con el que ella pudiera realizar pruebas in vivo en un modelo animal de hemiparkinsonismo, comúnmente utilizado para el estudio de esta enfermedad.

Desde entonces, García Macedo inició la elaboración del implante, junto con su investigadora posdoctoral María Guadalupe Valverde Aguilar, hoy en día adscrita al Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada Legaria, del Instituto Politécnico Nacional, y la entonces tesista de licenciatura en Física de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Gina Prado Prone.

Ha sido preparado mediante el método sol-gel (que combina partículas sólidas coloidales en un medio líquido para formar redes tridimensionales para múltiples aplicaciones), en el que García Macedo es experto y ha trabajado desde hace varios años con su colega, especialista en esta metodología, Jeffrey I. Zink, de la Universidad de California en Los Ángeles.

Actualmente Prado Prone, ahora maestra en ciencias e ingeniería de materiales (obtuvo su grado con mención honorífica y estudia el doctorado), continúa su colaboración con el investigador.

En 2013 se invitó a Vergara Aragón a realizar una estancia sabática en el Instituto de Física para revisar los resultados de las pruebas que efectuó in vivo.

Desafortunadamente, éstos mostraron ser inconsistentes y, por consiguiente, inconclusos. En consecuencia, se ha iniciado una nueva indagación con investigadores de la UNAM (formados en el área biomédica) para que ellos hagan los estudios in vivo del implante. “Para nosotros es fundamental que el trabajo biomédico sea sólido y cumpla con el rigor científico que se requiere, tal como lo hemos hecho para desarrollar el implante”, precisó García Macedo, reconocido con el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Reducir la oxidación

El dióxido de titanio –usado para hacer cosméticos y bloqueadores solares, además de emplearse en la industria electrónica y en recubrimientos– ha mostrado, con la estructura semicristalina que posee el implante, reducir la oxidación de la dopamina y ser inocuo para el organismo.

Las nuevas pruebas in vivo aplicadas en ratas no dejan duda de que el implante es biocompatible, al menos en el corto y mediano plazos, y que disminuye notablemente los síntomas de la lesión, hasta el momento por un periodo de dos meses.

El siguiente paso será ampliar los resultados experimentales para que en un futuro próximo se pueda elaborar un protocolo para ensayos preclínicos en humanos, que usualmente tarda cuatro años en ser aprobado y desarrollado. Si los efectos son positivos, entonces podrá ser utilizado como tratamiento en pacientes.

Alta incidencia

La enfermedad de Parkinson tiene una creciente incidencia en México. Su origen es desconocido y multifactorial, pero se sabe que el contacto con diferentes agentes químicos, como algunos pesticidas, puede desencadenarla. Sólo es diagnosticada en etapas avanzadas, pues los síntomas se presentan hasta que se ha perdido al menos 60 por ciento de las neuronas dopaminérgicas, lo que ocurre unos 10 años después de iniciado el proceso.

En la actualidad, hay un incremento de esta afección entre la población; crece continuamente y se convierte en un problema de salud pública, señaló García Macedo, quien destacó que se han identificado grupos en el país con mayor presencia, en regiones que se encuentran en contacto prolongado con pesticidas.

La paternidad temprana hace que los jóvenes tengan trayectorias de vida menos exitosas

La paternidad temprana hace que los jóvenes tengan trayectorias de vida menos exitosas
Por Leonardo Frías en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 713

Ser padres a edades tempranas marca la existencia; pasar por ese proceso hace que los jóvenes tengan trayectorias de vida menos exitosas e, incluso, altera la estabilidad de sus uniones.

El efecto negativo exacerba las desigualdades socioeconómicas previas de hombres y mujeres, advirtió Marta Mier y Terán, del Instituto de Investigaciones Sociales.

Luego de una investigación realizada mediante las trayectorias de vida de personas de 12 a 42 años de edad, constató las consecuencias que implica la paternidad temprana. Si los jóvenes permanecieran más tiempo en la escuela, habría una mayor valoración de otro tipo de campos, como contar con un proyecto de vida personal y no sólo familiar, ejemplificó.

Tras considerar la maternidad temprana antes de los 18 años de edad y la paternidad antes de los 20, la académica indicó que “los jóvenes eligen entre las opciones que tienen a su alcance, y si son escasas en cuanto a educación de calidad y empleo digno, entonces el formar una familia es atractivo: un  niño es vital, fuente de satisfacción  afectiva y favorece la consolidación de la pareja”.

Desde esa perspectiva puede entenderse cuál es su motivación. Algunas declaran desear un hijo para tener compañía, por la sensación de soledad ante una sociedad que les ofrece pocas oportunidades y limita sus posibilidades de contar con un proyecto de vida a mediano y largo plazos.

Apoyo familiar

En ocasión del Día Internacional de la Juventud, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas para conmemorarse cada 12 de agosto, la universitaria señaló que socialmente hay aceptación y valoración de la familia, la pareja y la paternidad.

Tradicionalmente, el papel de la familia ha sido apoyar a este segmento en la decisión de iniciar su propio hogar. Ante las condiciones de creciente inestabilidad laboral, es cada vez más frecuente que la pareja recién formada permanezca en casa de los padres. En zonas rurales es más común que se queden en la del varón, y en las urbanas, en la de ella; entonces, se generan dinámicas que actúan en detrimento de la autonomía.

El efecto negativo de la paternidad temprana en los varones es igual, más allá de su generación y sector social, pero no ocurre así con las mujeres, aclaró Mier y Terán.

En ellas es importante considerar la generación y sector socioeconómico al que pertenecen. Por ejemplo, si su estrato es alto, logran recuperarse y no tener la trayectoria más desfavorable, mientras que en las de sectores bajos la pobre escolaridad limita sus oportunidades laborales, al tiempo que tienen grandes demandas de trabajo doméstico y de cuidados asociados a un mayor número de hijos, situaciones que se acentúan por la falta de apoyo de una pareja estable.

Diez años de juventud

El referente de 15 a 24 años para delimitar la población joven fue adoptado por la Organización de las Naciones Unidas a partir del año 2000. En México, en 2013 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó 21.5 millones de jóvenes, que representan 18.2 por ciento de la población total. De ellos, 6.8 millones (31.6 por ciento) son menores de edad (entre 15 y 17 años). Del total, 10.9 millones son mujeres (7.9 solteras, 1.2 casadas, 1.6 en unión libre y el resto alguna vez unidas a una pareja) y 2.8 millones (25.56 por ciento) han tenido hijos.

Descubren molécula que mitiga los efectos de la resaca en el cerebro

Descubren molécula que mitiga los efectos de la resaca en el cerebro
Por Dpa en La Jornada

Quienes con frecuencia despiertan con dolor de cabeza, temblores y malestar, síntomas propios de la resaca, están de plácemes: un trabajo de investigación con sello español apunta a las propiedades beneficiosas de una molécula sobre los efectos cerebrales del consumo intensivo de alcohol.

La base de esta investigación parte del descubrimiento, hace 10 años, de la molécula oleoiletanolamida (OEA), compuesto hallado en el chocolate negro que ayuda al organismo a tener la sensación de saciedad. Posteriores estudios encontraron que el intestino segrega esta molécula y, a partir de ahí, se abrió la puerta a la lucha contra distintas adicciones, entre ellas el alcoholismo.

La inflamación causada por el consumo intensivo de alcohol perjudica el cerebro y provoca que la toxicidad cerebral sea más grave, explica en entrevista la doctora Laura Orío, de la Facultad de Sicología de la Universidad Complutense de Madrid.Estudios anteriores, liderados también por investigadores españoles, indicaban que la molécula se libera, producida por el intestino, cuando se consume alcohol. Se pensó, por tanto, que la OEA podría ser una señal del organismo para frenar el daño.

Orío (Arnedo, La Rioja, 1978) todavía no se cree la repercusión que su descubrimiento está teniendo. Su trabajo le ha valido el Premio Joven Investigador otorgado por la prestigiosa Sociedad Internacional de Investigación sobre Drogas y, gracias a él, ya tiene en la mano el boleto de avión para Sidney, donde este mes presentará su investigación ante la audiencia del quinto congreso de dicha sociedad.

A pesar de las posibles aplicaciones del descubrimiento para paliar la resaca, Orío insiste en que su estudio se centra en los daños perjudiciales del consumo masivo de alcohol por inflamación en el cerebro y, por tanto, en la corteza frontal. Efectivamente, observó que al administrar la OEA junto con cantidades elevadas de alcohol, la molécula reducía la activación inmune/inflamatoria y los marcadores de daño neuronal en la corteza frontal de las ratas.

Proyecto pendiente de recursos

En el proceso de investigación, el equipo comprobó otros efectos beneficiosos de la molécula, como una mejora en el estado anímico tras el consumo alcohólico. No hemos realizado una investigación para paliar los efectos de la resaca, pero eso no significa que los resultados obtenidos no puedan tener también esa aplicación, aclaró Orío. A partir de aquí, el siguiente paso será comprobar el mismo efecto reparador en humanos, proyecto que está dando sus primeros pasos y que está pendiente, entre otras cosas, de financiamiento.

Pese a todo, la investigadora es prudente. “Mi exposición en el congreso de Sydney todavía no ha tenido lugar y seguimos pendientes de la publicación de la investigación en la revista Addiction Biology”, apunta. Pues en ciencia, hasta que algo no está publicado, no está aceptado.

No ha sido únicamente su descubrimiento de la molécula antirresaca lo que ha valido a Orío el premio de la Sociedad Internacional de Investigación sobre Drogas, sino su notable trayectoria en sus apenas 37 años.

La carrera de esta farmacóloga y madre de dos hijos ha discurrido por diferentes grupos de investigación al estudiar aspectos bioquímicos y conductuales del abuso de drogas como la cocaína, la metanfetamina, eléxtasis o el alcohol.

Tras pasar por el prestigioso Instituto de Investigación The Scripps de La Jolla, California, logró regresar a España y rengancharse en un proyecto de investigación. Algo que no fue sencillo. Hay muchas dificultades para volver del extranjero y encontrar financiamiento; proyectos como éste son posibles gracias a los colaboradores, no sólo a las instituciones. Pero estamos acostumbrados a trabajar con incertidumbre financiera, lamenta.