Somos títeres de nuestras neuronas

Somos títeres de nuestras neuronas
Por Isaac Torres Cruz en la Crónica

Pensamos que los seres humanos somos los únicos en tomar decisiones de manera consciente, pero los primates no humanos lo hacen tan bien como nosotros, de acuerdo con Ranulfo Romo, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, quien realiza experimentos en monos para develar los circuitos cerebrales que actúan en la toma de decisiones conscientes.

Desde hace tres décadas, el científico ha emprendido esta búsqueda para entender cómo las neuronas del cerebro se organizan para procesar información y guardarla en forma de memorias y cómo la usan para tomar decisiones conscientes y racionales.

Los resultados de su trabajo podrían relacionarse con la búsqueda de respuestas a preguntas como ¿Existe el libre albedrío? o “¿es una ilusión creada pensar que tenemos las riendas de nuestras mentes para darnos una sensación de autoconfianza, que tanto necesitamos?”, dice.

Nuestras limitaciones nos impiden explicar todo esto, añade en conferencia, pero la investigación científica en el área puede darnos una aproximación. De algo que está más seguro es que el hombre es títere de sus propias neuronas, aunque la explicación que ofreció de ello en días pasados en El Colegio Nacional podría ser también una aproximación a esto.

Hace un par de décadas, el científico buscaba algunas respuestas dentro de neuronas dopaminérgicas en los movimientos voluntarios de los monos. Encontró que se alcanzaban a activar suavemente mucho tiempo antes de que el sujeto iniciara los movimientos voluntarios.

De esta forma, su grupo de investigación describió un circuito de neuronas conectadas entre la corteza cerebral y otras partes del cerebro. Debido a que este proceso antecede hasta en ¡dos segundos antes del movimiento voluntario!, los científicos calcularon que esta actividad significaba una circulación neuronal de hasta 29 veces por ese circuito.

“De alguna forma, hay una perturbación en algún punto de nuestros circuitos cerebrales, algo detrás que puede iniciarlo suavemente, donde las neuronas comienzan a comunicarse y activarse poco a poco hasta generar un movimiento voluntario”, apuntó dentro del simposio “Los circuitos cerebrales de la conciencia” en El Colegio Nacional.

Si bien a los monos –en quienes emplean sondas con microelectrodos que mapean la actividad del estímulo generado en una zona muy precisa de la corteza cerebral, y que son registrados en computadoras– no se les puede preguntar en qué momento tuvieron el deseo de iniciar el movimiento voluntario, Ranulfo Romo ha buscado otros caminos para comprobar la fiabilidad de las reacciones en ellos.

“Quiero pensar que los monos no son muy diferentes a nosotros: tienen intencionalidad, memoria de trabajo, experiencia y toman decisiones”. Eso lo ha comprobado en experimentos posteriores. “El cerebro del hombre y monos utilizan los mismos procesos neuronales para resolver tareas simples. Así que si nosotros somos títeres de nuestras neuronas, pues los monos también”.

Entre las conclusiones a las que ha llegado el grupo de investigación del científico, miembro de El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de Ciencias, es que la corteza cerebral tiene la capacidad de generar una copia neuronal de los eventos del mundo externo, susceptibles de convertirse en un reporte consciente.

“Nuestra hipótesis es que estas representaciones, que dan pie a este tipo de decisiones, tienen que ser conscientes, no pueden ser de otra forma porque el animal está consciente, está prestando atención, y sus circuitos cerebrales tienen que deliberar si un segundo estímulo es mayor o menor que el primero”.

NEUROPRÓTESIS. Al hurgar el cerebro de los monos, los científicos lograron excitar artificialmente el circuito neuronal del movimiento voluntario, generando la ilusión de estar vibrando la punta de los dedos del animal. Sin querer, estaban inaugurando una línea de investigación muy interesante relacionada con las neuroprótesis, que tienen una filosofía muy sencilla: “si podemos decodificar algo de la actividad de nuestras neuronas, podríamos usarla como un código neural para mover lo que queramos, como máquinas, apagar o encender la luz, o incluso encender circuitos cerebrales mediante la activación artificial”.

Actualmente, el científico hace cada vez más específica su búsqueda, tal es el caso de cómo surge la experiencia subjetiva de la actividad de las neuronas, para lo cual están registrando diversos sitios y enlaces cerebrales que den algunas pistas.

Quizá este tipo de investigación no logre determinar si el hombre está en lo correcto al pensar que tiene control sobre su propio destino, pero sí podrá responder preguntas menos filosóficas y más científicas. En tanto, podremos seguir creando falsos conceptos sobre libre albedrío, autonomía, azar y control.

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