Plan de conservación de la tortuga marina

Plan de conservación de la tortuga marina
Nota publicada por Raúl Correa en la Gaceta de la UNAM Núm. 4, 527 (Julio 2013)

México es hábitat de siete de las ocho especies de tortuga marina existentes en el mundo y todas ellas, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-059-Semarnat-2010, están consideradas en peligro de extinción. Para fortalecer las políticas públicas de conservación, el Banco de Información sobre Tortugas Marinas (Bitmar) del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, colabora en la creación de normas oficiales gestionadas desde el gobierno federal para ese propósito.

Ejemplo de lo anterior es la reciente Norma Oficial Mexicana NOM-162-Semarnat- 2012, la cual establece las especificaciones para la protección, recuperación y manejo de esas poblaciones en su hábitat de anidación, así como en el Programa de Acción para la Conservación de las Especies de Tortugas Marinas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

El banco también participa en el desarrollo y la puesta en práctica de programas de cuidado de dichos reptiles marinos y en la certificación de playas prioritarias para la preservación, informó Raquel Briseño Dueñas, del Bitmar.

Certificación

Por su parte, la entidad universitaria impulsa la certificación de playas de anidación con la Norma NMX-AA-120-SCFI- 2006, la cual establece los requisitos y especificaciones de sustentabilidad de calidad de estos sitios. La norma incluye medidas ambientales para la protección, en materia de contaminación por ruido, calidad de agua, biodiversidad, seguridad y servicios, residuos sólidos, infraestructura costera, y educación ambiental.

 

Amenazas

La pesca incidental y dirigida; la contaminación y desechos vertidos al mar; el saqueo de nidos y captura de hembras en playas de anidación, así como la alteración, pérdida y degradación de sus entornos, son las principales amenazas. “Las líneas de investigación que desarrollamos en el Instituto para la conservación biológica, están vinculadas con la ciencia básica y aplicada, e incluyen el manejo y preservación de las especies de tortugas marinas, su hábitat prioritario, biología de la reproducción, ecología y genética de poblaciones.”

De igual importancia son la formación de recursos humanos, la capacitación y educación ambiental en el tema, agregó. Tras más de 50 años de conservación, el país lidera la recuperación de las tendencias poblacionales de la tortuga Golfina y la Negra, en el Pacífico; la Lora y la Caguama, en el Golfo de México y el Caribe. Sin embargo, las amenazas para las de Laúd y Carey, en el Pacífico Oriental, las mantienen en “una condición crítica”, explicó la bióloga marina.

Asimismo, a causa de la pesca incidental, desde 2012 se incrementó la mortalidad de la Caguama en su zona de alimentación, en el Golfo de Ulloa, Baja California Sur; ahí se sustentan por años tras un largo viaje transpacífico desde Japón. Ya de adultas migran de nuevo a sus playas de origen en el archipiélago oriental para reproducirse.

La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, por conducto de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, ha convocado recientemente a un grupo de expertos para atender esta problemática. “La recuperación de estas especies es mandatada por un marco legal nacional e internacional, el cual contribuye tanto a la conservación de este patrimonio natural como a la funcionalidad de los entornos marino-costeros de los que dependen”, aseguró la investigadora.

Además, desde el Bitmar se centran tareas de resguardo de estas especies que nacen en playas arenosas, se desarrollan y alimentan en los mares de las regiones tropicales y subtropicales del mundo.

Siete especies

Los expertos reconocen la existencia de siete especies de tortugas marinas, sin embargo, hay otra corriente que fundamenta la de ocho. Este último criterio es el adoptado por la NOM-059, comentó Briseño Dueñas.

La diferencia se relaciona con los morfotipos Chelonia mydas (tortuga Verde o Blanca) y Chelonia agassizii (tortuga Negra). Las otras especies son la Carey (Eretmochelys imbricata), Lora (Lepidochelys kempii), Golfina (Lepidochelys olivacea), Caguama (Caretta caretta), Laúd (Dermochelys coriacea) y Kikila (Natator depressa). Esta última es de distribución restringida al continente australiano.

La pertenencia a organismos de trabajo en el ámbito internacional como el Grupo Especialista en Tortugas Marinas de la Unión Mundial de la Conservación, y regional, como La Iniciativa Carey del Pacifico Oriental y El Plan de Acción para Recuperar a la Tortuga Laúd del Pacífico Oriental, permite generar y compartir estrategias que trascienden las fronteras.

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