Información y educación: Aspectos centrales ante el Ébola

Información y educación: Aspectos centrales ante el Ébola
Por Alejandra Mosiváis, Noemí Rodríguez, Mariana Dolores y Elizabeth Ruiz en la Academia Mexicana de Ciencias

Con el objetivo de abordar desde diferentes enfoques la actual crisis por la enfermedad producida por el virus del Ébola, así como dar a conocer algunos de los esfuerzos de investigación que se están realizando tanto en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como en otras instituciones de los sectores público y privado del país, la Facultad de Medicina organizó el seminario “Ébola: ¿dónde estamos?”.

El evento realizado ayer convocó a 11 especialistas que abordaron los aspectos moleculares, estructurales y evolutivos del virus del Ébola; las manifestaciones clínicas y la respuesta inmune de las personas infectadas; aspectos epidemiológicos sobre cómo se ha expandido la enfermedad en el mundo y qué medidas se han tomado en cuanto al cuidado y la vigilancia para limitar su transmisión; estimaciones del costo económico mundial que podría provocar la actual epidemia si llegara a extenderse; los tratamientos que actualmente se usan y ejemplos de los que están en desarrollo; así como las implicaciones éticas de su empleo y del diagnóstico de la enfermedad.

“Nuestra casa de estudios es muy grande y alberga a muchos investigadores que a veces trabajan de manera dispersa, por eso era importante una sesión en donde confluyeran especialistas en cada una de las áreas para compartir puntos de vista no solo al interior de la universidad, sino también con expertos de otras instituciones que también están haciendo trabajos en ese sentido”, dijo Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, encargado de elaborar las conclusiones de dicho encuentro académico.

Arámburo comentó que hace varias semanas el rector de la UNAM, José Narro Robles, manifestó su preocupación por saber si la sociedad mexicana está preparada para contender con la epidemia actual y, en semejanza a lo que ha ocurrido en otras ocasiones ante crisis de salud pública, solicitó que se convocara y al mismo tiempo coordinaran los esfuerzos que se están haciendo en esta institución en este ámbito.

Arámburo aseguró que ejercicios de esta naturaleza son valiosos y ponen a disposición de la sociedad conocimiento confiable y sistematizado sobre el tema; además, permiten el acercamiento entre expertos, de manera que se puedan establecer redes de colaboración e intercambio que potencien las capacidades instaladas de investigación.

Sobre este punto, hizo notar que todos los ponentes coincidieron en que la transmisión de información y la educación en torno a lo que está sucediendo con la enfermedad producida por el virus del Ébola son centrales para un adecuado manejo de este grave problema de salud, lo cual permitirá disminuir el efecto de distorsión de la información en el que han incurrido algunos medios de comunicación.

“Sería conveniente mantener este núcleo de expertos y seguir ampliándolo con otros participantes, de manera que este trabajo nos permita ser un elemento de asesoría para los tomadores de decisiones en este país”, y por otro lado para crear apoyos de financiamiento nacionales (con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, por ejemplo) e incluso para buscar una colaboración internacional.

¿Dónde estamos?

Entre los ponentes convocados estuvieron otros cuatro miembros de la Academia Mexicana de Ciencias, así como representantes del sector privado y público.

El doctor Carlos Arias Ortiz, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, presentó algunos aspectos de la biología del virus del Ébola, explicó que pertenece a la familia de los filovirus, que su material genético consiste en ARN (ácido ribonucleico) de cadena sencilla; su genoma tiene aproximadamente 19 mil nucleótidos, y codifica para siete diferentes proteínas estructurales, cada una se sintetiza a partir de un ARN individual. Además de las proteínas estructurales se han identificado dos no estructurales que durante el proceso de infección son secretadas al torrente sanguíneo.

Parte de su plática la enfocó a un tipo de proteínas llamas glicoproteínas, las cuales están ancladas en la membrana del virus. Estas moléculas tienen dos formas distintas: GP1, que se ancla a la célula huésped, y GP2, que media la fusión de las membranas virales con las del hospedero, por lo que pueden ser un posible blanco para tratamientos contra la infección.

El doctor Samuel Ponce de León, de la Facultad de Medicina de la UNAM, y coordinador del evento, señaló que el virus del Ébola infecta rápidamente las células, inhibe el sistema inmunológico y provoca alteraciones en la coagulación. En cuanto al diagnóstico, éste tiene que ser diferenciado pues los síntomas que provoca la enfermedad pueden ser confundidos con los del paludismo, la fiebre tifoidea, el cólera, distintas fiebres hemorrágicas, entre otros padecimientos. En general, el tratamiento contra esta enfermedad consiste en la rehidratación, la transfusión de plasma, analgésicos, diálisis y antivirales experimentales.

Por su parte Yolanda López Vidal, investigadora de la Facultad de Medicina de la UNAM, habló sobre la respuesta inmune del virus del Ébola y explicó algunos tipos celulares sensibles a la infección por este virus. La especialista admitió que la repuesta inmune de este virus no ha sido del todo caracterizada porque los plasmas que han sido estudiados contenían sub poblaciones capaces de emitir una respuesta inmune.

Hizo énfasis en la proteína VP35, una de las más estudiadas porque es capaz de inhibir la al gen regulador de interferón de tipo tres y se examinan los efectos de dicho bloqueo sobre la respuesta inmune. Finalmente, dijo que gracias al gran número de estructuras virales y la red que constituye el virus del Ébola, éste ha podido evadir toda respuesta inmune.

En su participación, Alejandro Alagón Cano, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, propuso utilizar la gran experiencia que se tiene en anti-venenos y aplicarla para producir un anti-Ébola que pudiera utilizarse como profiláctico y/o como recurso terapéutico. Indicó que se pretende utilizar alguna forma recombinante de la glicoproteína de Ébola como inmunógeno tal cual o como vector.

También habló de permitir el acceso a los plasmas hiper-inmunes o los productos experimentales a la comunidad internacional para cualquier tipo de prueba preclínica o clínica. “Ya estamos concretando algunas de estas colaboraciones que no involucra manejar el virus para estudiar la respuesta inmunológica”, apuntó.

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