Retos para impulsar la apropiación social del conocimiento

Retos para impulsar la apropiación social del conocimiento
Por Héctor de la Peña en Foro Consultivo Científico y Tecnológico

La teoría del Big Bang es una de las explicaciones más sólidas sobre el origen y evolución del Universo, y a pesar de tener detractores incluso en la comunidad científica y no estar del todo comprobada, esta hipótesis que plantea la existencia de la vida a partir de una gran explosión es de las más aceptadas y conocidas a nivel mundial.

El concepto fue tomado como ejemplo en la Encuesta Nacional sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México 2011 (Enpecyt) para tener una “aproximación del nivel de cultura científica y tecnológica” que presentaban los encuestados, en su mayoría población urbana mayor de 18 años.

Los resultados del ejercicio realizado en conjunto por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que fueron presentados en 2013, señala que si bien más de la mitad de los encuestados tenía conocimiento de la teoría (62.9 por ciento), al afirmar que el Universo inició con una gran explosión, otra cantidad importante (37.1 por ciento) mostraba desconocimiento de la misma o no estaba de acuerdo con ella.

Fuera de la discusión sobre el origen del Universo, lo que se buscaba era conocer qué tanto conocimiento tenían los entrevistados en temas científicos básicos. Lo que se demostró fue el poco interés y el desarraigo de la sociedad con la ciencia, la tecnología e innovación.

Menos alentadora resultó la información para temas especializados, incluso en aquellos que se han señalado como “fundamentales para el desarrollo científico y tecnológico nacional”, como es el caso de la nanotecnología, que los dos últimos programas especiales de ciencia y tecnología (Pecyt 2001-2006 y PECiTI 2008-2012) se han mencionado como prioritarios para el país por su importancia para la innovación.

Así como la Enpecyt 2011 revela el distanciamiento entre la sociedad y el conocimiento científico, el Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013, publicado por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), confirma que la divulgación y difusión del conocimiento no es una tarea prioritaria en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación nacional ni para los medios de comunicación.

A lo largo del Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013 se mencionan las asimetrías que presentan los estados. Sin embargo, son pocos los puntos donde existe coincidencia, como ocurre con la divulgación del conocimiento, ya que una entidad como Nuevo León, que presenta gran infraestructura para el desarrollo, solo tiene 0.34 medios de comunicación para la CTI por cada cien mil habitantes, una cifra idéntica a la de Guerrero, con graves retrasos de desarrollo.

Atacar el origen de la desarticulación

Para el FCCyT, la apropiación de la ciencia, tecnología e innovación debe tomar un papel preponderante a fin de que la ciudadanía pueda participar más en las propuestas de políticas públicas en la materia, por ello sugiere al Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación 2012-2037 (PECiTI) como su principal plataforma, mismo que será aprobado en abril próximo.

Así lo mencionó su titular, doctora Gabriela Dutrénit, durante rueda de prensa en la que expuso que la importancia de la comunicación en el proceso de apropiación social no solo de la ciencia, sino también de la tecnología e innovación.

“A partir de recomendaciones hechas por expertos, el FCCyT presentó un conjunto de iniciativas para contribuir en la construcción del PECiTI que por primera vez se trazará para un impacto al mediano y largo plazo. En el caso de comunicación se plantea todo un apartado referente a la apropiación social de la ciencia, la tecnología y la innovación”, refirió la funcionaria.

El planteamiento principal del FCCyT versa en la elaboración de un Programa Nacional de Fomento a la Cultura Científica y Tecnológica, señaladas en el punto seis del documento “Propuestas para Contribuir al diseño del PECiTI 2012-2037”, que fue presentado al Conacyt para su evaluación.

La propuesta es resultado del análisis de un grupo de expertos coordinados por el doctor León Olivé Morett, quien explica que uno de las principales motivos es  crear políticas públicas de apropiación social de la ciencia a fin de alcanzar una sociedad del conocimiento.

Junto con Olivé Morett, la propuesta planteada por el FCCyT para contribuir al diseño del PECiTI 2012-2037 en materia de comunicación y apropiación del a ciencia fue desarrollada por los doctores Julia Tagüeña, Ambrosio Velazco y Luz Lazos, de la UNAM, así como Rodolfo Suárez, de la UAM, y Gerardo Ibarra Aranda.

Los expertos plantean desde los ángulos epistemológico, ético y político una serie de objetivos para fomentar la apropiación social de la ciencia, tales como generar un diagnóstico que genere la información necesaria en la implementación de programas, consolidar los esfuerzos actuales de comunicación, profesionalizar estas actividades, identificar y establecer proyectos socialmente relevantes, pero sobre todo promover la participación social en la formulación de políticas públicas.

De acuerdo con Olivé Morett, experto en Filosofía de la Ciencia del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, el acercamiento y apoderamiento social de la ciencia sólo puede realizarse por medio de prácticas sociales, por lo cual es indispensable que las políticas y las estrategias se orienten hacia las capacidades e interés de los ciudadanos con el objetivo de que sean capaces de plantear su problemática a la comunidad científica.

Al respecto, el documento del FCCyT plantea la necesidad de incorporar representaciones científicas en la cultura de miembros de la sociedad pertenecientes a diferentes grupos, sobre todo en prácticas sociales más comunes, por ejemplo, sanitarias, productivas o educativas.

El peso de la sociedad en la gobernanza

El fomento de la apropiación social de la ciencia por parte del FCCyT no es gratuito, ya que al generar una mejor participación ciudadana es posible obtener una “buena gobernanza” en materia de ciencia y tecnología.

El concepto lo explica el doctor León Olivé como las formas de gobierno basadas en la interacción de los gobernantes y gobernados. Así, al fortalecer una “cultura científica y tecnológica” de los ciudadanos, es posible que tengan una mejor idea de los beneficios o riesgos obtenidos del  conocimiento, y a partir de ello tener elementos a fin de exigir resultados, aplicaciones, e incluso las formas de vigilarlos y controlarlos.

“Las políticas públicas sobre comunicación y apropiación de la CTI deben conducir a corto, mediano y largo plazos a programas, estrategias y acciones que fomenten y permitan la apropiación social del conocimiento científico y tecnológico, entendiendo que esto es una condición necesaria para la participación ciudadana en procesos de innovación, incluyendo procesos de innovación social”, refieren las conclusiones de los expertos convocados por el FCCyT.

Para ello, abunda el documento, es conveniente diseñar y realizar estrategias y acciones que fomenten la transferencia y el intercambio del conocimiento no sólo entre los sistemas tradicionalmente reconocidos como generadores de conocimiento científico-tecnológico (centros de investigación o universidades), sino entre diferentes grupos de la sociedad, entre ellos el sector empresarial o comunidades rurales, de los cuales han generado y disponen de conocimiento relevante para los proceso de innovación.

Finalmente, parte de esa buena gobernanza requiere que los tres niveles de gobierno desarrollen políticas públicas orientadas al impulso de la divulgación y la comunicación de la ciencia, así como programas que promuevan la participación ciudadana en las discusiones sobre la adopción de determinados sistemas científico-tecnológicos para tratar de resolver problemas específicos.

Una efectiva comunicación de la ciencia

Hasta ahora, el Conacyt ha tomado algunas iniciativas en torno a la comunicación de la ciencia, tecnología e innovación, pero con resultados que aún distan de ser los mejores, de manera más específica en el rubro regional. En ese punto, la postura expuesta por los especialistas convocados por el FCCyT es la de elaborar programas de apoyo a proyectos de fortalecimiento de la cultura en CTI, gestionados por el gobierno federal y por las instancias correspondientes estatales y locales, como pueden ser los consejos de los estados.

Asimismo, pretende involucrar también a los tomadores de decisión, como es el caso de las comisiones de Ciencia y Tecnología del Congreso de la Unión y legislaturas estatales, a fin de solicitar los presupuestos necesarios para la realización de diversos programas de comunicación, con un plan estratégico y con metas a corto, mediano y largo plazos. Aunque este tipo de acciones no garantiza ningún apoyo presupuestal incondicional, tal como ha ocurrido con el gasto científico y tecnológico.

Incluso, las dos versiones anteriores del Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación no mencionan propiamente el tema presupuestal para la comunicación científica, aunque sí hacen referencia a sistemas de apoyo para ese fin.

Ante esa atenuante, los expertos esperan contar con el apoyo de instituciones nacionales e internacionales en el diseño de prácticas de comunicación adaptadas a todos los públicos, “sin exclusión, promoviendo la participación ciudadana y el pensamiento racional y crítico”, refieren en la propuesta.

En cuanto a la relación del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación con los medios masivos de comunicación, pretende establecer “nuevos marcos” de colaboración con la intención de alcanzar espacios de interés común que permitan que el conocimiento científico llegue mejor y de manera más intensa al gran público.

Y entre sus propuestas más ambiciosas destaca la creación de una agencia iberoamericana de noticias de CTI, que coordine los esfuerzos de divulgar la creciente producción científica y tecnológica de las universidades y los centros de investigación.

La meta: Sociedad del Conocimiento

Si bien se ha mencionado la importancia de que México ingrese a una economía basada en conocimiento, que va de la mano con alcanzar una sociedad del conocimiento, debe considerarse que para esta última sus miembros tienen la capacidad de “apropiarse” de los conocimientos generados en cualquier parte del mundo, además de aprovechar de la mejor manera aquellos de valor universal producidos históricamente, incluyendo los conocimientos tradicionales y locales.

Sin embargo, como lo demuestra la Enpecyt 2011, esta situación no ha permeado en todos los sectores de la sociedad, que es el punto inicial para alcanzar la llamada Sociedad del Conocimiento. Llegar a una etapa donde los ciudadanos generen sus propios conocimientos que les hagan falta para comprender sus problemas y proponer soluciones efectivas, parece más complicado.

Esa quizá sea la razón de peso más sólida que ofrecen los expertos consultados por el FCCyT para generar una política científica y tecnológica integral que “contenga como primer ingrediente a la cultura científica y tecnológica”, a fin de privilegiar una participación activa y democrática de los ciudadanos.

Será hasta la publicación del PECiTI, en abril próximo, que se pueda conocer hacia dónde se dirija la ciencia, tecnología e innovación nacional, y qué tanto su apropiación social tendrá trascendencia para llegar a la tan mencionada Sociedad del Conocimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s