Descubren propiedades del yodo molecular para combatir el cáncer

Descubren propiedades del yodo molecular para combatir el cáncer
Por Laura Romero en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 579

En el Laboratorio de Metabolismo Energético del Insti­tuto de Neurobiología, el equipo encabezado por Carmen Aceves Velasco estudia, de manera integral, el efecto de varios compuestos yodados (ti­roninas, yodolípidos y diferentes formas químicas de yodo) en el desarrollo, función y patología de algunos órganos y tejidos que lo atrapan, como la glándula mamaria, la próstata, el ovario y el tejido nervioso.

Se trata de una investigación precur­sora en el mundo –iniciada hace unos 13 años– respecto a los efectos benignos, en específico, del yodo molecular (I2), en el tratamiento de cáncer, y es el único grupo científico dedicado a mama y próstata.

El hallazgo permitió el registro de dos patentes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) y ante el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) para su cobertura internacional. La primera es para hiperplasia prostática benigna y la segunda es para tumores quimioresistentes (mama, próstata y neuroblastoma).

Patologías benignas y malignas

Las glándulas mamaria y prostática son susceptibles de generar patologías benig­nas, como fibrosis mamaria e hiperplasia (aumento de tamaño) prostática, y ma­lignas, como el cáncer. La importancia del I2 en la fisiología de esas glándulas se evidencia en los reportes epidemiológicos. En las poblaciones asiáticas el consumo abundante de algas marinas se ha asociado con la baja incidencia (de tres a cinco veces menos en comparación con el resto del mundo) de esos padecimientos.

Éstas son ricas en yodo; contienen 30 mil veces más que cualquier otro ser vivo, y lo acumulan en diferentes formas químicas (I, I2, yodo unido a proteínas, et­cétera), por lo que los asiáticos consumen unas 25 veces más ese elemento que los occidentales.

El I2 sólo se puede obtener en las algas marinas frescas, pardas, como las Wakame y Kelp, y resulta inocuo hasta ciertos lími­tes. Si se consume en exceso puede tener efectos secundarios en la tiroides, por lo que debe administrarse bajo supervisión médica. En tanto, el yoduro que contiene la sal no tiene efecto, por lo que de ninguna manera se debe incrementar su consumo, aclaró la científica.

Reducción de cáncer mamario

En pacientes con cáncer tiroideo la admi­nistración de yodo reduce el tamaño del tumor y este efecto parece ser dependiente de la formación de lípidos yodados, como la 6-yodolactona (6-IL). Efectos similares se han encontrado en patologías mamarias y prostáticas.

Datos del Laboratorio de Metabolismo Energético muestran que la administración crónica de I2 reduce la incidencia de cáncer mamario generado por cancerígenos quí­micos en modelos animales. En cultivos de células tumorales mamarias, prostáticas y de neuroblastoma encontraron que el I2 induce muerte celular programada (apop­tosis), mediante la inducción y activación de proteínas específicas llamadas caspasas.

Estas últimas son enzimas que se en­cargan de fragmentar el material genético de la célula (ADN), lo que da como resul­tado su muerte y condensación y permite su eliminación por el sistema inmune. Los universitarios han descrito que en el caso del cáncer mamario, el suplemento del I2 genera yodolípidos semejantes a la 6-IL que pueden ejercer efectos antitumorales a través de su unión específica con receptores nucleares conocidos como receptores activados por peroxisomas (PPAR, por sus siglas en inglés).

La unión 6-IL-PPRL promueve la apopto­sis, la disminución de factores relacionados con la formación de vasos sanguíneos y de metástasis y, en algunos casos, diferencia­ción celular.

El equipo de la UNAM inició, en colabo­ración con algunas dependencias del sector salud de Querétaro (hospitales Regional del IMSS y General del ISSSTE), protocolos clínicos dirigidos al tratamiento con I2 de pacientes con patologías mamarias y pros­táticas, tanto benignas como malignas. Los estudios fueron aprobados por los comités de ética de la Secretaría de Salud y del Instituto de Neurobiología.

Los resultados obtenidos en personas con cáncer mamario muestran que el yodo tiene efectos antiestrogénicos (la principal hormona femenina); disminuyen la llega­da del estrógeno al núcleo de las células, con lo cual la hormona no actúa sobre sus receptores alfa y se reduce la proliferación y vascularización tumoral.

Además, la coadministración del yodo con antineoplásicos clásicos (antraciclinas) se acompañó de una respuesta sinérgica –mayor reducción del tamaño tumoral– a la quimioterapia en todas las mujeres y en 30 por ciento de los casos se observó una remisión total, lo que sugiere que su acción incluye mecanismos que impiden el desarrollo de quimio-resistencia. Ade­más, su uso con antraciclinas previene el daño cardiaco en mujeres, por lo que los científicos han propuesto su empleo como estrategia terapéutica.

Diferenciación celular

En lo que se refiere a la hiperplasia pros­tática benigna humana, los universitarios han mostrado que el suplemento con yodo reduce significativamente los síntomas y el tamaño de la glándula, lo que se refleja en una disminución en los niveles circulantes del antígeno prostático y en una notable mejoría en la velocidad del flujo urinario.

Indagaciones en células tumorales del sistema nervioso, como el neuroblastoma, han mostrado que el suplemento de yodo molecular en adición con ácido retinoico sensibiliza a las células a este último com­ponente, lo que permite la diferenciación celular e induce la muerte por apoptosis. Estos hallazgos, aunque iniciales, impul­san a comenzar estudios en niños donde se presenta 90 por ciento de estos tumores, para su tratamiento sin el uso de quimio­terapias más agresivas.

El trabajo de los universitarios ha sido dado a conocer al menos en ocho publica­ciones científicas internacionales arbitradas. Participan también Brenda Anguiano Serra­no; la técnica académica María Guadalupe Delgado, así como médicos del sector salud de Querétaro y estudiantes de pre y posgrado.

Raúl Paredes Guerrero, director de Neurobiología, explicó que en la entidad a su cargo se usa al “cerebro para conocer al cerebro. Aquí redoblamos esfuerzos para tener un impacto importante en la sociedad, que apoya estas labores”.

El presidente del Consejo de Dirección del Campus Juriquilla y director del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada, Ramiro Pérez Campos, expuso que en ese espacio se realizan las actividades sustan­tivas de la Universidad. Se desarrollan dos licenciaturas; además, se hace investiga­ción de manera cotidiana

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