Los retos de la educación

Los retos de la educación
Por Julio Ríos en la Gaceta UdeG Nº 791

Nunca como en este momento de la historia había sido tan importante invertir en la educación superior. Para el 2025 la demanda de los aspirantes ascenderá a 250 millones de jóvenes a nivel mundial, es decir, 70 millones más que en la actualidad. En la mayoría de los países, incluido México, la demanda de educación crecerá mucho más aceleradamente que la capacidad de los gobiernos para absorberla.

Por ello, el financiamiento, la calidad y la pertinencia son los grandes retos de la educación superior para las próximas décadas. Estos tres desafíos fueron abordados a detalle durante tres días en que el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) fue sede de la Cátedra Nacional Cumex “Agustín Reyes Ponce” de contabilidad y administración, y que este año fue enfocada a la gestión de recursos en las instituciones de educación superior.

El problema parece sencillo al plantearlo, pero complicado de resolver.  Para lograr un mayor desarrollo social, se requiere que más jóvenes accedan a las instituciones de educación superior. Pero no sólo hay que ampliar la matrícula, sino lograr una educación con calidad y pertinencia. Es decir, que el conocimiento sea de utilidad para transformar la realidad y se dejen de lado las carreras tradicionales ya saturadas, que sólo producen egresados subempleados.

Con estas premisas, se vuelve fundamental la gestión de los recursos, porque el actual sistema fiscal ya no alcanza para cubrir las necesidades de una creciente demanda.

En el Plan Nacional de Desarrollo, la meta de cobertura para el 2018 es del  40 por ciento; es decir cinco millones 200 mil estudiantes, lo cual representa un millón 250 mil más alumnos y un aumento presupuestal de 60 mil millones.

“Esto es un 60 por ciento de aumento sobre el presupuesto que actualmente se destina a la educación superior, un incremento sostenido anual de 12 mil millones de pesos. Pareciera que la meta de 40 por ciento es fácil, pero si la ponemos en números es complicada y no vemos políticas ni vemos cuál es la estrategia para lograrla”, consideró Carlos Iván Moreno Arellano, coordinador de la IX Cátedra Nacional Cumex.

Por su parte, el Rector General de la UdeG, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, reflexionó sobre la necesidad de ampliar las posibilidades de acceso a la educación superior, y dijo que para alcanzar la meta de 40 por ciento de cobertura, las universidades requieren desarrollar y aplicar efectivas políticas públicas de financiamiento y promoción de la educación superior.

“A pesar del incremento de la matrícula en educación superior pública, sólo 9 por ciento de los mexicanos accede a este nivel educativo. Lo preocupante es que México se encuentra entre los países con una mayor proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan; es decir, alrededor de 24 por ciento de mexicanos entre 15 y 29 años”, explicó.

Y no sólo eso. Otro problema es la deserción. Aunque se gradúan más alumnos, la cifra no corresponde con el aumento de la matrícula, pues la tasa de titulados está ubicada entre un 54 y 55 por ciento, afirmó Salvador Malo Álvarez, director general de Educación Superior Universitaria de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“En el mejor de los casos se titula un 60 por ciento. Si lográramos que todos los alumnos que ingresan a las universidades se gradúen y titulen, el país ahorraría 50 por ciento de gasto y podría tener el doble de alumnos”, indicó.

Y añadió: “Los estudiantes no ven la relación que tiene lo que están aprendiendo con la vida, ni cómo les ayudará a tener un mejor empleo, entonces abandonan los estudios, a veces de golpe, otras paulatinamente. Esto ocurre desde el nivel medio superior”.

Un modelo agotado

De acuerdo con las cifras que se dieron a conocer durante la Cátedra Cumex, el modelo de financiamiento para la educación superior presenta grandes contradicciones estructurales. México es de los países latinoamericanos que tiene más cobertura en su sistema público. En éste se encuentra el 70 por ciento de los estudiantes de educación superior, pero en contraparte México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con menos recaudación fiscal, que —quitando la renta petrolera— sólo es el 10 por ciento, por debajo de varios países de América Latina.

“Esta contradicción de una gran matrícula pública y bajos ingresos fiscales no se puede sostener en el mediano y largo plazo”, consideró Moreno Arellano.

La calidad es otro gran reto. Pero el modelo para su aseguramiento, que en México data de los años 90, también da signos de agotamiento.

En el país, 30 de 34 universidades públicas estatales alcanzaron 80 por ciento o más de su matrícula cursando programas reconocidos por su calidad a nivel nacional, y 32 de las 34 universidades públicas tienen al 80 por ciento de sus profesores de tiempo completo con posgrado.

“Pero no tenemos suficiente información de lo que sucede en el aula de clase. Es una realidad. (…) Urge pasar a un modelo de indicadores de segunda generación, más enfocados a las practicas sustantivas de enseñanza y aprendizaje  en las universidades”, puntualizó Moreno Arellano.

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