La masificación de la educación superior ha compartido retos para las universidades

La masificación de la educación superior ha compartido retos para las universidades
Por Roberto Estrada en la Gaceta UdeG Nº 825

En México sólo el 33 por ciento de los jóvenes que tienen edad para hacerlo, están estudiando la educación superior. De ese porcentaje, que representa uno de cada tres, ni siquiera existe garantía de que puedan terminar su educación, por lo que en la república no se ha logrado la “universalización de la educación superior” —que significa que más del 50 por ciento de los jóvenes la cursen— y pocos países de América Latina están cerca de ello.

Tal fue la afirmación del director general de Educación Superior de la SEP, Salvador Malor Álvarez, durante la conferencia que impartiera la semana pasada a propósito de la firma de un convenio de colaboración académica entre el Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Universidad de Guadalajara.

Con este acuerdo se establecieron las bases y criterios por medio de los cuales las instituciones señaladas crearon el Observatorio Regional sobre Internacionalización y Redes de la Educación Terciaria en América Latina y el Caribe (OBIRET).

Malo Álvarez hizo hincapié en nuestro concepto de universidad, que nació originalmente como un privilegio para un reducido grupo de personas, compuesto generalmente por clérigos, militares y nobles. Esto siguió así durante siglos, hasta que el XX “realmente explotan las universidades, se desbordan y empiezan a crecer”, aunque todavía entre los años cincuenta y sesenta en México no entraba a la universidad más del dos por ciento de los jóvenes en edad de hacerlo.

Dijo que el desarrollo en países como Estados Unidos o algunos de Europa, fue más rápido, pero en América Latina, años atrás, sólo Argentina o Chile contaban con un crecimiento significativo.

Hoy esta educación “es de muchos” en todo el mundo, ya que según cálculos, hay actualmente 240 millones de estudiantes en el planeta. Los sistemas de educación masiva mayormente se encuentran en China o la India. En el caso de México, se ubica entre los 15 países con los sistemas educativos más grandes.

Los cambios en la educación superior —continuó Malo Álvarez—, no sólo están relacionados con un aumento en esta población, que de entrada plantea la oferta de distintas alternativas, sino que se han modificado los contextos, ya que las tecnologías de la información tienen un rol preponderante.

Así, la misión de transmitir el conocimiento por parte de las universidades, “pasó a ser secundaria”, ya que éste puede ser consultado por vías como los libros o internet. Lo que importa es “aprender a usar la cabeza”.

Malo Álvarez dijo que ante este cambio, que conlleva una educación para muchos y de acuerdo a sus distintas peculiaridades, hay que fijar medidas para el aprendizaje, para lo cual en México “estamos mal acostumbrados y no somos buenos para eso”. No se deben medir los cursos por horas o créditos, sino en “qué es lo que aprenden los individuos, sus grados de dificultad y niveles. Eso no lo sabemos hacer, ni enseñar. Hay una resistencia enorme de todo el sistema educativo a cambiar esos paradigmas”.

En la actualidad se calcula que cinco millones de jóvenes están estudiando internacionalmente. De ésos, parte lo hace en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Australia. A México llegan alrededor de 40 mil personas de fuera a estudiar, de las cuales muchos son mexicanos que regresan del extranjero, mientras que, por dar un ejemplo, Nueva Zelanda atrae por año a 160 mil estudiantes.

Malo Álvarez cree que tal número supera a toda América Latina, porque “no ha querido cambiar sus enseñanzas, y quiere seguir enseñando a la antigüita”, ya que a la universidad no se debe ir a memorizar o escuchar, sino a discutir los conocimientos recibidos por otras vías.

De ahí la importancia, agregó el funcionario, de contar con un observatorio que analice el fenómeno de internacionalización en la educación superior, así como las redes de cooperación en esa materia.

El OBIRET, que será coordinado por la académica Jocelyne Gacel-Ávila, obtendrá información sobre la situación actual del proceso de internacionalización de la educación superior en la región.

Al respecto, el Rector General de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla, dijo que si bien hay avances en el rubro en América Latina, aún existen rezagos frente a regiones como América del Norte, Europa, Asia y Oceanía. Por lo que resulta imperativo generar “políticas públicas e institucionales para impulsar decididamente esta dimensión”.

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