Consumimos maíz transgénico desde hace 17 años en México, ¿por qué no sembrarlo?

Consumimos maíz transgénico desde hace 17 años en México, ¿por qué no sembrarlo?
Por Reyna Paz Avendaño en La Crónica de Hoy

México no es autosuficiente para satisfacer la demanda nacional de maíz, dependemos de las importaciones y la tercera parte de esa demanda (el de tipo forrajero o agroindustrial, maíz amarillo) se cubre con maíz proveniente de Estados Unidos y una pequeña parte con granos de Sudáfrica. En ambos, más del 90% del maíz que se cosecha y exporta es genéticamente modificado, señaló Alejandro Monteagudo, director general de Agrobio México y especialista en derecho.

“Si invertimos un promedio de 2 mil 700 millones de dólares al año para importar 10 millones de toneladas, entonces la pregunta sería: si consumimos transgénicos desde hace más de 17 años, si está aprobado por las autoridades y tenemos siembras experimentales y piloto que las avalan, ¿porqué no permitir su siembra comercial en México y que esos dos millones de dólares se queden en el país y con nuestros productores?”, expresó Alejandro Monteagudo.

Las necesidades del campo son evidentes e incluso, los instrumentos de política pública reconocen que su productividad está por debajo de su potencial, por eso, sugirió que sociedad y gobierno consideren alternativas de producción tanto convencionales como biotecnológicas.

—¿En el país se siembra el maíz transgénico?

—A nivel experimental y programas pilotos, sí. Se hacen desde finales de 2009 hasta la fecha. En México no hemos llegado a una etapa comercial, tenemos datos basados en los experimentos a nivel piloto o pre comercial, esas liberaciones de siembras se han hecho con base a la ley, con medidas de bioseguridad y condicionantes establecidas por la Semarnat y Sagarpa.

—¿En dónde se ubican esos cultivos?

—En el norte del país. Y es importante aclarar que la ley establece que en los centros de origen y diversidad genética de maíz está prohibida la liberación o siembra. Es una discusión falsa el que digan que se liberan sitios de diversidad genética.

—¿El herbicida glifosato también se utiliza en estas siembras?

—Sí. Su evaluación sobre toxicidad ya fue aceptada por Semarnat, Cofepris y Sagarpa, es un producto permitido. Podemos tener la tranquilidad de que si está en el mercado y si se aplica de manera responsable, no representa ningún problema para la salud humana.

 BENEFICIOS.  En el mundo, los beneficios económicos por los organismos genéticamente modificados es de aproximadamente 98 mil millones de dólares, de los cuales, asegura Alejandro Monteagudo, 180 millones corresponden a México como resultado de la siembra de algodón y soya en una superficie de 180 mil hectáreas.

Esa cifra, dijo, es la suma de 1996 a 2012, de la que más del 90% son ganancias obtenidas por el algodón –cultivo predominante en el país con cerca de 150 hectáreas–, y el resto, proviene del cultivode soya durante los últimos ocho años.

Los cultivos de algodón, indicó, se ubican en el valle de Mexicali, en el sur de Sonora, Sinaloa y Chihuahua, en el norte de Tamaulipas y en la Comarca Lagunera. Los de soya, abarcan la región de la Comarca Lagunera, el norte de Tamaulipas, Chihuahua, Sinaloa y Sonora.

“Estamos muy rezagados en la adopción de esta tecnología pues Brasil tienen siembras de 37 millones de hectáreas, India 11 millones y Argentina, 24 millones de hectáreas. La biotecnología representa una opción sustentable, viable y que merece conocerse los casos de éxito internacionales”, declaró.

 INFORMACIÓN. Al día de hoy no existe evidencia de daños a la salud, al medio ambiente ni a la diversidad biológica por la siembra o el consumo de organismos genéticamente modificados. La estadística y el aval de esta afirmación viene de organismos internacionales como la OMS y FAO, expresó el director de Agrobio, asociación civil que agrupa a las principales empresas desarrolladoras de la biotecnología agrícola: Monsanto, Dupont-Pioneer, Dow AgroSciences, Bayer y Syngenta.

Alejandro Monteagudo recordó el caso de Seralini, investigador independiente que fue desmentido por la revista Food and Chemical Toxicology por falta de pruebas científicas al decir que el consumo transgénicos provocaba cáncer y también recordó el rechazo del Juzgado Décimo Segundo del Distrito Federal, a la demanda civil por considerar ilegal la liberación de transgénicos.

“Esta es una discusión recurrente que debemos dar por superada porque la evidencia ahí está. Todos como consumidores tenemos la obligación de informarnos para una mejor toma de decisiones. Los canales de información o las fuentes son muy variadas, lo importante es destacar quién lo está afirmando y con base en qué”, concluyó.

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