El VIH, epidemia que puede controlarse

El VIH, epidemia que puede controlarse
Por Guadalupe Lugo en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 564

En México y el mundo, la pre­vención y tratamiento contra el sida (síndrome de inmu-nodeficiencia adquirida) han tenido buena respuesta, que deriva en su disminución en 25 países y se mantiene estable en otros tantos (según datos de 2012 de ONUSIDA). Sin embargo, en otras naciones continúa en aumento, detalló Carmen Soler Claudín, del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Esta información demuestra que si los gobiernos toman las medidas ade­cuadas, la epidemia más importante del siglo XX puede controlarse y evitar un incremento exponencial.

Aunque en nuestro territorio la cifra de contagiados se mantiene es­table, el número de quienes ignoran que están infectados por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) aún es relevante. “Hay quienes nunca se han hecho un examen diagnóstico a pesar de mantener relaciones sexuales de riesgo”.

Característica

Una característica esencial del VIH, que es causante del sida, es que puede permanecer en el organismo hasta ocho años sin presentar sintomatología; en ese tiempo, además de infectar a otros, la esperanza de vida del portador se acorta porque el virus ya destruyó el sistema inmune.

La ONUSIDA para América Latina calcula que en México hay más de 179 mil portadores y 48 por ciento podría no saberlo. Además, cerca de la mitad de los diagnósticos se realizan de mane-ra tardía.

“Ese es uno de los problemas más graves, cómo controlar la enfermedad si la gente desconoce que está infectada y, por lo tanto, es transmisora. El esfuerzo que se ha hecho en el país en cuanto a disponibilidad de diagnóstico es aún insuficiente. Los jóvenes, en particular, siguen sin tener información adecua­da”, planteó.

En el contexto del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se conme­mora el 1 de diciembre, resaltó que la población joven presenta un mayor riesgo de padecer nuevas infecciones. Este grupo etario desconoce los riesgos de las prácticas sexuales no protegidas y no saben del todo cómo prevenir.

Soler Claudín indicó que el contacto sexual en una pareja debe ser consen­suado y con protección. Por cuestiones culturales, aún “no educamos en forma adecuada a los jóvenes en este tema; si alguien insiste en el uso del condón, se le estigmatiza”.

De hecho, así surgió la epidemia, asociada exclusivamente con un seg­mento al que la colectividad no acaba de aceptar, como hombres que tienen sexo con otros hombres.

Los medios de comunicación deben contribuir a que la sociedad perciba al VIH y al sida de una forma diferente. “Es una infección, no hay culpables ni víctimas, se transmite por contacto en­tre personas, igual que cualquier otra; somos sexuados desde que nacemos hasta que morimos, por lo que los in­dividuos deben ejercer su sexualidad, pero con responsabilidad”.

Al inicio de la epidemia, en la década de los 80 del siglo pasado, las mujeres se infectaban por transfusiones san­guíneas y el panorama cambió con la inclusión de controles de calidad para las donaciones; hoy en día ocurre entre una y tres por cada cinco hombres.

Carmen Soler Claudín subrayó la necesidad de que las embarazadas se hagan una prueba de VIH de manera vo­luntaria y gratuita. “Entre 2001 y 2006 el Gobierno del Distrito Federal logró ese objetivo, pero no existe continuidad en los programas”.

En México hay una ventaja epide­miológica en general (desventaja para la población específica): la epidemia es concentrada, es decir, los grupos más afectados son los más vulnerables (hombres que tienen sexo con hombres, usuarios de drogas, trabajadoras y tra­bajadores sexuales).

Nacional e internacionalmente, el acceso a los retrovirales ha mejorado. Desde 1996, el Instituto Mexicano del Seguro Social ofrece ese tipo de me­dicamentos a sus derechohabientes infectados, mientras que fundaciones y organismos de la sociedad civil se en-cargaban de proporcionarlos a quienes carecían de seguridad social. Desde 2003, éstos los reciben de la Secretaría de Salud, mediante el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos del Seguro Popular. “Por tanto, hay acceso a medica­mentos, pero si la gente no llega a los servicios de salud, ¿cómo los atiendes? Es durante el primer año de la infección cuando ocurre el mayor número de decesos, aunque si se detectan a tiempo, las personas pueden sobrevivir más de dos décadas.”

Más campañas

El diagnóstico oportuno es una de las me-jores herramientas para dar respuesta eficaz a este virus, de ahí la importancia de haber establecido el 23 de noviembre como el Día Nacional de la Prueba de Detección del VIH. No obstante, sería deseable que todos los días se realizaran este tipo de campañas, particularmen­te entre los jóvenes y todas aquellas personas que tengan actividad sexual, finalizó la especialista universitaria.

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