A medir el desempeño universitario

A medir el desempeño universitario
Por Lucía López en la Gaceta UdeG Nº 774

Jamil Salmi, quien ha proporcionado consultoría a los gobiernos y líderes universitarios en más de 70 países, estuvo nuevamente en tierra tapatía. Durante su estancia, se tuvo la oportunidad de  entrevistarlo sobre diversos aspectos que afectan a la sociedad y cómo las universidades pueden contribuir para solventar los problemas que enfrenta hoy la población.

En el taller usted comentó que México tiene múltiples problemas y que las universidades pueden contribuir en sus soluciones, ¿podría profundizar al respecto?

La investigación de la universidad o los programas de capacitación pueden apuntar a la resolución de problemas de salud, seguridad, educación. Por ejemplo, en el tema de la seguridad, México está teniendo una crisis similar a la que vivió Colombia y ahí hay lecciones que se pueden aprender, por lo menos para no repetir los mismos errores. Hay que tener un buen vínculo con los gobiernos federal y estatal para aprovechar los insumos que la universidad puede ofrecer; Corea del Sur es un buen ejemplo de país donde hay vínculos muy estrechos entre ministerios, universidades e investigación.

¿Qué hay de la cobertura y la calidad educativa?

Es un gran desafío, porque hay una tensión entre ampliación de la cobertura, la mejora de la calidad y los recursos financieros; ese es un gran desafío que pocos países han logrado superar. En el caso de México se ha dado un crecimiento del número de estudiantes muy rápido, y no siempre los recursos públicos han podido  acompañar este crecimiento; se tienen islas de excelencia, pero hay aspectos en los que hay mucho que mejorar para resolver esta ecuación difícil.

¿Qué nos puede comentar sobre la importancia de la orientación vocacional?

Es un trabajo a nivel de educación media, de ayudar con buena información para que los jóvenes encuentren realmente la carrera que les atrae, motiva y conviene; ahí la responsabilidad de la  universidad es grande. Una cosa que veo en México y otros países, es que no siempre las universidades tienen vínculos fuertes con el mundo laboral para ver cuáles son las nuevas carreras que hay que desarrollar y las que hay que disminuir, a fin de asegurar que la pertinencia de los programas sea buena.

¿Y la deserción?

Ésta representa un costo de oportunidades, no sólo para el país sino para los propios jóvenes que invierten, pasan un año, dos años y luego no concluyen su tarea. Es muy importante que haya programas  de retención para asegurar que los jóvenes que entran a las universidades van a concluir sus estudios; estos programas deben contar con apoyos académicos, psicológicos y a veces económicos.

El empleo es otra preocupación de la sociedad.

El desarrollo económico va a influir en la creación de nuevos empleos, pero las universidades pueden ayudar en desarrollar competencias para que los jóvenes se vuelvan más emprendedores, que algunos puedan crear su propia empresa es lo que puede ayudar en la dinámica del mercado laboral.

¿Qué consejos tendría para las universidades mexicanas?

Hay que ser muy autoexigentes, no ser complacientes, buscar nueva información para medir su desempeño, qué pasa con los egresados, escuchar a la sociedad, a los empleadores, a los ex alumnos y egresados, hacer ajustes y desarrollar una visión; lo que la UdeG está haciendo ahora es muy positivo, el nuevo Plan de Desarrollo Institucional, para saber a dónde quieren ir.

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