Caras opuestas de la vinculación entre la ciencia y las empresas

Caras opuestas de la vinculación entre la ciencia y las empresas
Por Nelly Toche (El Economista) en Investigación y Desarrollo.

La entrega del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos no sólo permitió conocer algunas innovaciones que tal vez pronto encontremos en supermercados y tienditas de la esquina, también fue un escaparate que permitió apreciar las desigualdades que existen en el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación.

Así, mientras en algunos casos la estructura está funcionando, en otros ni siquiera existe.

Cuauhtémoc Reyes Moreno, investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa, premiado en la categoría de bebidas, aseguró que es complicado llevar los proyectos de investigación a la industria. “En los centros de investigación deberían existir departamentos de gestión y transferencia de tecnología para que el conocimiento generado se pueda convertir en un bien o servicio a la sociedad y mejorar su calidad de vida, ya que ése es el fin último de cualquier científico”.

Explicó el problema de patentar en México: “Nosotros hemos registrado algunos productos en Estados Unidos, pero la realidad es que el sistema de patentes en el país está sobreburocratizado y tarda muchísimos años. Yo como muchos no tenemos proclividad a patentar, quizás es mejor ir por un registro de marca, publicar los resultados en artículos científicos o en concursos de esta naturaleza”.

Aseguró que empresas como Coca-Cola (uno de los patrocinadores de este premio, junto con Conacyt), deberían emprender tareas para lograr la vinculación, pues finalmente están en este campo y sería plausible que tomaran en cuenta bebidas con aporte nutricional.

En contraste, Juan Gabriel Báez, asesor del proyecto “Bebida funcional baja en calorías”, explicó que el propósito era hacer un producto viable tanto económicamente como del gusto de la gente y así poder llevarlo a la industria.

Explicó que se pretende incubar el proyecto, pues “lo que se ve en el pizarrón se utiliza para resolver problemas de la industria”, además de que la UANL cuenta con un departamento donde los apoyan para hacer patentes y después poder publicar.

Por su parte, Carlos Abel Amaya Guerra, director de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), aseguró que proyectos, como Proinnova o Innovatec del Conacyt, han funcionado para involucrar a las universidades con las industrias y a ellos les han generado buenos resultados.

Hubo premios también en la categoría de alimentos y divisiones estudiantil y profesional. La bolsa acumulada para los ganadores fue de 450,000 pesos.

Buscan mejorar la calidad de vida de los mexicanos
Proteger de padecimientos crónico-degenerativos, como diabetes e hipertensión, consideradas como las enfermedades más recurrentes de los próximos años, es el objetivo principal de las investigaciones sobre bebidas aquí mencionadas.

El equipo de trabajo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), liderado por el doctor Cuauhtémoc Reyes, fue premiado por una bebida a base de frijol y maíz con alto valor nutricional y bajo contenido calórico.

“En la última década hemos retomado las bebidas por un asunto de indicadores que se están presentando en la sociedad mexicana; 33% de los niños de seis a 13 años presentan obesidad que en un futuro podría generar enfermedades crónico- degenerativas, provocando enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer”.

Reyes Moreno explicó que el proceso de fermentación de los granos da origen a algunos compuestos que tienen propiedades antidiabéticas y antihipertensivas, “entonces acabas consumiendo una bebida elaborada a partir de dos elementos de origen mesoamericano y parte de nuestra cultura con tradición milenaria”.

El investigador de la Universidad de Sinaloa aseguró que es una bebida típica mexicana como el agua de cebada o de horchata, “sólo que aquí el ingrediente recibió un bioproceso que es endulzado con stevia para bajar el contenido calórico y le agregas vainilla para mejorar su sabor, la pasteurizas, la envasas y la tienes como una bebida comercialmente aceptable con alto valor nutricional”.

Por su parte, Emma Sofía Farías Salazar, de la Universidad Autónoma de Nuevo León, recibió mención honorífica por la creación de una bebida funcional baja en calorías a base de polifenoles del frijol negro, aceite de limón mexicano y stevia como edulcorante que dan un sabor muy agradable para el consumidor de manera natural y proporciona antioxidantes.

Farías aseguró que México es el principal consumidor per cápita de refresco en el mundo; combinado con la mala alimentación y el sedentarismo, pensaron en un producto benéfico y necesario para el mercado.

“Se ha demostrado que los extractos de la stevia tienen propiedades que combaten la diabetes tipo 2, ya que induce al páncreas a producir insulina. Si con esto podemos ayudar a combatir una de las enfermedades que provocan mayor número de muertes, estamos más que satisfechos”, finalizó.

 

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