Aprendamos del cafetal

Aprendamos del cafetal
Por el Instituto de Ecología (INECOL) en la Gaceta de Ciencia y Tecnología EMISIÓN (Conacyt)

¿Por qué es importante la producción de café y la organización de productores?

Los cafetales y las prácticas de cultivo tradicional unen a la familia campesina porque hay una estrecha relación del trabajo colectivo en el cafetal. Veracruz tiene alrededor de 17,000 familias cafetaleras y 480 mil productores que conservan las prácticas agrícolas de sus padres y abuelos. Los conocimientos del campo pasan de una generación a otra para mantener las tradiciones populares y el ambiente.

Los cafetales que son fertilizados con abonos naturales y producen café bajo la sombra de los árboles proveen grandes beneficios: un café de calidad, alimentos que se recolectan cuando se trabaja. Los árboles del bosque dan refugio a zorras, tlacuaches y ratones (mamíferos), pájaros cantores, chachalacas, colibrís (aves), pequeños escarabajos, arañas y mariposas (insectos), ranas y sapos (anfibios), serpientes y culebras (reptiles), así como hongos y pequeños organismos que no vemos. En conjunto proveen de suelos sanos, oxígeno y aire limpio. Contribuyen a la recarga de agua y las fincas de café embellecen el paisaje.

La planta de café pertenece a la familia botánica de las Rubiáceas su nombre científico es Coffea arabica, y Coffea canephora comúnmente conocidos como café arábiga y café robusta. Son arbustos de 4 a 6 m de altura, en la madurez tienen hojas aovadas, lustrosas y verdes, que mantienen durante tres a cinco años, sus  flores son blancas, permanecen abiertas unos pocos días, después de un par de meses producen un fruto que al madurar cambia sus colores de verde claro a rojo carmesí al que llaman cereza. Crecen en ambientes tropicales y de clima húmedo como las zonas montañosas del centro de Veracruz.

Se dice que la planta fue descubierta por accidente en el año 1140, en Abisinia (hoy Etiopía). Narra la leyenda que un pastor llamado Kaldi, vio que sus cabras al comer, regresaban muy contentas dando saltos y brincos, haciendo ruiditos que expresaban alegría y así permanecían inquietas sin dormir por mucho tiempo. Intrigado ante el extraño comportamiento de sus cabras, decidió seguirlas cuando pastaban. Asombrado descubrió que las cabrillas comían un fruto rojo de un arbusto que desconocía. Entonces el pastor, ante tal situación, se atrevió a probar los granos del arbusto con que su rebaño parecía deleitarse. Muy contento Kaldi, salió a contar el descubrimiento a los monjes de un convento cercano. Y ahí preparó un brebaje que al superior no le gusto y arrojó las semillas a la hoguera por su mal sabor. Cual fue la sorpresa, que al quemarse los granos despidieron un aroma sublime que les dio la idea de preparar una infusión, así fue el maravilloso descubrimiento del ¡café! De África paso a Arabia y de ahí a Europa, los españoles la trajeron a América alrededor de 1720, los indígenas lo adaptaron a las condiciones de selvas y bosques experimentando con su cultivo, rápidamente dejó de ser un elemento exótico y desplazó incluso al cacao. El café llegó a nuestro país en 1790. Las primeras plantas llegaron a los estados de Veracruz, Morelos, Michoacán y Oaxaca.

Talleres Infantiles de Cultura Cafetalera

En el proyecto Café In Red hicimos trece talleres infantiles. Los objetivos fueron: sensibilizar a los niños de la zona cafetalera con música clásica y popular que se escucha en las jornadas de trabajo. También los niños visitaron los cafetales para identificar las partes del cafeto y reconocer su estructura; representar elementos del cafetal desde los sentidos (vista, tacto, oído, olfato y gusto); reconocer los aportes nutritivos de distintas bebidas y su agrupamiento; apreciar la producción de artesanías y alimentos provenientes del café; identificar los diferentes estados de la cadena de valor del café mediante un juego de mesa. En los talleres se plantearon 10 actividades  diseñadas con tareas divertidas, que permitieron atraer la atención de los niños y tratar el tema del funcionamiento de un cafetal como actividad de  subsistencia. Su estructura y componentes vegetales, los servicios ecológicos que proveen, la alimentación sana y el consumo responsable, el comercio justo. Pincelándose mediante una gama de actividades recreativas con énfasis en la percepción, la creatividad y sensibilidad de los sentidos, haciendo uso del juego, la pintura y la caminata al aire libre.

El taller de pintura es uno de los que más gusta a los niños, durante una hora pueden realizar un pintura basados en la experiencia de lo que pueden oír, tocar, probar, ver y oler en los cafetales algunas de estas pinturas tienen las siguientes frases: Trabajar es bueno para ayudar a los padres nos dijo Emmanuel, de 11 años. El café une a los buenos amigos dijo Cesar de 10 años. Un buen café se hace con un buen corte, dice Luis que tiene 11 años. Arturo piensa que una buena amistad es como una buena taza de café, él tiene 12 años. Los cuatro niños son de Totutla. En Misantla, Marisol, de 10 años afirma una taza de café siempre es saludable. Alex de 10 años nos dijo: me gustan los cafetales y la convivencia con la naturaleza. Por el orgullo de los señores que cortan el café que nosotros tomamos, gracias a esos señores” señaló Yareli, de 10 años.

Desde pequeños los niños comienzan a participar en tareas del hogar, lo cual resulta beneficioso para su aprendizaje pues ponen en práctica sus habilidades de organización, selección, trabajo en equipo y convivencia. Compartimos con ustedes algunos  testimonios  de los niños y de sus experiencias en el cafetal. Sureydi tiene 9 años y comenzó a ir al cafetal a los 5 años, su padre es campesino y su mamá es ama de casa, ella ayuda en el corte y siembra del café. Eduardo recuerda que desde los 5 años ya acompañaba a sus padres a los cafetales, ahora tiene 11 años y quiere ser arquitecto. Le gusta cortar café y lo que más se le dificulta es abonar, el cree que los jóvenes mayores ya no quieren trabajar en el campo porque han olvidado lo que sus abuelos hacían. Omar vive con su abuela, tiene 11 años y sus padres emigraron a Estados Unidos, aunque no conoce tanto del cafetal, a él le gusta ir al corte y siembra del cafetal. Adail tiene 5 años, a él le gusta ir al cafetal, y jugar ahí, a veces ayuda a sus padres en el corte, y sabe que es un momento para pasar tiempo con ellos. Yesica tiene 7 años, ayuda a sus padres en el corte, menciona que cargar es lo que más se le dificulta, sabe que hay riesgos en el cafetal como caerse o que le pique un animal, sin embargo, le gusta colaborar.

Lo importante en la educación de los niños del campo es que aprendan con el ejemplo de los adultos y que sus derechos de alimentación, salud y educación no se vulneren al colaborar en las tareas de la casa y el trabajo en el campo.

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