Proyecto de planetario en Guadalajara

Proyecto de planetario en Guadalajara
Por Lucía López en la Gaceta UdeG Nº 857

La existencia de un planetario en una ciudad tan importante como Guadalajara, tiene varios aspectos relevantes que van desde cuestiones educativas hasta turísticas, “en las que todos saldríamos ganando”, señaló el director del Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM), Hermes Ulises Ramírez Sánchez, en entrevista sobre la necesidad de un proyecto de esta índole.

Significaría “sembrar la semilla del conocimiento de la ciencia y la tecnología en las nuevas generaciones”. Sería un sitio turístico muy importante: “En las grandes ciudades del mundo uno de los atractivos son los planetarios”, que atraen a la población del lugar y a los turistas que desean divertirse conociendo aspectos del universo y del planeta Tierra. Refleja el interés y la cultura de un pueblo por el desarrollo de la ciencia y la tecnología y contribuiría a fortalecer la Agencia Espacial Mexicana de reciente creación.

“La cultura científica en este país necesita ser más impulsada”.

Se pueden hacer y difundir temas científicos y tecnológicos de manera divertida. Hoy existen muchos ejemplos en diversos países, en la Ciudad de México, y en Guadalajara hay algunos espacios como el Museo Trompo Mágico.

En el mundo hay gran cantidad de planetarios; en Iberoamérica, por ejemplo, en España, Cuba y Argentina, que en Buenos Aires “tiene uno muy interesante con muchos atractivos que inician desde su edificio futurista y vanguardista”. En el país hay varios en la Ciudad de México y en otras ciudades, como en Monterrey.

Un posible proyecto de parque de la ciencia-planetario en Guadalajara “tendría muchas ventajas y sería un ganar-ganar para todos: sociedad, instituciones, gobiernos y particulares”. La capital de Jalisco es la segunda ciudad más grande del país, es punta de lanza del Occidente, tiene gran tradición e importancia en la cultura y la ciencia y el estado es uno de los más desarrollados del país.

“Es una pena que la ciudad no cuente con un planetario”, apuntó, al ya no estar el que se tuvo (Centro de Ciencia y Tecnología Planetario Severo Díaz Galindo). “La capital tapatía tiene una oportunidad muy importante para impulsar este tipo de proyectos que van a beneficiar no solo a la capital jalisciense sino a toda la región Occidente del país”.

Cómo sería

Actualmente no sería tan atractivo “sólo tener un domo donde hubiera proyecciones sobre el universo, tendría que ser algo un poco más robusto, como un parque de las ciencias”, del universo en general y del planeta Tierra en particular, afirmó Ramírez Sánchez.

El funcionario del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías  (CUCEI)  apuntó  que  un  nuevo  proyecto  sería  conveniente que contara con un planetario, aulas, auditorios, salas de exposiciones permanentes e itinerarias y jardines temáticos.

Que sea una experiencia más sensorial, que actualmente es un aspecto que está en boga.

Tendría proyecciones del universo, del planeta, documentales, películas, exposiciones y conferencias con expertos nacionales y extranjeros. También sería adecuado que tuviera espacios amplios de estacionamiento y sistemas de transporte colectivo adecuados.

Lo ideal es que fuera una inversión en conjunto de entidades públicas, de los niveles federal y estatal, y privadas, “quienes también son impulsores de proyectos importantes que se hacen efectivos y funcionan”. Este tipo de proyectos puede atraer recursos de organismos internacionales como la Organización para las Nacionales Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dependencias nacionales como la Secretaria de Educación Pública (SEP), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y dependencias del ámbito estatal. “Hoy los esquemas que se manejan son colaborativos y productivos”.

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Científico mexicano devela enigmas del cosmos

Científico mexicano devela enigmas del cosmos
Por Notimex en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

El astrofísico mexicano José Franco confirmó que las culturas originarias de lo que hoy es México han mostrado con sus monumentales vestigios no sólo la impactante arquitectura que desarrollaron, sino cómo el conocimiento del cosmos se convirtió en un detonante capital de la estructura de todas sus ciudades.

Al dictar la conferencia El significado del cielo en las civilizaciones prehispánicas, en el marco de la edición 43 del Festival Internacional Cervantino (FIC), el científico, actual director de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) habló de la particular percepción que olmecas y mayas tuvieron sobre el inmenso cielo.

De acuerdo con el experto, esas civilizaciones deseaban leer lo que los dioses estaban estableciendo para los humanos.

“El cielo dispara la imaginación. En el cielo construimos la poesía, la ciencia, el comercio y la arquitectura. Los olmecas marcaron la pauta con sus edificaciones; su arquitectura monumental tuvo por base eventos en el cosmos”, añadió.

Con lo anterior, el doctor José Franco explicó que prácticamente todas las culturas que se desarrollaron en el México antiguo desearon hallar algo al observar a las estrellas.

“Mirar hacia arriba, indagar en las constelaciones y en las estrellas agrupadas, fue un modo que tuvieron las civilizaciones primitivas para ‘descubrir’ los designios de los dioses”, señaló.

La conferencia, que tuvo lugar en el Kiosco del Jardín Unión del Centro Histórico de esta ciudad colonial, inició con una interrogante: “¿Quién no se ha intrigado por los ciclos de la luna o por las estrellas?”, y a partir de ahí, el maestro Franco ilustró con su plática de carácter informal (más no por ello menos interesante) a decenas de amantes del cosmos.

Recordó que hace más de tres mil años, los olmecas dejaron monumentos, seguidos por otras civilizaciones como la de los mayas, zapotecas, chichimecas y tlaxcaltecas. Según el doctor Franco, la construcción de las ciudades precolombinas se regía por calendarios precisos y un marcador geográfico que las orientaba, no por algo como la sustentabilidad.

“Las hoy ciudades europeas como Londres, París, Madrid y Frankfurt, entre otras, tienen un río que les dota de agua, y planicies suaves cercanas al río donde se pudo desarrollar la agricultura y la ganadería. Salvo excepciones, aquí no encontramos eso: Teotihuacán no tiene un río para sus dimensiones y Monte Albán está en la cima de un cerro sin agua”.

Lo anterior, de acuerdo con el conferencista, demuestra que la edificación de las grandes ciudades mesoamericanas obedeció básicamente a una visión cósmica y a un interés por descubrir, descifrar y entender los designios de los dioses.

“Sólo algunas metrópolis se asentaron en lugares privilegiados, como la ahora Ciudad de México, junto a un lago”.

Subrayó que las ciudades monumentales de Mesoamérica pronto fueron abandonadas por inviables, a deseos provenientes del cosmos, además de que no eran aptas para desarrollar la vida de sus enormes poblaciones. Tras lo anterior, el astrofísico universitario recordó que el FIC tiene este año como eje temático La ciencia como arte/el arte como ciencia”.

Aún guardan nebulosas planetarias vasta información sobre la composición química del universo

Aún guardan nebulosas planetarias vasta información sobre la composición química del universo
Por Elizabeth Ruiz Jaimes en la Academia Mexicana de Ciencias

Para entender cómo se han modificado los gases en la Vía Láctea, nuestra galaxia, cuál es la historia de formación de las estrellas y cómo se han ido modificando, astrónomos en el mundo buscan determinar con precisión cuál es la abundancia de los distintos elementos químicos presentes en las nebulosas planetarias.

En México, Silvia Torres Castilleja se ha dedicado, entre otros estudios, a profundizar en esta línea de investigación y aunque ha logrado algunos avances, aún no ha podido obtener una respuesta concluyente. Lo que sí hay es una considerable polémica alrededor de este tema, en el que se define a una nebulosa planetaria, como “una nube de gas y polvo en el espacio que rodea a una estrella, específicamente lo que queda de ella”, dijo la científica.

La importancia del estudio de los gases de las nebulosas radica en que estos guardan información de los gases que dieron origen y formación a la estrella primaria.

Para explicarlo con un objeto más conocido y cercano al hombre, la especialista habló del proceso de vida del Sol, “una estrella que está transformando su hidrógeno en helio en el centro desde hace 4 mil 600 millones de años. Se calcula que este proceso durará otros 5 mil millones de años, luego tardará otros 2 mil millones de años para quemar todo el helio en el centro y convertirlo en carbón, después perderá sus capas externas y la parte central se convertirá en una enana blanca, una estrella muy concentrada. El gas que haya perdido se alejará, nunca regresará y se irá al espacio. A este conjunto de estrella caliente y gas que la rodea se le llama nebulosa planetaria”.

Y aunque los astrónomos ya comprenden cómo funciona una nebulosa y que estos gases dan origen al nacimiento de nuevas estrellas, aún desconocen los detalles, como la cantidad de gas y las diferencias de los gases que expulsan.

Midiendo el gas

Torres Castilleja, la primera mexicana en doctorarse en Astronomía y en presidir la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) para el periodo 2015-2018, explicó que para poder determinar las modificaciones que ha sufrido el gas en nuestra galaxia, es necesario como primer paso medirlo a través de la espectrografía óptica, técnica que permite que cada elemento químico se pueda identificar con un color. Si se observa luz verde se debe a la presencia de oxígeno, y si es roja a la de hidrógeno y nitrógeno.

Además, los astrónomos utilizan filtros de varios colores para destacar la emisión de los distintos elementos químicos y resaltar también las múltiples envolventes.

La investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que si “se mide la composición química del medio interestelar y se la compara con la del Sol, se puede estimar si el material del que se formó la estrella original estuvo sujeto a más o menos pasos en el interior de varias generaciones de estrellas”.

Lo anterior hace referencia a que si existe mayor proporción de elementos químicos como oxígeno, azufre y argón, indica que el gas de la estrella madre se formó después de las que tienen mayor cantidad de esos elementos, pues le antecedió un número menor de generaciones estelares. “Este es uno de los datos que poseen los astrónomos para reconstruir la evolución química del Universo”.

Las mediciones de los gases que se realizan se concentran en una base de datos y al momento de “leerlos”, lo que se observa es algo parecido a la representación gráfica de un electrocardiograma, unas líneas más altas que otras en diferentes frecuencias.

Debido al análisis del espectro de las nebulosas, compuesto por multitud de líneas de emisión de los elementos químicos que albergan, es que existe un debate entre los astrónomos, resaltó la integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, reconocida en el 2007 con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en el área de ciencias físico-matemáticas y naturales.

“Hay un problema al momento de determinar la composición química de las nebulosas planetarias, existe una discrepancia para definir la abundancia de los gases a partir de la interpretación que se está haciendo, del brillo de las líneas intensas, líneas prohibidas, y de las líneas más pequeñas y débiles, de recombinación.

“Los astrónomos tenemos datos con una diferencia de abundancia de los mismos espectros, de la misma zona y región, y esa desigualdad es la queremos entender para saber cuáles datos son los correctos y a qué se debe esa disimilitud”, refirió.

La forma tradicional de determinar la composición química es mediante la medición de las líneas prohibidas, las cuales son considerablemente brillantes, directas de interpretar; en contraste, algunos elementos también presentan líneas de recombinación que deberían coincidir en su interpretación. “Resulta que las líneas prohibidas nos dan información de las zonas calientes del gas, y las líneas débiles nos la ofrecen de las zonas frías del gas”.

El hecho es que las líneas brillantes, las prohibidas, proporcionan abundancias menores que las líneas débiles, lo que hace que haya una discusión científica entre los astrónomos sobre cuál es la medición correcta, apuntó Silvia Torres. “Estamos en gran disputa de quién tiene razón y es algo que hay que atender. En lo que estamos de acuerdo es que estas líneas proporcionan distinta información, ahora el asunto es interpretar a qué se debe esa información”.

Sostuvo que aunque se podría decir que las estrellas contaminan el gas, en realidad lo que hacen es enriquecerlo, lo van modificando gradualmente, y son estos detalles los que los investigadores buscan comprender, porque las nebulosas planetarias “son joyas planetarias que aún tiene mucho que contar sobre la composición química del Universo”, subrayó la investigadora emérita de la UNAM.

Una de las primeras conclusiones preliminares del trabajo de Silvia Torres establece que las líneas de recombinación tienen diferente cinemática -movimientos en el espacio- a diferencia de las líneas prohibidas, pero aún faltan estudios para entender a detalle la nebulosa en la que la investigadora enfoca sus estudios.

Muertes estelares: La explosión de una estrella libera los elementos importantes para la vida

Muertes estelares: La explosión de una estrella libera los elementos importantes para la vida
Por Fernando Guzmán en la UNAM Núm. 4, 708

Somos polvo de estrellas, decía el astrónomo Carl Sagan. Vida a partir de la muerte estelar, afirmó

Pablo Velázquez Brito, quien estudia en la UNAM los plasmas astrofísicos: “Somos hijos de los remanentes de supernovas (RSN)”.

Uno de supernova (del latín nova, nueva, porque en la antigüedad la explosión de una de ellas se veía como una nueva estrella) es un cadáver estelar, son los restos de una estrella que estalla al perder el equilibrio entre la presión de radiación y la gravedad, apuntó el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares.

Una estrella, explicó, genera energía mediante la unión de elementos. Si fusiona hidrógeno, obtiene helio; de helio, litio, “y así toda la tabla periódica”. Esto produce energía y elementos; no ocurre igual con el hierro, que le quita energía, hace que se desestabilice y explote. Es el caso de la supernova tipo II.

Al pasar por el proceso anterior, libera todos los elementos que son importantes para la vida y el ser humano: “El carbono para nuestro ADN, el oxígeno que respiramos, el hierro que está en nuestra hemoglobina, el silicio que hizo posible las computadoras”.

Plasma y ondas de choque

Desde hace más de una década, Velázquez Brito estudia los RSN, en particular el plasma y las ondas de choque que se generan.

El plasma astrofísico es básicamente gas caliente que emite luz. En sentido general, esta última es todo el espectro electromagnético: óptico, rayos X e infrarrojos y radio. Con telescopios y satélites se obtiene información de los plasmas porque éstos pueden emitir en alguna longitud de onda de luz.

La onda de choque con que finaliza la explosión propaga el material que se liberó (plasma), barre lo que encuentra a su paso y calienta el entorno estelar.

Básicamente, subrayó, analizo las ondas de choque (supersónicas, como un balazo, un latigazo o las que producen los jets) en RSN, en vientos estelares y en chorros (jets) astrofísicos (como los objetos HH, asociados con estrellas recién formadas, descubiertos por el mexicano Guillermo Haro y el estadunidense George Herbig).

Para entender qué originó una supernova, por qué la cáscara externa tiene determinada morfología y emite en tal o cual longitud de onda, o para reconstruir su historia, “necesito observaciones y modelos”, precisó. Hay una retroalimentación continua entre ambos. Las primeras ayudan a limitar los ingredientes (temperatura, densidad, presión) para el modelo matemático, que involucra la resolución de ecuaciones de dinámica de gases (las de conservación de masa, de momento y de energía).

En tanto, con la ecuación de estado de un gas ideal, vía programas de simulación en cómputo de alto rendimiento, obtiene imágenes sintéticas, en 3D, de los RSN, que le permiten reconstruir su historia, los fenómenos físicos que los formaron, develar su origen y predecir su evolución.

Conducción térmica

Con Alejandro Raga, también del Instituto de Ciencias Nucleares, indagó, por ejemplo, la conducción térmica (proceso físico que posibilita el transporte de energía sin que se mueva la masa) en un tipo particular de remanente de supernova llamado de centro lleno.

Al observarlo en rayos X se veía una emisión central fuerte y no en la periferia. En cambio, en radio lo que se percibía era una cáscara. ¿Por qué? Velázquez y Raga pudieron responder esta pregunta al incluir la conducción térmica.

Esta última hacía que el centro del RSN no se vaciara tanto. Es decir, en rayos X la densidad que hay se percibirá muy brillante, mientras que en radio se verá como una cáscara gracias a las partículas aceleradas en el campo magnético comprimido por la onda de choque principal.

Asimetrías

Otra muestra de su trabajo, realizado con apoyo de estudiantes, fue “Asimetrías en remanentes jóvenes”. Cuando una estrella explota se espera que la supernova sea esférica. Por ejemplo, de remanentes históricos como los observados a simple vista por Tycho Brahe en 1572 y por Johannes Kepler en 1604 (son jóvenes porque tienen entre 400 y 500 años) se esperaría que su morfología fuera totalmente simétrica, pero no es así, indicó Velázquez Brito.

Al verlos en radio y rayos X, presentan en la periferia alguna asimetría. Se suponía que el medio estelar no les afectaba. Sin embargo, al explorar sus características parece que el RSN choca con un viento muy denso que tenía antes el progenitor (la estrella que explotó o la estrella compañera).

Por eso emiten con cierta desigualdad. Actualmente, labora en dos proyectos.  Uno es un estudio teórico observacional en flujos astrofísicos: remanentes de supernovas, vientos de cúmulos estelares y chorros o jets astrofísicos en objetos Herbig-Haro.

Cuenta con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. El otro es en colaboración con científicos del Instituto de Astronomía Teórica y Observacional de Córdoba, Argentina. Desarrollan una teoría magnetodinámica de ondas de choque con campos magnéticos en plasmas astrofísicos.

A diferencia de algunos colegas que analizan la formación estelar, por ejemplo el nacimiento de estrellas en la Nebulosa de Orión, el universitario indaga el gas de la estrella que explotó y trata de ver cómo era en vida o determinar las causas de su muerte. Por eso efectúa una especie de estudios forenses estelares, para tratar de entender mejor los procesos físicos que ocurren en un remanente de supernova.

La conducción térmica, por ejemplo, siempre está presente durante la vida de la supernova y la evolución del remanente. Cuando el RSN envejece la conducción térmica es importante. Es tanta la velocidad de la onda de choque, que al principio de un remanente de supernova lo que más emite es la cáscara externa. Sin embargo, conforme se propaga, ese gas se enfría, y al hacerlo la cáscara propala menos, lo que permite ver el interior que, por la conducción térmica, brilla aún más, explicó.

“La física es una”

Velázquez Brito se ha percatado que “la física es una, no hay distintas para los remanentes”, como el modelo también es único, y más bien hay que agregarle ciertos ingredientes para obtener tal o cual morfología.

La supernova, remarcó finalmente, es una forma en que mueren algunas estrellas. Otras no perecen así, pero también tienen una etapa geriátrica. Son las llamadas nebulosas planetarias, que no tienen nada que ver con planetas, sino que son la etapa última de una estrella.

Se sospecha que muchas nebulosas planetarias albergan en su interior un sistema binario, formado por una estrella gigante roja y una compañera que probablemente es una enana blanca.

Si la primera sobrepasa su lóbulo de Roche (espacio en el que el material orbitante está ligado de manera gravitacional a ella), la segunda le quita material y forma un disco de acreción; como resultado se emiten un par de jets. La estrella, concluyó, “está muriendo y lanzando vientos potentes”.

Una historia de evolución: Radiación solar y Clima terrestre

Una historia de evolución: Radiación solar y Clima terrestre
Por Mariana Dolores en la Academia Mexicana de Ciencias

Los efectos del cambio climático son resultado de varios e importantes agentes que participan en este fenómeno, uno de ellos es la radiación solar, que a lo largo de millones de años ha ido variando dando lugar a cambios climáticos como los periodos glaciales e interglaciares.

“La historia climática del planeta es una historia de enfriamiento. En el inicio de su formación su temperatura era muy alta pues estaba siendo bombardeado por cuerpos celestes, pero cuando esta fase terminó la Tierra entró en un proceso de enfriamiento y comenzó la eliminación de gases que contribuyeron a la formación de la atmósfera.

“Hasta entonces, el Sol emitía menos radiación pues era una estrella joven. Los primeros registros geológicos que hay sobre el planeta indican la existencia de agua en forma líquida y a pesar de que el Sol era más débil -alrededor de 30% menos que en la actualidad- nuestro cuerpo celeste no se congeló, a esto se le llama la paradoja del Sol joven”, explicó la doctora María del Socorro Lozano García, del Instituto de Geología de la UNAM, sobre la relación que ha existido a través de millones de años entre los cambios de la radiación solar y la evolución del clima terrestre.

Sobre este vínculo, destacó que en el pasado hubo un mayor efecto de tipo invernadero debido a una mayor concentración de gases en la atmósfera, y aunque ahora se hable del aumento de gases de efecto invernadero y del calentamiento global como fenómenos dañinos, en el comienzo de la historia de nuestro planeta esos gases permitieron que no se congelara, favoreciendo así el desarrollo de la vida.

Al principio, la atmósfera careció de oxígeno pero lo adquirió posteriormente con el desarrollo de la biosfera -cuando surgieron los organismos fotosintéticos- y se pasó de una atmósfera reductora a una oxidante. Así, el Sol –que se considera una estrella joven de 4 mil 500 millones de años de edad- a medida que envejece emite más radiación y en la Tierra se van estableciendo los componentes del sistema climático: litósfera, atmósfera, biosfera, hidrósfera y criósfera -los hielos del planeta- y se desarrollan los mecanismos de retroalimentación positivos y negativos que controlan el clima terrestre, describió Lozano, quien investiga los cambios climáticos a escalas milenarias.

La radiación solar que llega a la Tierra no es constante y sus variaciones dependen de la posición del planeta con respecto al Sol, la cual está condicionada por las fuerzas gravitacionales que otros cuerpos celestes ejercen sobre él creándose los llamados ciclos de Milankovitch, que a su vez están controlados por cambios periódicos en la excentricidad, la precesión y la inclinación del eje de la Tierra. Por ejemplo, el periodo de excentricidad es de 100 mil años, el de inclinación del eje varía cada 43 mil años, y el de la precesión – que hace referencia al bamboleo que presenta la Tierra cuando gira- es de 23 mil años. Todo esto provoca que la radiación solar varíe en diferentes épocas dando lugar a cambios climáticos.

Lozano García, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), indicó que la cantidad de radiación solar ha variado en los últimos miles de años. En la actualidad, durante el solsticio de inverno, cuando la distancia de la Tierra al Sol alcanza su mínimo – alrededor 147 millones de kilómetros- y en el solsticio de verano, cuando está más alejada -152 millones de kilómetros-, se establece una diferencia de cinco millones de kilómetros, “que no parece mucho pero causa que nuestro planeta reciba menos energía en uno de sus hemisferios y más en el otro, la diferencia representa aproximadamente 3.5% de la energía total. En la era glacial esta variación fue mucho mayor y detonó el enfriamiento característico de ese periodo”.

Estos cambios en la cantidad de radiación solar en escalas milenarias modificaron tanto las corrientes atmosféricas como las oceánicas. En general, la radiación solar juega un papel determinante en el comportamiento de la atmósfera y los océanos. Po ejemplo, el máximo de radiación en México se alcanza en los meses de abril y mayo, pero existe un retraso en el calentamiento que se puede detectar en la temperatura de la superficie de mar y es hasta el verano cuando sobrepasa los 28 grados Celsius, que favorece regularmente en el mes de julio el desarrollo de tormentas tropicales y huracanes.

La doctora María del Socorro Lozano mencionó que de los indicadores que se utilizan para reconstruir la temperatura de los últimos miles de años son las la señales isotópicas d18O de los núcleos de hielo que se han perforado en los polos. También se recurre al análisis de la paleo-atmósfera a través del estudio de la concentración de los gases de tipo invernadero como el dióxido de carbono o el metano en las burbujas preservadas en dichos núcleos, y se reúne información -aun cuando quedan pocos debido a que se están derritiendo por el calentamiento global moderno-, de los núcleos de hielo recuperados de los glaciares de montaña en zonas tropicales y de su composición isotópica.

Para reconstruir la temperatura media global se requieren datos procedentes de todo el planeta y de un conjunto de indicadores que contienen una señal climática, como los núcleos de sedimentos oceánicos o sedimentos lacustres, tema de análisis de Lozano García, quien estudia los conjuntos de pólenes y esporas de la vegetación pasada, en particular en el centro de México, y analiza los anillos de árboles para estimar la paleo-precipitación. “Actualmente contamos con sólidas evidencias de la evolución climática de nuestro planeta de los últimos 400 mil años”, señaló la investigadora en el área de ciencias de la Tierra.

En nuestro país la científica ha registrado datos paleo-climáticos de los últimos 90 mil años relacionándolos con los cambios en la insolación, y ha documentado las variaciones climáticas asociadas a los parámetros orbitales. Para la Cuenca de México hay datos que señalan una correlación entre la disminución en la insolación de verano con una reducción en la temperatura entre -6 y -8°C. Hace 9 mil años se alcanzó la máxima insolación de verano para el hemisferio norte causando un incremento en la temperatura. Ante estas variaciones climáticas la respuesta de las especies es la migración o la extinción; durante estos periodos fríos los organismos en la región montañosa de México migraron a menores altitudes.

Kepler 452b el planeta más parecido a la Tierra

Kepler 452b el planeta más parecido a la Tierra
Por Afp y Xinhua en La Jornada

Los astrónomos que están a la caza de otra Tierra hallaron un astro que puede ser lo más parecido hasta ahora: un planeta rocoso que orbita su estrella a la misma distancia que la Tierra del Sol, informó la NASA el jueves.

Esto significa que el planeta, distante unos mil 400 años luz, podría ofrecer una idea de lo que será el apocalíptico futuro de la Tierra, según los científicos.

Bautizado Kepler 452b, el planeta fue detectado por el telescopio espacial Kepler de la agencia espacial estadunidense, aparato que ha estado escudriñando los cielos en busca de otros mundos desde 2009.

Kepler 452b orbita a un primo cercano del Sol, pero que es mil 500 millones de años más viejo, informó la NASA en un comunicado. Además, esa estrella es 4 por ciento más grande que el Sol y 10 por ciento más brillante.

Los científicos descubrieron un nuevo catálogo de posibles exoplanetas y confirmaron el primer planeta de tamaño similar al de la Tierra en la zona habitable alrededor de una estrella similar al Sol, anunció ayer la NASA en conferencia de prensa.

Hasta la fecha, el recién descubierto Kepler 452b es el planeta más pequeño descubierto orbitando en la zona habitable de una estrella tipo G2, como nuestro Sol. La zona habitable es un área alrededor de una estrella donde puede acumularse agua líquida en la superficie de un planeta en órbita.

La confirmación del planeta Kepler 452b eleva el número total de planetas confirmados a mil 30.

En el nuevo catálogo se incluyen 12 candidatos que tienen un diámetro más de dos veces menor que el de la Tierra y que giran alrededor de la llamada zona habitable de su estrella.

De estos 12 nuevos candidatos,Kepler 452b es el primero que es confirmado como un planeta, dijo la NASA.

En efecto invernadero

Esta zona se ubica en una gama de distancias en las cuales el flujo de energía procedente de la estrella permitiría la existencia de agua líquida en la superficie del planeta.

El planeta da una vuelta completa en torno a su estrella en 385 días y su radio es 60 por ciento mayor que el de la Tierra. También hay muchas posibilidades de que sea rocoso, tiene una atmósfera espesa y podría tener agua en estado líquido que facilite la existencia de vida.

Si el planeta es rocoso –y los científicos tienen razones para pensar que lo es– entonces podría estar en medio de un escenario terrible, ya que el calor de su moribunda estrella estaría evaporando los lagos y oceános.

Si Kepler 542b es en efecto un planeta rocoso, su ubicación respecto de su estrella podría significar que está pasando por la peor fase de efecto invernadero de su historia climática, dijo Doug Caldwell, científico de la misión Kepler del Instituto de Investigación de Vida Extraterrestre (Search for Extraterrestrial Intelligence o Seti, por sus iniciales en inglés).

La creciente energía de su envejecido sol podría estar calentando la superficie y evaporando cualquier océano que haya. El vapor de agua podría estar perdiéndose del planeta para siempre, añadió.

En conclusión: “Kepler 452bpodría estar experimentando ahora lo que sufrirá la Tierra de aquí a mil millones de años, a medida que el Sol envejezca y se vuelva más brillante”.

La misión Kepler arrancó en 2009 con el propósito de buscar exoplanetas –es decir planetas fuera del sistema solar– en particular aquellos que son del tamaño de la Tierra o más pequeños.

Hoy, miles de descubrimientos después, los astrónomos están a punto de encontrar algo que la gente ha soñado desde hace miles de años: otra Tierra, escribió la NASA en un comunicado.

Ayer, la agencia espacial de Estados Unidos divulgó el último catálogo de exoplanetas candidatos y añadió más de 500 nuevos posibles planetas a los 4 mil 175 que ya ha encontrado el telescopio espacial.

“Este catálogo contiene nuestro primer análisis de todos los datos de Kepler, así como una evaluación atomatizada de estos resultados”, dijo Jeffrey Coughlin, científico del instituto Seti.

Kepler identifica los posibles planetas buscando puntos opacos en el brillo de las estrellas, que podrían ser causados por el paso de un planeta entre esta estrella y el telescopio.

“Este descubrimiento y la introducción de otros 11 pequeños planetas candidatos en la zona habitable representan otro hito en el viaje para descubrir otra ‘Tierra’”, indicó la NASA.

Sí hubo agua en Marte

Sí hubo agua en Marte
Por Leonardo Frías en la UNAM Núm. 4, 706

Agua líquida abundante hubo en el pasado de Marte. Todavía sin determinar la etapa en la que el cuarto planeta más cercano al Sol pudo albergar mares u océanos como los de la Tierra, hay evidencias geológicas que así lo refrendan, como conglomerados, barrancos, líneas de costa, canales de flujo y esferas de hematita (óxido de hierro, Fe2O3), señaló Héctor Durand Manterola, investigador del Departamento de Ciencias Espaciales del Instituto de Geofísica.

“El que hayan existido ríos o cuerpos de agua nos demuestra que había una atmósfera gruesa, y la presencia de agua nos indica mayor temperatura”, explicó.

Al impartir la conferencia Evolución de la Atmósfera Marciana, en el Aula Magna Leonila Vázquez de la Facultad de Ciencias, Durand dijo que las líneas de costa muestran que en el pasado Marte tuvo un océano o un mar.

“Hay huellas geológicas de canales de flujo, probablemente hubo corrientes catastróficas de agua; otra de las pruebas encontradas son los conglomerados, los barrancos y los restos de esferas de hematita y polvo de olivino”, detalló.

Aire marciano Actualmente, el dióxido de carbono es el gas más abundante en la atmósfera de Marte, seguido del argón y del nitrógeno. “Aunque la atmósfera marciana es ahora poco densa, en el pasado fue más gruesa y poderosa, rica en gases de invernadero, lo que también implica la presencia de agua líquida, porque hoy hay en Marte, pero en una capa delgada superficial que en la noche se congela por el descenso de la temperatura”, precisó.

Además, el vulcanismo fue muy activo en el pasado y es justamente el denominado fenómeno de desgasamiento, proceso derivado de la actividad volcánica, el principal formador de las atmósferas en los llamados planetas terrestres.

“La atmósfera es la parte gaseosa que rodea un planeta. Aunque los componentes de la nebulosa original fueron el hidrógeno y el helio, los principales volátiles de los planetas terrestres son H2O (agua), CO2 y NH3 (amoniaco). Todo esto indica que hubo una atmósfera más robusta, por ello se acredita que existieron cuerpos de agua”, remarcó Durand Manterola.