Egresados universitarios y empleo (segunda parte)

Egresados universitarios y empleo (segunda parte)
Por Carlos Pallán Figueroa en Campus Milenio

De lo expuesto sobre la encuesta del CIDAC, referente a las llamadas competencias profesionales, podría extraerse una conclusión sencilla, no exenta de cierto dramatismo: una buena cantidad de las distintas ramas de la producción y los servicios de la economía nacional están funcionando sin los recursos humanos calificados indispensables, ya que la oferta de éstos (egresados universitarios) es insuficiente por no contar con los conocimientos, destrezas, habilidades y actitudes que las empresas demandan. En pocas palabras, y paradójicamente, sobran y faltan profesionales. Cada año egresan de las IES 450 mil jóvenes profesionales, mismos que se suman parcialmente a los cuatro millones de profesionistas de todas las edades que, en una proporción de 55 por ciento de aquellos, “no ejercen o no encuentran trabajo en las áreas que estudiaron”.

El INEGI  ofrece algunos datos que son complementarios al tema del empleo y la desocupación profesionales. Según las cifras del pasado mes de enero, el desempleo general llegó al 5.05 por ciento de la PEA; superior al 4.25 de diciembre pasado pero inferior al 5.42 registrado en enero de 2013. La parte correspondiente al sector de  personas con estudios superiores se mantiene históricamente en un poco más del doble de lo que es el índice general, significando ello una proporción que ronda el 12 por ciento de ese subconjunto.

Con tales datos, la pregunta básica de la encuesta (¿existe o no una brecha entre las competencias que demandan las empresas y las que han adquirido los egresados de las IES?) tiene una respuesta positiva. Esa brecha existe, constituyéndose en una severa limitante para la cabal operación de muchas empresas.

De los muchos “hallazgos” que se desprenden de la encuesta, aquí se destacan sólo cinco, los que desde la perspectiva propia parecieron más relevantes:

1)      La brecha entre oferta y demanda de competencias profesionales es un hecho. Desde el punto de vista de las empresas así se reconoce plenamente, aceptando el 87 por ciento de ellas que la vinculación formalizada en convenios, para esos propósitos, ayudaría notablemente. Frente a esto la realidad: sólo el 11 por ciento de las empresas encuestadas dispone de instrumentos de ese tipo.

2)      Para fines de contratación, el título universitario ya no pesa como antes. Ingresar, permanecer y ascender dentro de la empresa requiere seguramente un título, pero serán las competencias que se tengan las que determinarán la trayectoria profesional dentro de ella.

3)      La demanda por competencias, especialmente las de alto nivel, está creciendo dinámicamente desde hace tiempo. Muestra de ello es que, mientras en 1990 424 IES  en el país ofrecían estudios de posgrado, para 2010 el número de ellas había saltado a 1,900 y la matrícula tenía ya un incremento de 85 por ciento. Tener un grado superior al de licenciatura ofrece para el solicitante una mejor posición frente al mercado de trabajo.

4)      No todas las competencias pasan por el salón de clases, por lo menos no de manera completa; la experiencia es un insumo muy importante para la adquisición de aquellas. Los casos paradigmáticos de Bill Gates (Microsoft) y Mark Zuckerberg (Facebook), desertores de la universidad de Harvard, son ‘garbanzos de a libra’ por su colosal éxito, pero el fenómeno se repite en muchos otros niveles de realización y diversidad de quehaceres.

5)      Las competencias tienen, implícitamente, “fechas de caducidad”. En un mundo en que la innovación le imprime al cambio tecnológico velocidades vertiginosas, los conocimientos y algunas competencias se vuelven obsoletos. Las empresas han emprendido acciones de reciclaje y actualización de profesionales; pero la tarea podría compartirse o situarse estratégicamente en los procesos de educación continua a cargo de las IES,  cuyo potencial es enorme en esa materia.

Ante todo lo anterior, dos conclusiones: 1) la encuesta fue aplicada a empresas y funcionarios de ellas; sería necesario complementar ese valioso estudio con la parte correspondiente a estudiantes-egresados (algo parecido a lo que la ANUIES ha realizado en los últimos 20 años en el trabajo llevado a cabo por C. Muñoz Izquierdo y los dos encabezados por E. Hernández Laos. 2) La encuesta contiene un valioso catálogo de competencias (17 generales y 119 específicas que serían una base para trabajar en la parte curricular de muchos programas de estudios de las IES.

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