Desafíos de una población que envejece

Desafíos de una población que envejece
Por Ruth Padilla Muñoz en la Gaceta UdeG Nº 855

Hablar de los adultos mayores es un tema que en los próximos años será cada vez más recurrente. Actualmente el proceso de envejecimiento es moderado, pero el escenario cambiará en el mediano y largo plazo, por lo que se presentarán retos en las políticas públicas asociadas al envejecimiento demográfico en México y en el mundo.

Según estimaciones del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) para el año 2050 uno de cada cinco habitantes en el planeta (21.2 por ciento) tendrá 60 años y más. En México en el 2014 el 9.7 por ciento de la población total ya pertenecían a este grupo de edad y se espera que dentro de 35 años el porcentaje se incremente a 21.5 por ciento, de acuerdo con lo estimado en las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO).

El cambio en los estilos de vida en las últimas décadas, ha tenido serias repercusiones en este grupo de población, con pérdida gradual de sus capacidades cognoscitivas y motrices, a lo que se agregan otros padecimientos como enfermedades cardiacas, diabetes, hipertensión o desnutrición. Las demandas que se prevén sobre el sistema de salud y la presión que sobre este ejerce ya el grupo de adultos mayores, está posicionando el tema como un factor dinamizador para establecer programas de acción en México para el corto y mediano plazo.

También se debe considerar el impacto económico que se generará en los próximos años, cuando más personas pasen, por motivos de edad o de enfermedad, a la inactividad económica y por lo tanto se sumen al grupo de personas sin un empleo. Si bien los gobiernos federal y estatal tienen programas sociales como PROSPERA, +65, Pensión para adultos mayores y vinculación productiva, BIENEVALES y Bienestar del Adulto Mayor, que forman parte del apoyo para una mejor calidad de vida y salud para este grupo poblacional, éstos serán insuficientes e imposibles de sostener en el largo plazo.

Por otra parte, en las instituciones de salud como el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se aplican algunos programas en torno al cuidado y atención del adulto mayor, pero sólo para aquellos que son derechohabientes; sin embargo, es de reconocer que en 2012, el 18.7 por ciento de los adultos mayores que fallecieron no contaban con esta prestación; ahora ya pueden acceder al Seguro Popular las personas que no cuentan con seguridad social, pero la cobertura es insuficiente y la atención es lenta y muy desigual entre la población urbana y rural del país.

Un verdadero sistema de atención a los adultos mayores requiere de la intervención de múltiples actores, desde el sector salud es necesario el personal capacitado para atender el proceso de envejecimiento de la población, pero en México se vive un déficit de especialistas en esta materia, toda vez que la esperanza de vida es cada vez mayor, de 22.9 años a partir de los sesenta para las mujeres y para los hombres de 20.9 años.

La Asociación Americana de Geriatría recomienda un geriatra por cada 2 mil adultos mayores; los datos de la Dirección General de Profesiones muestran que hasta 2009 se habían registrado solo 364 de estos profesionistas distribuidos de manera asimétrica en el país, lo que dista mucho de la cifra necesaria para cumplir el estándar citado, teniendo en cuenta que en 2012 se hablaba de 10 millones 55 mil 379 personas mayores de 60 años en nuestro país.

Además de médicos y enfermeras especializados en Geriartría, se requieren también otros perfiles profesionales para atender las múltiples necesidades de este creciente grupo poblacional, por ello, algunas universidades mexicanas, entre ellas la Universidad de Guadalajara, han abierto nuevos programas educativos tanto en el pregrado como en el posgrado, para formar recursos humanos especializados en actividades de prevención y promoción de la salud de los adultos mayores, en su cuidado, tratamiento y rehabilitación, así como en la administración de servicios gerontológicos, la investigación y el diseño y planeación de programas de atención.

Ese es el perfil de egreso que propone la Licenciatura en Gerontología del Centro Universitario de Tonalá, que aún siendo tan joven, ya ha recibido un reconocimiento por su trabajo.

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