Ladrilleras acabaron con 95% de La Joya, sitio arqueológico de Veracruz, que revela uso del chapopote y sacrificios humanos

Ladrilleras acabaron con 95% de La Joya, sitio arqueológico de Veracruz, que revela uso del chapopote y sacrificios humanos
Nota publicada por Juan Carlos Talavera en la Crónica de Hoy (6 Febrero 2013)

En seis  décadas se ha perdido 95% del sitio arqueológico de La Joya, ubicado en el municipio de Medellín, en Veracruz, señala Annick Daneels, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, debido a la actividad de las ladrilleras locales. El espacio es considerado valioso por su arquitectura de tierra apisonada, en el trópico húmedo, y alerta que en los próximos años este sitio y otros 132 aledaños de las mismas características se verán afectados por el del decreto de conurbación, emitido en 2007, para ampliar la zona metropolitana de Veracruz.

La investigadora también revela a Crónica que en sus construcciones se ha detectado, por primera vez en México, el uso de hidrocarburos (emulsión de chapopote) durante la época prehispánica para el fortalecimiento de sus construcciones, tal como lo hicieron las culturas egipcia, sumeria y babilónica. Y además, comparte los hallazgos de numerosas ofrendas de consagración que incluían sacrificios humanos, figurillas, esculturas y cerámica, un entierro funerario, y adelanta que este año impulsará un proyecto para crear un museo para proteger el sitio arqueológico.

En el sitio se han realizado labores de preservación en la fachada de la pirámide, que ha sido recubierta con geotela y una capa de sacrificio, y asegura que al momento se han rescatado miles de piezas entre figurillas y cerámica, así como cerca de cien entierros rituales.

AUTENTICIDAD. La investigadora recuerda que el primer levantamiento de este sitio se realizó en 1937 por la entonces Comisión Exploradora que precedió al INAH y desde entonces se reportó la sustracción de arcilla para hacer ladrillos. “Sin embargo, no se debe interpretar como un reclamo al INAH porque llevo 30 años trabajando la zona y estoy de acuerdo en que es un problema tremendo”.

—¿Se podría reponer parte de las construcciones que existieron con el levantamiento hecho en 1937?

—Tenemos los elementos para recrear el sitio, pero implicaría presentar al público algo hechizo al 95%. Eso va en contra de la normativa de restauración, las cartas de Venecia y las recomendaciones del Icomos que refieren el derecho de autenticidad al que tiene derecho el público.

“Lo que sí se podría reconstruir y es parte de lo que estamos haciendo es trabajar en la preservación de la fachada de la pirámide, como ejemplo de la arquitectura de tierra, y generar un trabajo de reconstrucción en 3D a nivel de computadora para presentar al público la secuencia constructiva del sitio”, detalla.

—¿A qué cultura correspondieron los asentamientos de La Joya en la época prehispánica?

—No fue totonaca, tampoco es suficiente llamarla cultura de Tajín o cultura de Remojadas. Más bien se trata de la cultura clásica del centro de Veracruz, que existió mil años, entre el año cero y el 1000 d.C. Sin embargo, tenemos problemas para encontrarle un buen nombre a esa cultura que hizo las famosas esculturas llamadas hachas y yugos, y que explotó el uso de las canchas de pelota como un mecanismo de coherencia social.

 

HALLAZGOS. Considerando que ésta no es la única construcción de tierra en México, ya que se cuenta con la zona arqueológica de Paquimé o Casas Grandes en Chihuahua y Atzompa en Oaxaca, Annick Daneels señala que su particularidad es que se trata de la primera expuesta a la vista en el trópico húmedo, donde nadie pensaba que era posible construir con adobe.

“También se tiene, hasta ahora, el único entierro funerario en esta zona, hallado en 2007, donde se encontraron los restos óseos de un hombre de entre 50 y 55 años; lo enterraron en una gran cazuela con un juego de adornos de jade del Motagua (en Guatemala). Esto quiere decir que este hombre tuvo los recursos económicos para mandar traer un enorme bloque de jade de buena calidad y mandarse a hacer las piezas”.

HIDROCARBUROS. Durante los estudios realizados en diciembre pasado, Annick Daneels y un equipo de investigadores de diferentes universidades extranjeras y del Instituto de Química de la UNAM detectaron el uso de hidrocarburos en la fabricación de los adobes, mediante estudios de cromatografía y resonancia magnética.

El hallazgo es novedoso en México, indica, dado que los habitantes prehispánicos comúnmente utilizaban la cal y otros extractos vegetales para fijar sus construcciones.

Por ahora, explica, se trabaja con emulsión de chapopote comercial para ver si eso da el tipo de resistencia a la intemperie que se observa en estas construcciones prehispánicas, y además trabaja en la restauración de algunos daños ocasionados por el huracán Ernesto.

Asevera que los datos de laboratorio revelaron que tanto los adobes como los recubrimientos tienen emulsión de chapopote, pero aún no se ha logrado reproducir, pues de alguna forma los antiguos lograron construir sus estructuras con 60% de barro, “pero cuando nosotros intentamos lo mismo, la construcción se agrieta”, reconoce.

“Por desgracia con toda la tecnología moderna y el equipo de gente especialista que ya logramos armar, no hemos sido capaces de reproducir la técnica prehispánica”.

CENTRO CULTURAL. Uno de los proyectos que se impulsará este año será la construcción de un centro cultural junto a la fachada de la pirámide, proyecto del arquitecto Luis Fernando Guerrero. “La propuesta es abarcar la fachada de la pirámide y colocar un museo al lado, una traza propuesta por el arquitecto especialista en arquitectura de tierra y perito para Icomos y la Unesco que propone un museo adjunto a la fachada, que contaría con espacios de exposición, auditorio, biblioteca, tienda de museo y áreas de laboratorio y análisis, ya que esta zona quedará en plazo muy corto, dentro de la mancha urbana”.

La idea es proteger la estructura para justificar la protección sistemática de los sitios que todavía existen, “porque de los 132 sitios que registré, 100 están en buenas condiciones y cuando menos 6 del tamaño de La Joya”. Por ahora la poligonal que protege la fachada es de 500 metros cuadrados, pero se ha propuesto que ocupe 2 mil metros cuadrados.

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