Desarrollo histórico de la escuela pública en México

Desarrollo histórico de la escuela pública en México
Por Luis Manuel Mendoza en Cinvestav: Avance y Perspectiva

La escuela, definida actualmente como el centro de estudios que reúne a docentes y alumnos, es el espacio primordial para la enseñanza y el aprendizaje, al que hoy todo ciudadano mexicano tiene el derecho y la obligación de asistir. Cada uno recuerda su escuela primaria con cariño, porque ahí vivió los principales años de su desarrollo intelectual, fue guiado por un maestro que lo acercó al conocimiento puro y es el lugar en el que desarrolló la disciplina y firmeza de un reglamento institucional.

Además, ahí aprendió todo sobre cómo ser buen ciudadano mexicano. La escuela es la primera entidad formativa de tipo institucional —haciendo a un lado a la familia— en la que nos incluimos. Sociológicamente, por primera vez formamos parte de la convención social que significa la educación nacional. La escuela contemporánea no es la misma que la del siglo pasado y mucho menos que la escuela de los aztecas o de los griegos. La actual escuela es compleja, está rodeada de múltiples elementos y cada día sufre nuevas transformaciones y desafíos.

La primera escuela mexicana

Los primeros registros de escuelas en México —o al menos de organizaciones similares a esta— se remontan a la era prehispánica, una referencia obligada era la educación del pueblo mexica.

La escuela para la nobleza era elcalmecac, a ella asistían los hijos de los sacerdotes, guerreros, jueces, senadores, maestros y gobernantes, la educación que impartían estaba orientada a la disciplina y los valores morales.

La escuela para el pueblo se llamabatelpochcalli, ahí se les enseñaba a losmacehualtina servir a la comunidad y a la nobleza, principalmente se desarrollaban las habilidades para la guerra.

Y a estas se suman las escuelas ichpochcalli, para las mujeres de la nobleza que aspiraban a convertirse en sacerdotisas. Sus características estuvieron determinadas por la enseñanza de las artes de la guerra y el sacerdocio, así como por la diferenciación de las clases sociales.

La escuela de la Colonia

Tras las conquista española, la Iglesia Católica fue la encargada de dirigir el modelo educativo, los pobladores del actual territorio mexicano debieron aprender otras costumbres con un nuevo sistema escolar.

Después de cumplir la misión evangélica, se crearon las escuelas de “primeras letras”, que son el principal antecedente de la escuela primaria en México. Su objetivo era claro, que los alumnos aprendieran a leer y a escribir, aunque también se enseñaba latín.

La escuela independentista

El año 1821 marca el inicio de la vida independiente del país; el momento resulta complejo y difícil, pues era necesario imaginar la nación y dar paso a su construcción; a pesar de las diferencias, había un punto que unía a los habitantes: la educación.

“Nada puede contribuir tanto a la prosperidad nacional como la instrucción pública y la acertada dirección que se dé a la juventud”, declaró en 1823 el Supremo Poder Ejecutivo de la joven República.

Pública y gratuita

La escuela se proclamó pública y gratuita en 1823, en el Proyecto de Reglamento General de Instrucción Pública. Así aparece por primera vez un currículo uniforme con el cual se educaría a todos los niños y niñas del país. Dicho currículo integró las asignaturas de lectura, escritura, aritmética, geometría, gramática, catecismo religioso y moral, dibujo y dos materias fundamentales para la nueva nación: constitución del Estado y catecismo político.

Las escuelas de la Revolución Mexicana

Mexicana, la educación dio un giro unificador plasmado en la Soberana Convención Revolucionaria, firmada en Jojutla, Morelos, el 18 de abril de 1916.

En el documento oficial se plasma la necesidad de educación e instrucción laica por primera vez en la historia del país.

Asimismo, con una actitud reformadora se buscó “establecer con fondos federales escuelas rudimentarias en todos los lugares de la República adonde no llegan actualmente los beneficios de la instrucción”, se lee en el texto.

Dicho documento también instruyó la fundación de escuelas normales en cada estado y con ello la profesionalización del magisterio.

La escuela y la SEP

El crecimiento educativo había llegado a todo el país para 1919, cuando había en México 9 560 maestros; unos años después, en 1921, al fundarse la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cifra había aumentado a 25 312 maestros en el territorio.

Los once años de Torres Bodet

“Demos a la niñez de nuestro pueblo las aulas y los maestros que necesita. Será la mejor manera de dar un alma —lúcida y vigilante— al progreso de la nación”, se lee en el discurso que Jaime Torres Bodet pronunció cuando fue secretario de Educación Pública.

Este joven intelectual, pensador y político formó parte del grupo de Los Contemporáneos, junto a Gorostiza y Villaurrutia, entre otros, y ocupó la titularidad de la SEP en dos ocasiones.

En su segundo periodo (1958-1964) formuló algo que para la época era casi impensable: hacer realidad el ideal de educación para todos, pública y gratuita. Así se detalla en el Plan de Once Años de Educación Primaria y también la llegada de los Libros de Texto Gratuito.

El propósito del gobierno de Adolfo López Mateos, que instrumentó Jaime Torres Bodet, era claro: pasar de una eficiencia terminal en primaria de 16 por ciento (2% en zonas rurales), a una de 38 por ciento. Y el reto incluía construir muchas escuelas y mejorar las existentes a través del Programa Federal de Construcción de Escuelas.

La escuela sindicalizada

Con la puesta en marcha del Plan de Once Años, también floreció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), fundado en 1943, y los mecanismos de presión y demanda: la huelga.

Desde entonces, las escuelas representaron un coto de poder para el SNTE, los liderazgos sindicales, desde Carlos Jonguitud Barrios hasta Elba Esther Gordillo, los más destacados y fuertes líderes del sindicato.

La escuela y la Reforma Educativa

Tras el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la República, la escuela volvió a ser observada y, más concretamente, reformada.

La Reforma Educativa del gobierno federal, en 2013, plasmó cuatro puntos fundamentales para mejorar la educación nacional:

–       Crear un Servicio Profesional Docente que sea meritorio, es decir, que se reconozcan la formación y los logros de los docentes, dándoles la oportunidad de ascender por méritos.

–       Dotar de autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), que medirá imparcialmente el desempeño de los maestros.

–       El fortalecimiento de las Escuelas de Tiempo Completo (ETC), para que se aproveche de manera óptima el tiempo para el desarrollo académico de los niños de México.

–       Y finalmente, la realización del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMAEBE) bajo la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con el objetivo de actualizar el Sistema de Información y Gestión Educativa.

La escuela del siglo XXI

A pesar de la encumbrada representación sindical dentro de las escuelas, el desarrollo académico y tecnológico no se impidió. Hoy los procesos educativos a través de las nuevas tecnologías han llegado a niveles aceptables. Se ha dotado a las aulas de computadoras, pizarrones electrónicos, proyectores y, más recientemente, de tabletas electrónicas. En 2014, la SEP, a través del Programa de Inclusión y Alfabetización Digital (PIAD) entregó 709 824 tabletas electrónicas para alumnos de quinto grado de primaria de escuelas públicas, así como para supervisores, directores y docentes de los estados de México, Colima, Sonora, Tabasco, Puebla y el Distrito Federal.

En conclusión: la escuela mexicana es la base fundamental de la educación nacional y es el centro de aprendizaje por excelencia para se desarrollo; sin embargo, vale la pena preguntar si queremos una escuela con este mismo formato de organización, tan complejo, u otro modelo; sobre todo después de la crisis que ha vivido este sistema educativo y el abandono escolar de los niños y jóvenes mexicanos.

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