Aún son peligrosas las terapias con células madre

Aún son peligrosas las terapias con células madre
Por Emiliano Cassani Serrano en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

“Se trata de organismos jóvenes que intentan activamente reproducirse y desarrollar tumores, por lo que es necesaria su domesticación, previo a probar en humanos”

“Las terapias con células madre actualmente son tratamientos altamente peligrosos intrínsecamente, porque estos elementos son muy jóvenes e intentan reproducirse activamente (…), lo que trae como consecuencia que se produzcan tumores, por lo que hay que asegurarse que estén domesticadas antes de intentar hacer la prueba en un ser humano”, mencionó el doctor Javier Arias, Subdirector General de Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en España, en entrevista para el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Forocyt), después de su presentación en la Academia Nacional de Medicina (ANM).

En Japón –abundó Arias– existen ensayos clínicos en los que se proponen tratamientos con células polipotentes inducidas (IPS, siglas en inglés), muy similares a las células madre embrionarias, como solución en casos de degeneración macular retiniana –trastorno que ocasiona únicamente la pérdida de la visión central–; sin embargo, si el paciente desarrolla tumores, como hasta ahora ha sucedido en todos los casos, la pérdida del ojo es inevitable. Por ello, dijo Javier en su ponencia Aspectos éticos de la investigación con células de origen embrionario humano y similar, esta terapia debe situarse en el laboratorio.

Ha sido tanta la expectativa que se ha desarrollado alrededor de este tema, que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) tuvo que emitir un informe por la gran cantidad de charlatanerías a las que son expuestos pacientes hospitalarios, que por la condición en la que se encuentran se abrazarían a un clavo ardiendo y lo peor de todo es que en lugar de causar un beneficio otorgan un profundo daño, contó el doctor Javier, en la sesión conjunta con la Comisión Nacional de Bioética, llevada a cabo en la ANM, Perspectivas de la Biomédica y los Derechos Humanos.

En palabras del doctor Arias, en este momento las terapias celulares han pasado ya el momento de la expectación y la decepción, para dar cabida a una más situación más realista, en la que se empiezan a encaminar las investigaciones hacia un futuro prometedor en ese sentido.

Problemas Éticos en las Células Madre

Para la bioética el principio que se ve involucrado en este tipo de procedimientos es el de no hacer daño, puesto que la avería mayor es la destrucción humana en principio, es por ello que los argumentos en contra pueden parecer obvios ya que se instrumentaliza un embrión humano. Aunque se tiene a favor que los embriones que se tratan nunca iban a llegar a ser un individuo, porque son embriones remanentes de círculos de fecundación in vitro, que la pareja no había aceptado que fueran donados a otras parejas y que su destino era ser conservados de manera indefinida hasta que ya no fueran viables por el tiempo transcurrido.

La mayor parte de la sociedad tiene la creencia que la vida humana comienza en el momento de la concepción, por lo que resultaría coherente oponerse a utilizar células troncales embrionarias; sin embargo, en muchos países es aceptable destruir embriones por motivos menos importantes que la investigación científica, como: la píldora del día después, determinados motivos para el aborto, etcétera. Por coherencia, aquellas naciones que prohíben esta investigación deberían en el futuro renunciar a cualquier beneficio que se obtenga de ellas, apuntó Arias.

“Se tiene que buscar al máximo la coherencia, porque es un requisito de la racionalidad y, al fin y al cabo, somos seres racionales, y parte de la dignidad humana se basa en la capacidad racional de tomar decisiones: la libertad”.

La legislación española tiene un enfoque de valor progresivo para emplear células embrionarias, al segmentar las diferentes etapas por las que pasa el embrión: preconcepción, implantación, etc. Pero la ley no actúa arbitrariamente con un todo o nada, de tal manera que la exigencia de protección también es progresiva al depender de la fase en que se encuentre.

En su ponencia, Javier Arias utilizó los conceptos de semilla y árbol para establecer una analogía para que el público asistente entendiera mejor este proceso, “al ser humano corriente no le disgusta de la misma manera destruir una semilla que matar un árbol milenario; sin embargo la semilla iba dar lugar a ese árbol milenario con una serie de tiempo y de condiciones”.

Al finalizar su presentación el también catedrático de la Universidad Complutense de Madrid expuso una frase de Martín Heidegger que dejó en reflexión a todo el público asistente: “Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos que es el hombre”.

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