El auge de las matemáticas entre la población no es una moda pasajera

El auge de las matemáticas entre la población no es una moda pasajera
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Cine, televisión y literatura crean mitos y leyendas de científicos y matemáticos. Algunas todavía están en desarrollo o simplemente son ya material fílmico. Stephen Hawking y Alan Turing, los más recientes, por ejemplo.

A veces películas como Beautiful mind, que aborda la vida del matemático John Nash, exponen a estos personajes con algún problema de esquizofrenia, depresión u otro desorden mental. En ocasiones introducen situaciones y diálogos que no aparecen en las fuentes originales. “Pero no es culpa de los guionistas o directores, puesto que existe cierta libertad de distorsionar la realidad para hacerla más atractiva a las personas”, refiere Alejandro Garciadiego Dantan, historiador de las matemáticas.

Este fenómeno es una muestra de que la popularización de las ciencias y las matemáticas ha tenido un auge a nivel mundial, encaminado a desmitificar que son cada vez más abstractas e incomprensibles. “Ha habido una reacción para acercarse a conocer sus bases y verlas desde una perspectiva más humana”, refiere en entrevista el académico de la UNAM y académico distinguido del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana.

Garciadiego refiere además que esta situación es nueva, de un auge con cerca de una década, y puede encontrarse en todo el mundo, donde los mayores ejemplos que ha hallado son en EU, Inglaterra, Argentina y España. “Cuando yo era estudiante esto no existía y si bien había uno que otro divulgador, eran despreciados. Ahora no, puesto que hay mucha gente interesada”.

Y cada vez habrá más, añade, como consecuencia del aumento de jóvenes que estudian matemáticas y después se especializan en otras áreas de su interés: hacen posgrados en periodismo, divulgación de la ciencia o se dedican a la enseñanza. “Cada vez hay más jóvenes, con una formación matemática sólida, dedicados a estas actividades y son quienes enriquecen la visión de que las matemáticas están en todas partes”.

Garcia Diego agrega que la popularización de las matemáticas entre las sociedades no es una moda pasajera, sino que se mantendrá y demostrará que son más humanas y cercanas a la vida diaria de las personas, de lo que uno se imagina. “Además, en el corto o mediano plazo beneficiará el desarrollo mismo de las matemáticas”.

VOCACIÓN

Desde el primer semestre de la licenciatura en matemáticas en la Facultad de Ciencias de la UNAM, de la que ahora es profesor, Alejandro Garciadiego se interesó por la historia de éstas y pensó que era una forma de mejorar su enseñanza. Desde entonces comenzó a comprar, por influencia de su hermano, libros. Mientras Javier buscaba libros en ciencias sociales o historia, él compraba de matemáticas, así como sobre su historia y filosofía.

Uno de los primeros libros por el que se interesó fue Los grandes matemáticos, de Eric Temple Bell, publicado por primera vez en 1937. “En EU es un libro con mucho impacto entre los jóvenes y obligatorio en preparatoria. Pero Bell no es historiador y su objetivo no es ser fiel a la historia; su propósito es entretener, divulgar y entusiasmar a los jóvenes y generar vocaciones en las matemáticas”.

Su interés por la historia, filosofía, pedagogía y comunicación de las matemáticas se remonta al inicio de la década de los setentas; al terminar su licenciatura fue a Canadá donde realizó su posgrado en historia de las matemáticas dentro del Instituto para la Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Toronto. Ahí continuó sus investigaciones en Bertrand Russell, filósofo y matemático británico, cuyos archivos se encontraban en Canadá. Estudió e indagó cómo desarrolló sus aportaciones en lógica matemática y teoría de conjuntos.

Ese interés no fue una ilusión efímera o de adolescente, refiere, sino que se convirtió en una forma de vida: lo que quería hacer era historia de las matemáticas de forma profesional. “En la UNAM llevo más de 35 años ofreciendo cursos relacionados con la historia de las matemáticas y realizando investigación original en estas áreas de estudio”.

MÚSICA Y FUTBOL

Por caminos distintos, pero Alejandro y su hermano Javier, actual presidente de El Colegio de México, encontraron en la historia su vocación. Curiosamente, refiere, ninguno de los dos comenzó esa licenciatura. “Javier inició estudiando ciencias políticas y ya en la Facultad se encaminó hacia la historia de la Revolución Mexicana; yo inicié estudiando matemáticas. Pero no fue una influencia recíproca, más bien las ramas del conocimiento eran tan diferentes que nosotros no platicábamos sobre lo que estudiábamos en la escuela, sino de futbol, cine, música (nos gusta mucho el rock and roll y el blues), como a casi todos los jóvenes”.

En su casa no se repitieron vocaciones, acota, sus otros hermanos estudiaron temas también muy diferentes entre ellos, como administración, enfermería y filosofía. “En casa cada uno desarrolló un interés diferente”. A pesar de estas diferencias vocacionales en la familia, los temas de conversación en sus reuniones siguen siendo los mismos desde que eran jóvenes: fútbol, música, política, y, en general, la situación actual del país. “Eso, no ha cambiado”.

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