Nuevas luces sobre los orígenes de tenochcas y tlatelolcas

Nuevas luces sobre los orígenes de tenochcas y tlatelolcas
Por Leonardo Huerta en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 743

En la escuela aprendimos que desde un lugar llamado Aztlán o Chicomóztoc, los aztecas emprendieron su peregrinación al Valle de México guiados por Tenoch, quienes al llegar a la zona de los grandes lagos vieron un islote en el que había un águila sobre un nopal que brotaba de una piedra. Esta era la señal o pronóstico de que allí debían fundar Tenochtitlan, lo cual hicieron en 1325.

Trece años después un grupo se separó y estableció la ciudad de TlatelolcoA los primeros se les conoció como mexica-tenochcas y a los segundos como mexica-tlatelolcas, porque ambas ciudades estaban asentadas en la isla de México. Sin embargo, de acuerdo con investigaciones recientes, las casas reales de Tenochtitlan, Tlatelolco y Tlacopan tuvieron su origen en la de Azcapotzalco, ciudad habitada por los tepanecas, pueblo de origen chichimeca que dominaba gran parte del Valle de México.

Reescribir la historia

“La documentación de los siglos XVI y XVII que utilizamos para estudiar la peregrinación mexica está reelaborada porque los cronistas indígenas y españoles, apoyados en el relato de los más ancianos, recopilaron todos los documentos a su alcance para reescribir la historia. En ocasiones llegaron incluso a copiarse unos a otros, casi palabra por palabra, en una práctica conocida hoy como cortar y pegar (cut and paste).

El problema es que tomaron de aquí y de allá lo que les parecía más coherente o verosímil, y con ello reconstruyeron la historia, entremezclando tradiciones y versiones históricas. Esto lo demuestro en el primer capítulo de mi libro, donde hablo de dos de ellas: la de la Crónica X y la del Códice Y”, expuso María Castañeda de la Paz, especialista del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) y autora de Conflictos y alianzas en tiempos de cambios: Azcapotzalco, Tlacopan, Tenochtitlan y Tlatelolco (siglos XII al XVI), que en 2014 obtuvo el Premio Antonio García Cubas a la mejor obra científica.

En 1945, el estadounidense Robert Barlow llamó Crónica X a una fuente alfabética, hoy desconocida, en la que se habrían basado algunos cronistas para escribir sus trabajos; de ahí la semejanza de sus textos, como sucede, por ejemplo, con algunas partes de la Historia de las indias de Nueva España e islas de tierra firme, del fraile dominico Diego Durán, y de la Crónica mexicana (en español), de Hernando de Alvarado Tezozómoc.

Algo semejante ocurrió con un grupo de documentos pictográficos que siguen la versión histórica de la Tira de la peregrinación o Códice Boturini. En algún momento, alguien leyó su contenido y lo plasmó en un texto alfabético en náhuatl, donde todavía se conservaron algunas imágenes que otros autores copiaron. Es por eso que el Códice Aubin, el Manuscrito número 40y el Manuscrito número 85registran el mismo relato, aunque en la cuestión de imágenes difieren un poco. Esta interpretación es la que Castañeda de la Paz denominó Códice Y.

Crónica y códice

“Lo interesante es observar que, en el ámbito pictográfico, la Crónica X sólo incluye como lugar de origen Chicomóztoc (lugar de las siete cuevas), mientras que el Códice Y únicamente a la isla de Aztlán con el topónimo de Culhuacan en su otra orilla. Otra cosa son los textos alfabéticos, donde ambos lugares quedaron integrados en un solo relato debido a que los cronistas mezclaron la Crónica X con el Códice Y, entre otras fuentes.

Es lo que sucedió en la obra de fray Diego Durán antes citada, o en la Crónica Mexicayotl, de Hernando de Alvarado Tezozómoc, entre otras muchas, donde el punto de partida de la peregrinación suele estar en Aztlán, mientras que Chicomóztoc pasó a estar a lo largo del camino”, apuntó Castañeda de la Paz.

¿Cuál es la implicación de todo esto? Pues que si hay dos lugares de origen diferentes, tiene que haber dos pueblos que reclamen orígenes distintos. En este sentido, es necesario recordar que en la isla de México convivieron dos pueblos: los mexica-tenochcas y los mexica-tlatelolcas. Entonces debe determinarse cuál vino de un lugar y cuál del otro.

Tenochcas y tlatelolcas

El chichimeca era un pueblo nómada o seminómada, reconocido por su habilidad para la caza y la guerra. Se solía caracterizar a su gente vistiendo pieles de animal y portando el arco y la flecha.

En el Códice Xólotl–documento de Texcoco del siglo XVI– se representa la llegada del gran chichimeca Xólotl a la cuenca de México, donde fundó Tenayuca, que se erigió como capital chichimeca frente a Culhuacan, ciudad heredera del legado tolteca. Según esta fuente, unos años después llegaron a la región otros chichimecas: los tepanecas, liderados por Acolhua. Se presentaron ante Xólotl para solicitarle tierras donde asentarse. Xólotl no sólo les dio tierras para que fundaran Azcapotzalco, sino también casó a Acolhua con su hija para que dieran inicio a una nueva casa real.

“Claro que todos estos sitios, como Tenayuca, Azcapotzalco o la propia isla de México, ya estaban habitados. Así lo demuestra la arqueología. Por este motivo tenemos que entender que estos grupos que llegaron a la cuenca de México durante el Posclásico tuvieron la costumbre de hacer borrón y cuenta nueva del pasado, pues su llegada al poder implicaba el inicio de un nuevo tiempo, de una nueva historia.”

La arqueología revela que cuando los tenochcas llegaron a la región de los lagos, a principios del siglo XIV, en la isla de México ya vivían algunos colonos de Azcapotzalco, dedicados a la pesca y a la extracción de la sal. Fue con ellos con quienes años después se fundaría Tlatelolco, para lo que Tezozómoc de Azcapotzalco (hijo de Acolhua) envió a un hijo a gobernar e instaurar una casa real.

Esto significa que, étnicamente, los tlatelolcas eran chichimecas tepanecas, lo que aclara que, en el siglo XVII, fray Juan de Torquemada, que vivió muchos años en Tlatelolco, dijera que los tlatelolcas todavía se jactaban de ser más tepanecas que mexicanos, como se les llamaba a los tenochcas en la Colonia. “Por este motivo, está muy claro para mí que los tlatelolcas debían ser aquellos que clamaban que procedían de Chicomóztoc, lugar de origen que, no cabe duda, estaba asociado al mundo chichimeca. Por lo tanto, de ellos –de los tlatelolcas– debía ser la Crónica X”, apuntó Castañeda de la Paz.

De los tenochcas se sabe poco debido a la historia oficial que Izcóatl elaboró en 1428, en torno a la que cohesionó a su pueblo. Todo indica que en Tenochtitlan vivía una población diversa, que incluía a los migrantes del norte con grupos de la cuenca de México. Según las fuentes de Texcoco, Tezozómoc también les impuso a ellos un señor de Azcapotzalco y, por lo tanto, chichimeca-tepaneca. Sin embargo, cuando Itzcoatl llegó al poder le dio la espalda a la identidad chichimeca y miró hacia el mundo tolteca.

Fue entonces cuando creó Aztlán como lugar de origen para su gente e incluyó el paso por Culhuacan en el relato migratorio, con el propósito de indicar que su primer señor –Acamapichtli– fue producto de las relaciones matrimoniales de un tenochca con la hija del señor de Culhuacan durante los tiempos de su peregrinación. Ahora bien, ni a Aztlán ni a Chicomóztoc se les ha podido ubicar porque son lugares conceptuales, no geográficos. “Los pueblos simplemente decían: venimos de Aztlán o venimos de Chicomóztoc.

“Como ya afirmó Eduard Seler en el siglo XIX, Aztlán no era más que una proyección de Tenochtitlan hacia el pasado: dos islas con el cerro de Culhuacan en su otra orilla. El objetivo era indicar que desde los orígenes de su historia, los aztecas –futuros tenochcas– eran culhuas-toltecas, idea que se consolidaría a su paso por Culhuacan. Eso señala que, cuando Hernán Cortés llegó a la costa de Veracruz, su población se refiriera a los tenochcas como los ‘culuas’, que son los de Moctezuma. Se colige, por ello, que Aztlán-Culhuacan era el lugar de origen de los tenochcas”, finalizó Castañeda de la Paz.

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Analizan la evolución de las palabras en 300 años

Analizan la evolución de las palabras en 300 años
Por Guadalupe Lugo en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 717

Investigadores de la UNAM realizaron un estudio en el que muestran, por primera vez, la forma en que ha evolucionado la frecuencia del uso de las palabras a lo largo de los tres últimos siglos. Los hallazgos fueron publicados en PLOS ONE, revista científica de reconocimiento internacional.

Con el empleo de herramientas de la física, matemáticas, estadística y de  cómputo, Germinal Cocho, Jorge Flores y Carlos Pineda, del Instituto de Física (IF), en colaboración con Carlos Gershenson, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), y Sergio Sánchez, de la Facultad de Ciencias (FC), efectuaron la indagación para seis idiomas distintos: inglés, alemán, español, francés, italiano y ruso.

Pineda señaló que el propósito del proyecto es analizar las variaciones en el lenguaje; para ello, aprovecharon el proceso de escaneo masivo de libros de todo el mundo desde 1508 hasta 2012 (emprendido por Google).

“No sólo tenemos un corteen el tiempo de cómo es el lenguaje de hoy, sino cómo se ha modificado. Examinamos aspectos básicos, pues somos físicos y no lingüistas; vemos cuáles fueron las cien mil palabras más utilizadas cada año, con la idea de determinar los cambios.”

Principal hallazgo

Lo interesante es que, a pesar de las grandes revoluciones culturales y de que Alemania, por ejemplo, es muy diferente a Latinoamérica, todas las palabras, en los distintos idiomas, “parecen seguir un patrón similar: a mayor empleo de una, ésta tiene menor variable de rango, mientras que a menor uso, su cambio en el rango es mayor. Ese esquema fue nuestro principal hallazgo. Además, logramos modelarlo a partir de un caminante aleatorio”.

Entre los 20 sustantivos más utilizados en el año 1700 para el español destacan Dios, rey, cardenal y fe, mismos que en

2000 fueron sustituidos por vocablos como parte, Estado, años, vida y nacional.

El modelo de los universitarios les permitió determinar tres regímenes diferentes: cabeza, es decir, palabras estructurales más comunes; cuerpo, que comprende los vocablos de uso general, aquellos que se requieren para establecer una comunicación entre dos personas o para contar con un conocimiento básico del lenguaje, tal y como lo determinaron los lingüistas y, finalmente, la cola, que contiene términos más especializados.

La idea para modelar los cambios del rango de las palabras en el tiempo es una caminata aleatoria, en la que se escoge al azar el tamaño del siguiente paso, pero con cierta desviación estándar que indica qué tanto puede variar.

En este caso, la desviación estándar (el tamaño del paso) es proporcional al rango. Es decir, mientras más alto éste (menos uso de un término), potencialmente se moverá a más lugares (de manera aleatoria) cada año. Los más utilizados (intervalos menores) tienen pasos tan pequeños que en la práctica se mueven poco o nada, tal como sucede en los datos estudiados por los científicos universitarios.

Por ejemplo, el artículo en inglés the, es de bajo rango, pues su empleo es frecuente y así se ha mantenido en todos los momentos de la historia; no hay alteraciones significativas. “Lo que hicimos fue tomar una rebanada en el tiempo para determinar cuántas palabras diferentes estaban en el puesto 1713, por ejemplo; quizá en esa posición podría haber una o dos, o bien, hasta cien.

Mientras más pequeño sea el rango inicial, las variaciones son menores, pero entre más alto sea, se incrementan porque los vocablos cambian con mayor facilidad”, detalló. “Los lingüistas han estimado que hay un cuerpo de palabras común en todos los idiomas, un conjunto de uso frecuente que posibilita una comunicación básica que va desde las mil 500 a las tres mil. Éste es el primer modelo que lo confirma”, planteó Pineda.

Otra de las aportaciones es la posibilidad de hacer algunas predicciones estadísticas que podrían proporcionar información a los lingüistas.

Por último, el investigador emérito Germinal Cocho consideró que en física o en astronomía la Ley de Gravitación Universal de Newton, que describe la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con masa, “vale para las manzanas y planetas. Sin embargo, en fenómenos biosociales como el lenguaje no existe un factor único, son múltiples detalles que tienen mucho en común”.

Diseñan metodologías no destructivas para el estudio In Situ del patrimonio cultural

Diseñan metodologías no destructivas para el estudio In Situ del patrimonio cultural
Por Mariana Dolores en la Academia Mexicana de Ciencias

Ninguna representación de arte está exenta del paso del tiempo, con él, los deterioros se acentúan y en el intento por mantener ese registro se crean técnicas para aligerar ese desgaste permitiendo que una obra se conserve mejor. De esa necesidad nacen los restauradores de arte, generalmente historiadores de arte, pero ahora los científicos se han sumado a esa labor. El doctor José Luis Ruvalcaba Sil, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (IFUNAM), y su equipo de investigación, diseñaron una serie de metodologías para analizar las obras y determinar cuál es la mejor técnica que deba emplearse para su restauración, y así salvaguardar el patrimonio cultural de nuestro país.

“Las técnicas tradicionales constan de tomar una muestra de la obra y al rasparla, se daña. Nosotros proponemos estudiar las creaciones a través de trabajos no invasivos, mediante el estudio de los espectros, y para ello diseñamos el proyecto Móvil I y II, más la Red ANDREAH –Red de Análisis No Destructivo para Estudios en Arte, Arqueología e Historia”, apuntó el investigador del Departamento de Física Experimental.

Desde pinturas hasta documentos, Ruvalcaba, actual director del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, comienza su labor con el estudio de la historia de los materiales de las obras y su composición, ya que esta información le permite caracterizar dichas obras. “Esta información es útil para tomar decisiones a posteriori sobre el tipo de reparaciones que se deben de hacer”, precisó el físico.

La caracterización de una obra

La caracterización de una obra siempre dependerá de la complejidad del objeto de estudio. La primera fase consiste en aplicar técnicas de imágenes para determinar los rasgos generales de los materiales involucrados, así como las restauraciones previas que haya tenido la pieza. Para ello, la observación minuciosa por medio de microscopía óptica complementa el examen del objeto.

“La segunda etapa consiste en el uso de técnicas instrumentales en áreas representativas de la obra. Se emplean las espectroscopias de fluorescencia de rayos X, además de mediciones con espectrómetros de luz visible cercano al infrarrojo que permiten realizar medidas de colorimetría”.

Algunas pinturas, añadió Ruvalcaba Sil, tienen diferentes capas de barnices para protegerla pero no permiten ver la pintura original, por lo que usan diferentes filtros como luz infrarroja, que además de acentuar el color facilita ver si en las restauraciones previas se usó el mismo color o fue diferente.

Algunas técnicas que ayudan a la caracterización

Debido a la antigüedad de algunas pinturas es necesario considerar que los colores utilizados en el pasado eran orgánicos, lo que lleva a analizar en la obra la composición de la pintura empleada, y es aquí cuando entra en operación la técnica llamada espectrometría infrarroja.

“Esta técnica proporciona un espectro de reflexión de las bandas de los grupos funcionales de las sustancias inorgánicas y orgánicas, por lo cual es posible realizar una identificación de los materiales. El equipo dotado de una sonda con fibra óptica permite el análisis directo de la superficie del objeto de estudio. Recientemente se cuenta de manera adicional con el equipo Alpha de Bruker con un módulo de reflexión – sin fibra óptica- para el estudio de minerales y pigmentos”.

Otra técnica es la llamada espectroscopia RAMAN, la cual permite obtener espectros característicos de minerales y de los compuestos químicos de los materiales tras la interacción energética con un haz de láser, lo que da lugar a vibraciones de los enlaces químicos. Es útil para materiales orgánicos e inorgánicos, comentó el integrante de la Academia Mexicana de Ciencias.

El especialista destacó como aspecto relevante que todos estos estudios se realizan en el lugar donde se encuentra la obra sin necesidad de tener que trasladarla para su estudio, por lo que ésta puede permanecer en el museo o en el lugar donde habitualmente se encuentre, con el fin de ahorrar los gastos de traslado de las piezas y otras desventajas que se pudieran tener al mover una obra de arte o documento antiguo a su laboratorio, un lugar donde no existen las condiciones para albergar este tipo de obras, “por lo que preferimos llevar el laboratorio al museo”.

Hasta ahora, este equipo interdisciplinario, integrado por personal de investigación de distintos Institutos de la UNAM, ha analizado con estas metodologías documentos y manuscritos, incluyendo códices y libros antiguos, hasta estudios de procedencia lítica -obsidiana, piedras verdes, turquesas.

Entre los estudios más relevantes se encuentran, el Acta de la Independencia de México de 1821, la colección Montejo del INAH, libros de coro del siglo XVII al XIX del acervo de la Catedral Metropolitana de Ciudad de México y de la Catedral de Puebla, y los exlibris, anotaciones y dibujos coloniales del libro la Divina Proportione de 1509 de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

El doctor José Luis Ruvalcaba Sil convocó a redoblar esfuerzos para consolidar el grupo mexicano de investigación en esta área, formar recursos humanos especializados en el ámbito del estudio interdisciplinario de los materiales históricos y de las colecciones nacionales. Además de integrar bases de información de los materiales y objetos, así como de las colecciones más relevantes del patrimonio cultural e histórico nacional, e integrar bases de materiales de referencias para colecciones mexicanas como elemento fundamental para su caracterización y preservación.

Descifrado el jeroglífico de la tumba del rey Pakal

Descifrado el jeroglífico de la tumba del rey Pakal
Por Laura Romero en la UNAM Núm. 4, 702

Durante décadas, un enigmático, importante y elusivo glifo maya, conocido como T514, calló su significado; presente en el nombre de la tumba del gobernante palencano Pakal y en numerosas inscripciones que relatan guerras, invasiones a ciudades, capturas y sacrificios de prisioneros, entre otros temas bélicos, intrigó a los especialistas de todo el mundo en el desciframiento de la escritura maya.

Exactamente a 63 años de haber sido descubierta la cámara funeraria más imponente y espectacular de la América precolombina, el 15 de junio de 1952, y con el trabajo de Guillermo Bernal Romero, del Centro de Estudios Mayas (CEM) del Instituto de Investigaciones Filológicas, quien descifró el glifo yej: filo, ha sido posible leer, por primera vez, íntegramente y en su lengua original, el nombre de la tumba.

En el Templo de las Inscripciones, donde se ubica la cámara funeraria hallada por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, se lee: b’olon yej te’ naah u k’ab’a’ u mukil k’inich jan[aahb’] pakal k’uh[ul] b’aakal ajaw, es decir, “La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas es el nombre de la tumba de K’inich Janaahb’ Pakal, Sagrado Gobernante de Palenque”. El misterio ha sido aclarado.

En las fauces del jaguar

Antes del logro epigráfico de Guillermo Bernal, T514 no tenía lectura. Era un glifo con una clave en el catálogo del mayista inglés Eric Thompson, que había causado grandes dolores de cabeza a los especialistas, quienes a pesar de no haberlo podido interpretar, conocían su importancia y su relación con contextos bélicos. “Se ensayaron varias lecturas; se dijo que podía significar algo así como el trabajo de algún gobernante o guerrero, o el acompañante, pero ninguna de ellas fue convincente. Era un glifo que en realidad no estaba descifrado, aunque se sabía que a veces tiene un complemento fonético al principio y otro al final: ye-YEJ-je”, relató el universitario.

Como sus colegas, él lo venía rastreando desde hace tiempo. “A veces a la gente le parece increíble que los jeroglíficos mayas puedan ser decodificados; no es tan complicado si se siguen las pistas correctas y se aplica el método probado de desciframiento”.

Llegar a comprender el significado de T514, yej: filo, fue el resultado de una búsqueda sistemática con otras líneas de investigación. “Al estudiar otros aspectos del jaguar, animal sagrado para los mayas, revisé varios cráneos; al ver el molar superior, llamado diente carnicero, me dio la impresión de que su forma la había visto en alguna parte, en un glifo”.

En la memoria, algo le decía a Guillermo Bernal que esa pieza, con tres puntas y una forma lobulada, con una especie de ondulación en la parte de arriba, se parecía a un glifo. No se equivocó: la forma básica del misterioso logograma, en efecto, refleja al temible molar del jaguar, que para los mayas fue un referente adecuado para expresar la palabra yej: filo. Al unir los glifos yejy te’, lanza, los mayas formaron la expresión yej te’, lanza afilada, que generalmente aparece en su escritura.

El significado de T514 estaba escondido en las fauces del jaguar. “Una vez reconocida la pieza dental, empecé a ensayar lecturas y vi el patrón: los glifos que ex presan una palabra, o logogramas, utilizan algún elemento que tiene relación con el significado; para expresar el término filo, el elemento más oportuno, más relevante y apropiado era justamente un diente de jaguar. Los molares y premolares del animal son tan fuertes que además tienen un efecto de tijera y pueden quebrar los huesos más gruesos de la presa”.

Lanzas afiladas en el mundo maya

La Casa de las Nueve Lanzas Afiladas, B’olon Yej Te’ Naah, es un nombre relacionado con los nueve guerreros que fueron representados en los muros de la cámara mortuoria de Pakal el Grande. Es una denominación que glorifica la guerra como factor clave del poderío de Palenque y, particularmente, de las victorias que sobre otros señoríos vecinos logró el propio gobernante durante su reinado.

El número nueve, expuso el epigrafista, se relaciona con la guerra y el inframundo; era el número de estratos del mundo subterráneo. “De hecho, el Templo de las Inscripciones tiene nueve cuerpos. El nombre de la tumba está en esa misma línea de significados y con seguridad fue elegido por el propio Pakal”.

El desciframiento del glifo yejtiene más implicaciones que permiten interpretar textos que eran incomprensibles o que no se entendían bien: guerras, capturas, nombres de casas, de dioses o de patronos de la guerra, provenientes no sólo de Palenque, sino también de Toniná, Piedras Negras, Dos Pilas, Yaxchilán y Dzibanché, entre otros sitios.

La escalera jeroglífica de Palenque registra que en el año 659 dC fueron capturados varios jerarcas de las ciudades de Santa Elena y Pomoná, Tabasco, “por las lanzas afiladas del dios B’olon Yookte’ (deidad patrona de la guerra) y de K’inich Janaahb’ Pakal, acreditando la victoria a ambos, como resultado de un esfuerzo conjunto, humano y divino”.

Bernal Romero considera fascinante esta información, pues confirma que las guerras mayas tenían una naturaleza sagrada y que los esfuerzos humanos podían ser vanos si no contaban con el favor de las deidades. Varios años después, en 687, K’inich Kan B’ahlam, hijo y heredero de Pakal, invadió y conquistó la ciudad de Toniná. De acuerdo con una inscripción, esa victoria fue lograda por las lanzas afiladas de ese gobernante y de Wak Mihnal B’ahlam Ch’aaj Il Sib’ik, otra deidad guerrera.

Del lado de los oponentes, K’inich B’aakanal Chaahk, gobernante de Toniná, emprendió una campaña contra Palenque

(en venganza por la invasión palencana de aquel año) a la que llamó b’olon yej te’ tz’on, o el arrojamiento de las nueve lanzas afiladas. “Toda esa información nos quita definitivamente la idea de una civilización maya pacífica y filosófica, entregada al culto y la oración. Las escenas lo dicen y cuanto mejor leemos los textos, entendemos más, no sólo de la existencia de las guerras, sino además de una filosofía bélica, de una actividad sacralizada, sistemática y constante, vinculada con los dioses.”

Los mayas fueron ambiciosos, como todas las grandes culturas del mundo antiguo: chinos, romanos, asirios o egipcios.

Peleaban todo el tiempo, señaló el especialista, también descubridor del ciclo de 63 días en el calendario maya.

De igual manera, la expresión está presente en títulos guerreros, como el yajaw yej te’, vasallo de la lanza afilada, que empleó el gobernante palencano K’inich Ahkal Mo’ Naahb’, nieto de Pakal.

El anunció de este hallazgo se hace no sólo en el aniversario 63 del descubrimiento de la tumba de Pakal, sino además de la fundación del Centro de Estudios Mayas, el 15 de junio de 1970, a cargo de Alberto Ruz, arqueólogo francés naturalizado mexicano. “El doble festejo es una ocasión significativa para nuestra entidad universitaria, y para celebrarla no hay nada mejor que una buena noticia académica, en la que se da a conocer el nombre original del recinto funerario más monumental de la antigua civilización maya”, finalizó.

La enseñanza de lenguas como puerta al mundo

La enseñanza de lenguas como puerta al mundo
Por Rebeca Ferreiro en la Gaceta UdeG Nº 836

“Uno de cada tres mexicanos recibe remesas de los Estados Unidos y aun así tenemos una educación pública nacionalista de la victimización, por lo que el aprendizaje del inglés muchas veces es percibido como una especie de colonización mental”, comentó Denise Dresser, moderadora del Primer Foro de Políticas Educativas de la Enseñanza del Inglés en México, en el marco de la vigésima edición de la Feria Internacional de Idiomas (FIID).

La feria, que comenzó hace 20 años como un espacio local de intercambio entre docentes sobre experiencias y estrategias para la enseñanza, ha experimentado una evolución que la ha convertido en el espacio donde actualmente profesores, directivos escolares, gestores educativos, investigadores y editores a nivel nacional e internacional convergen para dialogar sobre los retos del aprendizaje de lenguas y “ser los gestores del cambio”, como apuntó Edwin Bello, director general del Sistema Corporativo Proulex Comlex.

En la ceremonia de inauguración se dieron cita representantes de distintos centros de enseñanza, de la Secretaría de Educación Pública, del gobierno del estado, de la organización Mexicanos Primero y de la universidad invitada de este año, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), para abordar “cómo están cambiando los paradigmas de aprendizaje de lenguas en la era tecnológica y discutir temas de vanguardia, como es el de esta edición acerca de la reingeniería de la enseñanza”, señaló Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, Rector General de la Universidad de Guadalajara, quien dio la bienvenida a asistentes y ponentes e hizo entrega de un reconocimiento a Roberto Criollo Avendaño —director de la Facultad de Lenguas de la BUAP— en representación de la casa de estudios invitada.

Sobre la mesa de debate quedaron de manifiesto los retos que en la actualidad se le presentan a las universidades, donde el aprendizaje de lenguas extranjeras se ha convertido en una necesidad prioritaria dentro de un contexto en el que, por un lado, la globalización pone en contacto (a distintas escalas) a profesionales y académicos en todo el mundo y, por otro, las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) han establecido una exigencia implícita de aprendizaje, cuando el 56 por ciento de los contenidos disponibles están en inglés.

Por ello, el reconocimiento de éste como lengua franca —de comunicación en cualquier latitud y para distintos objetivos— no sólo representa un reto para la currícula de los centros educativos, sino una necesidad nacional que debe ser atendida como prioridad por el Estado mediante políticas públicas que propicien el acercamiento a otras lenguas, entendiéndolas como el medio para alcanzar diversos fines y no como un fin en sí mismo, así como también evitar concebirlas como una pérdida de identidad para comenzar a verlas como la puerta que comunica a múltiples mundos.

Pero entre “nuestros buenos deseos y la realidad existe una distancia amplia, pues no hay mecanismos suficientes para garantizar que la ley se cumpla”, aseguró Criollo Avendaño al referir que en México, mientras seguimos sin resolver los desafíos del bilingüismo, muchos otros países, como tendencia global, han avanzado hacia el plurilingüismo y desde los niveles básicos, un aspecto descuidado en nuestro contexto; lo que hay que enfrentar educativa y culturalmente, si bien es una problemática “esencialmente sistémica” —apuntó Jennifer O’ Donoghue, directora de investigación Mexicanos Primero—, de un sistema de simulación que pondera los títulos al aprendizaje, además de que, según señaló, “tampoco tenemos un sistema que ponga en medio a los maestros, pues 3 de cada 10 profesores de inglés no han tenido ni una capacitación para desempeñarse como docentes. Tenemos demasiada política y muy poca política pública; falta visión a largo plazo”.

Ante este panorama, las universidades se ven obligadas a proponer modelos que abonen a revertir un rezago histórico en la materia. En el caso de la Universidad de Guadalajara “el reto es mejorar la enseñanza a nivel medio y superior a través de una política integral de la docencia de idiomas, en la que ya estamos trabajando”, aseguró Bravo Padilla frente a los más de 100 ponentes de 15 entidades de la república y de 13 países, en el evento más grande en su tipo a nivel nacional con más de 2 mil asistentes.

¿Qué tienen en común arte y ciencia?

¿Qué tienen en común arte y ciencia?
Por Emiliano Cassani Serrano en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

La estructura educativa mexicana planteó desde sus inicios regir arte y ciencia como dos universos contrapuestos: por un lado, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y por otro, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), lo que ocasiona que los estudiantes salgan formados de las distintas universidades públicas y privadas con una limitada visión del mundo, coincidieron en señalar especialistas participantes en el Coloquio Imagen en la Ciencia.

Dicho coloquio abordó la necesidad imperante de construir realidades sociales con distintas formas de visiones del mundo (arte, ciencias y humanidades): “ya que si sólo se toma en cuenta un área del conocimiento, por ejemplo de la ciencia, y si son los científicos los que a través de los distintos instrumentos de visualización proporcionan a la sociedad –además del fenómeno– la imagen, ésta termina por ser una forma arbitraria de presentar una interpretación de la realidad”, comentó la maestra María Antonia González Valerio, docente de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

González Valerio planteó la necesidad de que artistas puedan tener acceso a instrumentos de medición especializados que utilizan los científicos, para otorgar a la sociedad una representación de la realidad más completa, “esto porque las artes tienen una posibilidad de dislocación, de ser disruptivas sobre los modelos de interpretación del mundo y entonces transformar el sentimiento de absoluta confianza que a partir de la invención de las máquinas que cuantifican y matematizan una cierta fenomenología, son las dadoras de la verdad absoluta”, señaló.

La catedrática de la FFL puntualizó en la necesidad de trabajar colectivamente, “no hay forma en que un individuo pueda tener todos los conocimientos juntos dentro de sí mismo (arte, ciencias y humanidades), tiene que seguirse impulsando el modelo renacentista de educación que promueve la interdisciplina, multidisciplina y transdisciplina”.

El coloquio fue moderado por el doctor José Franco López, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. (FCCyT), quien reiteró que el pilar de la educación en México tiene que ser la exacta vinculación de arte, ciencias y humanidades: “Somos muy necios al intentar que toda la ciencia quepa en una obra de arte, cuando sería maravilloso darnos cuenta que en el arte hay cabida para la obra científica”. Franco recordó que en estos días se exhibe la muestra Fotografía científica, de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC-UNAM), entre las puertas 4 y 5 de la terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM)

En su turno, la maestra Silvia Angélica Barajas, de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) opinó que desde su perspectiva, el artista productor de imágenes tiene que dejar de lado el ego que caracteriza esa área de conocimiento y empezar a trabajar en colectivo, “algo que me queda claro, es la necesidad de trascendencia que requiere el artista de la actualidad, sin embargo tenemos que empezar a romper las murallas que interponemos ante nosotros”.

¿Cuál fue la primera conversación entre humanos?

¿Cuál fue la primera conversación entre humanos?
Por (Nature Communications) en Cinvestav: Avance y Perspectiva

Un equipo de investigadores de todo el mundo trataron de darle respuesta a una enigmática pregunta. ¿De qué hablaron los primeros hombres?

El lenguaje es una de las características principales que nos distingue del resto de los seres vivos. Sin embargo la historia del lenguaje esta llena de vacíos.

Según un nuevo estudio, los humanos desarrollaron esta habilidad hace 1,8 y 2,5 millones de años, en el momento en que empezaron a desarrollar herramientas. La hipótesis es que la capacidad de comunicarse fue la que facilitó la transmisión de conocimiento para fabricar herramientas que cortaran la carne de animal.

Thomas Morgan, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de California, dijo que: “Si alguien está tratando de aprender una destreza nueva que requiere mucha sutileza, ayuda tener un maestro que te corrija.[…] Uno aprende mucho más rápido cuando alguien te dice qué tienes que hacer.”

Natalie Uomini, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemandia, añade que: “Hay un lugar específico en la roca donde tienes que golpear, a un ángulo de 70º.[…] el concepto de ángulo es muy difícil tratar de explicar sin recurrir al lenguaje”.

La investigadora señala que también las palabras si y no, debieron ser importantes.

Para medir el ritmo de transmisión de conocimiento y establecer si formas de comunicación complejas como el lenguaje hacen alguna diferencia en la producción de herramientas, los investigadores dividieron a 184 estudiantes en “cadenas de aprendizaje” de entre 5 y 10 miembros. Unos incluían comunicación verbal, otros se limitaban a gesticulación o imitación.

El primer miembro de la cadena recibió una demostración de cómo tallar, los materiales en bruto y cinco minutos para intentarlo. Esa persona después le enseñó a la siguiente y así sucesivamente. La competencia podía utilizar instrucciones verbales.

Los investigadores se percataron de que aquellos que utilizaron comunicación verbal, producían herramientas más eficientes, en menos tiempo y mayor cantidad. Lo cual asumieron como una prueba para decir que el lenguaje ayudó en el proceso de fabricación de herramientas.

“Si alguien está intentando aprender una nueva habilidad que necesita sutileza, es de mucha ayuda tener un maestro para que te corrija.[…] Aprendes mucho más rápido cuando alguien te dice qué hacer”,  señaló Morgan.

A partir de sus hallazgos, los investigadores tienen la teoría de que este protolenguaje evolucionó poco a poco hace 1,7 millones de años. El calculo lo hacen a partir del momento en que hubo un cambio en el desarrollo de herramientas, aunque no saben cual dio pie a la otro, si el lenguaje a las herramientas o viceversa.

Uomini señala que:

“Es evidente que no se puede robar si de hecho esto fue lo que dio origen al lenguaje.[…] Nunca sabremos lo que ocurrió en el pasado, pero esto es simplemente un elemento que apunta a que el lenguaje estuvo involucrado y de alguna manera conectado con el origen de la fabricación de herramientas.[…] Sería interesante estudiar este proceso en gente de distintas culturas para ver si existen diferencias o en chimpancés, y comparar los resultados. Pero nuestro experimento muestra que el lenguaje es lo que marca una diferencia. Y tiene que ver más con la actividad en sí que con la gente que la hace.”