Ciencia e imaginación en el Club de Robótica

Ciencia e imaginación en el Club de Robótica
Nota publicada por Guadalupe Lugo en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 539 (Agosto 2013)

A pesar del bajo presupuesto que se destina a ciencia y tecnología, así como el reducido número de desarrolladores de robótica en el país, alumnos mexi­canos, en particular de la UNAM, han desempeñado un papel relevante en competencias nacionales e internacio­nales en este rubro.

Jóvenes de la Facultad de Ingeniería de esta casa de estudios cuentan con un área destinada a la investigación y desarrollo de prototipos y activida­des; se trata del Club de Robótica de esa entidad (Crofi), cuyo objetivo es incentivar y motivar su participación, incluidos los bachilleres.

Microcomputadoras

Rubén Anaya García, académico de Ingeniería, indicó que la instancia cuenta, además, con el Laboratorio de Microcom­putadoras, otro espacio dedicado a la robótica educativa, donde los estudiantes disponen de los equipos para desplegar su talento.

Tanto en el Crofi como en el la­boratorio se cuenta con herramientas especializadas para trabajar en prototipos y simulaciones.

El club se instituyó hace más de 15 años, “para brindar una visión más tangible a los conocimientos adquiridos en la carrera y lograr una cultura en la materia”.

Dicha inquietud surgió en 1997, a iniciativa de un grupo de ingenieros en computación que se percataron de la falta de proyectos que acercaran a los alumnos a ese mundo. Desde entonces, sus integrantes se han dedicado a impulsar la crea­ción de autómatas, orientados primordialmente a concursos nacionales y a alentar el interés por la ciencia y la tecnología.

“El propósito es que los jóvenes ocu­pen el tiempo disponible de sus materias curriculares a este plan, de tal manera que podamos formar equipos representativos de la Facultad de Ingeniería y de la UNAM en torneos nacionales e internacionales”, comentó Anaya García.

 

Distintas especialidades

A esos espacios universitarios acuden ingenieros en computación, mecatróni­cos, electrónicos o geólogos, además de diseñadores gráficos, filósofos, arquitectos, incluso alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria y del Colegio de Ciencias y Humanidades, interesados en la creación de prototipos.

Países como Japón nos aventajan en este ámbito, pero “tratamos de adaptarnos a las nuevas tendencias. En la Facultad se imparte más conocimiento relacionado con la programación y el empleo de plataformas; sin embargo, nuestra tarea es lograr inven­ciones a partir de cero”, dijo.

Cada semestre, el Crofi y el laboratorio atienden a unos 300 estudiantes. Además, se imparten cursos intersemestrales para prepararlos en cuestiones básicas de electrónica, diseño de circuitos impresos, robótica básica y avanzada, microcontro­ladores y programaciones de lenguaje de alto nivel, entre otros.

Esas actividades tienen un costo de recuperación y están abiertas a internos y externos. “El objetivo es difundir lo que cono­cemos en esa área para fomentar la práctica y enseñanza de las aplicaciones.

“Con el uso de microcontroladores básicos hacemos inducción a la robótica por medio de ejercicios sencillos, para que los alumnos comprendan cómo di­señar un prototipo que cumpla una tarea específica, cómo seguir una línea lo más fiel posible y concluir el recorrido en el menor tiempo”, ejemplificó.

Integrantes de la Facultad de Ingeniería han participado en competencias interna­cionales como Robogames y Chibótica, con buenos resultados con robots seguidores de línea y de laberinto.

Despertar vocaciones

Con ese proyecto también se pretende despertar vocaciones entre jóve­nes de bachillerato y secundaria, mediante la manufactura de prototipos básicos, diseñados con motores de juguetes que ya no sean funcionales. “Les ponemos ojos para que puedan ver, o sensores de tacto para esquivar objetos. Hemos tenido buena aceptación”, indicó.

A partir de esas simulacio­nes, se deriva el conocimiento y experiencia para que puedan diseñar autómatas más avanza­dos, como los creados por los universitarios que participaron en la RoboCup 2013 y en el Certamen Latinoamericano de Robótica, concluyó.

En el laboratorio se preparó a las alumnas Mitzi Gretta Cruz Jaimes, Verónica Aleydis Anaya Román y Lisette Castro Gó­mez, parte del grupo de universitarios que compitieron en la RoboCup 2013, dentro de la categoría CoSpace Rescue.

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