Discriminación hacia mujeres, generalizada

Discriminación hacia mujeres, generalizada
Por Guadalupe Lugo en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 577

Uno de los prejuicios muy extendidos es el de gé­nero; las mujeres son las primeras discriminadas en la sociedad; le siguen las personas que viven en pobreza, pues se les atribuye indolencia y pereza como causantes de su condición social, afir­maron especialistas en el coloquio internacional Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina: una Perspectiva Interdisciplinaria acerca de un Problema Complejo, efectuado en la UNAM.

Peligro mundial

Fanny Blanck de Cereijido, integran­te de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, dijo que hay el prejuicio cultural y religioso: “Cuando los hom­bres de occidente europeo entraron en contacto con América, África o Asia, los consideraron pueblos bárbaros o salvajes; actualmente, en el siglo XXI, los diferentes fun­damentalismos ponen al mundo en peligro de extinción”.

Al ofrecer la conferencia El Si­glo del Prejuicio Confrontado, los Prejuicios en el Pensamiento y la Clínica Psicoanalítica, explicó que este concepto implica aquellas ideas discriminatorias y despectivas fren­te a un sujeto, comunidad, país o grupo social.

“El tema de la discriminación abarca el psiquismo individual y el imaginario social, pues cada socie­dad se constituye con sus valores, conceptos de justicia, de lógica y de estética, de modo que parece ser que la inferioridad del otro resulta el reverso de la afirmación de la propia verdad”, abundó.

La política social en lugar de afirmar la idea de que todos so­mos iguales, debe trabajar con la concepción de tolerar las diferencias. “Aunque sepamos que el proceso sub­yacente al prejuicio no es racional, debemos reforzar las herramientas sociales para manejarlo”.

Olivia Gall, del Centro de In­vestigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, resaltó que considerar como iguales a los identitaria­mente diferentes “en términos de adjudicación de valor, tendría que significar que somos capaces de verlos como tal, sin calificar esa diferencia; sin embargo, esto último es lo más recurrente”.

Como parte de su exposición, Prejuicio y Racismo, planteó que el primero, fuertemente ligado a nuestro temor identitario del otro, es una actitud, un juicio o senti­miento acerca de una persona que proviene de determinado grupo. Implica la suposición de que todos los miembros de esa colectividad son similares o idénticos.

Además, “hacen estrecha la comprensión de los otros porque sesgan nuestro juicio acerca de ellos, predeterminan que no que­ramos acercarnos”. Esta forma de pensar promueve la ignorancia, degrada el conocimiento, excluye, tensa las relaciones y propicia el rechazo entre seres humanos.

Problema emergente

Racismo y tráfico de mujeres son temas tabú y sólo hasta hace una década se consideró la seriedad cien­tífica de reconocer y estudiar ambos fenómenos como un problema emer­gente, refirió Natividad Gutiérrez Chong, del Instituto de Investiga­ciones Sociales de la UNAM, en la conferencia Racismo y Tráfico de Mujeres Indígenas.

Las mujeres refugiadas, las víc­timas de la trata ilegal,así como las inmigrantes están expuestas a la marginación, lo que conduce a nue­vas formas de explotación. Aquellas con marcadores raciales y étnicos tienen mayor probabilidad, debido a la pobreza estructural, marginación y violencia sexual frecuente entre grupos socialmente excluidos.

Los estereotipos racistas y se­xistas de mujeres, creados por la industria del sexo, la cultura pa­triarcal tradicional que desempeña un papel en la reproducción de la pasividad femenina y la sumisión, son factores que se interrelacionan entre sí en estos fenómenos.

Política de Estado

A su vez, Alicia Castellanos, investi­gadora de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, expresó que el racismo estructural y simbólico es más abierto en las políticas de los Estados, en términos discursivos y acciones cotidianas. “Pese a que el reconocimiento de la diferencia ha contribuido a su visibilidad, los Estados privile­gian el avance del capitalismo neoliberal en los territorios de nuestras naciones”.

En su ponencia Racismo y Antirracismo. Pueblos Indígenas y Afrodescendientes, Nuevos Ac­tores Políticos, expuso que estas condiciones negativas denigran y amenazan con violencia las formas de reproducción y desarrollo de los pueblos indígenas y afrodes­cendientes, tienden a exacerbarse si la acción implícitamente anti­rracista de esos sujetos trasciende políticamente en la búsqueda de propuestas de futuro frente a la mundialización neoliberal.

Por su parte, Eugenia Iturriaga, de la Universidad Autónoma de Yu­catán, comentó que la segregación justifica relaciones de exclusión, dominación, persecución e, inclu­so, exterminio. “Sin embargo, hoy en día es difícil encontrar a alguien que se reconozca racista de manera abierta”.

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