Crea universitario de la UNAM método para mitigar efectos del radón

Crea universitario de la UNAM método para mitigar efectos del radón
Por Patricia López en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 712

Para mitigar los efectos del radón (Rn) dentro de espacios cerrados (casas, edificios y oficinas), el investigador Guillermo Espinosa García, del Instituto de Física (IF), ha creado un método novedoso, eficiente y de bajo costo.

El Rn es un gas radiactivo natural que desde el interior de la Tierra emana a la superficie. Al concentrarse en exceso origina cáncer pulmonar y posibles leucemias.

Si se vive en una casa o departamento con altos niveles de ese elemento, es indispensable reducirlo para evitar daños a la salud, refirió el experto en su detección y control.

Métodos convencionales

En países como México, de clima benigno, bastaría con ventilar al menos una hora las viviendas, abrir puertas y ventanas para darle salida, pero eso no ocurre en otros situados por arriba o debajo de los trópicos, como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia, Suecia, Noruega y Finlandia, donde la calefacción para mantener temperaturas agradables es necesaria y los climas extremos e inviernos prolongados obligan a familias y trabajadores a permanecer en interiores las 24 horas del día, lo que genera altas concentraciones de radón intramuros y riesgo a la salud.

Hay métodos convencionales para eliminarlo; el más común es el uso de un ventilador para extraerlo del interior, si esto es posible por las temperaturas externas.

Otro es la presurización y despresurización de los salones (útiles, pero muy caros y poco funcionales), además del recubrimiento del piso y de algunas paredes con plástico.

Uno más es el empleo de filtros de los gases y del aire que ingresan a la habitación, detalló Espinosa, quien previamente ha elaborado tecnologías propias para detectar y analizar el elemento.

Una propiedad del radón es pegarse a aerosoles y partículas de agua en el medio ambiente; a este fenómeno se le denomina Fuerzas de Van der Waals. Al extrapolar este conocimiento a las partículas de agua (humedad relativa) en el entorno, se observó que el Rn tiene la misma preferencia de unirse.

“Con esto comprobado nos dimos a la tarea de colectar partículas ambientales (agua-radón) por absorción y presentarlas a una placa fría para convertirlas en agua líquida. Para obtener el enfriamiento se utilizó el Efecto Peltier, que logra ese proceso con el mínimo de energía, lo que hace este sistema mitigador de radón eficiente y de muy bajo consumo, aspecto que tiene que considerarse si se pretende tener un sistema que trabaje las 24 horas del día.

“Queremos aminorar los niveles y mantenerlos bajos –30 a 60 Bq/m3 (un becquerel, unidad que mide la actividad radiactiva, por metro cúbico) todo el tiempo y al menor costo posible, para una economía familiar o industrial”, explicó.

Al unir estos elementos y experiencias se logró un dispositivo que modera la concentración en interiores y, a la vez, se obtuvo un control adecuado de humedad relativa al mismo costo.

Con dos años de desarrollo, el procedimiento está en trámite de patente y forma parte del Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación (Profopi) de la Coordinación de Innovación y Desarrollo (CID) de esta casa de estudios, un esfuerzo para aplicar en la sociedad y el mercado nuevo conocimiento generado en la UNAM.

Útil en varios países

Está diseñado para ser usado tanto en climas húmedos como secos, pues incluso con un mínimo de cinco por ciento de humedad relativa en interiores siempre será mayor el contenido de partículas de agua suspendidas que el de radón.

Se puede aplicar en todas las zonas de México, sobre todo en regiones frías en invierno como Sonora, Chihuahua, Coahuila y Zacatecas, así como en los estados que están por arriba del Trópico de Cáncer, excluidas las áreas que tienen ventilación adecuada.

Con el Proyecto de Aplicaciones de la Dosimetría (PAD) del IF, el universitario realizó mediciones en toda la República, especialmente en la Ciudad de México y su zona metropolitana; encontró que en la mayoría la concentración de Rn intramuros está por debajo de las recomendaciones de acción de la Agencia de Protección Ambiental Americana (148 Bq/m3).

Entonces, el riesgo de salud es moderado, sólo en algunas partes de Chihuahua, por su gran contenido de uranio en el subsuelo, los niveles de radón son altos y sería necesario el sistema de mitigación.

La comercialización del método puede representar un importante ingreso económico a la UNAM, además de fomentar la vinculación e innovación con la ciencia desarrollada por académicos de la propia Universidad, finalizó Espinosa.

Fibra óptica puede usarse para monitorear daños en edificios

Fibra óptica puede usarse para monitorear daños en edificios
En la Crónica

Sergei Khotyaintsev Duskriatchenko, académico de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, encontró una aplicación totalmente nueva para la fibra óptica, comúnmente utilizada en el campo de las telecomunicaciones: ser los “nervios” de edificios, presas, puentes y otras estructuras para identificar grietas y fisuras después de la ocurrencia de un sismo, incendio, explosión de gas u otro evento catastrófico, para así conocer rápidamente el daño que sufrieron.

Con ello, de forma inmediata sería posible establecer, por ejemplo, el nivel de riesgo de la entrada de equipos de emergencia. La aplicación se basa en una técnica sencilla y económica, que podría ser implementada a escala masiva, en especial en un país como el nuestro, que posee zonas de alto riesgo sísmico.

Esta innovación –sencilla, económica y que no requiere de servicios de mantenimiento de alto costo– también sería aplicable a las casas de autoconstrucción, levantadas sin normas ni la asesoría de un experto, sino con las propias manos de sus habitantes.

Bajo el mismo principio se ha embebido la fibra óptica en materiales compuestos de polímeros y fibra de carbono o vidrio, utilizados en la fabricación de autos, lanchas, yates, helicópteros y aviones para monitorear la integridad estructural de esos medios de transporte.

Khotyaintsev expuso que las líneas de fibra óptica —que también se ha usado en el área médica— funcionan como “nervios artificiales” que, a semejanza de un dolor en el cuerpo, indican que hay alguna falla. “Introducimos una señal óptica y observamos sus características. Si se presenta un daño en la estructura, cambia la transmisión y algunos detalles más finos de la señal”, señaló en un comunicado de la UNAM.

Como parte de la investigación científica, profunda y detallada, también con base en estudios teóricos y experimentales, se probaron diferentes tipos de fibra. Se fabricaron muestras de concreto, como si fueran vigas o columnas reales, con los cables embebidos; luego de 28 días de espera para que el material adquiera su dureza final, se probó qué pasa si la pieza se rompe.

Sergei Khotyaintsev recordó que las edificaciones presentan ambientes dañinos para alambres de cobre y otros metales, debido a la humedad, la corrosión y las descargas eléctricas producto de los rayos que inciden sobre ellas. También se presentan procesos electroquímicos, por lo que no es fácil colocar sensores tradicionales (de materiales metálicos o semiconductores) en esas estructuras. Ante ello, el problema del monitoreo de la integridad de edificios, presas o puentes, es muy serio.

En contraste, la fibra óptica es un material químicamente resistente; no es un medio conductivo porque no tiene metal, entonces no sufre interferencia ni corrosión electroquímica. Está hecha de dióxido de silicio, un material tres veces más fuerte que el acero respecto a cómo soporta la carga mecánica.

PRUEBAS. Luego de encontrar el grosor y flexibilidad idóneos de la fibra, los investigadores descubrieron que sí se pierde una parte de los cables, “pero para monitorear una pieza se requiere sólo de uno, dos o tres. Si ponemos 50, no importa que la mitad se rompa; no se produce ningún problema principal. Los datos demuestran que hay una tasa suficientemente grande de sobrevivencia de las fibras en este ambiente rudo y severo, que es el momento de fabricación de las piezas de concreto”.

Las pruebas mecánicas se realizaron en colaboración con el Departamento de Estructuras de la División de Ingeniería Civil y Geomática de la propia Facultad, donde hay expertos y equipos adecuados. Además, se recibió financiamiento de la FI y del Instituto de Ingeniería, en el marco de un convenio entre ambas instancias.

De forma adicional, el estudiante de doctorado Juan Emmanuel González Tinoco desarrolló el equipo —que tampoco existe en el mercado—, que permite monitorear simultáneamente decenas y hasta cientos de fibras ópticas embebidas en diversos elementos estructurales.

En la etapa actual de perfeccionamiento de la innovación el monitoreo se hace desde el inicio del proceso de fabricación de vigas y columnas de concreto; después, en la etapa de asentamiento, compactación y secado de la mezcla. “Sabemos el momento en que se rompe la fibra: en el proceso de llenar el molde, de someterlo a vibración para que se asiente o después de varias semanas”.

El universitario aclaró que en el concepto final se tendrá un equipo más compacto y sencillo. La meta es contar con un panel en la pared de entrada de un edificio, y con la ayuda de leds y un suministro de energía solar, permitir que cualquier persona tome la lectura del dispositivo. El costo de cada unidad no rebasaría los 500 pesos.

Llevan la luz a escala nanométrica

Llevan la luz a escala nanométrica
Por Mariana Dolores en la Academia Mexicana de Ciencias

Conocer cómo interactúa la luz con objetos a nano escala es uno de los principales intereses de investigación científica de la doctora Cecilia Noguez Garrido, del Instituto de Física de la UNAM, quien junto con su equipo se ha dedicado a estudiar las estructuras nanométricas a través de la espectroscopía óptica, específicamente sobre la transferencia de calor a nanoescala, con el objetivo de seguir en la búsqueda de nuevos nanosensores, así como de nuevas espectroscopías ópticas a nanoescala.

“La Luz interactúa de manera diferente con objetos macroscópicos que aquellos de nano escala. A escala macroscópica la luz que se refleja en una mesa deja ver sus características como su color y brillantez, entre otras características, si se hace un cambio a la mesa, como por ejemplo, recortar una de sus esquinas, se sigue viendo a la mesa del mismo color. A escala nanométrica, si se cambia la forma de la partícula, por ejemplo de un cubo, y se le recortan las esquinas, el color que refleja cambia. Esto indica que hay una interacción de la luz a escala nanométrica que depende de la forma de las nanopartículas”.

Esto sucede, explicó Cecilia Noguez, porque la luz, al ser una onda electromagnética, ejerce una fuerza sobre los electrones de la nanopartícula causando que estos se exciten colectivamente y se muevan hacia un lado determinado de la partícula nanométrica dejando los iones con cargas positivas al otro lado. Esto produce diferentes arreglos de las cargas positivas y negativas dando lugar a densidades de carga. La forma de estas densidades de carga depende de la forma de las nanopartículas.

En su conferencia “Luz a escala nanométrica”, ofrecida ayer en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en el marco del ciclo de Conferencias Premios de Investigación de la AMC, la ganadora de esta prestigiada distinción en el 2009 en el área de ciencias exactas, indicó que al dirigir la luz hacia una nanopartícula se produce una competencia de fuerzas: por un lado, la fuerza ejercida por la luz separando a los electrones de los iones y, por otro, la fuerza de atracción que hay entre las cargas positivas de los iones y las negativas de los electrones, lo cual obedece a la ley de Coulomb.

“Otra fuerza que hay que considerar es la repulsiva que existe entre los electrones debido a que estos tienen la misma carga negativa. Por lo que empieza a haber arreglos de distintas cargas de manera tal que minimice la energía necesaria para poder mover los electrones en este arreglo”, dijo.

Así que, todas estas propiedades que se generan por el paso de la luz: los arreglos, las densidades de carga y la competencia de las fuerzas desembocan en una fuerza de resonancia que es característica de cómo están distribuidas las cargas positivas y negativas en una nanopartícula, que a su vez depende de las distancias entre ellas originadas por la forma geométrica de las estructuras nanométricas. Al final, la suma de las fuerzas da una frecuencia de resonancia que está asociada a una distribución de carga, depende de cómo se acomoden los electrones con respecto a los iones.

“Así, dependiendo de la geometría de la partícula se pueden tener una, dos, tres o más frecuencias de resonancia y resulta que en todas estas frecuencias asociadas a una determinada geometría se puede absorber y concentrar la luz sobre puntos específicos”, precisó.

Esto resulta útil para una gran cantidad de aplicaciones, de las cuales Noguez Garrido describió dos en particular:

La primera es que a nivel celular se ha pensado en introducir nanopartículas dentro de las células que logren generar calor y éste a su vez destruya las células, esto se puede hacer gracias a los diferentes arreglos de cargas que pueden permitir concentrar el campo electromagnético en puntos muy bien definidos a través de luz proveniente de una lámpara, al calentar la nanopartícula la célula morirá por lo que puede ser útil para destruir algunas células malignas, bacterias o agentes patógenos.

Para la investigadora esto resulta interesante, porque se puede aumentar tanto el campo electromagnético hasta 107, que son diez millones de veces y en regiones pequeñas, generando un calor muy intenso.

No obstante, la física reconoció que al introducir la nanopartícula no se sabe si el cuerpo la desecha o qué pasa con el ciclo celular, es decir, se sabe de su efectividad para destruir células enfermas, pero no se conocen los efectos secundarios en células sanas, razón por la cual esta tecnología aún no llega al mercado.

Por otro lado, se pretende aumentar la eficiencia de las celdas fotovoltaicas, colocando nanopartículas que concentren mucha mayor energía en menor espacio buscando trasladarla para aumentar la eficiencia de la misma. Otra aplicación es en el aumento en la sensibilidad de técnicas que detectan luz

La fuerza de la luz, el gran impulso para pequeños y grandes objetos

La fuerza de la luz, el gran impulso para pequeños y grandes objetos
Por Elizabeth Ruiz Jaimes en la Academia Mexicana de Ciencias

El estudio de la luz y la óptica brinda grandes posibilidades para realizar investigación de frontera y desarrollo tecnológico. La luz tiene fascinantes efectos sobre la materia, uno de ellos es su capacidad de ejercer fuerza y presión, destacó Karen Volke, investigadora del Instituto de Física de la UNAM (IFUNAM).

Ejemplo de lo anterior es que gracias a la luz se puede lograr desde la propulsión de un velero solar hasta la captura de una bacteria por medio de un láser, fenómenos que se explican por la fuerza que ejerce la luz sobre la materia, propiedad que explicó el físico británico James Clerk Maxwell en el siglo XVIII:

“En un medio en el que las ondas se propagan -escribió- hay una presión en la dirección normal a las ondas, numéricamente igual a la energía en una unidad de volumen”.

Velero Solar

Ahora se sabe que la luz es capaz de ejercer presión sobre los objetos, pero llegar a esta afirmación requirió de muchos años de trabajo, teorías y experimentos. En la primera mitad del siglo XVII Johannes Kepler se preguntó si la radiación ejercía algún tipo de presión o no. El propio astrónomo y matemático alemán respondió de forma afirmativa a la interrogante y para ello explicó el fenómeno con la dirección que toma la cola de los cometas. Dijo que este objeto, independientemente de donde se moviera su cauda, siempre apuntaba en dirección opuesta al Sol. “Hoy sabemos que este efecto de la cola de los cometas no es solo por la radiación sino principalmente por el viento solar”, señaló la investigadora.

Dos siglos después, en 1873 Maxwell demostró teóricamente que la luz por sí misma podía ejercer fuerzas ópticas, denominadas presión de radiación. Quien también intentó demostrar la fuerza de la luz sobre la materia fue el científico Williams Crookes, inventor del radiómetro de Crookes o molino de luz, el cual consiste en una bombilla en cuyo interior se halla un bulbo y en la punta de éste, contraria a la base, una aguja con cuatro pequeñas paletas, dos plateadas de un lado y dos negras del otro.

Lo que se buscaba con este invento es que las paletas giraran cuando la luz fuera reflejada por la cara plateada, ya que la transferencia de momento lineal -es decir, la fuerza- de la luz reflejada sería aproximadamente el doble que el de la luz absorbida en la cara negra. Efectivamente, el molino gira al ser expuesto a la luz, pero de manera contraria a lo que se esperaba. Esto ocurre porque los efectos térmicos que provoca un movimiento hacia las zonas de menor temperatura, dominan sobre la presión de radiación. Entonces este experimento tampoco logró explicar la fuerza de la luz.

En 1972 el escritor y científico Arthur C. Clarke, publicó “El viento del Sol: Relatos de la era espacial” en el cual propone una carrera de veleros solares impulsados por el viento solar, una de las ideas con las que trabajaba en ese entonces, y tal vez inspirados por este libro, a inicios del presente siglo, se iniciaron proyectos con veleros solares – impulsados gracias a la luz del sol-, como fue el caso del Cosmos1, un velero con forma de disco de 100 kilogramos de peso y ocho velas triangulares dispuestas como las aspas de un ventilador, que unidas formaban un círculo de 30 metros de diámetro.

Se trataba de un proyecto privado desarrollado por la Sociedad Planetaria, entidad co-fundada por el célebre astrónomo y cosmólogo Carl Sagan, y financiado por varias organizaciones. El velero fue desarrollado por el Centro Científico Espacial Lavochkin de Moscú y otras entidades. Se lanzó al espacio el 21 de julio de 2005, pero no alcanzó su órbita debido a una falla en los propulsores del cohete que lo transportaba y que había sido lanzado desde un submarino ruso en el mar Barents.

Con este experimento fallido, en 2009 se inició elLightSail1, el cual aún se encuentra en tierra pero su lanzamiento está programado para abril de 2016, después de veinte años del fallecimiento de Sagan. Se trata de un pequeño satélite de 30 centímetros de diámetro con forma de cubo, construido por la firma Stellar Exploration. Este nuevo proyecto también es financiado por la Sociedad Planetaria.

Karen Volke destacó que pese a estas fallas “el funcionamiento de un velero solar ya se demostró en 2010 con el proyecto japonés Ikaros, una nave-papalote interplanetaria de 15 kilogramos. Un año después, la NASA puso en órbita el velero solar NanoSail-D, con lo que quedó plenamente demostrado que la luz es capaz de empujar aun objetos macroscópicos utilizando la presión (fuerza) de radiación”.

Las delicadas manos de la luz

Mientras en el mundo ha habido gente que ha dedicado sus esfuerzos a demostrar la fuerza de la luz sobre objetos en el espacio, en otros puntos del planeta se empezó a estudiar su efecto sobre objetos microscópicos: “Se dieron cuenta que la luz no sólo podía ejercer presión sobre ellos y empujarlos, sino también atraparlos en las regiones de mayor intensidad”, con lo que surgieron las pinzas ópticas.

Desde su invención en 1986, las pinzas ópticas son una potente herramienta de micromanipulación que actualmente cuenta con una amplia gama de aplicaciones en biología y física, áreas en las que es posible guiar, atrapar y separar objetos microscópicos, como una célula.

Las pinzas ópticas son capaces de manipular partículas dieléctricas tanto de tamaño nanométrico como micrométrico ejerciendo fuerzas extremadamente pequeñas por medio de un haz láser altamente enfocado. El haz es típicamente enfocado enviándolo a través de un objetivo microscópico.

Una explicación apropiada del comportamiento del atrapamiento óptico depende del tamaño de la partícula atrapada relativo a la longitud de onda de la luz utilizada para atraparla. En casos en donde las dimensiones de la partícula son mayores que esta longitud de onda, un simple tratamiento de rayos es suficiente. Por otro lado, si la longitud de onda de la luz excede a las dimensiones de la partícula, entonces las partículas deberán ser tratadas como pequeños dipolos eléctricos en un campo eléctrico.

Karen Volke mencionó, en el marco de la conferencia “Historias breves de luz y fuerza”, en el auditorio del edificio Yelizcalli de la Facultad de Ciencias de la UNAM, que la interacción de la luz con la materia permite un mayor control de los objetos que se manipulan, aspecto importante porque se ha vuelto una herramienta eficaz.

Recrean ionosfera de Marte con plasmas

Recrean ionosfera de Marte con plasmas
Por Patricia López en la UNAM Núm. 4, 673

Gas o fluido formado por partículas eléctricas que poseen un equilibrio electromagnético, el plasma es el cuarto estado de a materia, con características distintas de sólidos, líquidos y gases.

Abundante en el universo, se encuentra en los vientos solares, en las nebulosas y en la franja ionizada de las atmósferas planetarias, llamada ionosfera. También, puede producirse en el laboratorio al aplicar un campo eléctrico a un gas o por medio de láseres o microondas.

En el Instituto de Ciencias Físicas, con sede en esta ciudad, Horacio Martínez Valencia encabeza un grupo científico que genera plasmas fríos en el laboratorio para conocer desde las características fundamentales de esos gases hasta múltiples aplicaciones para modificar materiales, formar sustratos biodegradables y esterilizar productos de uso biomédico.

El doctor en física, sus colegas y alumnos de posgrado, en dos modernos laboratorios, cuentan con varias cámaras de descargas equipadas con sistemas de alto vacío y con ventanas de cuarzo para realizar diferentes diagnósticos de los plasmas fríos producidos. “Éstos son fundamentales en la formación de galaxias, planetas y estrellas, y también tienen múltiples aplicaciones en artículos diversos como las pantallas de televisión, los tubos fluorescentes y plasmas a presión atmosférica”, comentó.

Espectroscopía de tres tipos

La espectroscopía es una herramienta muy utilizada por físicos y químicos para estudiar la interacción entre la radiación y la materia.

Al descifrar ese nexo en un espectro, se conoce su composición precisa.

En sus investigaciones utilizan tres tipos de espectroscopía: la óptica, con la que indagan cómo están excitados los átomos y moléculas dentro del plasma; la de masas, para conocer qué elementos están involucrados en el gas, y la de infrarrojo, que informa cómo vibran y rotan las moléculas.

Los universitarios tiene dos laboratorios de espectroscopía donde observan las características de los plasmas fríosy sus aplicaciones. En un experimento de física básica simulan la composición de la ionosfera de Marte.“En una cámara de descarga, diseñada y construida por nosotros, podemos analizar, por ejemplo, uno formado por mezclas de gases de dióxido de carbono, nitrógeno y argón, a una presión menor en dos órdenes de magnitud a la ambiental para esa simulación”, explicó el investigador.

“Con una sonda de Langmuir, también construida por nosotros, medimos la densidad de partículas negativas y su temperatura dentro del plasma, semejantes a las condiciones en ese planeta, según cotejamos con datos enviados por las sondas espaciales”, añadió.

Del choque entre las partículas de dióxido de carbono, nitrógeno y argón se desprenden muchos componentes químicos que dan lugar a la formación de ionosfera marciana. “Hay investigadores teóricos que modelan las ionosferas, nosotros las podemos comparar con este experimento y decirles si falta algún ingrediente para que comprueben sus estimaciones”, dijo Martínez Valencia, quien ya desarrolló un análisis experimental sobre la atmósfera de Titán, una luna de Júpiter.

Mejoran celdas solares

Otra cámara de descarga se utiliza para generar plasmas de argón con el propósito de aplicarlas en la modificación superficial de películas delgadas, del orden de micras. En el interior de aquélla se coloca una laminita, que es una película delgada que usan los expertos en celdas solares para mejorar la eficiencia terminal de la radiación solar y convertirla en electricidad, detalló.

Para que la conversión de energía solar a eléctrica sea eficiente se requiere que toda la que llega a la celda se aproveche, pero en este proceso hay muchas pérdidas por calentamiento o porque parte de ella se refleja.

Al modificarla superficialmente con plasma, se logra que la película delgada absorba la energía más eficientemente. “Las propiedades ópticas de la película delgada son modificadas con el objetivo de reducir la reflexión y que su resistencia eléctrica sea menor, haciendo más eficiente la conversión de energía solar”, abundó.

Una aplicación más de los plasmas se ensaya en el laboratorio para recubrir herramientas de carburo de tungsteno, material que se usa en piezas de corte empleadas en tornos de control numérico. Al recubrirlas con nitruro de titanio mediante el plasma, las piezas se hacen más duras y resistentes al desgaste, lo que les da una vida útil más larga en los procesos de producción.

El grupo de Martínez Valencia también analiza los asfaltenos y su descomposición.

Estas sustancias del petróleo se depositan en las tuberías de las instalaciones petroleras y las tapan. A partir de su erosión con plasmas, el físico busca una opción para que no se adhieran a los conductos.

Otros aprovechamientos interesantes modifican huesos de res para formar sustratos biodegradables útiles en prótesis y esterilizan materiales de uso biomédico, para evitar infecciones hospitalarias.

El 2015 es el Año Internacional de la Luz (AIL)

El 2015 es el Año Internacional de la Luz (AIL)
Por (UNESCO, El Economista, La Jornada) en Cinvestav: Avance y Perspectiva

La Asamblea General de la ONU y la UNESCO decretaron el 2015 como elAño Internacional de la Luz.

Al respecto, el investigador del Centro de Radioastronomía y Astrofísica (CRA) de la UNAM, Luis Felipe Rodríguez Jorge, habló de la importancia del Sol como fuente de energía gracias a la cual es posible la vida en la Tierra.

A diferencia de otros lugares, el Sol hace posible que este planeta se mantenga a una temperatura que permite la existencia de moléculas de agua en forma líquida. El agua, como ya sabemos es fundamental para la existencia de la vida.

El Año de la Luz, es una iniciativa creada por un largo grupo de cuerpos científicos que unidos con la UNESCO, planean invitar a inversionistas, incluidas sociedades y uniones científicas, instituciones educativas, plataformas tecnológicas, organizaciones no lucrativas y socios del sector privado.

Aquí pretende planear y poner en macha diversas acciones alrededor del mundo a diferentes niveles: privado, legislativo, institucional, de colaboración institucional, indicó Ana María Cetto, coordinadora del Comité Nacional AIL.

La ONU reconoce la importancia de aumentar la conciencia mundial con respecto a este tema, y apoyar proyectos que puedan proveer de soluciones a los retos globales que tenemos en el campos de la energía, educación, agricultura y salud.

“La luz desempeña un papel vital en nuestra vida diaria y es una disciplina imperativa en la ciencia del siglo XXI. Ha revolucionado la medicina, ha abierto la comunicación vía internet, y continua siendo fundamental para unir aspectos culturales, económicos, políticos de la sociedad global”, dice el comunicado de la ONU.

Julia Tagüeña, investigadora del Conacyt y directora del Museo de la Luz, señaló que en México “Tenemos que vencer la poca participación de la industria del ramo de la fotónica, la óptica, la generación de luz y las telecomunicaciones.[…] aunque tenemos programas referentes a la luz solar, no ha sido prioridad nacional, a pesar de que nuestro territorio goza de irradiación solar envidiable.”

Cumbre Tajín será el escenario para la celebrar el Año Internacional de la Luz, del 19 al 23 de marzo. El lema es: “El trayecto de nuestra luz”.

La cumbre contará con 580 iniciativas en 16 países, 5 mil actividades dentro del festival gracias a 7 mil artistas.

Aprender a utilizar la luz a favor de la gente, uno de los propósitos  del “Año Internacional de la Luz”

Aprender a utilizar la luz a favor de la gente, uno de los propósitos  del “Año Internacional de la Luz”
Por Emiliano Cassani Serrano en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

“Hay una tremenda desinformación y desconocimiento sobre cómo utilizar la luz. La población mexicana tiene que aprender a emplearla mejor, con la finalidad de causar un impacto económico positivo al conseguir que parte de la radiación solar que reciben las viviendas de nuestro país se pueda transformar en energía eléctrica, meterla a la red y que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) lo pueda abonar a la cuenta del consumidor”, expresó en entrevista la doctora Ana María Cetto, coordinadora del Comité Nacional del Año Internacional de la Luz (AIL) 2015.

“El AIL 2015 –abundó la doctora Cetto Kramis–  no sólo implica la divulgación de un evento internacional, apunta a fomentar con calidad el desarrollo educativo, cultural, científico, tecnológico e innovador que tanta falta le hace a nuestro país”.

En opinión de la doctora Cetto, el beneficio para el ciudadano de a pie repercute directamente en su bolsillo, sin embargo hay beneficios que influyen claramente en la supervivencia de la humanidad. “La relación entre energía y medio ambiente es innegable, por lo que se tiene que reducir la degradación medioambiental, al buscar alternativas viables y opciones energéticas que en su conjunto puedan minimizar el daño ocasionado al planeta”, aseveró la física de la UNAM.

“La luz tiene que empezar a ser tratada de manera responsable, para ello la apropiación social de la ciencia, tecnología e innovación debe tomar un papel preponderante a fin de que la ciudadanía pueda participar más en las propuestas de políticas públicas que le permitan a la sociedad vivir con una mejor calidad de vida”.

El Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. (FCCyT), maneja en su acervo un conjunto de iniciativas, en las cuales el planteamiento principal versa sobre la elaboración de un Programa Nacional de Fomento a la Cultura Científica y Tecnológica, a fin de que México pueda alcanzar la sociedad y la economía del conocimiento.

Los expertos convocados por el Foro Consultivo han analizado, desde ángulos como la epistemología, la ética y la política, una serie de objetivos para fomentar la apropiación social de la ciencia, tales como generar diagnósticos que generen información necesaria en la implementación de programas, consolidar los esfuerzos actuales de comunicación, profesionalizar estas actividades, identificar y establecer proyectos socialmente relevantes, pero sobre todo promover la participación social en la formulación de políticas públicas.