Autonomía universitaria en A, B, C

Autonomía universitaria en A, B, C
Por José Luis Huape Rodríguez (ObserBC) en la Observatorio Académico Universitario

“Los orígenes de la autonomía universitaria en México señalan claramente la necesidad de prescindir y deslindar la función académica del partidismo político y de la hegemonía ideológica.

La realidad social y política en el país debe ser estudiada con un enfoque crítico en las universidades autónomas, por eso la necesaria libertad de cátedra e investigación. Pero dicha realidad la constituyen los factores sociales, políticos y económicos con que se topa el ciudadano en la vida diaria.

Manipular y tergiversar el alcance de la autonomía universitaria hasta el grado de convertirla en un ariete, es desconocer la realidad misma, pues no es en las universidades donde se debe operar el cambio de estructura, es en la sociedad misma.

El activismo político en las universidades autónomas implica el desconocimiento del concepto y origen de la autonomía, así como el reto abierto a la realidad la que, finalmente, puede llegar a aplastar a las universidades; siendo unas veces voceros de la oposición, siendo otras representantes del sistema, pero librando siempre una lucha que perjudica el nivel académico y abate en consecuencia el espíritu crítico de una u otra tendencia”. (Dr. Manuel González Oropeza. Antecedentes jurídicos de la autonomía universitaria en México).

El especialista en Derecho Público opina que las universidades es uno de los escenarios donde se debe debatir la realidad social y política del país con libertad plena para generar propuestas de solución a problemas que enfrenta la sociedad; pero no es ahí donde se deben librar las batallas producto del activismo político, es decir, los campus universitarios no se deben convertir en arenas de lucha partidaria ni gubernamental, ni es el cuarto de guerra para “operar” el cambio estructural del país.

Las funciones sustantivas de enseñanza, investigación y difusión de la cultura y los aspectos vinculados a ellos son los que entran dentro de la protección de la autonomía de las universidades públicas … la cual confiere a éstas la facultad de autoformación y autogobierno acotada constitucionalmente para determinar sus planes y programas de estudio y fijar los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico, como la forma en que administrarán su patrimonio.

El nombramiento de autoridades universitarias está dentro de la protección de la autonomía, como el nombramiento de Rector; el procedimiento de ingreso, promoción y permanencia de alumnos y personal académico, así como las resoluciones correspondientes, son aspectos académicos reservados a las universidades en ejercicio de la autonomía normativa.

La administración de patrimonio es expresión también de la autonomía, empero ello no impide la fiscalización por la autoridad competente, sólo para verificar que efectivamente las aportaciones económicas que reciben del erario público se destinaron para los fines a que fueron otorgadas y constatar que no se haga uso inadecuado o se incurra en desvío de los fondos relativos; hasta ahí.

Nada impide que los actores políticos, cívicos y con mayor razón la comunidad universitaria debatan o dialoguen públicamente sobre aspectos comprendidos en la autonomía universitaria. Pero no conviene que bajo el expediente de querer el bien para la Universidad pública, en el fondo se pretenda sembrar la semilla de la desestabilización por intereses mezquinos, sean individuales o de grupo.

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