La Casa Tarasca y sus significados

La Casa Tarasca y sus significados
Por Noemí Rodríguez González en la Academia Mexicana de Ciencias

Las lenguas indígenas del país, entre ellas el tarasco o purépecha, fueron recopiladas por los primeros frailes que llegaron a estas tierras después de la conquista española. La práctica de la escritura de la lengua tarasca, relacionada mayoritariamente con la evangelización, se mantuvo por dos siglos, pero para el siglo XVIII su uso casi desaparece frente al español, que se empleaba en el ámbito de la vida cívica, y del latín, presente en la vida religiosa.

De acuerdo con “Estadísticas a propósito del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas. Datos de hablantes de lengua purépecha” (INEGI 2007), en el país 105 mil 556 personas hablan purépecha. Además, esta lengua ocupa el lugar 15 entre las lenguas indígenas que se hablan en México.

La doctora Cristina Monzón García, investigadora de El Colegio de Michoacán, se ha ocupado del estudio de la lengua purépecha porque “como lengua aislada nos abre una ventana particular de la creación humana. Desafortunadamente el purépecha está siendo arrinconado a ámbitos muy reducidos de la comunicación sin tener la posibilidad de participar activamente en el mundo moderno”.

Una segunda vertiente de investigación de la especialista en lingüística histórica, es el estudio de documentos escritos en la lengua purépecha durante la época de la colonia, que no sólo complementa el análisis de la lengua moderna sino que aporta información a la historia del pueblo tarasco.

Durante el Segundo Encuentro Ciencia y Humanismo Centro, Monzón García abordó el problema de la traducción de la lengua tarasca al español en la conferencia “La Casa tarasca y sus habitantes en la época prehispánica”.

Recordó que la conquista trajo consigo a un grupo de frailes franciscanos y agustinos que desarrollaron dos gramáticas y tres diccionarios, material que permite a los lingüistas conocer la lengua utilizada en ese periodo histórico, ya que la comunidad de habla tarasca poseía un sistema de comunicación escrita en códices o erangaqua.

Para adentrarse en el tema, la investigadora hizo una reflexión sobre el significado de las palabras y los problemas de traducción del tarasco al español. Para lo anterior puso como ejemplo la palabra ‘casa’ y preguntó a los asistentes al evento organizado en octubre pasado por la Academia Mexicana de Ciencias Sección Centro:

“¿En qué pensamos cuando la decimos? Generalmente la asociamos a la idea de una construcción en la que quienes la habitan pertenecen a una misma familia, pero en este caso la asociación no es con un edificio, sino con un conjunto de miembros que forman una familia perteneciente a la nobleza, es por esto que se tiene que considerar el significado de las palabras en la lengua tarasca y cómo pueden ser interpretadas desde el idioma español”.

Para lograr su propósito, la investigadora se basó en diferentes documentos coloniales del siglo XVI y XVII, para conocer los orígenes y desarrollo de la cultura tarasca, entre ellos la Relación de Michoacán, texto en el que se habla de la cultura tarasca antes de la conquista. De acuerdo con este texto, un grupo de cazadores y recolectores salió de Zacapu, para años después asentarse cerca de lo que hoy es el pueblo michoacano de Santa Fe de la Laguna, donde vivieron durante dos o tres generaciones; posteriormente se desplazaron hacia la zona lacustre. Al llegar a Jarácuaro con el objetivo de tener una buena relación con los pueblos locales, eligieron a un joven del grupo de recolectores-cazadores para que se casara con una joven de Jarácuaro, estableciendo así una primera alianza.

A partir de este momento el grupo que salió de Zacapu empezó a expandir su poderío dentro de la zona, para ello estrecharon varias alianzas, después, a través de la guerra, conquistaron otros pueblos.

Los tarascos, en el momento del primer contacto con los españoles, habitaban la parte del territorio mexicano que actualmente corresponde al estado de Michoacán y algunas zonas de estados circundantes. En la actualidad se registran hablantes de la lengua purépecha en todos los municipios de Michoacán, pero la mayor concentración se localiza en los municipios de: Coeneo, Charapan, Cherán, Chilchota, Erongarícuaro, Los Reyes, Nahuatzen, Nuevo Parangaricutiro, Paracho, Pátzcuaro, Quiroga, Tangamandapio, Tangancícuaro, Tingambato, Tzintzuntzan, Uruapan y Zacapu.

Se sabe que entre 1478-1479 hubo un enfrentamiento entre el ejército náhuatl o mexica y el imperio tarasco, ganando los purépechas. Esto sugiere que el imperio tarasco tenía un gran poderío y había alcanzado un alto grado de organización. Cuando los conquistadores españoles llegaron a tierras michoacanas en 1521, la autoridad tarasca decidió no oponerse y optó por la alianza con los españoles.

La corona española al querer saber cuáles eran las características del nuevo territorio, envió una comitiva que tenía la obligación de ir de pueblo en pueblo y preguntar a la autoridad indígena entre otras: ¿cuántas personas y cuántas casas había?

De acuerdo con un documento de 1522, la autoridad indígena de Tarimbaro responde: hay tres casas, mientras los españoles hacen un conteo de alrededor de 30; unos hablaban español o náhuatl y los otros tarasco y probablemente náhuatl, y es aquí en donde comienza el problema de comunicación.

Por parte de los historiadores se ha planteado la posibilidad de que la autoridad indígena haya mentido para que los españoles no le impusieran una tasación alta o que la comisión que fue enviada no visitó todos esos pueblos.

La investigadora consideró estas posibilidades y se planteó otra: “Al hablar diferentes lenguas, no había comprensión entre ellos. Esto me llevó a revisar los diccionarios bilingües del siglo XVI para saber qué se entiende por casa o mejor dicho por el término purépecha kuajta”.

Al parecer la palabra kuajta no tiene el mismo significado que el vocablo casa en español, no es un edificio, sino un conjunto de familiares que se agrupan en algo que se llama kuajta. En la Relación de Michoacán se hace referencia a una casa, esta quizá se pueda concebir como una especie de casa noble, pues también dice que en estakuajta se incluyen esclavos o persona que prestan sus servicios a esta familia.

De la misma manera se debe tomar en cuenta que la palabra que designa al “rey” en tarasco quiere decir cabeza de casa. Conjuntando todos estos detalles, María Cristina Monzón señaló que parecen indicar existía un sistema de organización por “Casas”, kuajta, cuyo significado debe describirse, ya que dicho sistema no está codificado en español.

Destacó que un término puede tener diferentes acepciones, este “es un aspecto presente en todas las lenguas”; por otro lado, una palabra aun cuando puede compartir parte del significado con un vocablo de otra lengua, no abarca necesariamente el mismo campo semántico, explicó la investigadora.

Buscan rescatar la Chinampería

Buscan rescatar la Chinampería
Por Luz Olivia Badillo en la Academia Mexicana de Ciencias

Xochimilco y su sistema de canales son prácticamente el único lugar en la Ciudad de México que da una idea de cómo era Tenochtitlán antes de la llegada de los españoles. Su vegetación y fauna nativas han sobrevivido a la creciente urbanización del Distrito Federal; también ha sobrevivido la técnica de cultivo prehispánico conocida como chinampería, la cual fue una de las razones por las que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a Xochimilco Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad en 1987.

En el capítulo “Pueblos indígenas de México y agua: Xochimilcas”, publicado en el Atlas de culturas del agua en América Latina y el Caribe de la Unesco del cual son coautoras Ana Cecilia Espinosa García y Marisa Mazari, ésta última integrante de la Academia Mexicana de Ciencias e investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se aborda el tema de la chinampa como una tecnología sustentable y altamente productiva:

“La chinampa es una parcela cuyos bordes son definidos por ahuejotes y por cañas entretejidas. Se construye utilizando como elementos básicos lodo y plantas acuáticas, para formar una parcela particularmente rica en materia orgánica y rodeada de agua. Este sistema permitía una producción simultánea de diversos cultivos, sin depender de las lluvias (…) Por lo anterior, las chinampas son altamente productivas y representan una tecnología altamente sustentable a partir del aprovechamiento racional del ecosistema”, de acuerdo con el documento.

El humanista novohispano Francisco Javier Clavijero relató que cuando los mexicas llegaron a la Cuenca de México se refugiaron en un grupo de islotes, alimentándose de raíces de plantas acuáticas, insectos y un “reptil” llamado axólotl. En ese medio adverso, debido a que estaban rodeados de los lagos de Zumpango, Xaltocan, Chalco, Xochimilco y Texcoco, la civilización lacustre aprendió la técnica de la chinampa que tuvo su mayor auge entre los siglos XIV y XV y llegó a abastecer de alimentos a 250 mil habitantes.

Al respecto, la maestra en ciencias Elsa Valiente, directora de la asociación civil Restauración Ecológica y Desarrollo A.C., estimó que hay entre 50 y 200 productores que conservan la tradición chinampera. Por su parte, el investigador Carlos González Esquivel, del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM, analizó imágenes satelitales de Xochimilco de 1989 a 2006 en las que se observa que el área chinampera se ha reducido a una tasa anual de 31 hectáreas por año.

Elsa Valiente desde el año 2002 junto con investigadores y estudiantes de la UNAM trabaja con pobladores de Xochimilco para recuperar ese conocimiento tradicional. “Nos interesamos en la conservación de las especies nativas, es especial del axolote cuya densidad poblacional es muy baja; así que incluimos a los chinamperos para hacer trabajos de conservación porque la vocación tradicional de Xochimilco es la chinampería”, dijo.

La chinampería usa todos los insumos locales como la materia vegetal para hacer abono, al sacar el sedimento hay un flujo de agua que permite la oxigenación en beneficio de especies acuáticas nativas. Antes había una buena cadena alimenticia con muchos eslabones y la transferencia de energía era muy eficiente y eso se ha perdido pues hay agricultores que han optado por los invernaderos, otros vendieron sus terrenos o han construido sus casas a las orillas de los canales.

Aunado a ello, en años anteriores se tomaron decisiones como la introducción de especies exóticas como la carpa y la tilapia que afectaron a especies locales como los caracoles, almejas y crustáceos como los acociles, unos pececitos llamados goodeidos, el zooplancton y otros animales que formaban parte de la cadena trófica y de los cuales se alimentaba el axolote, el depredador tope de dicha cadena alimenticia.

La asociación civil REDES trabaja en la Zona Núcleo del Área Natural Protegida de Xochimilco con siete productores con los que han puesto en marcha la rehabilitación de terrenos para el cultivo chinampero, el cual incluye la construcción de zanjas o canales secundarios donde se introducen plantas acuáticas, larvas de insectos y demás especies originarias con la finalidad de que ahí vivan los axolotes.

Elsa Valiente relató “la densidad óptima de axolotes es de uno por metro cuadrado. Llegan a la etapa adulta en año y medio, en la mitad de tiempo que cuando están en cautiverio. Requieren de una columna de agua de por lo menos 80 centímetros, sus movimientos son más verticales que horizontales. La disponibilidad de alimento es muy importante porque cuando miden cinco centímetros y tienen formadas sus cuatro extremidades si no tienen suficiente alimento se comen entre ellos. En sus primeras etapas se alimentan de zooplancton y en edad adulta se alimentan de pequeños peces y crustáceos”.

La meta de esta asociación en cuatro años es extender la red a 20 productores con el modelo de zanjas o canales para axolotes. El objetivo no sólo es recuperar de alguna forma el antiguo hábitat de la salamandra y por ende de otras especies, sino que los chinamperos vendan directamente al consumidor sus lechugas, colinabos, betabeles, cilantro, acelgas y demás productos libres de fertilizantes y pesticidas.

Pero la labor no ha sido fácil: “Hemos visto que gran parte de los chinamperos son personas mayores y hay una brecha generacional porque son muy pocos los hijos de chinamperos interesados en la actividad, más bien son los nietos los que ahora se están interesando en retomar la tradición”, dijo Valiente. Reconoció que hay una creciente demanda de productos sutentables en la Ciudad de México, “hay más demanda que oferta. La gente está reconsiderando su forma de alimentarse”.

Modelo Matemático ayuda a conocer los cuatro dirigentes en Teotihuacán

Modelo Matemático ayuda a conocer los cuatro dirigentes en Teotihuacán
Por Patricia López en la UNAM Núm. 4, 647

Con un modelo matemático y computacional, Tom Froese y Carlos Gershenson, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), expusieron desde las ciencias exactas la tesis de Linda Manzanilla Naim, del Instituto de Investigaciones Antropológicas, quien planteó que en Teotihuacán pudo haber existido un sistema de gobierno compartido por cuatro líderes de diferentes grupos locales.

Especialista en esa civilización mesoamericana, Manzanilla afirmó que en un inicio su hipótesis no fue bien aceptada por la comunidad académica, pero actualmente comienza a tomarse en cuenta.

“En Teotihuacán no se ha encontrado evidencia de la presencia de un solo gobernante ni de golpes de Estado, que serían comunes al ejercer una sola persona el poder”, destacó la arqueóloga.

En esa urbe multiétnica, dividida en barrios con élites intermedias y una clase media competitiva y dinámica, sobresalieron cuatro grupos identificados por sus propios símbolos: serpiente, coyote, ave de rapiña y felino (a veces representado por el tocado de tres borlas); cada uno aportó un líder para el cogobierno, señaló.

Interesado por esta postura, Froese, experto en cibernética que conoció Teotihuacán como turista, se adentró en las indagaciones de Manzanilla hasta que logró conocerla y convencerla de expresar su tesis en una plataforma novedosa, en la que las matemáticas sintetizan los elementos más relevantes de la arqueología en busca de sus propios resultados.

Sociedad corporativa y multiétnica

En tanto, Manzanilla indicó que antes de su planteamiento historiadores del arte como Esther Pasztory y Zoltán Paulinyi destacaron que esa ciudad prehispánica fue distinta en su conformación a las sociedades mayas, pues mientras las del sur tuvieron una estructura social piramidal, donde el gobernante estaba a la cabeza y era una deidad, en la urbe del centro del país predominó una colectividad corporativa y multiétnica, construida por varias pirámides sociales pequeñas, regidas por oficio, jerarquía y etnicidad.

Se dividió en cuatro partes. “Supuse que había un sistema de cogobierno de cuatro señores, provenientes de cada sector de la urbe, que participaban juntos en el mando. Ésa es mi tesis”, señaló Manzanilla, quien destacó que en excavaciones de Sigvald Linné se encontró una vasija de cuatro individuos que hacen rituales de siembra, cada uno con emblemas distintos.

Froese se dedica a estudiar los sistemas distributivos y auto organizado que se presentan lo mismo en el cerebro que entre dos personas que interactúan y comparten una experiencia, e incluso, como muestra la investigación de Gershenson, entre grupos de semáforos que pueden reprogramarse para funcionar con más eficiencia.

En su modelo, convirtió la estructura política de Teotihuacán en una red booleana de 66 nodos, en donde cada uno de éstos hipotéticamente representa a las élites intermedias de los 22 “complejos de tres templos”, que es probable fueron los centros de los primeros barrios de la antigua urbe.

“Demuestra que un cogobierno distribuido –formado por 66 individuos egoístas del mismo nivel social, divididos en 22 barrios y en cuatro distritos– podría haber exhibido una autogestión óptima, incluso en ausencia de un control centralizado por gobernantes poderosos o un extenso aparato burocrático”, indicó Froese.

Rituales, cohesión colectiva

En el modelo matemático se encontró que los rituales de la comunidad tuvieron una labor importante para crear cohesión colectiva entre los cuatro distritos y, sobre todo, en sus agrupaciones.

“El ritual favorece lo óptimo en la colectividad y dentro de ese proceso el comportamiento y el aprendizaje se auto optimiza socialmente”, destacó. Una sorpresa de esta singular investigación multidisciplinaria fue que las herramientas matemáticas fundaron formalmente la tesis del cogobierno planteada desde la arqueología y significaron el desarrollo del primer modelo matemático de la coalición política de Teotihuacán, la primera civilización urbana de Mesoamérica.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica PLOS ONE: http://dx.plos.org/10.1371/journal.pone.0109966

El transporte, base del poderío de la civilización mexica

El transporte, base del poderío de la civilización mexica
Por Laura Romero en la UNAM Núm. 4, 646

¿Cuáles eran las rutas de transporte que había en el imperio mexica? ¿Cómo controlaba a las demás localidades? ¿Por qué llegó a adquirir tal fuerza? ¿Cómo se movían sus ejércitos en tiempos de guerra? ¿Cuál era su técnica o estrategia para ser tan exitoso? ¿Por qué unos cuantos españoles pudieron conquistarlo? Igor Lugo Olmos, del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, intentará resolver algunos de esos misterios en su trabajo “Sistemas de transporte en civilizaciones antiguas”.

Su objetivo es elaborar mapas digitales que no sólo indiquen esas rutas, sino que también puedan utilizarse con coordenadas muy precisas, refirió el doctor en Economía por la UNAM e investigador posdoctoral en la Universidad de París I (Pantheón-Sorbonne).

Con una aproximación a esa información es posible establecer por qué los aztecas eran tan fuertes, cómo controlaban a las demás localidades y cómo era el flujo de bienes y tributo. Puede tenerse una mejor idea de cómo se construyó esa civilización.

Múltiples conexiones

Documentos históricos, códices e información satelital serán las tres grandes fuentes base de este estudio. Al respecto, Lugo Olmos aclaró que hay documentos escritos y narraciones, como las Cartas de Relación de Hernán Cortés, o códices, que proporcionan información histórica y en ocasiones geográfica.

Asimismo, utilizará datos vectoriales y se abarcará todo el imperio mexica, que, en el momento de su más alto desarrollo, comprendió territorios en lo que hoy en día son el Estado de México, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, Chiapas e Hidalgo, e incluso parte de Guatemala.

Para comenzar, el universitario analizará las redes terrestres, la forma en que los aztecas se movían por tierra (porque también había transporte por mar y ríos). “Poco a poco descubro que eran complejas, con múltiples conexiones. Es muy interesante. Hay nodos y líneas que los conectan, pero con ciertas características estadísticas y hasta geométricas”.

Si se compara a los mexicas con los mayas, es posible observar que la geografía de caminos de estos últimos era más armónica; en los primeros, por el territorio en el que se ubicaban, es más caótica, y visto a detalle, se encuentran otras particularidades que la hacen compleja.

Es del mayor interés conocer por qué ese tipo de civilizaciones cayeron, pues los mexicas fueron vencidos por los españoles y los mayas lo abandonaron todo. “Es posible hacer teorías con el uso de una perspectiva de la complejidad; se abren muchas posibilidades de brindar explicaciones”.

Igor Lugo Olmos usará simulaciones por computadora para establecer las estrategias militares. Se genera un modelo de redes donde primero se determina cuál era el flujo de, por ejemplo, Tenochtitlan a Veracruz, el tiempo que tardaban en viajar de ida y vuelta, y en un segundo momento colocar a un grupo de aztecas recorriendo la ruta y precisar cuánto tiempo le llevaría y cuál sería la mejor forma de transitar la distancia (en bloques o uno por uno).

Probablemente, al llegar a una localidad o asentamiento se llamaba a más combatientes, lo que producía un efecto de bola de nieve. Existen diversas teorías posibles y mucho que explorar, aseguró el economista.

La meta del investigador es generar modelos y simulaciones que tengan una base científica, no nada más videojuegos que no proporcionan información con rigor académico.

Redes y cambios

Lugo Olmos examinará cómo eran las redes de transporte antes de la conquista (1521) y los cambios que se produjeron con la llegada de los españoles y, por supuesto, de los caballos, momento de inflexión en que aquéllas explotan, se expanden.

Ya antes, en una colaboración con el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas, el académico exploró las condiciones iniciales de la red de transporte terrestre en México. “Tomamos la actual de carreteras, porque los seres humanos aún se desplazan sobre la geografía en forma similar a como se hacía en la antigüedad; hay coincidencias, lo analizamos y luego miramos hacia atrás”.

De ese modo, el universitario publicará la primera aproximación del mapa del transporte terrestre de los mexicas el próximo año y luego continuará el estudio en los mayas y otras civilizaciones que florecieron en Mesoamérica.

Digital: La 3ra Revolución Económica

Digital: La 3ra Revolución Económica
En Investigación y Desarrollo.

La mayoría de la gente se siente incómoda con el cambio radical, y a menudo por buenas razones. Tanto la primera Revolución Industrial, que empezó a fines del siglo XVIII, como la segunda, alrededor de 100 años después, tuvieron sus víctimas que perdieron sus empleos, primero ante el telar mecánico de Cartwright y después ante la luz eléctrica de Edison, el carruaje sin caballos de Benz e incontables inventos que cambiaron al mundo.

Sin embargo, éstos también mejoraron inmensurablemente la vida de muchas personas, eliminando las viejas estructuras económicas y transformando a la sociedad. Crearon nuevas oportunidades económicas a escala masiva, con mucho trabajo nuevo que reemplazó al viejo.

Una tercera gran ola de invención y disrupción económica, desencadenada por los avances en la computación y la tecnología de la información y la comunicación a fines del siglo XX, promete una mezcla similar de tensión social y transformación económica. Es impulsada por un puñado de tecnologías, incluidas la inteligencia de las máquinas, el internet ubicuo y la robótica avanzada, capaces de producir muchas innovaciones notables: vehículos no tripulados, aeronaves sin piloto, máquinas que pueden traducir instantáneamente cientos de idiomas, tecnología móvil que elimina la distancia entre el médico y el paciente, maestro y estudiante.

Falta por ver si la revolución digital conlleva una creación de empleos masiva para compensar su destrucción masiva de empleos, como las anteriores.

Poderosos y portátiles

La computación poderosa y ubicua fue hecha posible por el desarrollo del circuito integrado en los años 50. Según una regla general establecida conocida como ley de Moore, por el cofundador de Intel, Gordon Moore, el número de transistores que pueden meterse en un chip se duplica cada dos años más o menos. Este crecimiento exponencial ha resultado en dispositivos electrónicos cada vez más pequeños, cada vez mejores y cada vez más baratos. Los smartphones que ahora portan los consumidores alrededor del mundo tienen enormemente más poder de procesamiento que las supercomputadoras de los años 60.

La ley de Moore se está acercando al final de su vida útil. Los transistores se han vuelto tan pequeños que reducirlos más probablemente elevaría su costo en vez de reducirlo. Aun así, el poder computacional comercialmente disponible continúa abaratándose. Amazon y Google están reduciendo el precio de la computación de nube para los clientes, y las empresas están mejorando mucho en cómo hacen uso de ese poder computacional.

En Race Against the Machine: How the Digital Revolution is Accelerating Employment and the Economy (Carrera contra la máquina: Cómo la revolución digital está acelerando al empleo y a la economía), Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee citan un análisis que sugiere que, entre 1988 y 2003, la efectividad de las computadoras aumentó en 43 millones de veces. Los mejores procesadores representaron sólo una parte menor de esta mejoría. La mayoría provino de algoritmos más eficientes.

Sin embargo, los efectos benéficos de este aumento en el poder computacional han sido lentos en materializarse. Las razones a menudo las ilustra una historia sobre tableros de ajedrez y arroz.

Un hombre inventa un juego nuevo, el ajedrez, y lo presenta ante su rey. Al rey le gusta tanto que le ofrece al inventor la recompensa de su elección. El hombre pide un grano de arroz para el primer cuadro de su tablero de ajedrez, dos para el segundo, cuatro para el tercero y así hasta llegar al 64. El rey rápidamente acepta, creyendo que la solicitud es sorprendentemente modesta.

Empiezan a contar el arroz, y al principio las cantidades son diminutas. Siguen duplicándose, sin embargo, y pronto el siguiente cuadro ya requiere la producción de un gran arrozal.

No pasa mucho tiempo antes de que el rey admita la derrota: Incluso sus enormes riquezas son insuficientes para ofrecer una montaña de arroz del tamaño del Everest.

El crecimiento exponencial, en otras palabras, parece insignificante hasta que repentinamente se vuelve inmanejable. Brynjolfsson y McAfee argumentan que el progreso tecnológico ha llevado a la humanidad al inicio de la segunda mitad del tablero de ajedrez.

Cambios posibles

Los problemas computaciones que parecían insolubles hace unos años han sido resueltos. En un libro publicado en 2005, los economistas Frank Levy y Richard Murnane describieron conducir un auto en una calle transitada como una tarea tan compleja que no sería posible que lo dominara una computadora. Sin embargo, apenas unos años después, Google dio a conocer una pequeña flotilla de autos sin conductor. La mayoría de los fabricantes están desarrollando ahora vehículos autónomos o casi autónomos.

Un umbral crítico parece haber sido cruzado, permitiendo a los programadores usar algoritmos ingeniosos y cantidades enormes de poder de procesamiento barato para extraer algo parecido a la inteligencia de los circuitos.

La evidencia de esto nos rodea. Hasta recientemente, las máquinas encontraban difícil “comprender” el lenguaje escrito o hablado, o manejar imágenes visuales complejas. Ahora, sin embargo, parecen estar captando la idea de esas cosas. Siri, de Apple, responde con precisión a muchos comandos de voz y puede tomar dictado para correos electrónicos y memorandos. El programa de traducción de Google es veloz y cada vez más preciso, y las computadoras de la compañía están mejorando en la comprensión de lo que sus cámaras –cuando se usan, por ejemplo, para recopilar Google Maps– están viendo.

Al mismo tiempo, el hardware, desde procesadores hasta cámaras y sensores, continúa haciéndose mejor, más pequeño y más barato, abriendo oportunidades para las naves teledirigidas, los robots y las computadoras que se usan como prendas. La innovación se está extendiendo a nuevas áreas: En finanzas, por ejemplo, las monedas encriptadas como el bitcoin insinúan nuevas tecnologías de pago y, en educación, el desarrollo de nuevas y más efectivas ofertas de cursos en línea pudiera cambiar drásticamente al campo de la educación superior.

Esta ola, como sus predecesoras, probablemente traerá enormes mejoras en los niveles de vida y el bienestar humano, pero la historia sugiere que el ajuste de la sociedad será lento y difícil. A principios del siglo XX, los escritores evocaban visiones de un futuro tecnológico deslumbrante aun cuando algunas grandes economías ricas estaban pasando por un periodo de crecimiento decepcionante en producción y productividad. Entonces, como ahora, los economistas elogiaban una nueva era de globalización aun cuando las tensiones geopolíticas aumentaban. Entonces como ahora, los sistemas políticos pasaban apuros para satisfacer las demandas de crecientes cantidades de trabajadores insatisfechos.

Empleos en riesgo

Algunos economistas están ofreciendo ideas radicales sobe el poder de destrucción de empleos de esta nueva ola tecnológica. Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford analizaron recientemente más de 700 ocupaciones diferentes para ver cuán fácilmente podían computarizarse, y concluyeron que 47 por ciento del empleo en Estados Unidos está en alto riesgo de ser automatizado durante las próximas una o dos décadas. Brynjolfsson y McAfee preguntan si los trabajadores humanos podrán mejorar sus habilidades con la suficiente rapidez para justificar la continuidad de su empleo. Otros autores piensan que el capitalismo mismo podría estar bajo amenaza.

La revolución digital está abriendo una gran división entre los pocos calificados y ricos y el resto de la sociedad. En el pasado, las nuevas tecnologías regularmente han elevado los salarios al impulsar la productividad, y las ganancias se dividían entre los trabajadores calificados y los menos calificados, y entre los consumidores, los dueños del capital y sus trabajadores. Ahora la tecnología está dando poder a los individuos talentosos como nunca antes y abriendo crecientes divisiones entre los ingresos de los calificados y los menos calificados, entre los dueños del capital y la mano de obra. Al mismo tiempo, está creando un gran grupo de mano de obra desempleada que está deprimiendo la inversión.

El efecto del cambio tecnológico sobre el comercio también está cambiando la base de los métodos comprobados de desarrollo económico en las economías más pobres. Más trabajo de manufactura puede ser automatizado, y el trabajo de diseño calificado representa una parte mayor del valor del comercio, llevando a lo que economistas llaman una “desindustrialización prematura” en los países en desarrollo.

Los gobiernos ya no pueden contar con un sector industrial creciente que absorba a la mano de obra poco calificada procedente de áreas rurales. En el mundo rico y en el mundo emergente la tecnología está creando oportunidades para aquellos previamente frenados por las restricciones financieras o geográficas, pero el trabajo nuevo para esos niveles de habilidad modestos es escaso, comparado con la bonanza creada por las revoluciones tecnológicas anteriores.

Todo esto está poniendo dolorosamente a prueba a los gobiernos, asediados por nuevas demandas de intervención, regulación y apoyo. Si su respuesta es correcta, podrán canalizar el cambio tecnológico de manera que beneficie ampliamente a la sociedad. Si no, pudieran encontrarse bajo ataque tanto de los airados trabajadores subempleados como de los contribuyentes ricos resentidos. Ese camino lleva a una política más amarga y más controvertida.

Rastrean genéticamente la diversidad de los mexicanos

Rastrean genéticamente la diversidad de los mexicanos
En Investigación y Desarrollo.

Un estudio realizado por investigadores de México y Estados Unidos, publicado recientemente en Science, muestra que las poblaciones indígenas y mestizas de nuestro país presentan una gran diversidad genética; además, representa el proyecto genómico de mayor magnitud realizado en esas poblaciones.

Para su investigación, los expertos analizaron variantes genéticas conocidas como polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, por las siglas de single nucleotide polymorphism) en individuos de 20 grupos indígenas.

Los resultados mostraron una gran diversidad, principalmente en aquellos con aislamiento geográfico, como los seri de Sonora y lacandones de Chiapas, cuya diferenciación puede ser tan grande como la existente entre asiáticos y europeos. Esto podría deberse a los miles de años que permanecieron aislados, refrendó el académico de la Facultad de Química (FQ) y participante en el estudio, Samuel Canizales Quinteros.

Impacto del componente indígena en los mestizos

Si bien investigaciones precursoras llevadas a cabo por expertos mexicanos desde los años 70 mostraron que la estructura genética de los mestizos del país está representada, principalmente, por componentes ancestrales nativo americanos (indígena), europeos y africanos, éste es el primer estudio que permite reconocer, con un mayor grado de exactitud, el componente indígena y qué porcentaje proviene de algunos de los 20 grupos nativos considerados en esta publicación.

Respecto a la forma en la que se realizó esta parte del análisis, Canizales Quinteros —responsable de la Unidad de Genómica de Poblaciones Aplicada a la Salud de la FQ en el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) — refirió que para determinar la estructura genética de distintas poblaciones mestizas se incluyeron 500 individuos procedentes de 11 estados de la República.

Los resultados fueron sorprendentes, pues los genomas mestizos mostraron que su componente indígena era similar a los grupos originarios más cercanos geográficamente, es decir, los individuos mestizos de los estados del norte, como Sonora o Durango, presentaron componente propio de las poblaciones nativas del norte, mientras que los de Campeche y Yucatán, mostraron principalmente componente maya, que casi no está presente fuera de la península de Yucatán.

Estos hallazgos muestran que además de la diversidad cultural y lingüística de los pueblos de México, también hay una gran variedad genética. Ahora podemos trazar nuestra ancestría indígena de manera más precisa y definir si ésta es más parecida a los grupos del norte, centro/sur o sureste, expuso.

Implicaciones biomédicas

Una de las grandes aportaciones de este trabajo es la relación que puede haber entre la frecuencia de algunas variantes genéticas en poblaciones mexicanas y enfermedades comunes; en este caso, se trabajó en un modelo de patrones asociados a la capacidad pulmonar, detalló Juan Carlos Fernández-López, investigador del INMEGEN y autor del estudio.

Los resultados sugieren que la capacidad pulmonar puede ser diferente según el componente genético indígena regional, con una disminución de esa capacidad del 7.3 por ciento entre habitantes de Sonora y de Yucatán.

“Aunque los resultados de este estudio nos revelan la importancia de la diversidad genómica de la población mexicana, en la presencia de distintos rasgos biomédicos no debemos caer en un determinismo genético”, remarcó Canizales Quinteros.

Se requieren análisis adicionales que evalúen la interacción del componente genético con distintos factores ambientales, además de otros prospectivos que ayuden en la toma de decisiones en la clínica.

Otros impactos

La diversidad genética es un elemento indispensable para entender, por ejemplo, cómo respondemos los mexicanos a los fármacos (fármacogenómica) o a los alimentos (nutrigenómica), según la diversidad de nuestro genoma.

Al respecto, un estudio reciente en población de distintas regiones de México mostró que variantes genéticas de enzimas del metabolismo del folato presentan frecuencias alélicas diferentes, según el origen geográfico, lo que podría influir en los requerimientos dietarios y en la presencia de distintas enfermedades.

Esto muestra la utilidad del mapa genómico –generado en este trabajo– para el desarrollo de estudios de epidemiología genética que impacten en la toma de decisiones en salud pública. Este proyecto fue coordinado por investigadores de las universidades de Stanford y de California, así como del INMEGEN.

La secularización del libro y la lectura

La secularización del libro y la lectura
Por Juan Domingo Argüelles en Campus Milenio

En el capítulo 59 de la segunda parte del Quijote, Cervantes pone a escuchar al protagonista de su obra maestra el curioso diálogo que sostienen, en un aposento contiguo, dos hombres (don Juan y don Jerónimo), a propósito de la lectura de esa misma segunda parte de la novela. En la venta donde se hospedan, sin sospechar siquiera que del otro lado de la pared los escuchan don Quijote y Sancho, el tal don Juan propone a su compañero que, en tanto está la cena, lean otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.

Don Jerónimo alienta la siguiente objeción: “¿Para qué quiere vuesa merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el que hubiere leído la primera parte de la historia de Don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta Segunda?” A lo cual don Juan responde: “Con todo eso, será bien leerla, pues no hay libro tan malo que no tenga alguna cosa buena”. Como muchos saben, esta última frase no es original de Cervantes sino que se atribuye a Plinio el Viejo, en la forma cuasitextual “no hay libro, por malo que sea, que no contenga algo aprovechable”. Dicho aforismo se transforma en el apotegma contemporáneo del escritor alemán Günter Grass, según el cual, con sentido común un tanto tautológico, “incluso los libros malos son libros y, por lo tanto, sagrados”.

No es sorprendente, de ningún modo, que entre los más diversos autores, incluidos los agnósticos y los que creen que no creen en ningún símbolo sacro, el libro sea un objeto sagrado. Esta paradójica sacralidad del laicismo, en relación con la cultura escrita, se resume en la certeza intelectual que concede al libro la calidad de gran tótem de la cultura.

Este valor concedido al libro proviene seguramente de que, en sus orígenes, los libros y la cultura escrita eran patrimonio exclusivo de las Iglesias, las sectas y las religiones y que aun en las edades democráticas el libro sigue asociado (independientemente de su difusión masiva como mercancía) a las cofradías del poder intelectual y, por lo mismo, social.

Giovanni Sartori ha llamado nuestra atención sobre el hecho incontrovertible de que hasta la producción en serie del libro, que tiene sus pálidos inicios con los copistas y los amanuenses, no se podía hablar aún del “hombre que lee”, pues “leer, y tener algo que leer, fue hasta finales del siglo XV un privilegio de poquísimos doctos”; poquísimos doctos, vale agregar, que estaban todos ellos en las cortes y en los conventos, es decir en los centros de poder político y eclesiástico que monopolizaban el Saber.

Pese a que uno de los primeros libros que salió de la imprenta de tipos móviles, en 1454, fue precisamente la Biblia (libro sagrado por excelencia en la cultura occidental), a partir de Gutenberg el Saber comienza a desacralizarse y a perder la mayúscula de rigor y “la transmisión escrita de la cultura se convierte en algo potencialmente accesible a todos”. Sin embargo, un sector que hereda ese poder (el de los especialistas, el de los expertos, el de los sabios, el de las cofradías intelectuales) pugna todavía por hacer del conocimiento laico un misterio sagrado, ya que revelarlo implicaría la pérdida de su dominio.

Contra lo que pudiera pensarse, el best seller y las publicaciones populares lo que hacen, con su existencia y sus funciones, es legitimar el carácter sagrado de todos aquellos libros arquetípicos que aun en el caso de presentarse como mercancías se asume que se trata de mercancías muy especiales, es decir venerables, canonizadas. Por eso, con cruel sarcasmo, Augusto Monterroso, al relatar sus avatares para deshacerse de quinientos libros indeseables, advierte que quemar libros en el patio de la casa, por muy indeseables que éstos sean, resulta muy mal visto, y concluye: “Se acepta que la Inquisición quemara gente, pero la mayoría se indigna de que quemara libros”.

Respecto del libro y la lectura hay una visión en exceso solemne que, en muchas ocasiones, lo que hace es alejar a la gente de estos objetos y de esta práctica. Pareciera que no se puede leer, verdaderamente, sino con una predisposición religiosa. Y abundan los lectores que no sólo lo creen así sino que censuran cualquier otro tipo de acercamiento, “vulgarizador” al libro. Ya se ha vuelto un lugar común de la cultura del optimismo el decir que los “verdaderos” libros son sagrados. Dentro de las relatividades es justo, y necesario, hacer distinciones, de modo tal que los libros no terminen por imponer su soberanía en tanto objetos que nadie ose contradecir en su esencia sagrada.

Hoy, hasta el cantautor español popular-intelectual y blasfemo Joaquín Sabina acepta que los libros son objetos sagrados y les confiere propiedades de amuletos o fetiches: “Los libros —dice— me parecen objetos sagrados. Tengo primeras ediciones de Vallejo y un tesoro de Neruda: el ejemplar número 57 de una edición de cien de Residencia en la tierra”.

En El Golem, libro iniciático si los hay y en cuyas páginas se habla también de un libro sagrado y mágico que encierra el secreto para crear vida artificial mediante el poder evocador de las letras y las palabras, Gustav Meyrink, su autor, hace meditar lo siguiente al protagonista: “No estoy dormido ni despierto, y en el ensueño se mezclan en mi alma lo vivido con lo leído y oído, como corrientes de distinto brillo y color que confluyeran”. Y, páginas más adelante, lo hará reflexionar así: “Comprendí que la clave para entenderse en un lenguaje claro con el propio interior está en sentir las letras, no sólo en leerlas con la vista en los libros; en crear en sí mismo un intérprete que traduzca lo que los instintos murmuran sin palabras”.

Seis décadas más tarde, en su “Elogio del libro”, Jorge Luis Borges advertirá que a partir de los Vedas y de las Biblias, hemos acogido la noción de libros sagrados. “En cierto modo —agrega— todo libro lo es. En las páginas iniciales del Quijote, Cervantes dejó escrito que solía recoger cualquier pedazo de papel impreso que encontraba en la calle. Cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu”.

Sin una idea laicamente sagrada y mágica del libro, la lectura pierde mucho de su encanto y de su poderosa seducción. Sin embargo, hay que evitar que la visión de la lectura se vuelva un dominio a tal grado solemne que excluya de manera protocolaria y ceremonial a aquellos que, como dice Michele Petit, aún no son lectores pero creen, sinceramente, que en los libros hay un secreto del cual están excluidos, porque ninguna persona les ha abierto el camino, y para ellos esto es un sufrimiento.

En tanto no quitemos al libro y a la lectura esas nociones severas y solemnes, seguiremos insistiendo inútilmente en que es deseable que la gente lea y haga del libro un objeto importante para su existencia. La solemnidad se torna muchas veces rechazo del diferente.

El protocolo de la lectura y, en general, de la cultura, favorece ambientes sólo propicios para quienes ya son lectores y consumidores más o menos habituales y aun consuetudinarios de los bienes y servicios culturales. En el caso de los no iniciados, son muy pocos o nulos los elementos que pueden hacer las veces de invitación. Por eso, las sociedades crecen en número pero, estadísticamente, los lectores siguen siendo los mismos: una minoría proporcional que, en el mejor de los casos, crece de manera insignificante.

Según Marcel Prévost, el hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma; parece que en esto no hay discusión. Por su parte, Borges nos dejó otra sentencia inobjetable: “Ahora, como siempre, el inestable y precioso mundo puede perderse. Sólo pueden salvarlo los libros, que son la mejor memoria de nuestra especie”. Si el libro es la mejor memoria de nuestra especie, ello se debe a que, como dijo Emerson y nos recuerda Borges, es un gabinete donde se guardan los mejores pensamientos de los mejores.

Mas, con todo, debemos evitar la sacralización excesiva del libro que a veces conduce a protocolos excluyentes donde la sola solemnidad es una manera de cerrar las páginas del libro a quienes carecen, por principio, de esta noción de sacralidad laica. A veces, el simple hecho de tomarse demasiado en serio esta sacralidad lleva a desdeñar los inicios paganos de los infieles que necesitarán tiempo y experiencia para comprender que el libro no es, nada más, una mercancía como cualquier otra. En su “Vindicación del libro”, el escritor español Juan Manuel de Prada asegura que “el libro es un objeto sagrado que nos habita por dentro y nos vincula religiosamente con la vida”. Como ejemplo de la condición sacra del libro, evoca la iniciación sartreana de la lectura:

“La consideración de la biblioteca como ámbito casi religioso, como refugio o templo donde el hombre halla abrigo en su andadura huérfana por la tierra, la expresa, quizá mejor que nadie, Jean-Paul Sartre, en su hermosísima autobiografía Las palabras, donde comparece el niño que fue, respaldado por el silencio sagrado de los libros: ‘No sabía leer aún, y ya reverenciaba aquellas piedras erguidas —escribe Sartre con unción—: derechas o inclinadas, apretadas como ladrillos en los estantes de la biblioteca o noblemente esparcidas formando avenidas de menhires. Sentía que la prosperidad de nuestra familia dependía de ellas. Yo retozaba en un santuario minúsculo, rodeado de monumentos pesados, antiguos, que me habían visto nacer, que habían de verme morir y cuya permanencia me garantizaba un porvenir tan tranquilo como el pasado’. Esta quietud callada y a la vez despierta de los libros, esta condición suya de dioses, penates o vigías del tiempo que velan por sus poseedores y abrigan su espíritu los convierten en el objeto más formidablemente reparador que haya podido concebir el hombre”.

Vistas las cosas así, y rebatiendo a Günter Grass, no todos los libros, por el hecho de ser libros, son sagrados. Muchos de ellos, incluso, ni siquiera son nobles. Como lo consignan Anne-Marie Chartier y Jean Hébrard en su libro La lectura de un siglo a otro, entre los intelectuales y preferentemente entre los escritores prevalece una protesta indignada contra la variación de los hábitos culturales, pues juzgan que la “verdadera” lectura es aquella de los “verdaderos” libros que permiten ver el “verdadero” mundo al “verdadero” lector. Bajo este prisma, todas las demás lecturas y todos los demás libros y lectores terminan siendo no verdaderos, por discriminación canónica. Y vistas las cosas así, no hay muchas probabilidades de que el número de lectores “verdaderos” aumente; muy por el contrario, disminuirá.

Suele olvidarse de dónde proviene el término “fundamentalismo”. Cuando se habla de lecturas “verdaderas” y de lectores “verdaderos”, lo que se está diciendo es que los hay sin duda falsos. ¿Y cuáles son los falsos? Precisamente los heréticos: los que no siguen la línea correcta, los que no van por la senda “verdadera”; los que no leen los libros “fundamentales”: los libros sagrados que son los fundamentos.

Como muy bien afirma Élie Barnavi, todo fundamentalismo se construye sobre el Libro que es fundamental. “Para que exista fundamentalismo —explica—, tiene que haber un corpus de textos sagrados que exprese la palabra divina y en el cual podamos basarnos”. Si somos fieles a la letra de los fundamentos, somos entonces verdaderos. “Todas las religiones llamadas del Libro han conocido la tentación fundamentalista”, concluye Barnavi. Y es obvio que así sea: si no hay fundamentos —es decir Escritura fundadora—, si no hay Libro, no puede haber fundamentalismo.

Categorizar la lectura “verdadera” y el lector “verdadero” y estigmatizar a “los otros” son propósitos de quienes piensan que sólo hay una forma correcta de leer y que es, precisamente, la suya; misma que desean conservar en las más restringidas cofradías del espíritu aristocrático. Frente a esta postura fundamentalista, la bibliodiversidad y la lectodiversidad son las formas incluyentes de una cultura que se opone a esa noción reglamentada y solemne de lo que, por principio, es un gozo, un disfrute, un placer: el placer de leer.

La recreación de la memoria, función primordial del museo

La recreación de la memoria, función primordial del museo
Por Lourdes Vera Manjarrez en el semanario de la UAM Vol. XX, Núm. 38

La doctora Miriam Bertran Vilá, nutrióloga  y  antropóloga  social  que se desempeña como investigadora en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM),  ha  indagado  durante más de  una  década  por  qué  los mexicanos  comen  lo  que  comen  para explicar cómo afecta esto la salud.

La  información obtenida en estos estudios  será presentada en el Seminario  food  studies:  food,  cultures  and  health,  en  el marco  de la  quinta  edición  de  la  Asia-Euro Conference 2014, que organizaron la Taylor’s University, Subang Java, Malaysia y la Université de Toulouse Le Mirail, de Francia, y será realizada del 19 al 21 de mayo.

El  encuentro  fue  convocado con  el  objetivo  de  dar  a  conocer las  contribuciones  de  las  ciencias sociales  a  la  comprensión  de  los hábitos  alimenticios  humanos; esta  edición  propone  avanzar  en la construcción de una red internacional  para  investigar  sobre  alimentación, salud y cultura.

Especialistas  de  Francia,  México,  España,  Finlandia,  Australia  y Brasil compartirán datos y  resultados de sus indagaciones; discutirán metodologías,  paradigmas  y  marcos  teóricos utilizados; expondrán las problemáticas derivadas de los contextos nacionales, y estudiarán las condiciones para articular la red de estudios sobre alimentación.

La constitución de una red internacional sería de la mayor trascendencia,  opinó  la  experta,  porque los  estudios  que  emerjan  de  ella constituirían  lineamientos para  ser retomados  por  organismos  internacionales  de  alimentación,  salud y economía a manera de recomendaciones específicas en la búsqueda  de  soluciones  a  problemáticas determinadas.

Las recomendaciones derivadas de estudios  serios  son  siempre de la mayor relevancia al momento de diseñar políticas públicas, opinó la científica.

Desde hace mucho tiempo, una de las sugerencias desde la academia en México ha sido nunca ir en contra de la tradición o las costumbres alimentarias y sigue cometiéndose el error de no considerar tal aspecto. Por ejemplo, se  incentiva el consumo de frutas y verduras sin la producción suficiente ni el abasto equitativo de esos alimentos.

Como resultado de  la experiencia y el  rigor del  trabajo  científico realizado en la UAM en la línea de Alimentación y Cultura se han creado  lazos colaborativos con  la Universidad de Toulouse, con la que la UAM ha firmado un convenio marco para desarrollar proyectos de investigación, educación y difusión.

El doctor Salvador Vega y León, rector general de la UAM, realizará una visita a la Universidad de Toulouse para firmar un acuerdo específico  con  el  Instituto  Superior  de Turismo, Hotelería y Alimentación, que pertenece a esa institución de educación superior.

El devenir como unidad de opuestos

El devenir como unidad de opuestos
Por Juan Carrillo Armenta en la Gaceta UdeG Nº 783

La lógica tiene tres gran des reglas: el  principio de identidad (que asegura que una cosa es idéntica así misma); el principio de contra dicción (que afirma que una cosa no puede ser al mismo tiempo ella y su contrario), y el principio de tercero excluso (que indica que entre dos posibilidades contradictorias no hay lugar para una tercera).

Esta lógica ayuda a “pensar bien”. Es un instrumento que con base en sus tres principios clasifica cada cosa de una manera bien determinada; que obliga, por tanto, a ver las cosas como idénticas a ellas mismas, que enseguida nos pone en la obligación de elegir, de decir sí o no, y en conclusión que excluye, entre dos casos la vida y la muerte, por ejemplo una tercera posibilidad.

El silogismo parte de este mismo modo de razonamiento.

La dialéctica opera de una manera por completo distinta, ya que rompe los dualismos a los que la lógica aristotélica (y el pensamiento mismo) está acostumbrada. Hegel retoma las teorías de Heráclito, sobre todo su concepto de “unidad de los contrarios” y la idea de que nada es estático, que la realidad (la verdad) está en un devenir continuo, y que Heráclito sintetiza con su famosa frase “Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río”.

Escribe Hegel en su Ciencia de la lógica: “El puro Ser y la pura Nada es por tanto lo mismo. Lo que es Verdad es, no el Ser o la Nada, sino que el Ser a la Nada y la Nada al Ser —no pasa, sino que ha pasado. Pero asimismo es la Verdad no su no ser/estar distinguidos, sino que ellos no son lo mismo, que ellos son absolutamente diferentes, pero de este modo inesperado e inseparables y sin mediación, de modo inmediato, cada uno de ellos desaparece en su contrario. Su verdad es por tanto ese Movimiento de Desaparecer inmediato del uno en el otro: el Fieri, un Movimiento en el que ambos son diferentes, pero mediante una Distinción que asimismo se ha disuelto sin mediación”.

Hegel también rompe con los dualismos a los que la filosofía de Kant había llevado en su Crítica de la razón pura. Kant señala que a la razón le es inherente la  contradicción, por eso para Kant  es imposible la metafísica como  ciencia. Pero, para Hegel, esa contradicción de la razón a la que había concluido Kant y que impedía entender la metafísica (Dios, alma y mundo) es lo que precisamente posibilita entender el devenir.

Para Hegel la verdad está en el devenir, pero si se le piensa con las categorías trascendentales kantianas nadie podrá entenderlo, porque va a tender a estatizar la realidad, que es siempre cambiante. Es entonces que es necesario un pensamiento distinto —la dialéctica— para pensar el devenir como unidad de opuestos. Hegel cambia así la noción de conocimiento a la que había llegado Kant.

Fuera de la filosofía occidental (europea) los especialistas piensan que aunque otros pueblos tienen un pensamiento hermoso y profundo, con preguntas existenciales, que pueden rayar hasta en una metafísica, sus planteamientos no pueden considerase filosóficos en sentido estricto, porque no están planteadas sus cuestionamientos de modo estrictamente racional y que mezclan con un pensamiento místico, mágico o religioso.

Miguel León Portilla comete un “sacrilegio” intelectual en ese sentido. Considera que los antiguos pueblos de Mesoamérica sí plantearon los mismos problemas que los filósofos europeos, claro, con otras categorías de pensamiento, como da cuenta en sus libros El pensamiento prehispánico y en La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. Señala que la concepción de un tiempo cíclico de los antiguos mesoamericanos y la Leyenda de los Soles  coincide con las antiguas convenciones de Heráclito en la que la realidad está sujeta a la destrucción, es decir, que todo se destruye, es contingente y efímero.

A decir de Portilla, esta reflexión empuja a pensar en la búsqueda de lo permanente que, en medio del cambio, de lo contingente y de lo efímero, algo tiene que permanecer. Esta preocupación hace que Quetzalcóatl plantee una serie de reflexiones que van a tener como motivo central una concepción muy particular acerca de un “dios” principal: Ometéotl.“El principio supremo es Ometéotl, dios de la dualidad. Metafóricamente es concebido con un rostro masculino,  Ometecuhtli, Señor de la dualidad, y con una fisonomía al mismo tiempo femenina,  Omecihuatl, Señora de la dualidad.

Él es también  Tloque Nahuaque,  que quiere decir el ‘Dueño de la cercanía y la proximidad’, el que en todas partes ejerce su acción, que es también Moyocoyatzin, el que se está inventando a sí mismo”, señala Portilla en El pensamiento prehispánico.

¿Qué expresa esa noción? Que Ometéotl es en sí mismo principio femenino y masculino, sujeto y objeto, agente y paciente. ¿Qué es lo que está detrás? Un pensamiento que apela al ciclo, al devenir. Ometéotl es causa de sí mismo: se crea y en ese acto de creación recrea la realidad constantemente. Más allá de Ometéotl no hay nada, porque él es causa en sí mismo. 7

El español aporta sólo 0.24% de la producción científica internacional

El español aporta sólo 0.24% de la producción científica internacional
Por Arturo Sánchez Jiménez en La Jornada

Aunque más de 450 millones de personas hablan español, ese idioma aporta sólo 0.24 por ciento de la producción científica internacional, dominada en 97 por ciento por el inglés, según una investigación difundida hoy.

La obra El español, lengua de comunicación científica, presentada en Madrid y de descarga gratuita en Internet, indexa 8 mil 300 revistas científicas, en las cuales 97 por ciento de más de 7 millones de artículos publicados entre 2005 y 2010 está en inglés. El alemán es el segundo idioma, con un porcentaje inferior a uno por ciento y el español aparece como quinta lengua de las publicaciones.

La investigación fue realizada por José Luis García y José Antonio Alonso, de la Universidad Complutense de Madrid, y el profesor de economía aplicada Juan Carlos Jiménez, de la Universidad de Alcalá de Henares. Ante hechos como el de que las principales revistas científicas se publican en inglés, los autores proponen fomentar el uso del español en el ámbito científico, sin cuestionar la hegemonía del inglés, y más bien con el propósito de lograr el bilingüismo