Son madres 71.6% de mujeres trabajadoras

Son madres 71.6% de mujeres trabajadoras
Por René Tijerino en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 586

Pese a que cada vez más mu­jeres se integran a la fuerza laboral con empleos estables, remunerados y reconocidos socialmente, aún enfrentan desventa­jas respecto de los hombres.

La trabajadora es recriminada so­cialmente y persiste una carga negativa en su contra, consideró María de los Ángeles Herrera Romero, del área Edu­cación Especial y Rehabilitación de la Clínica Universitaria de Salud Integral, en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.

“No obstante, si una soltera o casada gana un sueldo usualmente lo destina al bienestar familiar y no considera a su empleo como algo para ella, a diferencia de muchos varones sin vínculo matri­monial que sólo utilizan su salario para gastos personales”, añadió como parte del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo.

Encuesta

A partir de datos de la Encuesta Na­cional sobre Salud y Nutrición 2012, la también integrante del Programa Institucional de Estudios de Género de Iztacala (PIEGI) señaló que en el año referido 71.6 por ciento de las trabajadoras en México eran madres.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía calculó que 96.3 por ciento de las mujeres económicamente activas participaban en la producción de bienes y servicios, mientras 3.7 por ciento se dijeron desocupadas, aunque se detectó que no era así, sino que el trabajo que realizaban no se remuneraba o carecía de base salarial.

En la primera categoría se incluyó a quienes se dedicaban al comercio informal, pero no a las vendedoras de artículos para el hogar (actividad no considerada formal), por lo que las amas de casa que además venden por catálogo se encuentran en el segundo rubro.

“Esa población tuvo un incremento de madres solteras, divorciadas y sepa­radas: 71.8 por ciento de las primeras recibió remuneración en un trabajo estable; de las segundas, 77.7, y de las terceras 68.3”, expuso Herrera Romero.

Trato diferenciado

Pese a la notoria presencia laboral fe­menina, el hombre tiene prioridad en puestos como cargos directivos. Aunque lleguen personas de ambos géneros con los mismos conocimientos y currícula, él tiene preferencia.

“Hay empresas que consideran contraproducente contratar a mujeres porque pueden ausentarse si los hijos o algún familiar enferman. Incluso, hay lugares que exigen constancias de no embarazo”, apuntó la especialista.

Además, ellas padecen violencia en ámbitos laborales. Aunque tengan ma­yores cargas que los varones, reciben menor paga y es frecuente que algunas secretarias se encarguen del trabajo de su jefe mientras él recibe recono­cimientos y aumentos salariales y ella permanece en el anonimato.

En encuestas efectuadas por el PIEGI se detectó que las agresiones son fre­cuentes. “Si una mujer asciende de puesto, de inmediato se le atribuye a coqueteos con el jefe o intercambios sexuales. Se demerita y desprestigia así su esfuerzo”, estableció Herrera Romero.

Incluso, hay quienes las culpan por los altos índices de violencia y aumento de divorcios. “Algunos hombres argu­mentan que si estuvieran en casa para cumplir sus funciones de madre y espo­sa los hijos tendrían mejor educación, desempeño y valores”.

Para contrarrestar estos escenarios, la académica mencionó diferentes ini­ciativas, como el convenio entre PIEGI y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para capacitar a su personal en cuestiones de género.

“La Sedena señaló que en los últimos cinco años el porcentaje de mujeres en el Ejército mexicano aumentó, al pasar de 3.83 a siete por ciento del total de elementos, no sólo en el área administrativa, sino también en tropas. Ahora hay mayor apertura y aceptación para que desarrollen la­bores antes consideradas sólo para varones”, detalló.

Propuestas

Contra las trabajadoras la carga ne­gativa es evidente porque persiste la idea de que descuidan a la familia. “No obstante, desde los estudios de género decimos que no hay que culparlas, sino fomentar la equidad y valorar el papel masculino en el ámbito doméstico.

“Es común que la mujer que sale a ganarse un salario ayude a la ma­nutención del hogar, cubra parte del gasto en gas, luz, agua y otros servicios y además regrese a casa a realizar labores domésticas y cuidar a los hijos. El varón debería hacer lo mismo para que la situación sea lo más equitativa posible”, planteó.

Por cultura social, se considera que ella debe cumplir con su empleo, el hogar y otros ámbitos, pero eso no es una condición innata ni natural, asentó la investigadora.

Para finalizar, Herrera Romero subra­yó la importancia de distribuir el trabajo doméstico entre hombres y mujeres y respetar la decisión de cualquiera de laborar o quedarse en casa a cuidar a los hijos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s