Combatir los mitos que rodean a las matemáticas

Combatir los mitos que rodean a las matemáticas
Por Mónica Mateos-Vega en La Jornada

Los niños y jóvenes que año con año participan en la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM) no son genios, ni nerds, ni ñoños. Son chicos como cualquiera, juguetones, traviesos, que han descubierto que esa ciencia es divertida y les abre horizontes profesionales insospechados.

Así afirma la doctora Isabel Hubard Escalera, una de los organizadores del certamen en la ciudad de México (Olimpiada de Matemáticas del Distrito Federal), entidad que tuvo una destaca participación en las competencias nacionales recientes, al quedar en segundo lugar del medallero.

La también investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice en entrevista con La Jornada que las olimpiadas tienen como objetivo que los jóvenes aprendan a desarrollar el pensamiento lógico y el razonamiento matemático, y que disfruten hacerlo. Las matemáticas van mucho más allá de lo que nos enseñan en el salón de clases.

A escala internacional, México participa anualmente en diferentes concursos. El más importante es la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO, por sus siglas en inglés), en la cual hemos alcanzado buenos resultados: en 2013 obtuvimos el lugar 17, de entre más de 100 países; esa ha sido nuestra mejor participación. A lo largo de los años hemos obtenido dos medallas de oro y todos los alumnos se llevan algún reconocimiento.

La OMM cumple 30 años; desde hace 15, la Asociación Nacional de Profesores de Matemáticas se encarga de la organización del certamen, en el que concursan alumnos de secundaria y bachillerato; hace seis años se incluyó la categoría de primaria, en la que participó el Distrito Federal por primera vez este 2015.

Puerta a otros mundos

La doctora Hubard, quien trabaja en el Instituto de Matemáticas de la UNAM, en líneas de investigación relacionadas con la geometría, alguna vez participó en las olimpiadas: “Además de invitarme a conocer un mundo apasionante, pude entrar en contacto con muchos jóvenes con los mismos intereses que yo. Para muchos participantes se trata de un espacio que brinda la oportunidad de descubrir habilidades que no habían desarrollado, además de crecer tanto intelectual como personalmente, y saber que no son los únicos con esos intereses.

Hace poco, una mamá me decía sorprendida que no sabía cómo lográbamos que los adolescentes vinieran tan contentos a estudiar matemáticas (en los entrenamientos) varias veces a la semana.

–¿Son niños superdotados?

–No, y no creo haber conocido nunca a un niño genio; no sé si existan. Participan chicos a los que les gustan las matemáticas, la lógica y, a veces, en general, las ciencias. Ganan los que más trabajan, los que entrenan seriamente todos los días. El pensamiento matemático, como muchas otras cosas en esta vida, se desarrolla poco a poco, y entre más trabajes más lejos llegas.

Este año, la delegación del DF que participó en la OMM estuvo formada sólo por alumnos de escuelas privadas,pero es la primera vez que nos pasa, aclara Hubard; en las competencias nacionales tradicionalmente más de la mitad de las delegaciones que llevamos proviene de escuelas públicas.

Los primeros lugares a escala internacional en las competencias de matemáticas casi siempre los ocupan estudiantes asiáticos, “que están educados para ser muy metódicos y repetitivos, nosotros no tanto. Las matemáticas que se enseñan en las escuelas en México, si bien se basan en la repetición, muchas veces no sabemos para qué o por qué lo hacemos y al no entender nos aburrimos, nos dejan de interesar.

“Por supuesto, aquí también influye el factor social. Como principio, en el país, las matemáticas son difíciles, nos lo dicen desde chiquitos. Entonces no les damos oportunidad de que no lo sean. Combatir tales mitos es uno de los grandes retos que tenemos matemáticos y educadores, pero no es una labor fácil, es un trabajo lento y colectivo.

Tenemos que empezar por cambiar todos los planes de estudio y la metodología de enseñanza de las matemáticas; aprender a enseñar a nuestros niños a pensar y no sólo a memorizar y repetir. Hacerles vivir la experiencia de resolver un problema bonito, que llevas pensando varias horas, pues, al lograrlo, te da la sensación de que puedes conquistar el mundo, y te crea adicción; ya resolviste uno, ¡que venga el que sigue!, concluye Isabel Hubard.

El siguiente es un ejemplo de los problemas matemáticos olímpicos que resuelven niños de primaria: Sofía dibuja canguros: uno azul, uno verde, uno rojo, uno negro, uno amarillo, uno azul, uno verde, uno rojo, etcétera. ¿De qué color es el canguro 17?

La convocatoria para participar en la Olimpiada de Matemáticas del Distrito Federal para Primaria y Secundaria 20015-2016 está abierta. Se puede consultar en la página de Internet. Cierra el 24 de agosto.

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