Estufa para uso rural con energía alterna

Estufa para uso rural con energía alterna
Nota publicada por Raúl Correa en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 529 (Agosto 2013)

El Instituto de Ingeniería desarrolla una estufa de leña no tradicional para uso rural, que aprovecha racionalmente fuentes de energía alterna. Tiene un doble beneficio: origina fertilizante y un gas que permite la cocción de alimentos, es decir, fomenta la producción de cenizas a gran escala que sirven de abono para la tierra, dijo Javier Aguillón Martínez, responsable de la investigación.

También utiliza diferentes tipos de biomasa de desecho –arbustos, hojas, raíces, residuos agrícolas y forestales, entre otros– que se queman mediante pirolisis (descomposición química de materia orgánica), por lo que se disminuye el uso de leña. No se trata de una deflagración completa hasta las cenizas, sino que, al final, queda principalmente carbón vegetal, que puede servir como fertilizante orgánico, explicó.

Para la cocción de alimentos, este desarrollo tecnológico –el cual está en trámite de patente– usa micro-gasificadores productores de biocarbón, que se reintegran al suelo.

Proyecto innovador

Aguillón Martínez, también director del Laboratorio de Gasificación del Instituto de Ingeniería, comentó: “Se trata de un proyecto interno que contribuye a innovar, sobre todo porque incidirá inicialmente en una comunidad rural, ya que es ahí donde la Universidad tiene que atender las necesidades de las personas”.

El nuevo desarrollo tiene un gasificador interno; se introduce la biomasa en un cilindro a alta temperatura con poco oxígeno, y con  ello se fomenta la gasificación de manera controlada, lo que produce gas combustible, como se haría en un fogón tradicional.

En este proceso, el gas químicamente  inestable se convierte en energía al mezclarse con el oxígeno  del aire en un quemador, y de la biomasa se obtiene biocarbón, que servirá como fertilizante. “Éste es el doble papel de la estufa rural”, agregó el universitario. “Es novedosa, en ella incorporamos la experiencia que tuvimos con la estufa de leña Patsari; y en los trabajos que ha realizado la organización  no gubernamental Gente como Nosotros, en San Pedro Jocotipac, Oaxaca”, mencionó.

El especialista en el aprovechamiento de combustibles no convencionales apuntó que en el siglo XXI más de dos mil 600 millones de personas en el mundo cocinan  mediante la quema de algún tipo de biomasa como leña, carbón o estiércol, los más comunes. “Unos 25 millones de habitantes en México aún dependen de ella: el fogón tradicional de tres piedras es el principal generador de enfermedades en mujeres del campo, debido a que el humo que inhalan durante su vida afecta las vías respiratorias; también, en ese entorno es la principal causa de enfisema pulmonar y desprendimiento de retina”, añadió.

Pero no sólo las mujeres están expuestas a estos riesgos; durante los dos primeros años de vida los niños pasan la mayor parte del día junto a sus madres, particularmente dentro de la cocina, lo que representa un  impacto en su desarrollo. Incluso, desde el vientre materno, reciben altas dosis de gases  contaminantes, producto del humo de la leña, señaló.

Sin gastar en gas

La adopción de una nueva tecnología siempre es un reto. Las personas con recursos económicos cocinan con gas, las que no, con leña. “Ahora, estas últimas, mediante un micro-gasificador, lo harán con una flama azul de gas, sin tener que gastar en el fluido cada mes”, concluyó.

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