UNAM obtiene biocombustible de basura y aguas residuales

UNAM obtiene biocombustible de basura y aguas residuales
Por Patricia López en la UNAM Núm. 4, 708

Al usar microorganismos que degradan desechos orgánicos en un biorreactor es posible obtener de la basura y del agua residual biocombustibles y materiales biodegradables, como hidrógeno, metano y polímeros.

Con el objetivo de transformar los desechos en recursos y dar valor agregado a los restos de alimentos y al agua contaminada en los ámbitos municipal e industrial, especialistas de la Unidad Académica Juriquilla del Instituto de Ingeniería, agrupados en el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas (LIPATA), recurren a modelos matemáticos para simular y optimizar el proceso que ensayan experimentalmente.

Procesos complejos y limitantes

Alejandro Vargas Casillas, investigador en ese espacio, es el responsable de desarrollar el control automático, un sistema matemático que realiza esa labor.

Los procesos biológicos que se usan para tratar el agua residual y producir compuestos de valor agregado, como biocombustibles, son complejos y con limitantes, pues tienen muchas variables que no se pueden medir ni dominar.

Con el control automático se busca cuantificar y manipular algunas de ellas para lograr un comportamiento adecuado, a pesar de las perturbaciones que ingresan al sistema; dos de éstas, importantes, son la composición y la concentración del sustrato que entra al reactor, explicó el doctor en ingeniería. “El primer propósito es que el proceso sea estable; el segundo es optimizar algunas variables, como la obtención de hidrógeno a partir del sustrato, la que buscamos maximizar”, señaló.

Los expertos también trabajan con la fracción orgánica de la basura (especialmente de alimentos), la que separan y muelen hasta conseguir un líquido con el que se produce hidrógeno y metano.

Mientras algunos miembros del equipo de investigación del LIPATA reciben y procesan la basura y el agua residual, Vargas Casillas diseña una estrategia de control para lograr la mayor cantidad de hidrógeno y metano a partir de los residuos.

Por otra parte, con líquido residual logran polímeros biodegradables a partir de materia orgánica y buscan mantener condiciones de operación que propicien que los microorganismos generen y acumulen intracelularmente la mayor cantidad posible de aquéllos. “El control automático considera que variables como la composición y la concentración del residuo a tratar, que no se miden, se encuentran en un cierto rango.

Diseñamos un controlador para que el sistema funcione bien con variables que podemos medir, como el caudal de biogás que se origina, y con otras que sí podemos manipular, como el caudal de entrada”, detalló Vargas.

Así, se amortiguan las variaciones que puede haber en la entrada al proceso, y a pesar de ellas, se busca la máxima producción de hidrógeno, metano o biopolímeros.

Modelo matemático

Desde el punto de vista de control, lo que realmente ocurre con los microorganismos en el biorreactor se traduce en un modelo matemático que permite analizar las propiedades del proceso y predice cómo se comportará, según lo que entra al reactor.

Dicho modelo se utiliza para diseñar el controlador, y a fin de cuentas es un software o conjunto de instrucciones que se basa en el conocimiento. “Lo probamos con el uso de simulaciones numéricas para verificar que funcione en la realidad”, abundó.

“Tenemos una representación con la que trabajamos en dos escalas: para hacer simulaciones numéricas que predicen qué pasará si se modifican las condiciones de operación, o para hacer análisis y diseñar el controlador, es decir, cómo ese conjunto de instrucciones que vamos a programar matemáticamente pueden mejorar el proceso”, añadió el científico universitario.

Al haber resultados satisfactorios, se prueba en el laboratorio, se hacen ensayos, desde la escala experimental hasta la planta piloto e industrial. Actualmente estamos en la primera de esas fases en la obtención de hidrógeno, biogás y biopolímeros, pero ya tenemos modelos y controladores con buenos resultados, tanto teóricos como experimentales, concluyó Vargas Casillas.

Adiat: Un vínculo entre la ciencia y la industria

Adiat: Un vínculo entre la ciencia y la industria
Por CONACYT en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

Con miras a lograrlo, a lo largo de las últimas décadas el país ha sido escenario del surgimiento de diversos organismos científicos y tecnológicos cuyo principal objetivo es optimizar el quehacer en estos ámbitos, y hacerlo a través de la implementación de la triple hélice como una forma de gestión de los recursos económicos, la infraestructura y el capital humano.

Tal es el caso de la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico (Adiat), la cual surgió en 1989 con la intención de involucrar más al sector productivo en la innovación tecnológica, vincularlos con la academia y también integrar a la sociedad. Es decir, nació con miras a convertirse en un organismo de vinculación.

Los avances desde el sector gobierno

Uno de los retos más grandes que enfrenta el país es la poca inversión en materia de ciencia y tecnología, en comparación con la que realizan las naciones desarrolladas.

En ese contexto y de acuerdo con la Adiat, es importante precisar que diversos elementos coyunturales, tales como crisis económicas, influyeron en algunos momentos en la disminución o estancamiento de la inversión en ciencia y tecnología; no obstante, también han influido la falta de políticas públicas.

La Adiat y su trabajo en favor de la ciencia y la tecnología

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Arturo Vaca Durán, presidente en turno de la Adiat y también director de Energía y Tecnología en la empresa Peñoles, explicó que la Adiat tiene una asamblea rectora que define sus cursos de acción. “La Adiat cuenta con una asamblea de miembros, un consejo directivo donde participan de manera activa los directores generales de los centros de investigación adheridos a la asociación, así como los representantes de las universidades que también forman parte de ella y los representantes de empresas privadas”.

Asimismo, explicó que el consejo directivo se reúne cuando menos tres veces al año para definir la estrategia  a seguir. “También contamos con un comité ejecutivo –que se renueva cada dos años– formado por cinco vicepresidentes y el presidente, quienes se encargan de plasmar la estrategia de labores en un plan de trabajo anual o bianual”, dijo.

Lograr la triple hélice es un reto al interior de cada uno de los actores involucrados; ello se debe a que, en términos generales, cada uno persigue objetivos distintos. Sin embargo, en México la iniciativa privada, el gobierno y la academia están haciendo un gran esfuerzo por lograrlo.

En ese contexto, la Agencia Informativa Conacyt entrevistó a Juan Manuel Romero Ortega, coordinador de Innovación y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución agremiada a la Adiat.

Para Romero Ortega, el rol de las instituciones al interior de la Adiat consiste en lograr que el uso de la ciencia, la tecnología y la innovación pueda impactar en la competitividad y la productividad de las empresas en México.

“En ese sentido, cada una de las universidades que forma parte de la asociación, desde su perspectiva, trata de aportar mediante lo que se genera derivado de la labor de la investigación, es decir, compartir directamente con las empresas los resultados de la labor cotidiana y generar a su vez trabajos de investigación conjuntos”, detalló.

Agregó que la innovación es uno de los objetivos primordiales de la UNAM, y que entre esos destacan tres básicos: formación académica, enseñanza y difusión de la cultura.

A ello, Daniel Villavicencio Carbajal, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco –que también pertenece a la Adiat–, añadió en entrevista que el gran reto radica en transformar las culturas de las empresas, del gobierno y de la academia para encaminarlas hacia la vinculación estratégica.

“Ya no estamos en el contexto donde el modelo de desarrollo económico del país no tenía que ver con la innovación tecnológica, sino con la proveeduría de escaso valor agregado. Hoy eso ha venido cambiando y ahora lo que importa es incorporar conocimiento a los procesos productivos y a los productos”, aseveró.

En ese sentido, dijo que las instituciones académicas encontraron en la Adiat el canal ideal para aportar a esta nueva modalidad de gestión. “La Adiat ha desempeñado una labor importante y hoy no está sola ni como asociación ni como instancia, sino que se encuentra arropada por todos los actores involucrados”, comentó.

La Adiat vista desde el sector productivo

En su calidad de director de Energía y Tecnología en la empresa Peñoles, Vaca Durán dijo que la Adiat se ha convertido en un foro para que la iniciativa privada manifieste al gobierno y a la academia sus inquietudes en materia de innovación tecnológica, lo cual a su vez les ha valido sinergias muy positivas de trabajo.

“Nosotros continuamente tenemos problemas de proceso o de inconvenientes que queremos resolver, y la Adiat nos ha permitido saber qué centros de investigación hay, qué infraestructura tienen y qué líneas de investigación están siguiendo, para entonces poder ubicar en dónde generar nuestras soluciones”, refirió.

Finalmente, dijo que esa postura del sector productivo también abrió el camino para que a través de la Adiat otras instancias de la cadena se acerquen a ellos en busca de colaboraciones para generar innovación tecnológica.» alt=»null» />

A pregunta expresa sobre las actividades que la Adiat lleva a cabo en favor de la vinculación entre empresas, academia y gobierno, señaló que existen actividades permanentes y otras que se generan de manera estratégica y acorde a necesidades muy específicas. “Entre las permanentes y más importantes está la organización del Consejo Anual, para lo cual se nombra un consejo técnico que define el contenido, los temas a tratar, los conferencistas a participar. Los centros de investigación que participarán y los cursos que se impartirán”, detalló.

Añadió que otro de los grandes temas que tiene lugar durante el año es la organización del Premio Adiat a la Innovación. “Una de las contribuciones que Adiat ha realizado al sistema nacional de tecnología es la creación del Premio Nacional de Tecnología, que fue concebido en la Adiat, del cual posteriormente surgió la fundación”, relató.

“El gran objetivo de estas y todas nuestras actividades es motivar a todas las empresas que todavía no le han entrado al tema de la investigación aplicada a la innovación tecnológica a que lo hagan, a que apuesten por ello”, enfatizó.

La experiencia de las universidades en la Adiat

Lograr la triple hélice es un reto al interior de cada uno de los actores involucrados; ello se debe a que, en términos generales, cada uno persigue objetivos distintos. Sin embargo, en México la iniciativa privada, el gobierno y la academia están haciendo un gran esfuerzo por lograrlo.

En ese contexto, la Agencia Informativa Conacyt entrevistó a Juan Manuel Romero Ortega, coordinador de Innovación y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución agremiada a la Adiat.

Para Romero Ortega, el rol de las instituciones al interior de la Adiat consiste en lograr que el uso de la ciencia, la tecnología y la innovación pueda impactar en la competitividad  y la productividad de las empresas en México.

“En ese sentido, cada una de las universidades que forma parte de la asociación, desde su perspectiva, trata de aportar mediante lo que se genera derivado de la labor de la investigación, es decir, compartir directamente con las empresas los resultados de la labor cotidiana y generar a su vez trabajos de investigación conjuntos”, detalló.

Agregó que la innovación es uno de los objetivos primordiales de la UNAM, y que entre esos destacan tres básicos: formación académica, enseñanza y difusión de la cultura.

A ello, Daniel Villavicencio Carbajal, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Xochimilco –que también pertenece a la Adiat–, añadió en entrevista que el gran reto radica en transformar las culturas de las empresas, del gobierno y de la academia para encaminarlas hacia la vinculación estratégica.

“Ya no estamos en el contexto donde el modelo de desarrollo económico del país no tenía que ver con la innovación tecnológica, sino con la proveeduría de escaso valor agregado. Hoy eso ha venido cambiando y ahora lo que importa es incorporar conocimiento a los procesos productivos y a los productos”, aseveró.

En ese sentido, dijo que las instituciones académicas encontraron en la Adiat el canal ideal para aportar a esta nueva modalidad de gestión. “La Adiat ha desempeñado una labor importante y hoy no está sola ni como asociación ni como instancia, sino que se encuentra arropada por todos los actores involucrados”, comentó.

La Adiat vista desde el sector productivo

En su calidad de director de Energía y Tecnología en la empresa Peñoles, Vaca Durán dijo que la Adiat se ha convertido en un foro para que la iniciativa privada manifieste al gobierno y a la academia sus inquietudes en materia de innovación tecnológica, lo cual a su vez les ha valido sinergias muy positivas de trabajo. “Nosotros continuamente tenemos problemas de proceso o de inconvenientes que queremos resolver, y la Adiat nos ha permitido saber qué centros de investigación hay, qué infraestructura tienen y qué líneas de investigación están siguiendo, para entonces poder ubicar en dónde generar nuestras soluciones”, refirió.

Finalmente, dijo que esa postura del sector productivo también abrió el camino para que a través de la Adiat otras instancias de la cadena se acerquen a ellos en busca de colaboraciones para generar innovación tecnológica.

Buscan optimizar funcionamiento de celdas solares y llevarlas a escala industrial

Buscan optimizar funcionamiento de celdas solares y llevarlas a escala industrial
Por Alejandra Monsiváis Molina en la Academia Mexicana de Ciencias

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, las energías renovables – entre ellas la energía solar, eólica, geotérmica, marina, de transformación de residuos y de pequeñas hidroeléctricas- contribuyeron apenas en un 9.1 % a la generación mundial de energía en el 2014.

Para incrementar este porcentaje, cada año, diferentes grupos de investigación en el mundo trabajan desde la mejora de los dispositivos que transforman los diferentes tipos de energía a eléctrica hasta cómo escalar todos los procesos de conversión energética a escala industrial.

Este es el caso de Araceli Ríos Flores, quien diseñó celdas fotovoltaicas implementando procesos más sencillos y menos tóxicos que los tradicionales durante su fabricación, además de eficientes en la transformación de energía, que podrían ser escalables a nivel industrial.

Con este trabajo, realizado en el Departamento de Física Aplicada del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Mérida, la investigadora obtuvo uno de los Premios Weizmann 2014 por mejor tesis de doctorado en el área de ingeniería y tecnología que otorgan la Academia Mexicana de Ciencias junto con la Asociación Mexicana de Amigos del Instituto Weizmann de Ciencias.

Las celdas fotovoltaicas están hechas de delgadas capas de materiales semiconductores sensibles a la luz. Al incidir la energía luminosa se produce en estos un desprendimiento de electrones, lo cual provoca una diferencia de cargas entre sus caras y, con ello, un campo eléctrico capaz de generar una corriente.

Son muchos factores los que influyen en el funcionamiento y rendimiento de las celdas solares: las técnicas de obtención de los compuestos, qué tanta limpieza o control requieren, qué tan fácil se obtienen los materiales y qué tan económicos son, aspectos que inciden en la construcción de cierto tipo de celda, comentó la doctora en físico-química.

“Todas ofrecen alguna bondad, así que utilizar una celda u otra dependerá de las facilidades e intereses que tenga cada grupo de investigación para estudiar y mejorar las características de sus componentes”. En la actualidad se prueban diferentes tipos de materiales y distintas arquitecturas, entre otros factores, para mejorar el funcionamiento de dichos dispositivos.

El componente clave que Araceli Ríos y sus colegas emplearon para construir las celdas solares fue el teluro de cadmio -el segundo más empleado en el mundo después de los de silicio debido a su simplicidad, bajo costo en su procesamiento y buenos resultados. “Las celdas que diseñamos miden 0.21 cm2 y tienen seis capas; en cada fase de construcción de una nueva capa estudiamos las diferentes variables que podrían influir al final en el desempeño del dispositivo, como la temperatura”.

Por otro lado, para potenciar la eficiencia de los materiales se suele realizar un proceso conocido como activación y para el cual se utiliza cloro, sin embargo, éste se obtiene generalmente de polvos muy agresivos, contaminantes y tóxicos pues es fácil que penetren en la piel de quien los está manejando. “Para evitar esto, empleamos en su lugar un gas de la familia de los freones, de él se obtiene el cloro necesario para la activación, que es inerte y no tóxico. Esto permite que se coloque el dispositivo en construcción dentro de una cámara cerrada donde se hace el proceso de activación, una vez que se termina, se retira el gas y el dispositivo sin ningún riesgo”, aseguró.

Con todo esto, Araceli Ríos y su equipo lograron obtener, mediante un proceso sencillo, celdas con una eficiencia del 14.6%, una cifra alta si se le compara con el récord que se obtuvo en la época en que se construyeron, en el 2012, con esos mismos materiales, por el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos, que llegó 16.7%.

En esa época, el récord lo teníamos nosotros a nivel latinoamericano. En la literatura se reportan celdas de este tipo con 20-25% de eficiencia pero tienen áreas muy pequeñas.

“Otra diferencia es en los procesos de obtención, que son más sencillos los de teluro de cadmio, son más fáciles de escalar que los tradicionales de silicio. Es un reto pasar del laboratorio a una línea de producción porque se escala y al hacer esto hay que ver todos los aspectos que influyen en la estructura de cada capa”, agregó.

Aunque la investigadora ahora se enfoca a la parte termo solar, aseguró que su trabajo sirvió como base para establecer una línea de investigación en el laboratorio del Cinvestav, para hacer celdas tipo paneles de 100 cm2, proyecto que ya está en ejecución y en búsqueda de financiamiento.

Pese a la situación económica deben mantenerse los proyectos en ciencia

Pese a la situación económica deben mantenerse los proyectos en ciencia
Por Javier Flores en La Jornada

Francisco Bolívar Zapata es pionero a escala internacional en el campo de la biología molecular y la biotecnología, en particular en el área del aislamiento, caracterización y manipulación de genes en microorganismos. Participó en el equipo que por primera vez en el mundo realizó la producción de insulina humana en bacterias por medio de técnicas de ingeniería genética y en la actualidad es responsable de la Coordinación de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia.

–Doctor Bolívar Zapata, ¿un científico con su trayectoria en la Oficina de la Presidencia?

–El espacio de la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) es extraordinariamente vital para los países. Tenemos que hacer un esfuerzo para que los apoyos a estas áreas sean cada vez más importantes, y también para respaldar a los diferentes sectores del gobierno y a los Poderes de la Unión para que sustenten las decisiones en el conocimiento, en la evidencia científica. Estamos convencidos de ello.

El hecho de que exista por primera vez un espacio a nivel de la Oficina de la Presidencia muestra que el gobierno federal, en particular el Presidente y su gabinete, está convencido de que es un sector que se debe impulsar y apoyar. Tenemos la posibilidad, a través de las funciones de la coordinación, de mantener contactos con las diferentes secretarías de Estado. Se ha designado a un subsecretario en las distintas dependencias para que la coordinación tenga los contactos como parte de su labor para recabar la información que hay en CTI en las diferentes secretarías.

Asesoría

–En los temas de los que se ocupan las secretarías de Estado, ¿qué papel tiene la asesoría científica?

–Lo primero que estamos haciendo de manera conjunta con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es desarrollar un cuestionario sobre ciencia y tecnología mediante el cual buscamos conocer que es lo que en las actividades de esas dependencias consideran qué tiene que ver con ciencia y tecnología, según el Plan Nacional de Desarrollo y los programas sectoriales de cada una de ellas.

–Con esta información ¿qué se piensa hacer?

–Conacyt tiene, como parte de su misión y de su trabajo, organizar el Sistema de Información sobre Ciencia y Tecnología, y queremos que este sistema también incluya lo que las secretarías de Estado tienen y realizan. Por ejemplo, en el caso de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, al hacer el análisis surgió un conjunto de proyectos que tiene que ver con ciencia y tecnología, que no estaba considerado como tal. De lo que primero que nos dimos cuenta es que los recursos asignados a ellos eran del orden de 800 millones de pesos aproximadamente, que tienen que ver con ciencia y tecnología, pero no están etiquetados como tales.

Esto va a ser importante porque nos va a ayudar a tener un diagnóstico más adecuado de lo que estamos invirtiendo en CTI y también nos permitirá ver dónde hay que hacer mayores esfuerzos para enfrentar los problemas nacionales.

–En la actual administración se ha reunido en tres ocasiones el Consejo General de Ciencia y Tecnología. ¿De qué manera esto contribuye al trabajo que realiza la coordinación que usted encabeza con las secretarías de Estado?

–Contribuye en la medida en que el Presidente señala en estos espacios que la ciencia es una prioridad. Lo ha dicho, que él es cabeza del sector de ciencia y tecnología, que delega sus funciones primariamente en Conacyt, y ahora, esta nueva coordinación puede coadyuvar a coordinar los esfuerzos en un área en la que se está dando una inversión como nunca la hemos tenido.

“Aquí se observa congruencia, porque pueden hacerse muchos compromisos para la ciencia y la tecnología, pero carecen de sentido si no van acompañados de los recursos que permitan contender realmente con los problemas delicados que hay, como ocurrió con otras administraciones que han dicho que va a haber… pero no hubo. Por eso es muy importante subrayar lo que el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, han dicho sobre la importancia que la actual administración asigna a CTI. Lo ha reiterado Videgaray al decir que son áreas en las que se seguirá invirtiendo. Es inédito que un secretario de Hacienda diga esto y presida al mismo tiempo el Consejo de la Junta de Gobierno del Conacyt, lo que también implica un compromiso del Presidente y de Videgaray con estas tareas.

“El secretario de Hacienda se da cuenta de que si no tenemos una masa crítica adecuada y una inversión importante, las contribuciones que podemos hacer son muy pequeñas, porque aún somos muy pocos. Tenemos 23 mil científicos en el Sistema Nacional de Investigadores y ocupamos una de las posiciones más bajas de la OCDE en investigadores por número de habitantes. No sólo eso, también somos una comunidad con problemas de edad en algunas instituciones.

En ese sentido en esta administración ha ocurrido un hecho importante: las cátedras Conacyt para jóvenes investigadores. Se han asignado al menos 799. Son para gente joven que tiene doctorados, posdoctorados y es una convocatoria que busca favorecer a las instituciones y entidades que tienen menos avances en esas áreas.

–Estamos inmersos en fenómenos económicos que afectan al país. ¿Qué impacto pueden tener en el desarrollo científico?

–Creo que hay que ser inteligentes y buscar que los recursos se sigan canalizando a CTI. Estamos esperanzados con lo que ha dicho Videgaray sobre que seguirá habiendo un incremento, porque finalmente en el presupuesto para ciencia y tecnología estamos actualmente por debajo de 0.6 (por ciento del producto interno bruto, PIB) y esto es muy poco para las muchas necesidades que tenemos. Quisiéramos pensar –por lo que han dicho Videgaray y el Presidente en las reuniones del Consejo General y, en particular, en la pasada ceremonia de entrega de los premios de la Academia Mexicana de Ciencias– que vamos a tener recursos para seguir avanzando y para empezar a involucrar a otros actores.

Por ejemplo, la industria privada. Los empresarios tienen que desempeñar un papel más importante, y lo están empezando a hacer, aunque todavía es muy escaso. En Estados Unidos y en muchos países europeos la industria canaliza los mayores recursos para CTI. En Estados Unidos 75 por ciento de las inversiones para la investigación provienen de este sector y el gobierno aporta 25 por ciento. Aquí, en México, cuando comenzó la actual administración, era al revés.

Ajuste en el gasto

Precisó: “Cuando se vinieron abajo los precios del petróleo hubo un ajuste en el gasto, lo cual ha provocado que el Conacyt vaya más despacio; pero no sabemos muy bien cuál ha sido el efecto de este ajuste en las secretarías de Estado.

“Es una situación delicada, pues, como se ha dicho, los recursos van a ser menores. Nosotros, como tecnólogos, como científicos, tenemos que decir que los proyectos relacionados con ciencia y tecnología deben mantenerse. También nos hemos referido al análisis que realizamos junto con Conacyt y algunas secretarías de Estado, que incluye la definición de algunas áreas estratégicas.

“Me parece delicado que algunas instituciones, como los Institutos Nacionales de Salud, que hacen una labor extraordinaria, han menguado sus presupuestos. Mostramos que lo que hace este conjunto de institutos es verdaderamente de primer nivel. Sus aportaciones para la salud mexicana y mundial son muy importantes.

“Estamos insistiendo para que sus presupuestos se puedan corregir y, en particular, para que estos grupos de instituciones, incluyendo el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, tengan recursos adecuados.

“Pero también insistimos en que al menos ahora hay lo que nunca habíamos tenido: un conjunto muy importante de nuevos instrumentos en Conacyt, como las cátedras, con las que algunos de los jóvenes van a los Institutos Nacionales de Salud, la Universidad Nacional Autónoma de México o el Cinvestav, así como otros instrumentos para fortalecer la infraestructura. Es inédita la cantidad de recursos en esta área, pues se asignaron más de mil millones de pesos; se abrieron las convocatorias y de 400 millones pasamos a mil 200 millones en 2014 y un poco menos en 2015, pero esperamos que siga. Insistimos para que muchos de los trabajos que tienen que ver con ciencia y tecnología sean entendidos como parte de este compromiso del gobierno, del Presidente y del secretario de Hacienda.

Tenemos otro compromiso muy importante que también es inédito, como las convocatorias para la atención a los problemas nacionales. Tratamos de vincular a estos proyectos a investigadores de los diferentes sectores, como los Institutos Nacionales de Salud, los del área de telecomunicaciones o los que tienen que ver con energía.

–¿Ve con optimismo los próximos años para el desarrollo científico de México?

–Lo veo con optimismo y en particular insisto porque, como ha señalado Videgaray, no se trata de un gasto, sino de una inversión. Lo veo con optimismo al margen de las problemáticas que se han presentado. Ojalá podamos llegar al uno por ciento del PIB, pero si no lo logramos, tampoco sería grave. Vamos para arriba y si al final del sexenio tenemos 0.8 (por ciento del PIB), que creo es viable, es positivo; si tenemos más, qué bueno, pero si no, que siga manteniéndose el apoyo a estos nuevos instrumentos.

Algunas personas han cuestionado al gobierno, en particular a Videgaray, por los incrementos a la ciencia y la tecnología, pero se trata de gentes muy chiquitas, muy miopes; no entienden que si no hacemos un esfuerzo de ese tamaño para cambiar las cosas, no hay posibilidades de resolver nada; seguiremos comprando de las trasnacionales casi todo. La única alternativa es desarrrollar nuestras propias capacidades, que tenemos de sobra en algunas áreas del conocimiento. Estoy optimista, pues veo que vamos a seguir creciendo, quizá no todo lo que quisiéramos, pero estamos frente a una oportunidad de tener un poco más de recursos para contender con algunos de los problemas que enfrentamos.

Un vaso medio lleno

–Un presupuesto de base cero, ¿se puede ver como una oportunidad o como un riesgo?

–Tiene los dos elementos. Quisiera verlo como una oportunidad, pues va a hacer posible identificar algunos de los programas inerciales, o las actividades que se están duplicando. Creo que esa es la oportunidad. La base cero es importante, pues le da la posibilidad a la Secretaría de Hacienda de decir –como ya lo ha dicho– que ciencia y tecnología son prioridad y parte de los recursos que se puedan cortar en otros sitios se canalicen a estas áreas. Ya lo hizo el Conacyt, como parte de este esfuerzo. Hay algunos programas que se van a cancelar y está bien, pues ayudará a reorientar los recuros hacia otras áreas, por ejemplo, para atender los problemas nacionales, más para infraestructura, más para el nuevo programa de Fronteras de la Ciencia. Creo que es una gran oportunidad. Yo quisiera verlo como un vaso medio lleno.”

Científicos trabajan en el modelado de fuentes alternas de energía

Científicos trabajan en el modelado de fuentes alternas de energía
Por Fernando Guzmán en la UNAM Núm. 4, 705

Un grupo de investigadores del Instituto de Ingeniería trabaja en el modelado de fuentes alternas de energía y de dispositivos basados en electrónica de potencia, para su inclusión en grandes sistemas eléctricos en la nación.

Su objetivo es contribuir al aprovechamiento de opciones renovables más baratas (en comparación con las hidráulicas o la geotermia), a la integración global de éstas para diversificar la matriz energética del país y a la disminución de gases de efecto invernadero.

Desde hace años, César Ángeles Camacho y colaboradores realizan estudios del potencial eólico local y desarrollan modelos de viento, aerogeneradores, redes y medios de interconexión.

La electricidad en México, aseguró el investigador, podría ser cien por ciento suministrada por recursos no convencionales (hay miles de kilómetros de costas con corrientes constantes de aire); sin embargo, ahora no podría aprovecharse ni siquiera cinco por ciento de esa capacidad, pues se carece de un sistema robusto para captar y distribuir ese porcentaje.

Pese a su rentabilidad, el insumo eólico en gran escala y el fotovoltaico en pequeña presentan problemas básicos para su integración, como su variabilidad.

Un reto es que los modelos renovables convencionales (hidráulico y geotérmico), cuyos principios de operación se conocen bien, interactúen con fuentes no convencionales (viento y Sol), que no son constantes. Un ejemplo de esa movilidad es que una línea de transmisión conectada a un parque alimentado por ráfagas con cambios bruscos en periodos cortos puede tener crestas y valles en las inyecciones de potencia, las que causarían problemas técnicos de operación. En la Ciudad de México ocurriría lo mismo con una instalación solar fotovoltaica. Aquí, en minutos pasamos de día soleado a nublado y al cesar este aporte local, sería preciso importar energía de otra parte.

Además, con las opciones referidas no puede controlarse ni la generación ni la carga como en un sistema convencional, señaló. Por eso es necesario desarrollar esquemas matemáticos completos de los sistemas de conversión, eólicos, fotovoltaicos y marinos, para predecir su fluctuación y ver cómo interactúan con métodos convencionales de gran escala, como el eléctrico nacional, constituido por miles de subestaciones, millares de kilómetros de líneas y cientos de plantas de generación.

Datos agroclimáticos

El modelado de energías renovables variables y su integración con la red convencional se realiza en el Laboratorio de Electrónica de Potencia del Instituto de Ingeniería, con base en datos agroclimáticos de algunas entidades federativas.

Con apoyo de la UNAM, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y empresas, el grupo de Ángeles Camacho ha estudiado la capacidad ventosa de Zacatecas y San Luis Potosí, de los que se han hecho mapas del recurso eólico y de su posible aprovechamiento, de su influencia en las redes y de fenómenos como la ferrorresonancia, capaz de afectar a estas estructuras de abastecimiento y distribución.

Hoy en día trabajan con científicos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo para evaluar la capacidad de la entidad y gestionan proyectos locales con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y la Secretaría de Energía (Sener).

Para darle forma, los universitarios desarrollaron un software. Así, se modela cada uno de los aerogeneradores con sus transformadores y líneas para la integración de un parque eólico con una red eléctrica. “Aún no hemos podido ir de la mano con empresas en su instalación. Sólo modelamos y entregamos el resultado con posibles inyecciones de potencia. En México, por ley, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que hacer el estudio global, con datos de nuestra infraestructura.”

Como no se ha tenido acceso a datos de la red nacional, las validaciones se han hecho con redes de prueba. De hecho, el grupo del Instituto de Ingeniería utilizó el esquema aplicado en la República para plantear un parque eólico y su inclusión en la red de Chile y se obtuvieron buenos resultados, es decir, se constató que ésta puede soportar la conexión o que ante una variación por alguna alteración (línea fuera de servicio por mantenimiento, por una descarga severa o por un accidente automovilístico), opera de manera normal.

Para la integración de estas fuentes, Ángeles Camacho y colaboradores también diseñan medios de interconexión, pues para inyectar energía obtenida de las corrientes de aire o fotovoltaica a una red eléctrica convencional se requieren equipos basados en electrónica de potencia, llamados sistemas flexibles de transmisión de corriente alterna, cuya función es mitigar los efectos de la fluctuación en la red.

Con la instalación de esos dispositivos, un parque eólico en Baja California evitaría una merma de voltaje durante un disturbio; que una línea cargada en cierto periodo del día (que viene de Oaxaca al Distrito Federal) transfiera hasta 30 por ciento más de energía nominal, o que si una de estas infraestructuras es incapaz de mandar más de cien unidades si su capacidad es de 130, canalice el total sin necesidad de construir otra línea para transportarla.

La escuadra puma ya patentó un equipo para protección de fenómenos de ferrorresonancia, cada vez más frecuente por la variabilidad en la red eléctrica nacional. De hecho, ya se tiene el diseño completo,  su modelado y la validación (en computadora) con un fenómeno real de este dispositivo protector de fallas en transformadores de medición ante los percances mencionados.

Miguel Ángel Olguín Becerril, trabajador de la CFE, realizó su doctorado con este proyecto. Ahora dos estudiantes de maestría trabajan en el desarrollo del prototipo. Todos bajo la dirección de Ángeles Camacho, coordinador de la Red Temática del Conacyt de Sistemas Eléctricos de Potencia y Redes Inteligentes, que integra a investigadores del país.

Herramientas pequeñas

El grupo del Instituto de Ingeniería diseña y desarrolla equipos que laboran en serie sobre líneas de transmisión. No buscan competir con grandes fabricantes, sino crear herramientas pequeñas, de 30 a 70 kilogramos, capaces de ser ensambladas en los conductos referidos para cumplir la función de una subestación grande (se les conoce como sistemas distribuidos para el control flexible de líneas de transmisión).

Otros miembros adscritos a Sistemas Eléctricos de Potencia de la UNAM se ocupan de temas de superconductividad, proponen estrategias para mitigar corrientes de cortocircuito y configuran un software para la estimación de estado de la red.

¿Por qué son clave los modelos para la integración de fuentes alternas variables?

Son vitales porque aportan información valiosa sobre cómo operará bajo ciertas condiciones de radiación solar o de velocidades de viento en ciertas regiones.

¿Qué falta para tener una red nacional robusta? Una inversión importante para tener un sistema inteligente. Actualizar muchos equipos e instalar más dispositivos de control; más líneas de transmisión y una red más mallada, para que, por ejemplo, en Sonora, donde se prevé habrá parques fotovoltaicos, la energía pueda fluir sin problemas hacia el centro del territorio.

Falta también formar personal. Aunque hay experiencia, se desconoce el funcionamiento de estos recursos y hay miedo a ese cambio tecnológico. Nuestras universidades deberán formar esos recursos humanos para lograr un cambio generacional en el sector.

A nivel de investigación y desarrollo tecnológico, en México los interesados en esa vertiente forman un conjunto pequeño y aglutinado en la Red de Sistemas Eléctricos de Potencia y Redes Inteligentes. No obstante, éste debería ser más grande ante la reforma energética. “Podemos ofrecer a Cenace, CFE y Sener un paquete completo de investigadores en ciertas áreas”.

Creación de capacidades

Ante la modificación del marco legal en la materia, para Ángeles Camacho no queda más que invertir en proyectos para el desarrollo de tecnologías propias y, vía actualización de estudios en universidades, crear capacidades no sólo de investigación, sino también de operación.

Sería un error seguir con la importación de tecnología y cerebros. Deben funcionar de manera colaborativa empresas mexicanas y gobierno federal con las compañías extranjeras para que no haya técnicos de otras procedencias a cargo de nuestros sistemas.

En una escala de 10, ¿en qué lugar estamos en la integración de fuentes renovables a la red convencional? “No aparecemos siquiera en los primeros 20”. En instalación, tenemos un dos por ciento en penetración eólica y fotovoltaica, pero todo es tecnología extranjera.

En cambio, naciones pequeñas como España y Dinamarca ya han creado toda una industria a partir del viento. Ambas cuentan con grandes fabricantes de aerogeneradores. En Latinoamérica, Argentina y Brasil ya elaboran sus propios aerogeneradores y equipos electrónicos de potencia. “Hoy en día, la tendencia en países europeos es que el total de la electricidad sea suministrada por estas energías y en el nuestro requiere un impulso contundente para alcanzar en 2024, como establece la Ley General de Cambio Climático, la meta de generar 35 por ciento a partir de estas alternativas”, concluyó.

Proyecto Mexicano: Sincrotrón

Proyecto Mexicano: Sincrotrón
Por Luz Olivia Badillo en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

En México se hace Gran Ciencia, o Big Science en inglés, con proyectos como el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir o el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad; el próximo en puerta es el Sincrotrón, un instrumento que permitirá monitorear en tiempo real mezclas, procesos y reacciones químicas para beneficio de la ciencia básica y aplicada en áreas como alimentos, energía y salud.

El Sincrotrón estaría en el estado de Morelos, “es un proyecto difícil, que va a requerir mucho tiempo, aún en el mejor de los escenarios son 10 años de construcción; con una inversión de alrededor de 10 mil millones de pesos son muchos los beneficios sociales, políticos, académicos que superan por mucho la inversión”, expresó Brenda Valderrama, la secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos.

Esta declaración se dio en el marco del congreso “Grandes proyectos científicos: Sincrotrón”, organizado en El Colegio Nacional. Con objetivo de alimentar con ideas para que llegue a buen puerto la iniciativa, se realizó la mesa redonda  Academia y los grandes proyectos, donde participó el doctor José Franco, coordinador del Foro Consultivo, Científico y Tecnológico A. C. (FCCyT) quien mencionó que en México un proyecto como el GTM costó 200 millones de dólares.

“Ustedes pueden decir que es mucho dinero, depende de con qué lo comparemos, si lo comparamos con el Hubble Space Telescope, de principio a fin éste ha costado más de ocho mil millones de dólares”. Y agregó, “México es la economía décimo cuarta a nivel mundial y debería tener cien proyectos, al menos, como el GTM”.

En el país ha hecho falta liderazgo para proponer proyectos de gran envergadura en materia de ciencia y tecnología pues no hay que olvidar que el conocimiento ha sido el gran motor de las civilizaciones y en México hay grandes áreas de oportunidad, recordó el doctor Franco.

“El Sincrotrón costará algunos cientos de millones de dólares. No es un precio gigantesco. Si lo vemos en perspectiva es el precio de un avión presidencial. No es más que eso. En México es más que factible hacer un proyecto como el GTM, es más que factible hacer buena ciencia. México no es un país pobre, tenemos los recursos humanos y financieros para realizarlos. Todo lo que hace falta es voluntad política”, dijo.

Se tiene registro de que por lo menos 146 mexicanos viajan a Estados Unidos y Europa para conducir sus experimentos en Sincrotrones extranjeros, lo cual es evidencia de que la demanda en el país existe. Este instrumento se compone por súper-microscopios que al acelerar electrones de manera sincronizada son capaces de emitir un haz de luz millones de veces más brillante que la luz solar. En Australia el aparato ha dejado ganancias de 300 millones de dólares al gobierno y empresas.

México, big player en varias ciencias

En su momento, la doctora Julia Tagüeña, directora Adjunta de Desarrollo Científico en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) cometó qué el país es un big player en temas como astronomía, biotecnología y genómica. “Hay temas en los que México es bueno hace mucho tiempo y eso se nota”. Sin embargo, muchas veces su futuro ha estado en riesgo a falta de presupuesto que garantice su continuidad.

De ahí que haya nacido el programa de Laboratorios Nacionales, cuyo objetivo es que Conacyt aporte presupuesto para el mantenimiento de esos grandes proyectos nacionales de manera que se forme una red con una figura legal específica. En ese tenor, nacieron de manera paralela las Redes Temáticas que apoyan 81 proyectos en áreas como biomedicina, nanotecnología, manufactura, desarrollo urbano y más.

Hay que pensar a largo plazo y ver qué aspectos son esenciales para el funcionamiento de grandes proyectos. Tagüeña habló de las condiciones detectadas por Conacyt: una masa crítica o recursos humanos altamente calificados, cntar con una tradición científica, infraestructura, presentar un buen proyecto, que existan acuerdos de colaboración nacional e internacional, lo último implica tener buenos socios,  y una buena planeación.

El doctor José Mustre, director del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, agregó en la lluvia de ideas que es muy importante saber usar el Sincrotrón, lo cual es factible pues hay una masa crítica mexicana que lo sabe manipular. Por su parte, el doctor Víctor del Río, el enlace de la comitiva Australiana que se convertirá en uno de los socios internacionales del proyecto mexicano, agregó que contar con éste acelerará el paso de México hacia la sociedad del conocimiento.

Las historias de anticipación científica son más interesantes que la ciencia ficción

Las historias de anticipación científica son más interesantes que la ciencia ficción
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Hay algunos puntos que conectan los hilos invisibles entre Albert Einstein y Miguel de Cervantes, atraídos como satélites del planeta Julio Verne. Hay alguna otra parábola que conecta al Gran Colisionador de Hadrones (LHC) con la obra de Joan Miró, en un colorido plano cartesiano. Existe, además, el entendimiento humano, común denominador del lenguaje literario y matemático, todo ello dentro del mismo marco teórico, del mismo paisaje, que es nuestra cultura.

Para el escritor Carlos Chimal, lo mejor de dos mundos (arte y ciencia) puede alcanzar una conexión aunque no evidente, síreal, dentro de momentos fundamentales de la historia humana. Para dar muestra de ello, ha depositado su propio conocimiento y experiencia en Tras las huellas de la ciencia (Tusquets), el relato de un viaje personal por los laboratorios, ideas y protagonistas del conocimiento científico contemporáneo.

Este relato inicia por su interés en la comunicación pública de la ciencia, en la búsqueda de generar una cultura científica en el país, refiere en entrevista. A lo largo de varios años cruzar arte, literatura, ciencia y tecnología, ha sido un ejercicio llevado a cabo desde la visión de un novelista que se ha encontrado cerca de lugares y momentos donde han ocurrido cosas trascendentales en la historia reciente del hombre, como el LHC, por ejemplo. El más reciente libro de este prolífico autor es consecuencia de ello, apunta.

Esto lo ha llevado a cabo desde la trinchera de los laboratorios de los científicos, donde ha permanecido por meses para observar cómo trabajan y conocer desde los mecanismos más sutiles de la ciencia, hasta las jerarquías sociales de algunos investigadores, “quienes pueden ser terribles y no aceptan las tonterías, tienes que probar las cosas”, acota. “Es un mundo fascinante y pude ser aceptado como novelista, no como divulgador”.

Chimal —fundador hace 35 años de la revista Avance y Perspectiva del Cinvestav—explica que su entrenamiento como novelista le ha permitido explorar el mundo científico y buscar sus puntos de contacto, “las señales de fuego que permiten iluminar”, con las artes. “Para ello hay que saberlo todo, hay que estudiar, ser muy riguroso para poder adelgazar los puntos gruesos y brindarle al lector una referencia, por ejemplo, de la relación entre Picasso y la cuántica”.

Estas conexiones son subjetivas y han logrado causar molestias en científicos, como Arthur I. Miller, connotado especialista en física cuántica, quien escuchóesta última referencia de Chimal en un congreso sobre “diálogos entre ciencia y arte”, organizado por la UNAM. “Comenzóa atacarme diciendo que mis argumentos eran débiles, pero eran apreciaciones subjetivas basadas en mi habilidad literaria. Ahora bien, puedes convencer al público de esta relación teniendo ‘buena pluma’, de lo contrario estás perdido por mucho que sepas de algo”.

VOLUNTAD. Pero contar este tipo de historias no es fácil, aclara el escritor, y muchas veces no basta sólo con ser receptivo a ellas. Se requiere del esfuerzo del escritor y del lector para transmitir conocimiento a través de la literatura. “Muchas historias reales se dejan de contar por la ‘chabacanería’de escritores flojos e ignorantes con libros pobres sobre ciencia ficción, literatura fantástica, vampiros y otras tonterías”.

Si bien reconoce que este tipo de oferta se encuentra dentro del gusto de un sector, recuerda que se debe además por la manipulación de la oferta literaria y una inercia que lleva a la fatiga estética de novelistas que sólo quieren arrojar “sus miserias intelectualoides…”a los lectores. Para el novelista las historias sobre anticipación científica, donde la imaginación no se desborda en el exabrupto, son más importantes e interesantes.

Para contrarrestar este escenario, dice Carlos Chimal, hay que enfrentarse con un mismo sistema donde la lucha debe conjuntar la voluntad social y nacional para mejorar la educación del país. Pero interesarse por lo verdaderamente importante también es un trabajo de convencimiento personal. “Si algunos novelistas quieren seguir en sus pírricos y pequeño-burgueses temas sentimentaloides, no hay nada que hacer, no progresaremos. No obstante, seguirá una lucha por la cultura que debemos enfrentar y morirnos en la raya, no hay de otra”.

Busca Yucatán ser un polo de innovación y conocimiento

Busca Yucatán ser un polo de innovación y conocimiento
Por Elizabeth Ruiz Jaimes  en la Academia Mexicana de Ciencias

La Universidad de Texas A&M (TAMU) se incorporó formalmente al Sistema de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico del Estado de Yucatán (SIIDETEY) para ser parte “de un proceso que ha ido madurando paso a paso, reconociendo las fortalezas, acordando la solución de necesidades e involucrando para ello diferentes perspectivas”, dijo Rolando Zapata Bello, gobernador del estado de Yucatán, durante la ceremonia realizada para la ocasión en el Gran Museo del Mundo Maya.

Con ello, dijo, se está en posibilidad de afirmar que se trata de un modelo exitoso de colaboración en materia de ciencia y tecnología entre instituciones de México y Estados Unidos: “En septiembre del año pasado, la comunidad científica de la Universidad de Texas A&M y el gobierno de Yucatán, dimos forma al proceso de vinculación para trabajar de manera conjunta en cinco grandes temas de interés común: acuífero, energía, dinámica de costas, logística e Internet, y sistemas de alerta temprana”.

Previo al acto celebrado ayer martes y al cual asistió la comunidad académica, el sector político, estudiantes y medios de comunicación, el doctor Jaime Urrutia Fucugauchi, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, dictó una conferencia magistral sobre el cráter de Chicxulub, una de las principales líneas de investigación del geofísico.

Durante su plática, el científico destacó que con esta nueva colaboración internacional “está abierta la posibilidad de estudiar las anomalías geofísicas de todo el Golfo de México, así como estudiar los procesos que ocurren en Texas, Louisiana y Florida, porque muchas de estas irregularidades cruzan la península Yucatán”.

Destacó que estudiar estas anomalías es parte de un proyecto para entender cómo se relacionan los procesos profundos, los procesos tectónicos de larga escala con los de corta escala, y superficiales; incluso permite estudiar toda la evolución de la península y las relaciones con los otros componentes alrededor del Golfo y en la zona del Caribe”.

Estos temas que tienen que ver con líneas de costas antiguas, estructuras geológicas, cenotes, el grado de fracturamiento en toda península, son parte de la idea del proyecto de la Iniciativa Yucatán- TAMU -SIIDETEY, ya que casi toda la superficie del estado está sobre la mitad del cráter de Chicxulub, lo cual ha abierto una serie de posibilidades para entender los aspectos geofísicas de estos cráteres sepultados.

“Hay más restos de dinosaurios en la parte de Texas y sur de Estados Unidos que los que tenemos en Yucatán, lo cual abre otra oportunidad de colaborar con todos ustedes”, subrayó Urrutia Fucugauchi.

Sobre este mismo tema, Zapata Bello informó que esta agenda de trabajo se enmarca dentro de un mecanismo de colaboración más amplio, llamado Iniciativa Yucatán, que propicia el intercambio de planes de investigación, innovación y tecnología en ámbitos de desarrollo fundamentales para ambos países.

La tarde del martes se formalizó la relación entre TAMU y SIIDETEY y como antecedente hay cinco meses de trabajo en los cuales los involucrados han intercambiado impresiones, firmado convenios de colaboración, creado fondos conjuntos de investigación y participado en sesiones de trabajo sobre temas de vital trascendencia como el cambio climático.

“Nos reunimos para formalizar todavía más ese compromiso que adquirimos porque este evento es el auténtico proceso de internacionalización del SIIDETEY, buscamos hacer de Yucatán un polo de innovación y conocimiento. La ciencia y la tecnología no deben verse como cuestiones abstractas, sino en su funcionalidad para el desarrollo”, subrayó el mandatario estatal.

En su oportunidad, Patrick Louchouarn, vicepresidente de Asuntos Académicos y director académico de TAMU en Galveston, destacó que con esta alianza “se generarán beneficios cuantitativos y de gran impacto para la investigación académica de ambas comunidades, tanto de Yucatán como de Texas”.

Hizo un reconocimiento al gobernador yucateco por estar en el camino de transformar al estado, que sustenta su economía primordialmente en el turismo, para llevarlo a ser una entidad que base sus decisiones sobre el conocimiento y la educación.

“Actualmente se desarrollan 10 proyectos en los que 20 miembros de TAMU trabajan en coordinación con 20 investigadores de Yucatán en algunas áreas como ingeniería, agricultura, ciencias geológicas y arquitectura. Esta relación no es nueva, sino que se renovó de los lazos que han existido entre nuestros dos estados desde hace más de un siglo”, destacó.

Zenón Medina Cetina, coordinador institucional de la Iniciativa Yucatán, explicó que ésta es un proyecto que integra tareas de investigación, académicas y de servicio, la cual fue desarrollada por profesores e investigadores de un grupo interdisciplinario, multiinstitucional y, al mismo tiempo, binacional.

“Ha involucrado desde Texas cerca de 80 investigadores, 10 empresas globales de energía, en el verano traeremos a los primeros 16 estudiantes de TAMU. Y desde Yucatán ha habido correspondencia con la misma magnitud, con el mismo esfuerzo y misma dedicación. El estado ha puesto cerca de 80 investigadores de alrededor 15 instituciones, más de 50 empresas de la iniciativa privada de Yucatán y 33 estudiantes. En menos de un año ha habido un impacto muy grande y significativo. La inversión que se ha generado de diferentes fuentes ha sido de 1.1 millones de dólares”.

Por su parte, Ricardo Bello Bolio, director de Educación Superior de la Secretaría de Educación de Yucatán, apuntó que de las cosas recientemente realizadas destaca un primer modelo de riesgo de cambio climático que el grupo de investigación de Iniciativa Yucatán desarrolló pero que esta nueva colaboración internacional impulsará la transferencia de conocimientos y tecnologías que rebasa fronteras y permitirá al estado ampliar su base empresarial enfocada en la innovación, por ejemplo.

Entre las personalidades que participaron en la ceremonia también estuvo Raúl Godoy Montañez, secretario de Educación, quien apuntó que luego de la conferencia ofrecida por Jaime Urrutia sobre el cráter de Chicxulub, que llevó a la extinción de los dinosaurios generando condiciones particulares para la península, y que en esta ocasión la plática sirvió para enmarcar la alianza y este nuevo momento en Yucatán en su relación con TAMU, “nos vaya a predecir que desde aquí pudiéramos estar provocando cosas muy importantes de alcance mundial”.

Indicó que el gobierno estatal ha apostado por hacer de la innovación y del conocimiento ligado al bienestar social el futuro de sus nuevas empresas y la transformación de las actuales. Reconoció que en la entidad existe una masa crítica importante, entre ella 549 miembros del Sistema Nacional de Investigadores.

Presencia de carcinógenos en el ambiente y los alimentos

Presencia de carcinógenos en el ambiente y los alimentos  
Por Roberto Gutierrez en la UNAM Núm. 4, 674

Desde hace tiempo se conoce que el estilo de vida y, sobre todo, la alimentación de las personas, se relacionan con la aparición de diferentes padecimientos, como el cáncer. Esto significa que los carcinógenos están presentes en el ambiente, en el aire que respiramos y en algunos alimentos que consumimos. Hoy en día, esta correlación epidemiológica es muy clara.

En las últimas décadas del siglo pasado, por ejemplo, se vio que el cáncer gástrico era común en Japón. Los científicos de ese país empezaron a investigar, a nivel molecular, qué había en lo que comían que pudiera inducir ese tipo de neoplasia y descubrieron que muchas sustancias presentes en sus alimentos eran carcinogénicas y que podían reproducir la enfermedad en modelos animales. De este modo, se percataron de que existía un vínculo.

Lo mismo ocurrió en Estados Unidos, donde actualmente el alto consumo de grasas se relaciona con el cáncer de mama. Por lo que se refiere a México, se ha intentado establecer un nexo entre la ingestión de aflatoxinas, compuestos producidos por hongos que pueden estar presentes en el maíz, y el cáncer de hígado.

“Puede haber un lazo, sin embargo, hasta donde sé, no se ha encontrado aún y, aparentemente, el proceso de nixtamalización del grano es capaz de controlar la presencia de esas micotoxinas”, dijo Jesús Javier Espinosa Aguirre, del Instituto de

Investigaciones Biomédicas.

Transformación

La mayoría de las veces las moléculas que entran en nuestro organismo no son intrínsecamente mutagénicas o carcinogénicas. Ahora bien, todo lo que ingerimos, o casi todo, es metabolizado por las enzimas, es decir, éstas transforman las moléculas en otras llamadas metabolitos.

Son importantes por ese proceso que hacen con casi todo lo que ingerimos, incluidos los fármacos; “en ocasiones, un medicamento que nos recetan no es el que hace el efecto, sino su metabolito”, explicó.

No hace mucho tiempo, Espinosa Aguirre y sus colaboradores participaron en un estudio sobre el aspartame, un edulcorante que en los últimos años se ha popularizado en México, para explorar sus posibles efectos sobre el metabolismo de sustancias carcinogénicas.

Los resultados mostraron que su consumo diario podía alterar, en un modelo animal, el funcionamiento de las enzimas que transforman las moléculas de los compuestos que entran en nuestro organismo, es decir, que tiene la potencialidad de modificar el metabolismo no sólo de los carcinógenos, sino también de fármacos y de otros compuestos a los que estamos expuestos. “Que quede claro: no podemos afirmar que el aspartame causa algo dañino, pero sí que su uso implica un riesgo potencial”.

La actividad de las enzimas puede ser modificada con relativa facilidad por ciertos compuestos presentes en algunos alimentos o, también, por algunas enfermedades, como la diabetes, indicó la especialista.

En experimentos con animales de laboratorio se ha observado que en aquéllos cuya ingesta de proteínas y grasas es baja, el peso y la incidencia de cáncer espontáneo resultan menores que en los que comen lo que quieren, sin ningún límite.

Espinosa Aguirre y sus colaboradores han encontrado en los que restringieron la ingesta proteínica o, en general, calórica, que la actividad de las enzimas que metabolizan los carcinógenos está menguada. “Así, podemos hacer una hipótesis, que la disminución de la actividad de estas enzimas es un evento de protección que impide el desarrollo de cáncer.”

No sería sorprendente, pues, que por lo menos ésta sea una de las causas por las que las poblaciones humanas con una ingesta baja de proteínas y grasas presentan una menor incidencia de este mal (de hecho, en los últimos años el cáncer se ha diseminado especialmente entre gente obesa).

Papel de la clorofila

En el caso de los vegetales, la clorofila que contienen casi todos los de color verde desempeña un papel fundamental. Las moléculas carcinogénicas interaccionan principalmente con dos tipos de moléculas de nuestro organismo: las involucradas en el proceso cancerígeno (proteínas y ácidos nucleicos).“Lo que las moléculas de clorofila pueden hacer es interaccionar rápidamente con las carcinogénicas e impedir que éstas se peguen a las proteínas y los ácidos nucleicos de nuestro organismo. De ahí viene la noción de que si estamos expuestos a ese tipo de compuestos o de moléculas protectoras que están en ciertos alimentos, podríamos protegernos también del desarrollo del cáncer”, apuntó.

También los carotenoides, compuestos presentes en muchas de las verduras de color rojo y anaranjado, como el betabel y la zanahoria, pueden interaccionar con las moléculas carcinogénicas y evitar que se unan a otras importantes de nuestro organismo y desencadenen no sólo un proceso carcinogénico, sino otros que tienen que ver con la senescencia o muerte celular, en general, concluyó.

La ciencia es muy útil, pero no es la verdad: Julieta Fierro

La ciencia es muy útil, pero no es la verdad: Julieta Fierro
Por Verónica Ordóñez Hernández en el semanario de la UAM Vol. XXI, Núm. 26

La ciencia simplifica todo y es muy útil, pero no es la verdad, indicó la doctora Julieta Fierro Gossman, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM dijo que los astrónomos hacen ciencia a distancia casi siempre, analizan la luz que llega de los astros, pero lo que más realizan es espectroscopia, es decir, el estudio de la gama de luz de los astros.

Que el universo sea como es tiene que ver con la física de este siglo, la física del caos, de lo impredecible, de la computadora cuántica que medio se acerca a la realidad pero no hay certeza, la física que hace que cada uno de los cerebros sea diferente, con ideas únicas e irrepetibles, explicó la doctora Fierro Gossman.